Si tu vida aun no es extraordinaria, tal vez estás pecando de lo siguiente 

Hace varios meses, escuché una frase que me entró como una espada por el pecho. Era una verdad que no aparecía en mis diarios, en mis horas de reflexión, en mi visión. Y lo más sorpresivo era que esta verdad en algún momento de mi vida no la hubiera relacionado conmigo jamás.

Me encontraba tomando un curso en línea y en una de las lecciones, la guía reflexionaba y opinaba sobre cartas que había recibido. En una de estas cartas, una persona planteaba la disyuntiva entre quedarse en un trabajo que no le satisfacía del todo o emprender una vida más creativa. Hablaba del sacrificio que implicaba elegir cualquier de las opciones debido a las consecuencias que cada una acarreaba, incluyendo deshonra a su familia (pues por su cultura y creencias específicas). Y la respuesta fue bastante sencilla. La guía le dijo: “estás siendo perezoso”*.

[*En este caso particular, la guía le explicaba que no tenía que dejar una cosa para hacer la otra. Si era tan complicado dejar su trabajo, pues podía ocupar algún otro espacio de su tiempo para emprender sus tareas creativas.] 

En ese momento, negué con la cabeza. Ese caso no me aplica, no estoy siendo perezosa. Y después de pensarlo un poco más fue como una luz producida por un rayo en plena oscuridad. ¡Estaba siendo perezosa!

Las circunstancias de la vida pueden ponerte el camino difícil. A lo mejor estás acostumbrado a ciertos parámetros y estilos de vida por la cultura, sociedad y demás donde creciste. Te moldeaste para creer ciertas cosas y rechazar otras.

En medio de estas creencias, te consideras privilegiado. Y por alguna razón, a veces creemos que por ser nosotros, esos “seres privilegiados”, las cosas nos van a caer del cielo. Milagrosamente, vamos a caer en el trabajo perfecto, ¡mírame estoy más que cualificado! Milagrosamente, voy a ser rico, exitoso, famoso y todos los demás adjetivos con los que sabes que te has visualizado alguna vez. Y esta es más graciosa aun, creemos que con nuestro primer intento no vamos a necesitar subir todos los peldaños porque somos tan “especiales” que iremos directo a la cima.

Cuando las cosas no marchan de esta forma, es posible que envidiemos la vida de los demás, de aquellos que según nosotros han logrado llegar lejos. Es posible también que critiquemos a “aquellos que lo tienen todo”, por ejemplo personalidades de Hollywood, cuando estos a su vez se quejan de alguna dificultad que tengan. Y diremos, ¿cómo se van a estar quejando, si “lo tienen todo”? (Bueno, ese “todo” es bastante subjetivo).

En esos momentos, nos agarramos del hilo que nos queda. Y de alguna manera, escondemos nuestra carencias con máscaras y una sonrisa. O tal vez tengamos la valentía de decir, sí, tengo defectos, estoy perdido y aquí me encuentro.

*****

En ese mismo curso, daban un ejemplo de una mamá que sentía que su vida necesitaba algo más. Decidió empezar un blog. Sin embargo, era mamá a tiempo completo, sus hijos y las tareas de la casa le ocupaban toda su atención, recursos y horas. Entonces, decidió levantarse más temprano, antes que todos los demás. Se encerraba en su clóset a escribir sus posts. Luego, se convirtió en una bloguera muy popular.

Yo no puedo opinar por la vida de nadie. Sin embargo, cuando uno escucha estos casos, cuando uno se entera de cómo empezaron la mayoría que hoy está en la cima, uno dice, ¡caramba, creo que estoy siendo perezoso! Reconozcámoslo, nos ponemos demasiadas excusas para no hacer ese esfuerzo extra que nos saca del promedio. No estamos dispuestos a hacer lo que se requiere para llegar a donde queremos llegar.

Y lo más curioso, es que ese extra a lo mejor ni siquiera requiere de un esfuerzo astronómico. Muchas veces, está simplemente en empezar. El universo te ayuda cuando confías en la abundancia y te pones manos a la obra.

Así que podrás ser el más inteligente y habilidoso, pero a tu ecuación le faltan partes. Y por eso, quiero terminar esta entrada reflexionando sobre esta idea que planteó Elizabeth Gilbert, autora de Comer, Amar, Rezar, Big Magic, entre otras obras, en una de sus charlas TED.

Gilbert planteaba que podíamos ver nuestra vida y proceso creativo como algo un tanto fuera de nosotros. Podíamos atribuir nuestra magia a un ser, a un pequeño genio que nos venía a visitar y bendecir con su gracia. Y esta idea no solo representa ese espíritu de humildad con el cual abordar nuestra vida. También, como comentaba, es esa energía en el universo que te eleva cuando haces tu tarea, cuando te levantas todos los días a hacer lo que te corresponde hacer. 

Hoy te invito a que des ese primer paso hacia una vida extraordinaria porque ese duendecito mágico que se te asignó a tu caso, está listo para ayudarte si tienes la valentía de tocar a su puerta.

2 comentarios en “Si tu vida aun no es extraordinaria, tal vez estás pecando de lo siguiente 

  1. Lisset de Felibert dijo:

    Concuerdo contigo. En ocasiones encontramos muchas “razones” que nos sirven de pretexto para poner manos a la obra. Sólo hay que dar el primer paso, lo demás es más fácil.

    Le gusta a 1 persona

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