La batalla interminable entre pasado y futuro, ¿dónde queda el presente?

Ya vimos que existen diversas distracciones que nos alejan de nuestro momento presente. Por un lado, tenemos las interacciones con la tecnología. Por otro lado, tenemos a nuestros pensamientos, emociones, sentimientos y todo lo que pasa dentro de nosotros. Y en esta última categoría solemos luchar una batalla continua. 

¿Qué sucede cuando nos distraemos? ¿A dónde nos llevan nuestros pensamientos? ¿Esa angustia y preocupación se debe a qué? 

Si te tomas unos minutos para responder estas preguntas, muy probablemente te darás cuenta que nuestro mundo interno nos lleva casi siempre a dos tiempos: al pasado y al futuro. A veces estamos deseando haber actuado diferente frente a una situación en particular. Acumulamos arrepentimientos. Nos preguntamos qué hubiera pasado si… PASADO.

En otras ocasiones, no podemos dejar de pensar en ese plan que parece cercano, pero que aun no es realidad. Muchas veces son nuestros mismos sueños. Se acerca un viaje o feriado y ya estás imaginándote qué puedes hacer. Las expectativas sobre experiencias venideras comienzan a fabricarse… FUTURO.

¿A qué sabía la ensalada de hoy? Disculpa, ¿puedes repetir qué me estabas diciendo? Y eso que no estoy agregando el sufrimiento que nos creamos por situaciones que no han pasado todavía o por cosas que ya no podemos cambiar. Esa ansiedad, ese estrés… ¡PARA! Recuerda:

“El pasado es historia, el futuro un misterio, el hoy un regalo, por eso se llama presente” (Anónimo).

El otro día vimos un documental sobre el famoso maestro zen Thich Nhat Hanh y su camino hacia el mindfulness, titulado “Walk with Me” (Camina conmigo). En su comunidad Plum Village, tienen una regla y consiste en que cada 15 minutos suena una campana indicando el momento de re-conectarse con el presente. Sea lo que sea que estás haciendo, lo dejas de hacer por un instante para evitar el piloto automático y recordarte el instante en el que estás. 

Es tan fácil divagar. Es tan fácil inclusive olvidarse de lo que uno estaba haciendo cuando se está absorto en la actividad. Es más, si has intentado meditar, te habrás dado cuenta de lo difícil que es mantenerte concentrando en tu respiración. Las nubes de nuestros pensamientos atraviesan nuestro cielo constantemente. De esta manera, necesitamos aprender a darnos cuenta que son solo nubes que pasan. Una vez las veamos, hay que dejarlas seguir su curso. Como nos guía Andy Puddicombe en los 10 minutos de meditación con Headspace, nos sentamos a observar el tráfico sin intentar detenerlo.

Sé que suena fácil y que no lo es. Todo es cuestión de práctica. Como establece Shauna Shapiro en su charla Tedx The Power of Mindfulness: “lo que practicas se hace más fuerte”. Y mientras vamos mejorando nuestra conciencia plena, podemos también recurrir a otras estrategias para cortar nuestras ataduras con todos aquellos tiempos que nos alejan del ahora. Veamos en este post cómo desligarnos del pasado.

Aprender a dejar el pasado atrás

1. Tu vida, tu producto

Te podrán haber herido. Las cosas no habrán ocurrido como esperabas. Sin embargo, tú eres quien tiene las riendas de tu vida. Eres tú quien debe aprender a reaccionar ante los eventos que te surjan. Así que, puedes dejarte llevar por la marea o agarrar bien fuerte esos remos.

2. Ponte serio

Las buenas cosas de la vida requieren verdadero compromiso. Lo mismo pasa con nuestro pasado. Si lo quieres dejar atrás, comprométete a hacerlo. De lo contrario, como los malos hábitos, no tardará en acecharte de nuevo.

3. Siente, sácalo y déjalo ir

“Todos tus sentimientos son legítimos. Es importante sentirlos a cabalidad, y luego seguir adelante” (Holly Brown).

Escribe lo que sientes. Escribe lo que te preocupa. Escríbele una carta a quien te ha herido. Siéntelo todo. Sácalo todo. Arruga ese papel. Quémalo si hace falta. Y ahora, respira profundo y deja ir tu pasado. Como asevera John M. Grohol en su artículo Learning to Let Go of Past Hurts: 5 Ways to Move On:

“La única manera en que puedes aceptar nueva alegría y felicidad en tu vida es haciéndoles espacio. Si tu corazón está atiborrado de dolor y sufrimiento, ¿cómo va a estar abierto para cualquier cosa nueva”?

4. Es hoy, no ayer

Ya lo hablamos más arriba. La mejor estrategia para concentrarnos en el tiempo correcto, es vivirlo. Citando nuevamente a Grohol, “no puedes deshacer el pasado, lo único que puedes es hacer de hoy el mejor día de tu vida”.

Cada vez que ese recuerdo rumie en tu mente, salúdalo y enfócate nuevamente en lo que estabas haciendo, en tu ahora. Ese pensamiento seguirá su camino sin martirizarte y cada vez irá perdiendo fuerza en tu diálogo interno.

Esta frase lo resume todo:

“No curamos el pasado habitándolo; curamos el pasado viviendo plenamente en nuestro presente” (Marianne Williamson).

5. Todo está en el foco

Es muy difícil a veces dejar de pensar en el pasado. Así que, a veces la estrategia no es tanto soltarlo, sino atraer nuevos invitados. En otras palabras, reemplázalo por aquello que te hace feliz. “…Todo es energía. Nuestros pensamientos y sentimientos emiten una vibración, y lo que enviamos al mundo exterior es lo que vamos a recibir. Esto significa que a lo que sea que le prestemos atención, queriéndolo o no, crece”. Por ende, “en lugar de rechazar lo que no deseamos, invitemos lo que deseamos” (Maria Stenvinkel). 

Concluyo con esta frase de la misma autora:

“Si quieres liberarte de la ansiedad y baja autoestima, invita a la paz y a la confianza. Si quieres soltar tu atadura con una relación del pasado, invita a una nueva relación amorosa. Si quieres deshacerte de tu versión floja y aburrida, invita a un yo más activo y energético”.

La vida es ahora, no la dejes pasar. Vívela.

6 comentarios en “La batalla interminable entre pasado y futuro, ¿dónde queda el presente?

  1. Lisset de Felibert dijo:

    Qué buen artículo! Muy aleccionador!
    Casualmente en este momento me viene muy bien. Espero que este artículo le sea útil a muchas personas, tanto como me ha servido a mí!

    Le gusta a 1 persona

  2. Mi Vida Simple dijo:

    El mindfulness es una gran herramienta para poder llevar una vida plena, me da gusto que lo hayas traído al tema.
    No hay que aferrarnos al pasado puesto que cada error es una oportunidad de aprendizaje. Al futuro hay que planearle y aceptarle.
    Un gusto leerte, saludos!

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