¿Cuál es tu prioridad en la vida? 

En varias oportunidades hemos hablado de la importancia de priorizar. Establecer prioridades no solo aplica a nuestras actividades o tareas diarias. También, podemos priorizar nuestros grandes planes y sueños. Esto ciertamente dependerá de aquello que sea más importante para nosotros. Asimismo, dependerá de nuestra personalidad y de la etapa que estemos viviendo.

Para algunas personas, probablemente es vital contar con inversiones y propiedades. A lo mejor, el tamaño de la familia va en crecimiento y tener una casa propia y vehículos les da la seguridad, estabilidad y comodidad que requieren. Para otros, vivir alquilados o en espacios más pequeños es suficiente. Y ojo, aquí no entraré a discutir sobre el estatus que nuestra sociedad se ha empeñado en asignarnos por nuestras posesiones. Creo que con esa oración ya resumo lo que pienso al respecto.

En estos días, me crucé con un video que explica la vida de los millenials, cómo precisamente ya no quieren casas ni autos ni lujos, sino acumular experiencias de vida. En otras palabras, viajar, saltar, vivir su vida, etc. En esa tonada está mi entrada del blog. Vengo a contarles cuál es mi prioridad y qué nos hemos dispuesto hacer para seguirla.

Desde hace un año aproximadamente leí en el blog de un viajero las preguntas más frecuentes que siempre recibía. Entre ellas estaba cómo hacía para viajar tanto. Y cuando él preguntaba de vuelta por qué estas personas no viajaban, la respuesta principal era dinero. Me llamó mucho la atención uno de sus argumentos. Establecía que viajar no era un tema de dinero o tiempo, era un tema de prioridad. Si mi prioridad es viajar, tal vez voy a comprometer otras cosas, otras compras, otras actividades, etc. Tal vez requeriré tomar ciertas medidas para garantizar cubrir todo lo que necesito para emprender esos viajes.

En nuestro caso, quisimos hacer del viaje una prioridad. No solo ahora se ve reflejado en nuestro plan de ahorro, sino en nuestra mentalidad. Claro que es importante contar con un techo, bienes, comodidades. No estoy en contra de ello, ni tampoco me rehuso a trabajar por ello. Mas, si algo he aprendido desde que salí de mi país, es que a veces necesitamos menos de lo que creemos.

Así, el paso siguiente era idear un plan. Nos dimos cuenta que una gran vacación anual no parecía ser suficiente. Cada día se siente cómo vamos acumulando trabajo y cansancio mental. Pasar tantos meses sin poder ventilarlo puede afectar inclusive nuestro proceso de relajación durante esas tan anheladas vacaciones. Es como una gota que rebasa un vaso. Llegamos al período de descanso rebasados. De hecho, a lo mejor por eso se tienen diferentes períodos vacacionales en las instituciones académicas (es solo un supuesto).

En fin, ¿qué tal si además de esas vacaciones anuales hacemos mini breaks de fin de semana una vez al mes? Son uno, dos o tres días de completa desconexión; un momento ideal para dejar el trabajo, el estrés, las preocupaciones y pendientes atrás (y para apagar el celular).  Inclusive no hay que salir de la ciudad necesariamente, preferible sí, pero no obligatorio. Y pues así comenzamos este año: una cabalgata, visitas a viñedos, viajes a pueblos cercanos, sesiones de masajes… Sí es posible lograrlo.

Ya sabes, si te quejas porque no viajas suficiente tal vez se debe a que no lo has hecho tu prioridad. Si tu prioridad es viajar, hazlo.

Y tú, ¿qué prefieres?