Cómo crear sistemas sostenibles y efectivos para lograr tus propósitos de vida

Anteriormente, hice referencia a algunas entradas que he escrito sobre los sistemas. Rápidamente, “un sistema es algo que hacemos de forma regular y que a la larga incrementa nuestras probabilidades de felicidad” (Scott Adams en “How to Fail at Almost Everything and Still Win Big). 

Hoy, quiero compartirte una mirada en detalle a los sistemas que tengo actualmente. Discutiremos en qué consisten, las actividades que contemplan y sus beneficios. Si he abogado por poner en marcha sistemas en lugar de metas, más vale que te cuente cómo han impactado en mi vida personal. 

Veo a un sistema como un conjunto o mejor dicho, una serie de actividades. Cada una de estas actividades son hábitos. Me gusta referirme a ellos como hábitos necesarios más que rutinas. Estos hábitos se entrelazan para formar una cadena con un propósito en particular.

La idea de los sistemas es entonces aumentar mis probabilidades de dirigirme según mi brújula, mi Norte. ¿Qué quiero decir con esto? Considero que una de las mejores formas para progresar en la vida y convertir sueños en realidad es a través de hábitos.

Dicho esto, y dado que “el que mucho aprieta poco abarca” recomiendo empezar de a poco. Es mejor formar hábito tras hábito del sistema, que todos a la vez. De esta forma, aumentas la probabilidad de que el sistema se sostenga.

Primeros pasos

  1. Determina aquellas actividades o comportamientos que te gustaría implementar:

Ya debes tener algunas de estas actividades en funcionamiento. Por ejemplo, tu higiene personal y otros cuidados forman parte de ello. Sin embargo, es posible que requieras hacer una pequeña investigación para determinar qué necesitas incorporar y en qué momento del día.

Tal vez te gustaría probar meditar. Quizás te haga falta ejercicio. Tus mismos hobbies, si están abandonados es posible que desees retomarlos. Más adelante, te comparto mis sistemas a manera de ejemplo.

  1. Enfócate en un propósito:

Como comenté más arriba, mis sistemas me conducen a algo, es decir, cumplen un propósito. No escribo en el diario simplemente porque me provoca, sino porque he comprobado cómo me ayuda. Más adelante hablaré sobre esto.

  1. Experimenta:

Este proceso te puede tomar tiempo. Si no pruebas primero, no sabrás si la actividad te genera beneficios. Así que se trata de un experimento hasta que vas armando la serie de hábitos que te permitan cumplir tu propósito. Asimismo, con el tiempo podrás ver con mayor claridad qué necesitas implementar, qué comportamientos quisieras re-programar, qué cosas funcionan y cuáles no, etc.

¿Qué hacer luego con estas actividades?

Hábitos.

De acuerdo con Charles Duhigg, autor del libro “El poder de los hábitos”, un hábito es “una decisión que en algún momento tomamos de forma deliberada, y luego dejamos de pensar en ello, pero lo continuamos haciendo casi todos los días”.

¿Cómo se forman? A través de un proceso que los hace automáticos. Este, según la investigación de Duhigg, se compone de tres partes: una señal, una rutina y una recompensa. 

Habits

Mi recomendación entonces es probar cada mes con una nueva actividad. Al siguiente mes, se mantiene ese hábito ya creado y se incorpora un nuevo ingrediente. Y así, sucesivamente vas creando todos los hábitos que conformen tu sistema.

Ten en mente que la idea es crear hábitos que se complementen y que en cierta forma sean dependientes los unos de los otros. Se entrelazan de tal manera que forman un conjunto, el sistema.

Mis sistemas y cómo me han ayudado

En estos momentos, cuento con tres sistemas: mi sistema matutino, mi sistema de trabajo y mi sistema nocturno. Veámoslos en detalle.

  1. Sistema matutino: Empiezo levantándome a las 7:30 am. Hago ejercicio, desayuno, arreglo la casa, me visto, escribo en el diario y medito 5 minutos.
  • Es importante para mí comenzar el día temprano. Me rinde más el tiempo. Asimismo, si me levanto tarde arrastro una sensación de pesadez y flojera durante toda la jornada. Así que como dice el refrán “quien madruga, Dios lo ayuda”. 
  • Ejercicio: Siempre me ha gustado mejorar mi salud. Y ahora que tengo problemas de circulación, me es más imperante realizar ejercicio. A veces me cuesta porque al estar recién levantada, tengo aun un poco de sueño encima. Sin embargo, este ejercicio matutino me espabila, mejora mi actitud o ánimo y me da energía para comenzar el día. Vale la pena gastar un poco de fuerza de voluntad para hacerlo.
  • Orden y acicalamiento: Dado que trabajo desde casa, el departamento es mi oficina. Poder concentrarme, hacer uso de mi creatividad y trabajar dependen en gran medida de mis alrededores. En un espacio limpio y ordenado, encuentro mayor inspiración, relajación y foco para realizar mis actividades laborales. Lo mismo con vestirme y arreglarme. Abrir la cortina para que entre la luz, tener la cama tendida y quitarse la pijama son señales inmediatas al cerebro de que es hora de trabajar. 
  • Diario: A veces me levanto con muchos pensamientos en la mente. A veces inclusive esos pendientes del día me abruman apenas abro los ojos. Luego, recuerdo que antes de empezar a trabajar en cualquier cosa, voy a sentarme con mi diario. Nada más recordarlo me resulta liberador. El diario ha sido mi mejor acompañante por años. Me permite escribir y sacar de la cabeza todos los pendientes, factores estresantes, ansiedad y tensión y demás ideas que pueda tener. Me ayuda a relajarme, a clarificar mis ideas, a atender mejor los problemas, etc. Para mí es un medio de reflexión.
  • Meditación: Como ya he comentado, la meditación es una práctica formal de mindfulness. Y esta última ayuda a vivir el presente, a mejorar nuestra respuesta ante la ansiedad y situaciones de estrés. Asimismo, aumenta nuestra conciencia y por ende, aprendizaje sobre nosotros mismos al abrirnos a nuestras experiencias, pensamientos, sensaciones y emociones tal como suceden en cada momento. Mientras más se practica, más se mejora. Y son solo 5 minutos, así que no es difícil reservar ese espacio. La meditación junto con el diario son una combinación muy potente para manejar mejor el ruido mental y sacar fuerzas para trabajar luego.
  1. Sistema de trabajo: Dedico alrededor de 2 horas a escribir. Luego, cocino y almuerzo. A las 3 pm realizo una siesta de 25 minutos. Posteriormente, reviso correos y redes sociales, investigo (charlas TED, artículos, libros, podcasts, etc.) y finalmente me entrego a mi lectura de entretenimiento (pero que también contribuye a mi trabajo como escritora).
  • Trabajo con la técnica del pomodoro. Así que me concentro en una única actividad durante 25 minutos. Cada vez que suena la alarma, tomo un break de 5 minutos.
  • Siesta: Estudios señalan que tomar una siesta ayuda a tu cerebro a reponerse y recobrar energías para seguir trabajando el resto del día. Daniel Pink, en su último libro “When” explica los componentes para una siesta ideal: 

Siesta

  1. Sistema nocturno: Se compone básicamente de tres elementos. Estos son bañarme, leer y acostarme a dormir a más tardar a las 11:30 pm.
  • Siempre he dicho que el baño tiene múltiples poderes. Te despierta, te duerme o relaja, te refresca o te proporciona calor, según tus necesidades. En mi caso, me libera de la tensión acumulada durante el día. Por eso lo prefiero en las noches.
  • Leer: Suelo tomar un libro más ligero y fácil de dejar. Me relaja y a veces hasta duerme la lectura a esta hora y además sirve como alimento para mi subconsciente.

En resumen:

  • Las actividades que hago por la mañana preparan el espacio para que mi sistema de trabajo actúe. Me permite entonces aumentar las probabilidades de show up to work, calmar la ansiedad y mejorar el balance entre actividades. 
  • Mi sistema de trabajo cumple un propósito aun mayor: saberme mejor que ayer. A través de la lectura y escritura no solo avanzo y muestro consistencia, sino que además aprendo.
  • Finalmente, mi sistema nocturno me ayuda a bajar las revoluciones, mejorar la probabilidades de un mejor sueño y así estar lista para enfrentar un nuevo día.

“Cuida tus pensamientos, se convertirán en palabras; cuida tus palabras que se convertirán en acciones; cuida tus acciones que se convertirán en hábitos; cuida tus hábitos porque son tu vida; cuida tu vida porque tienes solo una” (Anónimo).

¿Estás listo para crear la vida que sueñas un hábito a la vez? ¿Con cuál hábito quieres empezar? Compártenos tus ideas y sistemas.

6 comentarios en “Cómo crear sistemas sostenibles y efectivos para lograr tus propósitos de vida

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