Todo es como es – Parte II

“Cosas difíciles son puestas en nuestro camino, no para pararnos, sino para despertar nuestro coraje y fortaleza”. – (Autor desconocido)

 

En la entrada anterior, comentábamos sobre la importancia de mirar las situaciones de la vida con aceptación, compasión y amor. ¿Y por qué? Porque tal como decíamos, las cosas son como son. Y retomando esa neutralidad, esa aceptación total, esa liberación de las etiquetas, me pregunto entonces, ¿por qué mirar las situaciones como impedimentos?

 

“Solo porque un hombre carezca del uso de sus ojos, no significa que carezca de visión”. – (Stevie Wonder)

 

¿Quién dijo que algo es un impedimento? ¿Quién dijo que esto o aquello es bueno o malo? ¿Según quién algo es satisfactorio o no? Según tus pensamientos… Sin embargo, los pensamientos van y vienen. Los pensamientos no son nuestra realidad. Aquello que pensamos no necesariamente ocurre. Lo hablamos inclusive con el tema de las preocupaciones.

Existe todo un mundo artificial en nuestra mente. No obstante, solemos confundir ese mundo con lo real. Solemos habitar más esa casa de mentira que el presente que observamos y percibimos en este minuto a través de nuestra conciencia.

Por esta razón es muy importante observar.


Hagamos un pequeño ejercicio. Te tomará un par de minutos:

Respira profundo. Cuenta hasta dos inhalando. Sostén brevemente la respiración. Exhala contando hasta cuatro. Repite un par de veces. Calma tu cuerpo. Calma tu mente. Abre espacio para que sea la conciencia quien hable esta vez.

Observa la tensión en tu cuerpo. Observa cualquier sensación general. Deja que los pensamientos que aparezcan se los lleve solito el viento. No catalogues. No huyas de lo que percibes. Solo obsérvalo. Con el tiempo va perdiendo fuerza, energía. Poco a poco la molestia se va disolviendo. Aquello a lo que no le prestamos tanta atención, desaparece, queda en segundo plano.


 

Este pequeño ejercicio es una invitación a aprender poco a poco a liberarnos de las etiquetas. De esta forma, podremos apreciar las circunstancias de la vida como meras experiencias; oportunidades de crecimiento, oportunidades para conocerte, oportunidades para limar asperezas, perdonarte y amarte, oportunidades para hacerte más fuerte, oportunidades para valorar y finalmente, oportunidades para hacerte más sabio.

No hay enfermedad que no tenga cura (depende de dónde la busques). No hay discapacidad que te paralice (depende de la actitud con que la enfrentes). No hay situación que te quite tu armonía (todo está en tu conciencia y en aprender poco a poco a encontrar el balance a pesar de las tormentas). No hay malas ni buenas experiencias de vida, solo experiencias (este es tu camino hacia la sabiduría). 

Esto no se aprende en un día, lógicamente. Mas, depende de ti emprender el camino hacia la luz, hacia la paz interior, hacia la vida.

Y recuerda, a todos nos tocan obstáculos que sortear y aceptar. Tu situación no es mejor ni peor que la de nadie. Es tu cruz nada más. Por ello, estas no son palabras vacías. Estas no son palabras dichas desde una posición privilegiada y libre de “impedimentos”. Con toda confianza y conocimiento de causa, te repito, depende del lente que quieras ponerte. Yo elijo no ver impedimentos. Yo elijo ver experiencias enriquecedoras. ¿Y, tú?

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