No más “qué falta”, ¡solo di que sí! 

Ya posiblemente nos dimos cuenta que no estamos donde queremos estar y nuestros sueños siguen ahí. ¡Detente! Sí, vivamos nuestro momento de oscuridad, pero tampoco dejemos que nos trague. De tanto pensar en dónde estará la luz y cuánto falta para que ese sueño se haga realidad, vamos a entrar en un ciclo vicioso de angustia y tristeza.

Hay que comenzar por alguna parte. Es verdad que hasta que no toquemos fondo, no vamos a estar listos para emprender vuelo, pero no está de más ir limpiando el ambiente para que una vez nos sacudamos las telarañas, sepamos cómo y cuál primer paso dar. Es decir, le digamos sí a la vida y a todo lo que viene a ofrecernos.

Leí en estos días cómo la fuerza de voluntad no debía ser el motor de nuestro éxito. Y ya he dicho antes cómo esta se asemeja a un músculo. Mientras más lo ejercitamos, más se agota. Vean la fuerza de voluntad como una fuente limitada. Tarde o temprano te quedarás deshidratado y tendrás que esperar a que te ingrese todo el suero (¡y vaya que esa gotas caen despacio!). Benjamin Hardy, continúa diciendo que si dependemos de nuestra fuerza de voluntad para hacer algo, para lograr ese cambio, vamos por mal camino. Significa que no sabemos realmente lo que queremos, porque de saberlo estaríamos 100% comprometidos y utilizaríamos todos nuestros recursos disponibles para llevarlo a cabo sin desfallecer.

¿Cuántas veces no les ha pasado que comienzan a hacer ejercicio, o se inscriben en un curso que querían muchísimo, y al poco tiempo lo dejan? Ese es el efecto de la fuerza de voluntad, aunado a una curva de hábito mal definida más al enfoque en meta en lugar de sistema.

¿Qué hacer para mejorar nuestras probabilidades?

En el mismo artículo, Hardy nos habla de la clave, y qué curioso que en eso nos hemos estado enfocado en este blog también: cambiar tu ambiente. Para ser exitoso en tu proyecto, debes contar con un ambiente propicio que haga más fácil o posible el cambio o tu propósito. Me gusta el ejemplo que usa. Si quieres dejar de tomar, no vayas a bares ni te juntes con amigos que les guste tomar.

¿Qué estamos haciendo nosotros? Declutter. Hasta el día de hoy no he encontrado una traducción que me satisfaga para ese concepto, así que perdonen mi constante Spanglish. Ya hemos donado libros, artesanías, juegos, ropa y mucho más y aun nos falta por revisar y sacar. Menos es más, como les he comentado ya. ¿Qué representa el menos? Menos caos, menos preocupaciones, menos dinero que gastar en cosas que creíamos necesitábamos remplazar, menos tareas pendientes, menos que limpiar… ¿Y más? Más orden, más amplitud visual, más tiempo para invertir en lo que importa, más espacio mental para abrirnos a las oportunidades, más energía… ¡Con decirles que hasta quitamos Netflix!

Y tú, ¿qué necesitas remover de tu camino para dejar entrar ese rayo de luz? ¿Qué estás haciendo para cambiar tu ambiente y propiciar el cambio que anhelas? ¿Qué te detiene para dar ese primer paso?

No te pierdas el próximo post, donde les compartiré y comentaré sobre mi nueva consigna personal. Espero que los inspire a encender su propia antorcha.

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