Juntos por la ecosalud (Parte IV) – Comida de caja vs. comida de verdad

La conveniencia… o flojera… ¿cuál es tu excusa?

Es verdad, vivimos en un mundo acelerado y tan es así que cada vez cobran más fuerza todos los movimientos, filosofías, estudios y demás que hablan de bajarle dos a todo. Hace varios años o décadas eran impensables las investigaciones científicas sobre felicidad. Sabíamos mucho sobre depresión, sobre enfermedades… pero y ¿qué de lo positivo?

Surge la psicología positiva, aun un tanto incipiente me atrevo a decir, pero ahí vamos.  El mindfulness, una filosofía muy antigua, empieza a ponerse de moda, en especial como herramienta de programas anti-estrés. En los últimos meses aparecen cada vez más documentales sobre felicidad, minimalismo, estilo de vida, salud, etc. Parece un llamado de atención, ¿no creen ustedes?

Volviendo al tema que nos compete, conveniencia, flojera… Esa aceleración nos ha inmerso en un ciclo vicioso de rapidez. Hay que hacer más trabajo en menos tiempo, no tenemos espacio para las comidas, más vale meter una sopa lista al microondas y ¡pop! mágicamente tengo mi almuerzo listo en 5 minutos.

Otros, bueno es que no sé cocinar; es que mi mamá nunca nos cocinó; me da fastidio; ya llevo tantos años comiendo así y viviendo así, que ya que daño me van a hacer las cosas…

Puedes buscar todas las excusas y ‘argumentos’ que quieras. Cada quien sabe lo que hace y toma las decisiones que quiera tomar. Sin embargo, como parte de esta serie, es un tanto mi responsabilidad y deseo que cada uno de nosotros tome conciencia de precisamente esas decisiones. Así que aquí va.

¿Qué es la comida procesada?

Según el National Health Service (NHS) del Reino Unido, “el término comida procesada aplica a todo alimento, cuyo estado natural ha sido alterado de alguna manera, ya sea por razones de seguridad o conveniencia”. Agrega que no necesariamente esta comida es dañina, mas suele contener sal, azúcar y grasas añadidas.

Aun si cocinamos desde cero, nos toca utilizar productos procesados. En realidad, casi todo es procesado, desde el cereal hasta el queso. Es decir, casi todo lo que compramos clasifica como comida procesada. Pero, no se alarmen. Tal como reseña el nutricionista Sian Porter, en el mismo artículo:

“No toda la comida procesada es una mala elección. Algunos alimentos requieren ser procesados para que sean seguros para el consumo, como el caso de la leche, la cual necesita ser pasteurizada para extraer bacterias dañinas. Otros alimentos requieren ser procesados para que sean apropiados de usar, tal como ocurre con el caso del prensado de semillas para obtener aceite”.

Como ya se dijo anteriormente, el problema está en esas sales, azúcares y grasas añadidas que no tienen más que el fin de hacer estos alimentos más tentadores, así como menos perecederos. Por ende, terminamos consumiendo mayores cantidades a las recomendadas. En este sentido, aplaudo la ley o iniciativa en Chile de marcar los productos con etiquetas bien notorias para resaltar su alto contenido precisamente en estos tres componentes. A veces, toca comprarlos, pero ciertamente ayuda a abstenerse y preferir opciones más sanas cuando existen.

Para mis lectores de otras latitudes, aquí les comparto los niveles que pueden indicarles cuándo un alimento tiene alto o bajo contenido de estos ingredientes (cortesía de NHS):

  • Grasas totales

Bajo: 3g o menos de grasa por 100g

Alto: más de 17,5g de grasa por 100

  • Grasas saturadas

Bajo: 1,5g o menos por 100g

Alto: más de 5g de grasas saturadas por 100g

  • Azúcares

Bajo: 5g o menos de azúcares totales por 100g

Alto: más de 22,5g del total de azúcares por 100g

  • Sal

Bajo: 0,3g o menos por 100g (0,1g de sodio)

Alto: más de 1,5g de sal por 100g (0,6g de sodio)

Puedes descargar la ficha para ayudarte a comprar en el supermercado aquí.

¿Cómo comprar entonces alimentos procesados?

  1. Como ya dijimos, primero hay que fijarse en el contenido de azúcares, sal y grasas presentes en los alimentos. Una vez más, hay que voltear y familiarizarse con las etiquetas de ingredientes y valores nutricionales.
  2. Y en segundo lugar, como dice Torey Armul, vocero de la Academy of Nutrition and Dietetics, “el truco está en distinguir entre alimentos poco procesados versus altamente procesados“.

Los poco procesados incluyen manzanas pre-cortadas, huevos duros, atún en lata y vegetales congelados.” Son básicamente alimentos cuyo procesamiento es menor y más por un tema de conveniencia de uso. Armul considera que son opciones nutritivas y convenientes para aquellos que no disponen de mucho tiempo. Eso sí, ojo con el aceite de palma y sus derivados, en algunos casos.

Continúa diciendo que “los alimentos altamente procesados pueden reconocerse como alimentos que difieren a su forma original, como las papas fritas de bolsa, galletas de soda, así como alimentos que no se dan como tal de forma natural, entiéndanse por bebidas gaseosas, donas, galletas y caramelos”. Dentro del rango, se incluyen alimentos como pizza congelada y comidas de microondas como ejemplos de mayor procesamiento.

En resumen

La idea entonces es comprar productos que:

  1. Sean lo más naturales posible
  2. Posean la menor cantidad de químicos añadidos o sustancias artificiales
  3. Mantengan niveles razonables de azúcar, grasas y sal

Efectos perjudiciales para la salud y el medioambiente

Todos sabemos que los excesos son malos. Por ende, ingerir comida procesada alta en los componentes que ya mencionamos, puede tener serias consecuencias: resistencia a la insulina, niveles altos de triglicéridos, aumento del colesterol, cardiopatías, diabetes, obesidad, cáncer, entre otros.

Asimismo, la producción de los alimentos puede conllevar a altos niveles de desperdicio y contaminación, deterioro de lo suelos por el monocultivo y utilización de pesticidas y fertilizantes y por supuesto, lo típico, emisiones de CO2, etc.

Así que ya sabes, si te preocupa tu salud y deseas conservar el planeta, cámbiate a un consumo consciente. Próximamente, estaré investigando y trayéndoles alternativas para conocer mejor la comida procesada y encontrar las mejores alternativas posibles.

¡Unámonos por el planeta y la salud de todos! Compártelo.

2 comentarios en “Juntos por la ecosalud (Parte IV) – Comida de caja vs. comida de verdad

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s