Dime quién te rodea y te diré a dónde llegas

Cada vez que conversamos con algún conocido sobre nuestros nuevos hábitos de salud, solemos recibir el mismo comentario: “Es que ustedes [mi esposo y yo] lo están haciendo juntos”. Algunos admiten entorpecer el camino del otro o consideran imposible que su pareja  pueda llegar a estar a bordo de su mismo tren.

Momento de confesión, tienen toda la razón. Si yo hubiera decidido por mi propia cuenta emprender estos cambios de tal magnitud, no hubiera durado ni un mes. El apoyo constante de mi esposo y en realidad apoyo mutuo nos ha permitido impulsarnos para saltar las olas. 

Cada uno tiene sus propios hábitos. Nuestros sistemas no se ven para nada igual. Sin embargo, cuando se han tratado de modificaciones a nuestros valores y pilares como la salud y demás proyectos de vida, hemos dado los pasos en familia. Juntos hemos armado un plan, una estrategia y una serie de experimentos para llevar esas actividades a cabo y lograr los cambios que hemos anhelado (y trabajado por años).

Dicho esto, hago un stop aquí. El hecho de que tu pareja no reme o quiera remar en tu misma dirección, no significa que tus sueños no puedan ocurrir. He visto parejas donde solo uno ha enfocado todos sus esfuerzos en cambiar su alimentación, incorporar ejercicios a su rutina e inclusive optar un estilo vegetariano/vegano, mientras que su acompañante es omnívoro, sedentario y demás.

Esto me lleva a sacar dos conclusiones:

 

  1. Cuando se quiere, se puede

Nadie dijo que lo bueno de esta vida caería del cielo. Si realmente necesitamos, anhelamos y soñamos con cada célula de nuestro cuerpo ese “algo” en particular, ten por seguro que no hay excusa que valga que te impida dar el primer paso, subir la cuesta, aguantar la gota gorda y conquistar la cima. ¿Tu pareja no está en la misma página? ¿No le interesan las mismas cosas que a ti? Si todos fuéramos iguales sería bien aburrido.

No uses a tu pareja como excusa. El único obstáculo en tu camino eres tú mismo. Quítate del camino y podrás ver con mayor claridad los pasos a tomar. Y si no, vaya a la óptica a reparar sus lentes. Como dice el refrán, “a ponerle el cascabel al gato”. Ya hemos hablado una y otra vez de cómo se consigue vivir de forma extraordinaria. 

 

“Si quieres vivir una vida excepcional y extraordinaria, tienes que dejar atrás muchas de las cosas que forman parte de una vida normal” – (Srinivas Rao)

 

  1. Necesitamos una red de apoyo

Tampoco somos ni Supermán ni Mujer Maravilla. No creas que vengo a decirte, amigo estás solo en el mundo, salga adelante no más. Pregúntale a los personajes que admiras y de seguro te dirán (o cuando han sido entrevistados) que nada se logra solo o completamente solo. 

Tú haces el trabajo. Mas, siempre hay así sea una mascota para apoyarte y acompañarte en el recorrido. Si no es tu pareja, estoy segura que puedes encontrar algún amigo, conocido, compañero de trabajo, familiar, fundación o grupo que te brinde el apoyo y aliento que eventualmente necesitarás.  

Y en esta misma onda de apoyo y compañía, espero puedan aprovechar de estas Navidades para compartir, celebrar, reír y pasarla en grande con sus seres queridos y amistades.

Keep walking…

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