4 tips para que tu regreso de vacaciones no sea tan doloroso

¡A quién no le gusta tomarse unas vacaciones, y si podemos irnos de viaje mejor! ¿Cierto? En un post anterior, hablamos de la importancia de tomarse un break. Y no solo eso, discutimos los beneficios que nos aportan las vacaciones.

Si no eres un madrugador, estarás de acuerdo conmigo de que levantarse temprano es a veces muy difícil. Sin embargo, como siempre he dicho, no hay madrugada que valga más la pena si es para ir al aeropuerto. En ese instante, uno es capaz de dormir solo un par de horas, esperar unas cuantas más para abordar el avión y todos esos pequeños ‘sacrificios’ a la hora de viajar. 

Durante una, dos, tres semanas o el tiempo que hayas programado, te olvidas del trabajo, de las responsabilidades, de los quehaceres y te dedicas a disfrutar. Puede que te toque levantarte temprano para agarrar un tour. Puede que más bien hayas decidido tomarte las vacaciones con calma y lo que quieras sea echarte en una playa todo el día.

Y de repente, se te acabaron los días de relax. Ya toca volver a hacer las maletas para regresar a casa. No te quieres ir, pero no te queda de otra. Aunque, no sé si te pasa, pero a veces cuando te das cuenta de que ese retorno es inevitable, te inunda una sensación de ‘qué rico es volver a casa’. Por más que sea, la estabilidad y lo conocido también tienen sus beneficios. 

En fin, regresaste de tu viaje y el lunes retomas tu trabajo. ¡Uy, por qué, dirás tú! Suena el despertador y postergas el levantarte 5 minutos y 5 más y 10 más, hasta que o te paras o llegarás tarde. Te sientas en tu puesto de trabajo y te quedas mirando la pantalla. Tienes sueño, tu cabeza se quedó en la playa. Comienzas a revisar tus correos y empiezas a experimentar ese estrés y sensación abrumadora por todo lo que está pendiente.

Tú sabes cómo continúa la historia. Tal vez después de unos días o semanas todo volverá a su ritmo normal. Sin embargo, tal pareciera que al menos esos primeros días son todo un sufrimiento. ¿Será que se puede hacer algo para que el regreso de vacaciones no sea tan dramático y difícil?

Aquí te comparto algunos tips para que puedas despejar esa nube de tensión de vuelta al trabajo.

  1. Tómate unos minutos para clarificar

Una de las cosas que me ayuda a retomar mis actividades es tomarme un tiempo para reflexionar antes de empezar cualquier otra cosa. Como he dicho, es normal que al llegar de vacaciones se nos hayan acumulado tareas, correos, papeleo, trámites y demás. Y es natural que por un lado, sientas la necesidad de atacar todo. Y por el otro, no tengas ganas de hacerlo. No te dejes llevar por esa sensación abrumadora de cómo empiezo siquiera a manejar todas estas cosas. A mí me ayuda escribir. Me dedico a pensar cuáles son las tareas o actividades clave que quiero o necesito abordar en ese primer día y así sucesivamente con el resto de los días. No tienes por qué resolver todo el lunes. Y dudo que alguien espere de ti que así sea. Así que date el espacio y el tiempo para aclarar qué necesitas resolver hoy y qué puede esperar a otros días de la semana o inclusive a la semana siguiente. 

Te doy un ejemplo. Independientemente de todos los pendientes, sé que hay tres cosas importantes en mi día: escribir, investigar y leer. El resto puede esperar. Una vez que recuerdo eso y me enfoco en esas tres cosas, el ruido mental comienza a disminuir. Es increíble cómo luego inclusive me siento más calmada para abordar el resto de las cosas. Una vez que decides en qué concentrar tus energías, tus niveles de ansiedad disminuyen, dándote el espacio mental para abordar y programar tu agenda sin tanto estrés.

En esta misma línea, Raschelle Isip recomienda que ordenes tu espacio de trabajo. Es decir, no dejes todo el papeleo para después. Clasifica el material para que sepas de qué se trata y puedas procesarlo a medida que lo determines conveniente. Bota el correo que no te sirva y prepara tu escritorio para empezar el trabajo.

  1. Prioriza y obsesiónate

Tal como lo recomienda Morten Hansen, autor de “Great at Work“, haz menos y obsesiónate. ¿Ya determinaste las actividades más importantes para este día? Bueno, entonces elige la prioritaria y ponte a trabajar en ella, y solo en ella. 

En otra oportunidad, les compartí una herramienta que utilizo para priorizar el trabajo. Me refiero a PomoDone. No solo te permite evitar el multitasking y las distracciones, sino que también pones en práctica la técnica del pomodoro. Esta técnica ayuda a mejorar tu productividad y concentración.

(Si quieres saber más, no dejes de leer “Cómo ayudarnos a priorizar el trabajo”).

  1. Tómate las cosas con calma

Tomo prestado este tip de Raschelle Isip nuevamente. Los primeros días o semanas vas a estar atravesando un período de transición. Poco a poco irás recobrando las fuerzas. Poco a poco se te irá haciendo más fácil practicar tus hábitos. Con el tiempo, tu trabajo volverá a su ritmo natural. Dicho esto, tómate las cosas con calma. Con esto no quiero decir que no trabajes, que flojees ni nada por el estilo. Lo que quiero decir es que seas flexible. No pretendas resolver todo en un día. No te sobrecargues de trabajo por el tiempo que estuviste fuera. Tal como dije en el tip anterior, haz una cosa a la vez y poco a poco todo irá saliendo. No te martirices si no avanzas con la rapidez usual. Recuerda, más allá de cuánto progresas lo importante es progresar, es decir, show up.

  1. Programa días de descanso dentro de tus vacaciones

No todos los planes de vacaciones son iguales. Hay veces que planificamos vacaciones muy activas y otras que solo son de relajación. Independientemente de tu plan para tus vacaciones, planifica unos días al final para descansar del ajetreo de los tours y del corre corre. 

Las vacaciones son para conocer, para despejarse, para divertirse, pero también para descansar. No vale de mucho si llegas al trabajo más cansado de como te fuiste. Así que si algo he aprendido a lo largo de nuestros viajes, es que es necesario contar con un tiempo o unos días de margen. Primero, se evita el estar corriendo de un lugar a otro para alcanzar ver todo lo que tenías planificado. Y segundo, logras un mejor balance entre conocer y descansar. 

También, como señala Laura Vanderkam en su artículo “How to Come Back to Work After a Vacation Without Being Miserable”, prefiere el llegar un sábado que un domingo. Así, tendrás tiempo para reponer energías del viaje y organizar tus actividades antes del regreso al trabajo.

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