Lo que he aprendido en 100 posts

Tuve que recurrir a mi LinkedIn para recordar en qué año empecé La coleccionista de puertas. ¡Qué poca memoria ustedes dirán! Ya han pasado tres años desde que creé este blog, que por alguna razón, ha sobrevivido la prueba del tiempo. Como algunos habrán leído, este no fue mi primer blog, sino más bien el cuarto o quinto experimento. Uno diría que la idea estaba allí dando vueltas en mi cabeza, las ansias de concretarla, algunos obstáculos que vencer en el camino asumo. Hasta que por fin, en el momento indicado, y supongo con un poco de suerte, el proyecto surgió y esperemos aquí se quede por muchos más años.

A lo largo de estos tres años, debo confesar que el contenido ha sufrido períodos de riqueza y períodos de abstinencia. Recuerdo a meses de haber iniciado, abandoné el blog por un tiempo, en medio de toda la preparación de mi boda y luna de miel. Al regresar, dije, bueno ahora sí vamos en serio. Logramos la promesa hasta el año pasado, cuando decidí tomarme un largo break para repensar y recalcular.

Este año, en marzo, y con nueva imagen, relancé el blog. Por primera vez me llamaba a mí misma escritora, no traductora, ni bloguera o cualquier cosa entre medio, sino escritora. Relanzar el blog fue más bien relanzar mi carrera, con seriedad y firmeza, y con la convicción de que una vida creativa enfocada en la escritura es mi camino.

No ha pasado ni un año desde esa resolución, pero esperemos que esta vez no me haya equivocado. Y si así resultara, pues ya se enterarán, en todo caso. 

Hemos alcanzado el post Nº 100. Así que quisiera compartirles algunos aprendizajes en el camino a este gran hito. Pero antes, aprovecho para agradecerles, a ustedes, mi audiencia, quienes me motivan a publicar semana tras semana, quienes me alientan y me dan feedback, quienes me dan otra razón para vencer mis demonios internos y sentarme a escribir contra viento y marea (a veces no lo logro, pero al día siguiente salimos a ‘intentarlo’ de nuevo, aunque prefiero como dice Yoda, ‘no intentes, o lo haces o no lo haces”).

Sin más introducción, aquí les dejo mis reflexiones camino a las 100 entradas publicadas.

     1.  Los experimentos no son sino experimentos

Todo empieza como un experimento. Si resulta, lo continuamos. Si no resulta, pivoteamos. Y entre medio, hacemos algunos ajustes y nos adaptamos. Sin embargo, hay que estar abiertos a la vida. Con el paso del tiempo, es posible que nuestras perspectivas cambien. Es posible que algo que nos funcione ahora, se vuelva obsoleto mañana. Es posible también que algo en lo que creíamos, ya no se ajuste a nuestros valores. El cambio trae evolución y evolución implica nuevas perspectivas, nuevos descubrimientos, etc. No nos cerremos a las oportunidades del crecimiento. Mis palabras favoritas: aprender, re-aprender y desaprender.

     2.  No más título con fórmulas mágicas

Mea culpa. “Para alcanzar esto o aquello, haz esto”. Sí, debo tener una que otra entrada con un título similar. Sin embargo, cada vez trato de alejarme de esa narrativa. Se vuelve más mediático que interesante. Les prometo que mi intención no es vender atención, a pesar de que es una estrategia altamente recomendada para los escritores. 

Como he dicho en otras oportunidades, la vida no es una fórmula mágica. Así que por qué mostrarla de esa manera, ¿cierto?

     3.  Feck Perfuction! 

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Desde que descubrí este diseño y frase ingeniosos, autoría del diseñador gráfico estadounidense James Victore, la llevo hasta en la frente. Date la oportunidad de ser vulnerable e imperfecto. No hay nada más bonito que aprender. No hay nada más bonito que sentirte acompañado, porque ciertamente no somos los únicos enfrentando inclusive desafíos similares. Flexibilidad, compasión y agradecimiento, lo decíamos recién.

      4.  A veces se trata de escuchar, no de hablar

 

“Las mejores ideas llegan a nosotros cuando dejamos de intentar convencer de forma activa a la musa para que se manifieste…” (Maria Popova). 

 

Herbie Hancock, leyenda del jazz, cuenta en su memoria “Possibilities” cómo intentaba terminar de componer una canción que debía entregar al día siguiente. No lograba encontrar la respuesta. Estaba atascado. 

 

En ese momento algo en mi mente me dijo que dejara de intentarlo tanto y que solo escuchara lo que la canción quería decirme”.

 

Yo misma he experimentado ese bloqueo. Sentir que tienes las palabras en el borde de la lengua, pero que a la vez, no las sientes tan cocidas. Lo que quieres decir no está listo para ser dicho. En su lugar, por qué no decir lo que las palabras mismas quieren que digas. En el próximo post, sabrán más a qué me refiero.

Y esto no solo aplica al momento creativo, aplica a la vida. Escucha lo que tu mente, cuerpo y espíritu te están diciendo. Capaz así descubras oportunidades que de otra forma pasarían desapercibidas.

     5.  Confía en la abundancia del universo

No me van a creer, pero tratando de encontrar el pasaje de Herbie que acabo de citar, y sin tener idea de más o menos en qué parte del libro podría estar, lo abrí justo en la página que necesitaba. ¡Es en serio!

En un sin fin de oportunidades, he sido testigo de las bondades del universo, cuando en él se confía. Es muy fácil creer en el miedo. Es muy fácil actuar por escasez. Se pierde uno tanto. Se preocupa uno tanto. 

Confía en la abundancia del universo. Conéctate con la energía de la que estás compuesto y que te rodea.

     6.  Show up, el resto de las piezas caerán en su lugar eventualmente

Me he cansado de repetir y escribir sobre este concepto. Pero te cuento, es muy común escuchar a escritores experimentados hablar sobre la importancia de sentarse a escribir, así la inspiración no te haya visitado hoy. Tienen toda la razón. Es impresionante cómo consigues seguir adelante, crear o hacer lo que sea que tenías que hacer cuando dejas el canal abierto, cuando te sientas, cuando persistes. El momento transformador sí está en algún lugar cercano, quien sabe, a la vuelta de la esquina.

     7.  Confía en que los puntos se conectarán en el futuro

Relacionado con el punto 5, a veces no entendemos la razón de las cosas. A veces dedicamos horas y horas a encontrar esos pedazos de información que nos ayuden a armar el rompecabezas. Confía en que todo pasa por una razón. Como dijo Steve Jobs:

 

“No puedes conectar los puntos mirando hacia adelante; solo puedes conectarlos mirando hacia atrás. Por ende, tienes que confiar en que los puntos se conectarán de alguna manera en tu futuro”.

 

     8.  ¡Celebremos, que cada instante es único!

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