Los sistemas sí funcionan

Quisiera reflexionar un poco más sobre el tema de los sistemas. En posts anteriores, definí de qué se trataban y por qué era mejor establecer sistemas en lugar de metas. Repasando estos conceptos, una meta es un objetivo fijo que nos planteamos lograr en un determinado período de tiempo. ¿Por qué no son tan convenientes? Pues, porque cada día que no logramos esa meta, se nos acumula una sensación de desazón y frustración.

En contraste, un sistema es el camino que día a día nos hace vencedores. Pueden parecer lo mismo, pero no lo son. Decir que vamos a rebajar tantos kilos es una meta. Decir que vamos a hacer ejercicios todos los días es un sistema. Es muy posible que el resultado de ese sistema nos haga tener mejor salud y hasta rebajar de peso. Mas, el enfoque no es ese resultado, sino el camino.

Poner en práctica un sistema consiste en realizar la actividad deseada con constancia, poco a poco, lento pero seguro, día a día. No importa si se avanza poco o mucho. Lo que importa es haberla puesto en práctica. De hecho, este concepto me recuerda a showing up. Ya en la entrada anterior les hablé nuevamente de ello. No importa cuánto avanzamos, cuánto trabajamos, lo que importa es aparecer, mostrarnos frente al escritorio y comenzar.

¿Por qué hablar una vez más de los sistemas?

Como habrán leído en otras entradas recientes, así como tú, batallo diariamente por balancear mi jornada; batallo todos los días por tomar la energía para emprender mis actividades… Y en medio del caos, ha habido un elemento que no me ha fallado cada vez que necesito levantarme, reponerme y seguir adelante. ¿Qué será? Pues, claramente, mis sistemas.

Actualmente, cuento con dos sistemas bien definidos: mi sistema matutino y nocturno. Tal como señala Tiago Forte, nuestro día empieza o no bien, si en la noche nos fue o no igual de bien. Por ende, ambos sistemas son de gran importancia porque se conectan y dependen el uno del otro.

Mis sistemas

Un sistema para mí es una serie de actividades, en este caso hábitos entrelazados que cumplen un propósito. Mi sistema matutino me permite aumentar las probabilidades de show up to work, calmar la ansiedad y por ende mejorar el balance entre actividades. Por su parte, mi sistema nocturno me ayuda a bajar las revoluciones, mejorar la probabilidades de un mejor sueño y así estar lista para enfrentar un nuevo día.

  • Matutino: mis hábitos para la mañana empiezan al despertarme. Acto seguido, arreglo la casa, me visto, desayuno, medito cinco minutos y escribo en mi diario.
  • Nocturno: esta serie de hábitos comienzan al cerrar o alejarme de las pantallas al menos una hora antes de dormir. Luego, me baño, suelto cualquier pensamiento deambulante en mi diario nocturno, posiblemente leo y a dormir.

¿Cómo me han ayudado?

A veces me cuesta mucho levantarme. A veces simplemente no quiero hacer nada. Mas, las responsabilidades llaman a la puerta. ¿Cómo hago?

De alguna forma, hay que mirar los elementos que forman un hábito. Cuando se han instalado para quedarse, es más fácil emprenderlos aun si no tenemos las ganas.  Probablemente, la señal del hábito ya está internalizada en el cerebro y la recompensa, aun sin darnos cuenta, nos mueve. Además, recuerdo una frase que decía que no hacía falta motivación para hacer algo. Es decir, no hay un impedimento real para que no puedas trabajar por aquello que deseas. Si esperamos a tener las ganas y la inspiración, probablemente vamos a estar un buen tiempo sentados.

Mi primer consejo entonces es sin importar qué, haz un esfuerzo por comenzar tu sistema. Ya verás que luego todo va a fluir casi por inercia. Y con ello, vendrán los beneficios de esos hábitos. Por ejemplo, a veces tengo mucho sueño y quisiera dormir un poco más. Luego, recuerdo los efectos negativos de la inercia del sueño y cómo me siento cuando vago en cama (con flojera, más cansancio y fastidio de todo) y eso me ayuda a levantarme. Asimismo, recuerdo cómo al abrir las cortinas y ponerme de pie mi cuerpo automáticamente se despierta y encuentra la energía para poner los motores a andar. Sin darme cuenta, tengo una casa lista para permitir mi creatividad fluir, eliminé todo aquello que me conectaba con dormir y por ende mi cerebro sabe que llegó la hora de iniciar la jornada, cualesquiera que sean las actividades para el día, y sin importar si estoy brincando de una pata de emoción para trabajar, es más fácil ahora show up.

No sé si estos temas te resulten un poco abstractos. Lo cierto es que para entenderlos mejor hay que ponerlos en práctica e ir experimentado con aquello que te sirva a ti. Por eso, te invito a que descubras cuáles hábitos o elementos pueden ayudarte siempre en medio del caos o sin él.

“No te rindas que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo” – Mario Benedetti

4 comentarios en “Los sistemas sí funcionan

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