Déjate maravillar

¿Tienes algún parque cerca? ¿Has salido a dar una vuelta recientemente? Si no, ¿tendrías la posibilidad de ir a algún espacio verde por un rato?

Quédate conmigo para hacer este pequeño ejercicio. Imagínate que estás en Nueva York. Si no conoces esta ciudad, sirve ubicarse en el centro de alguna otra. En muchos casos son sinónimo de concreto, un gentío caminando en ambas direcciones y a paso acelerado y el constante ruido de los carros. Casi no hay árboles o zonas verdes entre las calles, salvo algunas excepciones. 

Ahora, sitúate en un espacio completamente distinto. Vete a un parque. Estás rodeado de árboles. La grama está verde brillante. Camina alrededor. ¿Qué escuchas? ¿Qué hueles? ¿Qué ves?

¡Qué fácil es dar las cosas por sentado! Y, qué interesante sería mantener la mente abierta y curiosa ante todo lo que nos rodea. 

Déjate maravillar. Ve de verdad a un parque y regálate un momento de mindfulness. Es increíble lo que puedes descubrir.

El otro día mientras hacía ejercicio, me propuse estar más atenta a los caminos que tomaba. Me puse a observar los árboles. Comenzaron a llegarme varios recuerdos. Sabía que el parque era hermoso, pero a veces lo que tenemos al alcance no nos es suficiente. Otras veces simplemente no nos damos cuenta de eso que tenemos. Pero, esta vez me di cuenta cómo se asemejaba a un parque de una ciudad que aprecio mucho y donde viví por un par de meses. Luego, me dije a mí misma, ¡guao y lo tengo aquí mismo!

Después, me puse a ver la cantidad de personas que hacían ejercicio igual que yo. Honestamente, me sorprendí y me entusiasmé. Pensé, qué rico se siente llevar una vida sana. No importa cuánto fastidio me dé o cuán cansada esté para salir a caminar. Esto vale la pena.

Seguí caminando y de repente me llegaba un aroma de algún árbol. Daba media vuelta y volvía a pasar por ese mismo sendero para poder olerlo de nuevo. ¡Nunca había percibido un aroma tan delicioso de una planta! (Todavía tengo pendiente ubicar cuál árbol es).

Volví a enfocar la mirada en el presente y disfruté de mi caminata. Terminé agotada, pero con la mente maravillada. Y lo más importante de todo, esas experiencias están allí a mi alcance. No tengo que esperar a viajar para encontrar naturaleza, belleza y demás. En el día a día hay muchas cosas con las que puedes sorprenderte, entusiasmarte y maravillarte.

Un post sencillo, una idea simple, pero que si te das permiso, puedes hacer que tus días tengan otro color.

Si en tus cuatro paredes, ya sea de tu casa u oficina, no encuentras nada que te asombre, sal y déjate maravillar.

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