Menos es más

Hace varios meses inicié un experimento con mi clóset. En aquella oportunidad, les compartí cómo estaría compuesto mi guardarropa en términos de cantidad y tipos de prendas y accesorios. Lo llamé el desafío de las 171 prendas, lo que necesitaría para vestirme al año. Todo esto comenzó con el Proyecto 333 de la bloguera y esencialista Courtney Carver, que también les describí en ese post.

Pues, después de casi un año, hoy les traigo no sé si un nuevo desafío, pero al menos la evolución de este experimento y mis reflexiones. Ya llevo casi dos años practicando en la medida de lo posible la filosofía del esencialismo, “el menos es más”. He procurado aplicarlo en mi sistema de productividad, en mis hábitos, en mis compras y por supuesto en nuestros espacios físicos y digitales. Siempre me ha gustado la idea de hacer grandes limpiezas. De hecho, al menos una o dos veces al año me gusta sacudir un poco el clóset y la casa en general. ¿Cuántos papeles uno acumula con el tiempo? ¿Cuánta ropa tenemos guardada? Me gusta revisar todo y llegar a lo que yo llamo “sacar lo viejo para dejar entrar lo nuevo”. Y por nuevo no necesariamente es que voy a salir a comprar. Y tampoco voy a entrar en temas metafísicos, pero ciertamente me agrada la idea de mover las energías.

Y mientras más me adentro en un estilo de vida un tanto minimalista, más observo y experimento sus beneficios. Hablaremos de eso luego.

¿Minimalismo?

Antes de contarles más sobre la progresión del minimalismo en mi estilo de vida, quiero precisamente aclarar este término. Minimalismo es un tema muy personal. Para algunos, como en el caso de “Los minimalistas” (documental disponible en Netflix), esta palabra y estilo de vida los ha llevado a desprenderse de lujos y de casi todas sus pertenencias. Puede que en sus casas solo encuentren una pequeña mesa y un par de sillas y que al abrir el vestier, toda la ropa no ocupe más de 30 cm de ancho. Y eso está muy bien para ellos. Sin embargo, minimalismo no significa vivir sin nada. No significa necesariamente quedarte con dos camisas, cero adornos, etc. Aquí voy con el tema de que es algo personal. Por ejemplo, en nuestro caso a lo mejor ya ir de compras no es algo por lo que perdemos la cabeza. Pero, hay otros elementos que poseen más valor, como nuestros libros. Así que al acogernos al estilo de vida esencialista, no implica que voy a despojarme de mis libros porque necesito hacer espacio y sacar y sacar. La mejor definición que les puedo compartir desde un punto de vista propio es que el minimalismo significa conservar aquello que nos genera valor y que por tanto, necesitamos. Todo lo demás es accesorio, es clutter y por ende, no esencial. Cuando nos liberamos de todo aquello que no necesitamos, nos damos la oportunidad de invertir nuestras energías en lo que importa para nuestras vidas.

Dicho esto, llevamos varias semanas inspeccionando cada rincón del apartamento. Pueden olvidarse de los papeles, de las facturas y documentos de años anteriores; adiós a los juegos y libros que ya no requerimos, etcétera. Y ahora, estamos en uno de los lugares donde más acumulamos: el clóset.

El nuevo desafío de las 111 prendas

Así debía verse mi clóset cuando inicié con este proyecto de reducir mi guardarropa: 171 prendas con accesorios incluidos. Ahora, luego de reducir 35%, he totalizado 111 artículos. Veamos el detalle:

Prenda

Desafío 171

Desafío 111

Pantalones de diario

4 3
Pantalones formales

5

5

Pantalones de deporte

4

2

Otros artículos de deporte

0

4

First layers

7

5

Accesorios para el frío

9

6

Shorts

5

3

Franelas de deporte

6

5

Blusas

30

15

Sweaters

10

5

Chaquetas y abrigos

11

6

Blazers

0

3

Pijamas y complementos

7

3

Ropa interior

44

31

Cinturones

4

3

Carteras

3

2

Camisetas

0

2

Otra ropa de verano

6

0

Zapatos

16

8

171

111

Antes de que se asusten, les puedo asegurar que el clóset sigue viéndose lleno. De hecho, en algunas categorías es posible que tengamos un excedente pequeño de prendas, por ejemplo, 1 o dos blusas más de las 15. La idea es que a medida que se vaya dañando esa ropa la descartemos y no se remplace para llegar a la cifra deseada. Y, ¿por qué tengo estos casos con más artículos de los esperados? Pues, luego de una limpieza y revisión profunda, nos encontramos con prendas en muy buen estado y que se ajustan al estilo y gusto personal, por lo que decidí conservarlas hasta nuevo aviso.

¿Se puede vivir con menos prendas? Completamente. Estoy segura que si le echas una buena mirada a tu clóset, vas a encontrar ropa que no te agrada del todo o que no te gusta como te queda, pero que le sigues perdonando la vida para cuando alcances tal peso o porque tienes temas de que si la sacas, la vas a necesitar luego.

Si te atreves a dar el paso, te garantizo que no vas a necesitar eso que estas descartando. Ahora, si en verdad tienes muchas dudas, puedes hacer lo que recomienda Courtney. Guarda la ropa en una caja y si luego de 3 meses no requeriste usarla, sabes que no la necesitas.

Mi experiencia personal

Es muy satisfactorio desprenderte de las cosas materiales. Liberarte de tus excedentes te hace más liviano. Antes, me paraba en frente de la ropa y me preguntaba, ‘¿qué me voy a poner hoy? Estoy aburrida de mi ropa’; ‘por mí, podría botar todo el clóset y remplazarlo completo’.

Honestamente, esas ya no son frases que me pasan por la mente. Al ver mi ropa ya no veo lo que me aburre o no me gusta, lo simple o lo mismo de siempre. Ahora veo lo que decidí conservar porque representa mi estilo. Ya no estoy en medio de una pila de ropa sin saber qué elegir. Dado que todo lo que tengo me gusta, soy más libre de utilizarla entera, no solo lo de siempre. ‘¡Ay es que esa chaqueta es como formal!’ ¿Y qué? Está allí para usarse. Es más, a veces hasta encuentro combinaciones que no había pensado antes.

“Menos es más”… menos que limpiar, menos que recoger, menos de qué preocuparse, menos en lo que gastar… Y es más para disfrutar, más para agradecer, más tiempo para invertir en otras cosas.

Atrévete, únete al reto.

2 comentarios en “Menos es más

  1. Lisset dijo:

    Me encantó! Es cierto que uno, con el pasar de los años va acumulando cosas que luego ni recuerdas que las tienes. Rodearse de cosas que nos gustan y nos producen satisfacción es lo que importa. Si algo no nos gusta o nos sirve, puede darse a alguien para quien sea de utilidad, siempre y cuando estén en buenas condiciones!

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  2. dyafeli dijo:

    Así es, todos en cierta forma somos acumuladores. Tal vez no tenemos una compulsión ni nuestros espacios se encuentran en condiciones de caos e insalubridad, pero sí solemos poseer más de lo que necesitamos. Y definitivamente, se requiere desarrollar cierta conciencia, sobre todo a la hora de comprar cosas nuevas, para no seguir agregando, sino reduciendo.

    Me gusta

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