Como la tortuga, puedes alcanzar y pasar a la liebre

Me imagino que debes conocer la fábula de la tortuga y la liebre. Si nunca te la leyeron, pues básicamente narra la historia de una tortuga que emprende una carrera con la liebre. Esta última por supuesto marcha a toda velocidad, pero viendo que no había forma que la tortuga la alcanzara, decide tomar una siesta. Para su sorpresa, cuando despierta, ya es tarde, y la tortuga, lento pero seguro, avanzó y avanzó hasta que ganó la corrida.

He estado analizando esta idea en mi cabeza desde hace varios meses. Todo empezó con el concepto de “late bloomer”, el cual podría traducirse al español como desarrollo tardío. No importa qué sustantivo utilices, lo importante es la palabra “tardío”. Según la RAE, tardío es algo “que sucede, en una vida o época, después del tiempo en que se necesitaba o esperaba”. Aplicado a una persona, un late bloomer es “alguien que se vuelve exitoso, atractivo, etc. en un momento posterior en la vida a otras personas” (Merriam-Webster).

¿Por qué escribo sobre late bloomers? Tan simple porque soy una. Y como yo, estoy segura que muchos se identifican con este concepto. Y si eres uno de ellos, pues como yo, debes hacerte muchas preguntas sobre tu presente y futuro. Así que, este post pretende, no sé si darte respuestas, pero al menos brindarte una perspectiva esperanzadora.

Tal como he dicho, soy una persona que ha empezado tardíamente muchas actividades. Empecé a leer tarde. Empecé a viajar tarde. Empecé en mi carrera tarde. Y quien sabe, creo que hasta empecé a vivir tarde. Y ojo, no lo digo de forma negativa ni a manera de queja. Como dice el refrán popular: “más vale tarde que nunca”. Ya verás a qué me refiero. 

Ahora, ustedes dirán, ¿no eres joven para decir que estás tarde? Sí. Mas, no mido el ser late bloomer por un tema de edad. Como aparece en su definición, hay cosas que suelen suceder en ciertas etapas de la vida; o más aun, cosas que suelen empezarse o que hubiera sido beneficioso empezarlas antes que ahora.

Mi historia

A pesar de tener una carrera en idiomas y disciplinas similares, no fue sino hasta el año pasado que mi amor por los libros empezó a hacer sentido. Siempre he dicho que si me llevan a una librería, me pongo como un niño en una tienda de caramelos. Y ni me lleven a una feria del libro porque les aseguro que compraré más de uno. Sin embargo, por mucho tiempo estuve comprando y comprando libros que terminaban como trofeos en los estantes, agarrando polvo.

No fue sino hasta el año pasado que realmente logré convertir la lectura en un hábito. Y ciertamente hoy, no solo es mi hobby favorito, sino que es una actividad esencial en mi día. Cada vez que llega final de mes, me emociona pensar que toca comprar los libros del próximo mes. Y cuando llega el paquete de Amazon, ¡ni les cuento!  

Y déjenme decirles, he leído más libros en estos últimos meses que probablemente en mi vida entera. Jamás pensé que de una estimación de 36 libros al año, pasara a poder leer el doble (aprox. claro). Sin embargo, la lista de clásicos es enorme y cada mes se publican nuevos libros. ¿Cómo leer todo si apenas empecé hace un año? Compara mi lista de libros leídos con la lista de alguien que conozcas que ha pasado toda su vida leyendo (a manera de ilustración, no competencia). Conclusión: lectora tardía.

Y así, me ha pasado con casi todo. Una vez que alcanzas tu independencia económica, decides en qué invertir tu dinero, ¿cierto? Bueno, una de nuestras prioridades es viajar. A veces no logramos hacerlo con tanta frecuencia, pero lo hacemos. Ahora, ¿cuántos países tiene el mundo? Un montón. Y si bien conocí algunos de niña, fueron pocos. ¡Y cuánto me falta por conocer! Conclusión: viajera tardía.

Pasando a otro tema, estudié idiomas. Me especialicé en traducción. Una vez fui músico. Y ahora, me dedico a escribir. Sí, escribí algunos poemas de niña. Me encantaba cuando me mandaban a escribir ensayos en el colegio. Pero, hasta ahí llega mi incursión en la escritura. Ahora en mis 30, empiezo esta carrera seriamente. Muchos otros escritores les aseguro al menos fueron constantes con un diario. Yo, nanai. Conclusión: late bloomer.

El beneficio de ser late bloomer

Mi historia puede sonar un poco triste. Sin embargo, como dije antes, no hay nada negativo en ello. A veces supongo que ha sido frustrante saber que empiezas algo tarde y que hubieras querido tener todos tus años anteriores, es decir, haber empezado de niña, haber acumulado más horas de práctica. Mas, eso ya es agua pasada.

¿Qué considero beneficioso de ser late bloomer? Que como la tortuga, podremos ir lento, podrá parecer que nunca vamos a llegar, pero ahí vamos a paso constante. Y no se trata de competir con nadie, pero como late bloomer considero que tenemos un sentido de urgencia que a lo mejor otros carecen. Y ese sentido de urgencia es una motivación extra para seguir avanzando. Y ese sentido de urgencia no nos lleva a tomar una siesta como la liebre, sino a seguir en movimiento. Eventualmente, no solo vamos a alcanzar a la liebre, sino que la vamos a pasar. 

Vuelvo y repito, no es una competencia y la finalidad no es ganarle a la liebre. En su lugar, este es mi mensaje:  

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Imagen cortesía de https://bit.ly/2H0dsgI

Más vale empezar tarde, que no empezar en absoluto. Tu constancia y tu empeño te llevarán a donde quieres llegar.

Me despido con este poema de mi autoría sobre el significado de empezar tarde, pero seguro.

2 comentarios en “Como la tortuga, puedes alcanzar y pasar a la liebre

  1. diegocastrobarandiaran dijo:

    Gran dilema, no? “la lista de clásicos es enorme y cada mes se publican nuevos libros. ¿Cómo leer todo si apenas empecé hace un año? ”
    A mi siempre me gustó leer. Lo dejé por mucho tiempo.
    De pronto, descubrí en Kindle Michael Connelly y su personaje icónico Harry Bocsh, y volví con fuerza. Dan Brown, Lee Child, Tom Clancy. Y aún nada con los Clásicos.
    Lo bueno es que como tú, volví a empezar y creo que con más fuerza. Lo importante es empezar, no importa cuanto.
    Buen post!

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    • dyafeli dijo:

      No hay nada como la lectura y cuando se hace parte integral del día a día, uno se sorprende de lo mucho que puede llegar a leer. ¡Gracias Diego!

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