¡A vacacionar!

Hoy quería compartirles algunos tips para armar su día ideal, a propósito de la entrada que publiqué anteriormente. Sin embargo, la situación en la que me encuentro, amerita un contenido diferente.

Llámenlo ansiedad, distracción, emoción o lo que sea, es cierto que mi mente en este momento está brincando de un lado para otro. Y es cierto también, que en parte se debe a que pronto tomaremos unas pequeñas vacaciones.

Así que, más allá de compartirles razones científicas de por qué es importante tomarnos una pausa del trabajo y recargar las baterías, quiero contarles qué representan las vacaciones para mí.

No creo haber escuchado a una sola persona decir que no le gusta viajar, supongo que a menos que le tenga miedo a los aviones y cosas parecidas. Y también es frecuente escuchar cómo nos quejamos porque no viajamos lo suficiente.

Desde hace uno o dos años aproximadamente, mi esposo y yo decidimos que los viajes serían una prioridad. Nos dimos cuenta de todas las cosas en las que uno gasta dinero de forma innecesaria, por un estatus, porque es lo que conocemos y asumimos que es lo que hay que hacer, por comodidad, etc. Y después nos decimos, ¿por qué no podemos viajar más? Porque para algunos la prioridad está en otra cosa. Es tener una casa o un carro o esto o aquello, o hacer tal o cual actividad o negocio o etcétera. Y no estoy criticando esas decisiones. Lo que intento expresar es que cada quien tiene lo que tiene y vive como vive por sus decisiones y sus prioridades.

Así que volviendo al tema de los viajes, a veces me cuesta comprender cómo es que un empleado dispone de aproximadamente 15 días de vacaciones al año. Cuando estamos en el colegio, e inclusive en la universidad, tenemos vacaciones de verano, de invierno, el break aquí y el break allá. ¿Qué nos hizo pensar que porque tengamos más años, no necesitamos de esos breaks también?

No estoy diciendo que no se puedan administrar sabiamente esos 15 días, ni que sean poco o mucho. Cada quien tendrá su opinión y no es un tema legal el que vengo a hablar. De hecho, para los que puedan, quieran o sientan que en efecto no es suficiente, probablemente buscarán el camino del emprendimiento, trabajo independiente y otro estilo de vida que se ajuste a sus necesidades.

En fin, viajar es una de esas actividades que aumenta nuestros niveles de satisfacción y felicidad. Tal vez no es un efecto tan duradero, pero tan poco tan efímero. Viajar es una de esas actividades que hasta el mismo cuerpo te pide solito. Después de que han pasado algunos meses, tu mente no da mucho más, el cansancio te agobia y a tus pies les da piquiña por montarse en un avión.

¿Les ha pasado? Bueno, por dos años consecutivos conscientemente me he dado cuenta que a nosotros nos pasa y más o menos en el mismo período del año. Y esto me lleva a concluir que no basta con una vacación anual. Por eso hablaba de rendir esos 15 días, porque así como los colegiales, necesitamos una pausa luego de cada tantos meses, ojalá viajar tres veces al año, y hasta más.

Y lo más curioso es cómo esos días previos a un viaje pueden llegar a ser los más atareados, estresantes y caóticos. Sin embargo, como dice el refrán “sarna con gusto no pica”. Y es exactamente eso lo que ocurre. Es tal el efecto de conocer un nuevo lugar, de visitar alguno ya conocido, pero que representa algo para uno, compartir con seres queridos, contemplar las maravillas del mundo, que a quién le importa todo lo demás; que armar las maletas a veces se vuelve complejo, que van full, que deben pesar tanto y cuanto, que hay que comprar tales artículos, los encargos, los papeleos… Pero es que solo con pensar en todos los países, lugares y atractivos que se pudieran conocer, ¡cómo no vas a querer viajar y viajar lo más que puedas, así te toque calarte uno o dos días de falta de sueño y dolores de cabeza! ¿o no?

Así que si les gusta viajar, los invito a que no releguen sus vacaciones. No dejen de tomarlas. Nuestro cuerpo, mente y espíritu necesita estas pausas. Son momentos y espacios de crecimiento, asombro, toma de riesgos, de salir de nuestra zona de comodidad; son momentos y espacios para la salud y el esparcimiento; son momentos enriquecedores.

El dinero así como va, viene, así que no se pongan esa excusa para no viajar. Y si no puedes ir este año a tu destino soñado, no dejes de soñar con él y de actuar consecuentemente. Y viaja por mientras entonces a otro lugar. A veces el break ni siquiera tiene que involucrar un barco o un avión, ni siquiera un carro. A veces basta con apagar el celular un fin de semana, salir de casa y conocer nuevas calles, lugares o hacer algo diferente.

Sin más… ¡a vacacionar!

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