Tienes la vida que deseas aunque no lo creas

Tu vida es tal como la quieres. En este momento, en el lugar donde te encuentras, estás donde quieres estar. Sí, tal como lo escuchas. Tienes la vida que quieres, aun cuando te quejes de que no te gusta.

Suena irónico, lo sé. Mas, ¿te has preguntado por qué no logras ese cambio que tanto sueñas? ¿Te has preguntado por qué no logras remplazar aquel hábito? ¿Te has preguntado por qué a veces envidias la vida de otros? ¿Te has preguntado por qué te quejas y te quejas, pero nada parece pasar, o mejor dicho, no haces nada al respecto?

Tienes exactamente la vida que quieres…

Es muy probable que si indagas bien dentro de ti, encuentres algunas respuestas y verdades interesantes. ¿Por qué no logro bajar de peso? Porque levantarte temprano por decisión y no por obligación no es fácil. Porque pasar horas limpiando frutas y vegetales es agotador y abrumador. Porque hacer ejercicios aun cuando no quieres es casi imposible. En conclusión: no logras ese cambio que quieres o esa vida que quieres porque la que tienes es cómoda.

¿Andas corriendo de un lado a otro, sin parar, de reunión en reunión, de taller en taller, todo alborotado, todo un caos? Y, ¿cuántas veces te has dicho que tienes que organizarte para poder manejar todo? ¿Ha cambiado en algo tu agenda o día a día? Probablemente no, ¿cierto? Conclusión: No te engañes. Te gusta el caos. Necesitas el apuro, la presión para funcionar. ¿Puedes cambiar? ¿Puedes llevar un ritmo de vida más saludable y sostenible? Claro que sí, pero ¿es eso realmente lo que quieres? Mmmm, no sé. Piénsalo.

Oye, de seguro tienes algún amigo al que le está yendo magnífico en el trabajo: promociones, lo trasladaron a otro país, gana mucha plata, etc. ¿Has querido estar en sus zapatos? ¿Y por qué no lo estás? Conclusión: a lo mejor tu trabajo no es tan interesante, tan motivador, tan magnífico, pero algo tiene que te resulta más cómodo. O tal vez, la flojera de ponerte en la búsqueda es mayor.

¿Por qué me tocó vivir esta situación? Siempre hay un culpable, ¿no? Otra persona, un gobierno, algo externo que no puedes controlar. Como reseña Harold S. Kushner, en su prólogo al famoso libro “El hombre en busca de sentido”, por Viktor Frankl, psiquiatra y neurólogo austríaco y sobreviviente del Holocausto:

Fuerzas fuera de tu control pueden despojarte de todo lo que posees excepto de una cosa, tu libertad de elegir cómo vas a responder ante la situación. No puedes controlar lo que pasa en tu vida, pero siempre puedes controlar qué vas a sentir y hacer con lo que te pase.

Conclusión: Es más fácil dejarse arrastrar por nuestro mundo interior, nuestras emociones, nuestros miedos, nuestras frustraciones, que tomar riesgos y salir adelante.

Cierro esta breve entrada con este pedazo de sabiduría, cortesía de Nietzsche. Más adelante, podemos seguir explorando este tema tan profundo, complejo, obvio e interesante.

“El que tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo” (Nietzsche).

¿Sigues sentado sin hacer nada? ¿Sigues quejándote de la vida que te tocó vivir? Todo pasa por una razón. Busca tu propósito y no te eches simplemente a morir.

4 comentarios en “Tienes la vida que deseas aunque no lo creas

  1. Mi Vida Simple dijo:

    El paso mas difícil de dar cuando buscamos un cambio es Comenzar. Requiere toda nuestra fuerza de voluntad. Una vez iniciamos nos damos cuenta que todo es mas facil de lo que parecía.

    Un gusto leerte, saludos!

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    • dyafeli dijo:

      Hola, gracias por tu comentario. Estoy de acuerdo contigo. Comenzar es el primer paso. Si gustas, aquí te comparto un post anterior que habla sobre ese tema: https://coleccionistadepuertas.com/2018/07/10/te-tengo-un-secreto-pista-coraje/

      Una vez que comenzamos, el universo confabula para abrirnos las puertas y ayudarnos a seguir adelante. Ahora, si me lo permites, quisiera invitarte a hablar de consistencia, de paciencia y de esfuerzo y de evitar apoyarnos en la fuerza de voluntad. La fuerza de voluntad es como cualquier músculo del cuerpo. Mientras más lo ejercitamos, más agotado queda. Y por ende, no nos resulta tan efectivo cuando de sostenernos se trata. Con fuerza de voluntad no llegamos lejos. Con propósito, firmeza y consistencia, sí. ¡Saludos!

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