¿Ya notaste todo el camino recorrido? 

Hace unas semanas, estuvimos hablando de tomarnos una pausa para repensar nuestro norte. Hoy, esta entrada se pliega un poco a esta misma idea. Sin embargo, va más enfocada en darnos el tiempo para reflexionar y observar todo lo que hemos recorrido hasta el momento.

Hace poco tuve la oportunidad de darme cuenta cómo ya casi de forma intuitiva mi comportamiento y consumo frente a ciertas cosas ha cambiado. A veces todo pasa tan rápido que olvidamos esas pequeñas batallas conquistadas. Así como las fotos nos sirven para recordar y revivir de vez en cuando las experiencias vividas, así también necesitamos retratos de nuestras conquistas.

Hace un año recuerdo pensar que si alguna vez me tocaba mudarme, me daría un poco de dolor vender y por ende desprenderme de los muebles que hemos comprado. Cabe destacar que los hemos elegido con mucho cuidado y paciencia. Mueble que entra por nuestra puerta, es mueble que está plenamente alineado con nuestra noción de espacio, estilo y gustos personales. Aquí no se compra una papelera cualquiera solo porque se necesita dónde botar la basura. Todo está fríamente calculado, como quien dice. Tal trabajo, y dado que me encanta decorar, me generaron un apego a lo material.

Un año después, y gracias al esencialismo y práctica del mindfulness, puedo decir con toda confianza y honestidad, que si bien me gustan mis muebles, pueden partir cuando quieran. Inclusive, la idea de decorar desde cero, si tuviera que, me resulta hasta atractiva. No obstante, esto no hubiera sido posible sin todo un proceso de reflexión y crecimiento. ¿Es un mueble lo que más me importa en la vida? Para nada. ¿Es una prenda marca tal? Nop. ¿Es invertir nuestro dinero en experiencias eternas e irremplazables? ¡Por completo!

Cada compra significativa que hacemos o queremos hacer pasa por muchos filtros antes de decidir si en verdad comprarla o no; y así con muchas otras cosas (inclusive no materiales). Por ejemplo, recientemente se nos ofreció una buena oportunidad de participar en una actividad divertida, distinta y que puede inclusive servir en el futuro. Mas, si bien era una buena oportunidad, no era grandiosa. Ciertamente, hay que vivir en el presente, pero también sabemos que este presente o vida, en pocas palabras, es fugaz. Por ello, hay que aceptar e ir detrás de las grandes oportunidades porque al decirle SÍ a algo bueno, le podemos estar cerrando la puerta a algo aun mejor y esencial.

Ustedes dirán, pero ese cuento de los muebles es un poco frívolo. En realidad, es solo un ejemplo. Mi punto es que reflexionemos, celebremos y nos concentremos en cada uno de los pasos que hemos dado hacia esa vida balanceada y plena que estamos construyendo. Si no, nos pasará lo que Oprah muy bien señala a continuación:

“…Si te concentras en lo que no tienes, nunca tendrás suficiente”.

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