Dile SÍ a la incertidumbre y NO al control

Hemos discutido anteriormente 7 pecados que cometemos en contra de la felicidad. 

(Si no leíste nuestra entrada, no te preocupes, la puedes encontrar en este enlace). 

Hoy, quiero profundizar en uno de los más comunes: nuestra necesidad de control. Tal como comenta Amy Morin, en su artículo “6 Ways to Stop Stressing About Things You Can’t Control”, publicado en la revista Forbes:

Existe una gran verdad sobre la vida que algunas personas se rehusan a aceptar: no tenemos el control sobre muchas de las cosas que nos pasan”.

Sin embargo, no nos gusta la incertidumbre. ¿Por qué? 

Según estudios, existe una conexión entre la incertidumbre y el estrés. Mientras menos sepamos qué va a pasar, mayor es la tensión. Y lo que resulta más sorprendente aun es que, tal como relata Marc Lewis en su artículo “Why We’re Hardwired to Hate Uncertainty“, “la incertidumbre es más estresante que vivir consecuencias negativas ya predecibles de algún evento”. Al parecer, es más estresante, como ejemplifica, no saber si vas a llegar a la reunión que saber que vas tarde.

Asimismo, “cuando estamos enfrentando situaciones desagradables o alarmantes, estamos propensos a sufrir ansiedad…” (Ronald Alexander en “8 Mindful Strategies to Release the Need to Control”). ¿Cómo la combatimos? Tratando de buscar soluciones y activando entonces nuestro mecanismo de control.

Inclusive hemos visto el control como una estrategia evolutiva. “Si tenemos control sobre nuestro ambiente, entonces tenemos mucha más probabilidad de sobrevivir”. Tal vez a nuestros antepasados les era útil conocer sus selvas, saber dónde habitaban sus enemigos, en qué lugares era seguro asentarse, etc. En la actualidad, es verdad que un cierto grado de control nos puede permitir prepararnos ante eventos inminentes. 

Mas, así como el miedo nos protege ante peligros reales y nuestro cuerpo reacciona y se prepara para la lucha o huida, también existen eventos imaginarios o preocupaciones que nos creamos, y que posiblemente no ocurran. No obstante, le enviamos igual la señal al organismo para que se prepare. Y ahí es cuando empiezan los problemas. Nos creamos un estrés innecesario y por situaciones inexistentes. 

Esto aplica también para el control. Vuelvo y repito, está bien prepararnos, pero cuando la necesidad de control se nos va de las manos, podemos causarnos bastante sufrimiento. Al final, todo está relacionado. Nuestro rechazo a la incertidumbre no es más que miedo. Y nuestro control desmesurado, probablemente es nuestro disfraz para esconder ese miedo.

¿Por qué es importante soltar el control?

Siendo el exceso de control un pecado de la felicidad, pues lógicamente reduce nuestros niveles de bienestar. Y Thomas Gagliano no podría haber complementado mejor la investigación del Prof. Raj, al ejemplificar lo siguiente:

“Cuando quiero que todo el mundo piense y actúe como yo quiero, estoy marchando hacia el fracaso y el resentimiento. Ya sea que esta creencia sea imaginaria o real, el resultado produce un adulto que necesita controlar a los demás para que las cosas vayan bien. En esencia, el adulto no confía en ningún proceso que él o ella no controle. Una persona que intenta controlar todo raramente disfruta de la vida”. 

Por su parte, y tal como cita Glenn Croston al experto en riesgo y profesor de psicología Paul Slovic, “mientras menos nos sintamos en control, menos estamos dispuestos a tomar riesgos”. En otras palabras, usamos el control como otra excusa para permanecer en nuestra zona de confort. Y tal como dice este refrán popular, “quien no arriesga, ni gana ni pierde”. 

Entonces, ¿cómo vamos a trabajar por nuestra felicidad, por tener una vida extraordinaria y por alcanzar nuestros sueños, si nos quedamos estáticos, en una misma vida rutinaria, congelados de miedo y duda y movidos por la flojera y comodidad?

Y si bien nos incomoda la incertidumbre, “[es en ella] donde las cosas suceden. Es donde las oportunidades, para el éxito, la felicidad y una vida realmente vivida, están aguardando” (Martha Nussbaum). Como dice Maria Popova, la incertidumbre es la cuna de nuestro poder creativo, entre otras cosas.

Además, ¿a quién le gusta ser controlado? 

¿Cómo ayudarnos a soltar un poco el control?

Según estudios y mi experiencia personal, te comparto 4 estrategias que pueden ayudarte a liberar tu necesidad de control.

1. Identifica tus miedos

Probablemente, mis miedos más destacados son el miedo al fracaso y al cambio. Así que cuando se me ofrece una oportunidad laboral, por ejemplo, sin yo haberla buscado o en un área diferente a la que suelo trabajar, procuro darme un tiempo para reflexionar en lugar de dar una respuesta inmediata. ¿Por qué? Es muy posible que diga “NO” por miedo, a “NO” porque la oportunidad no es adecuada para mí. Ese tiempo me permite poner la oferta en perspectiva, pedir opiniones externas de ser necesario y recopilar los datos que necesito para tomar la mejor decisión posible y trabajar mis miedos.

2. Practica Mindfulness

Aumentar nuestra conciencia sobre lo que pasa dentro de nosotros antes y durante las situaciones puede ayudarnos a conocer y etiquetar nuestras emociones y responder más acorde a la dimensión del evento.

(Si quieres saber más sobre esta filosofía y práctica, haz clic aquí.)

Cuando sientas ansiedad, puedes practicar anotar en un cuaderno todo lo que te va pasando por la cabeza, cómo te sientes y cómo está reaccionando tu cuerpo. Escribir ayuda a poner las cosas en perspectiva y medir si tu deseo de control es beneficioso o excesivo. Es difícil a veces, pero con el tiempo y la práctica se pueden evitar explosiones y molestias innecesarias para quienes te rodean y para ti mismo.

3. Ubica situaciones similares de tu pasado

No se trata de quedarte atascado en el pasado, ni revivir momentos desagradables. Sin embargo, es posible que en ocasiones anteriores hayas vivido eventos similares. Por ende, esta mirada en retrospectiva puede ayudarte a darte cuenta de que los resultados o consecuencias no fueron tan malos después de todo. E inclusive, puedes recordar como tu preocupación te llevó a nada y cómo aquello que querías evitar que ocurriera, nunca llegó a ocurrir.

4. Lleva una vida saludable

Como comentamos en una entrada anterior, el comer balanceado, dormir suficientes horas y estar en movimiento nos ayuda a sentirnos mejor internamente y esto reduce el estrés. Por ende, tenemos una mayor capacidad para la tolerancia y la flexibilidad. 

Y tú, ¿cómo manejas tu ansiedad y necesidad de control? Compártenos tu experiencia.

2 comentarios en “Dile SÍ a la incertidumbre y NO al control

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