Come, reza, ama, ¿qué más simple que eso?

La semana pasada estuve viendo una saga que me mantuvo absorbida durante varios días. No eran películas nuevas. Me refiero a que ya antes las había visto. Mas, por alguna razón, en esta oportunidad me tenían atrapada.

He estado dándole vueltas al asunto para tratar de entender qué fue o qué ha sido lo que me ha llamado tanto la atención como para levantarme y solo querer seguir viéndolas. Y creo tener la respuesta o al menos parte de ella.

Desde que conocí el esencialismo, he procurado tomar decisiones con mayor conciencia. Me ha costado a veces decir que no, pero he logrado tener algunas de esas conversaciones incómodas. Ya he comentado antes cómo me he sentido liberada al haber despejado un poco nuestros espacios, comenzando por el clóset. Sin embargo, no faltan momentos en los que estos principios corran el riesgo de tambalearse. De hecho, hace poco, por darles un ejemplo, estábamos pensando en hacer una compra. Provocaba comprar la tienda entera, pero en ese momento nada más estábamos viendo qué había para decidir otro día qué adquirir. El tiempo entre ver y pensar en comprar ayuda muchísimo. Puede que nos hayan gustado muchas prendas, pero luego recordamos nuestros principios del minimalismo y decidimos revisar nuestra lista para no comprar más de lo que necesitáramos.

¡Qué importante es el minimalismo! Como leía en un artículo, es cierto, puede que este estilo de vida no sea para todo el mundo. Y ciertamente, nadie está tratando de convencer a nadie. En mi caso, solo me gusta compartir mis experiencias y si en ellas pueden encontrar puntos en común, bienvenidos son para explorar y probar qué se ajusta a ustedes.

Volviendo al tema de las películas, un elemento que me marcó fue precisamente esa simplicidad. Claramente son películas y encima de ciencia ficción, por ende, es lógico que la vida de los personajes sea mucho más sencilla que nuestras realidades. Sin embargo, me pone a pensar ¿y por qué nuestra vida no puede ser así de sencilla, tal como cubrir nuestras necesidades básicas y luego enfocarnos solamente en aquello que sea lo más importante y prioritario para nosotros, una sola cosa? Si pudiéramos hacer eso, ¿en qué nos enfocaríamos? ¿A qué le dedicaríamos todo nuestro esfuerzo y atención?

A lo mejor tenemos responsabilidades, tareas, compromisos… Pero también creo que sí podemos tener una vida bastante sencilla, literalmente comer y eso otro, y más nada.

¿Cuántas veces no hemos leído o escuchado por ahí que no hay imposibles, que puedes hacer lo que te propongas, etc., etc., etc.? Hace poco inclusive les mostré un video titulado “Haz lo que no puedes hacer”. ¿Se han puesto a pensar qué significan todas estas frases y clichés?

Los invito a cuestionárselos. ¿Acaso no existe la posibilidad de que nosotros mismos y como sociedad nos hayamos puesto la barrera de lo imposible? Ya no se trata de que nuestra casa esté llena de ropa, muebles, pertenencias y demás. Ya no se trata de que nuestros calendarios estén abarrotados de actividades y compromisos. Se trata de todo y más. Nuestras expectativas, nuestros sueños… Queremos ser alguien en esta vida, cuando con solo haber nacido ya lo somos. Andamos tratando de descubrir cuál es nuestro propósito, nuestra misión, traducido en una profesión o dedicación a algo o alguien, cuando vuelvo y repito, nacimos. ¿Por qué no nos basta con eso?

Así que les pregunto una vez más, si pudieran solo satisfacer sus necesidades básicas, es decir, comer, dormir, tener un techo donde vivir y ropa para vestir, comodidades esenciales, y agregar una única cosa más, aquello que consideren lo más importante de todo, ¿qué sería?

Si su vida fuera tan sencilla como levantarse todos los días y hacer esa única cosa, ¿qué harían?

¿Y si ese ‘pudiera’ se convirtiera en ‘hiciera’ o mejor en ‘hagamos’? Nada es permanente, así que no veo por qué no podamos concentrarnos en esa prioridad y en cubrir necesidades elementales y que el resto sea accesorio y por ende dispensable. Esto me trae de vuelta una vez más al libro de Elizabeth Gilbert, cuyo título pareciera resumir la idea que traigo hoy “Come, reza, ama”, ¿qué más necesitamos?

Un comentario en “Come, reza, ama, ¿qué más simple que eso?

  1. Lisset dijo:

    Realmente, en una vida tan complicada a veces, hacer lo mejor posible lo que nos toca hacer, es la mejor forma de contribuir a que todos tengamos una vida mejor, es decir, poner nuestro granito de arena por un mundo mejor, siempre respetando el “espacio” del otro. De esta manera reafirmamos todos los valores de la vida: honradez, lealtad, respeto, integridad, etc.
    Y todo ésto se resume en los mandamientos de Dios. Hay que tener fé y principios.

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