Juntos por la ecosalud – Parte II

 

Ahora que sabemos más sobre el calentamiento global podemos comenzar a trabajar por detenerlo y por salvar los diversos ecosistemas que permiten la vida en la Tierra. Y hablando de ecosistemas, el tema que nos compete hoy son nuestras selvas. En ellas, habita un sin fin de animales y plantas. Desafortunadamente, algunas especies se encuentran en peligro de extinción gracias a la tala y deforestación desmesurada.

¿Cuál es el verdadero problema?

Quedan tres áreas selváticas en nuestro planeta: la selva amazónica en Sudamérica, la selva del Congo y la selva tropical de Indonesia. De esta última, solo se mantiene en pie el 20%. El 80% de la selva ha sido destrozada por empresas que se benefician del aceite de palma. En otras palabras, si tuviéramos la oportunidad de sobrevolar esta zona en helicóptero, encontraríamos grandes terrenos con plantaciones de la palma africana.

¿Y qué con eso?

“El producto que más daños está provocando hoy en ciertos países del Sur es el denominado ‘ACEITE DE PALMA’” (Hernáiz, 2016).

Si no se han topado con este video aun, los invito a que lo vean con toda la seriedad que amerita esta situación. No les tomará ni un minuto.

¿Eliminar de la faz de nuestro planeta a quienes estudios han revelado como nuestros ancestros más cercanos? Si los orangutanes llegasen a extinguirse, ¿que queda, una vez más, de nuestra raza humana?

Además, ¿sabías que…?

No se trata solo de salvar a los orangutanes, sino también a los elefantes, rinocerontes, tigres y demás animales que necesitan de estas selvas para sobrevivir, así como las poblaciones indígenas que quedan desplazadas de sus hogares. Según datos encontrados, alrededor del 50% de los animales del planeta viven en las selvas tropicales. Además, estas permiten regular la temperatura alrededor del mundo (recuerden que tratamos de detener el cambio climático). Mas aun, tan solo la selva amazónica contiene 1/5 del agua dulce total disponible en la Tierra, siendo esta esencial para la vida, incluyéndonos.

¿Más cifras aterradoras? Cada día, las selvas y bosques se deforestan en proporciones equivalentes a aproximadamente 80.000 canchas de fútbol americano y esto conlleva a que cada diez años se extinga entre un 5% y un 10% de sus especies habitantes. Y no olvidemos que las selvas son una de nuestras principales fuentes de oxígeno.

¿Te queda alguna duda de por qué hay que cuidar y proteger nuestras selvas y bosques?

¿Aceite de palma?

En el documental Before the Flood, que les presenté en la entrada anterior y con cuyo trailer inicio nuevamente este post, se nos muestra la problemática alrededor del aceite de palma.

Pues resulta que este aceite es el más económico de producir, según fuentes del documental. Debido a esto, algunas empresas, monstruos de la industria, que requieren de aceite para sus productos han estado deforestando y acabando con nuestros bosques con el fin de plantar, extraer y producir este recurso.

El aceite de palma se obtiene de los frutos de la palma africana, la cual se encuentra y cultiva principalmente en Indonesia y Malasia (Spratt, 2014). Imagino que de allí se desprende el hecho de que las empresas recurran a estas zonas a deforestar y plantar. ¿Mas, a qué precio?

Por su parte, y tal como lo señala la Organización de Consumidores y Usuario (OCU), “El aceite de palma es el más utilizado del mundo… pese a que no es una alternativa idónea desde el punto de vista nutricional… [y siendo] lo más preocupante… su producción, ya que conlleva a excesos medioambientales y sociales”. Dicho esto, no solo su explotación conlleva a la extinción de animales, a la destrucción de ecosistemas y al calentamiento global, sino que encima ¿no es sano?

¿Qué tiene que ver el aceite de palma contigo?

Volvamos a leer la cita anterior: “El aceite de palma…no es una alternativa idónea desde el punto de vista nutricional… [y es preocupante su producción], ya que conlleva a excesos medioambientales y sociales” (OCU).

Este aceite está presente en productos como mantequilla, galletas, pasteles, comida procesada, jabones y detergentes, pastas de diente, champú, cosméticos, velas, entre otros. Algunas fuentes sostienen que dado su alto contenido de grasas saturadas podría generar un incremento en los niveles de colesterol si su consumo es prolongado, lo que a su vez trae consigo el riesgo a padecer enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, según otras fuentes, este solo sería el caso si el aceite se hidrogena, proceso que se lleva a cabo para convertir la grasa en sólida. Mas, por su parte, se le asocia a otros problemas como la obesidad, diabetes, entre otros (Hernáiz, 2016).

No dejes de leer este artículo de Cristina Hernáiz. Allí, encontrarás más detalle sobre los componentes que debes evitar en los productos que consumes, así como mayor información sobre los efectos perjudiciales del aceite de palma en la salud y medio ambiente. Tomemos conciencia hoy, porque mañana será muy tarde.

Ahora, volviendo a los productos, te invito a revisar tu despensa. ¿Cuántos encontraste con aceite de palma entre sus ingredientes? Espero que no muchos, ¿o sí?

Aquí te muestro algunos, ¿los reconoces?

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¡Fanáticos de la Nutella, ¿qué piensan ahora?! ¿Y saben otra cosa impresionante? Varios de los productos con aceite de palma que encontré, estaban en el anaquel de “lo sano y especial”. Queridos lectores, el llamado es a voltear los productos y leer las etiquetas”. Desconfíen de todo aquello que no especifique sus ingredientes y en este caso, que no indique cuál aceite vegetal contiene. Aquí les dejo una lista de los componentes que deben evitar:

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Al comprar estos productos estamos dándole permiso a estas empresas a explotar en desmedida nuestro medio ambiente. Ahora, ¿qué pasaría si dejáramos de hacerlo? Cada una de estas compañías depende de sus consumidores: Pepsico, Betty Crocker, Waitrose, Grupo Ferrero, Mondelez International/Nabisco, Mars, Ideal, Fuchs, Tía Rosa, Nestle, Unilever, Ecovida, Carozzi, Frutos del Maipo, Maggi, Watts… Si nosotros somos sus consumidores y dejamos de generarles ganancias, se verán obligados a buscar una mejor manera de producir sus alimentos y demás productos (a menos que quieran caer en la quiebra, cosa que sabemos que nadie quiere).

Ustedes dirán, ¿qué diferencia haría yo al dejar de comer en Burger King o Starbucks o dejar de comprar productos Quaker? Ni Pepsico ni Burger King ni Starbucks van a tomar conciencia del daño que causan y cómo contribuyen al calentamiento global porque una persona decidió no darles el gusto.

Ahora, yo me pregunto, ¿cuántos contactos tienes en Facebook, Twitter, Instagram, etc.? ¿Acaso no estamos en la era de la interconectividad y las redes?

1 + 1 = 11

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“La ignorancia es la madre de todos los crímenes”. – Honoré de Balzac

Algunas fuentes consultadas:

4 comentarios en “Juntos por la ecosalud – Parte II

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