Aprendiendo a saborear…

He comenzado a entender por qué no dejamos de querer lo que no tenemos, en lugar de apreciar y agradecer todo lo que hemos alcanzado. Para mí, el misterio de lo inexplicable yace en nuestra aparente y poca capacidad para saborear las cosas.

Hace dos meses, mi esposo y yo tuvimos la oportunidad de hacer un viaje que soñábamos desde hace años. Si hoy alguien me pregunta, porque de hecho me ha pasado, qué tal nos fue, honestamente mi respuesta no va más allá de grandioso. Y si bien es cierto que fue grandioso, me di cuenta que luego de tan poco tiempo ya estaba olvidando esa experiencia y buscando otra. Al ver las fotos, no solo de ese viaje, sino de otros momentos también, me di cuenta de todo lo que hemos hecho, logrado y conquistado. La verdad es que me sorprendí porque siempre queda esa sensación de que no has hecho suficiente o no has viajado suficiente o no tienes suficientes pertenencias “importantes” (lo que sea que eso signifique).

Ese instante fue como retroceder en el tiempo y volver a cada uno de esos lugares que recorrimos y a esas aventuras que tuvimos. Cada vez acumulaba más ¡guao, en verdad hicimos eso! Y no pude evitar darme cuenta que a veces todo pasa tan rápido que no nos damos suficiente tiempo para saborear los momentos no solo mientras pasan, sino especialmente después.

¿No les ha pasado que llevan tiempo ahorrando o deseando comprarse algo y cuando lo logran la fiebre les dura unos días y luego ya pusieron su mente en otro objetivo?

¡Nos pasa hasta con la comida! La practicidad parece habernos alejado del disfrute. ¿Cuántas veces no compramos comida rápida o alimentos procesados fáciles de preparar por la supuesta falta de tiempo o flojera que nos da cocinar?

Michael Pollan, en su libro y documental Cooked, nos recuerda a qué saben de verdad los alimentos y la importancia de volver a ellos, de forma natural, de forma auténtica; la verdadera experiencia de comer. Así que mientras reflexionaba sobre este tema del saborear, no pude evitar hacer la conexión con esta serie documental. Resulta muy fácil dejar pasar los momentos, las oportunidades, las vivencias.

Una vez más, se hace más que evidente la necesidad de aprender a vivir en el presente. Supongo que a medida que más se explora y se comprende la esencia del tema, uno se da más cuenta de que el mindfulness está en todas partes y que vivir esta filosofía nos acerca a los pequeños detalles increíbles de saborear.

Así que les propongo dejar las listas de sueños y olvidarnos de las metas. Hoy ya tenemos mucho más de lo que hemos soñado. Para qué dejar para mañana el disfrute, conciencia y agradecimiento que puedes tener hoy.

Tips para saborear la vida

  1. La tecnología habrá cambiado la manera en la que grabamos y guardamos nuestros recuerdos, pero combinar lo nuevo con lo viejo puede ser una gran manera de no olvidar los momentos vividos.
  • Reúnete en familia a ver sus fotos. De seguro saldrán buenas anécdotas y recuerdos.
  • Los hitos de la vida como el matrimonio, nacimiento de los hijos y similares no son los únicos momentos valiosos para exhibir. Qué tal escoger fotos de esas otras aventuras juntos (de seguro tienen varias, y no me refiero solo a viajes). Los portarretratos son otra manera de mantener vivos los buenos recuerdos (y que no se mal interprete atesorar con vivir en el pasado).

2. Como dice Josefina Casas en su artículo Cómo ser feliz, practica la gratitud. Lleva un diario de agradecimiento y con el tiempo aprenderás a estar más atento de las situaciones del presente y a estar más agradecido con tu vida. Según su investigación (estudios realizados por el Journal of Happiness Studies), “la focalización consciente de todo aquello que se tiene para agradecer, genera un impacto beneficioso a nivel emocional e interpersonal, incrementando los niveles de satisfacción y disminuyendo los síntomas depresivos”.

3. Practica el esencialismo a la hora de decidir qué comprar. Muchos experimentamos el placer de comprar y ciertamente a veces es necesario. Sin embargo, cada vez que voy de compras, sobre todo cuando se trata de grandes compras, hago un pequeño análisis de si de verdad eso es lo que necesito. A veces es muy fácil dejarse llevar por la emoción de lo novedoso y de las últimas tendencias o del simple ‘lo quiero’. Luego, el closet se llena de prendas que nunca usamos o se dan los famosos episodios de la fiebre de tal juguete tecnológico que a los días se acaba o inclusive hasta nos arrepentimos de la inversión por la razón que sea. Antes de decir el próximo ‘quiero’ ve tu alrededor y saborea lo que ya tienes.

4. Vive la aventura en las pequeñas cosas. No necesitas salir de tu país o si quiera de tu ciudad para pasarla en grande.

Espero esta reflexión y tips les ayuden a enfocarse más en las experiencias del ahora.

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