Somos como somos, así que déjame ser

En estos días, tuve la oportunidad de ver el musical de Broadway “The Prom”. Fue uno de esos momentos en los que por más de una hora, tu mente no sabe cómo procesar toda la información que está recibiendo. Más allá de toda la experiencia musical y la actuación, la cantidad de mensajes que contenía fue maravillosa. En realidad, supongo que todo se puede resumir en una palabra muy importante hoy en día: tolerancia.

No les voy a contar de qué va la historia por si alguna vez tienen la oportunidad de verlo con sus propios ojos, cosa que recomiendo enormemente. Digamos que hay un tema sobre la aceptación a diferentes niveles. Por un lado, está la homosexualidad, un tema controversial para el pueblo donde se desarrolla la historia. Sin embargo, la aceptación va mucho más allá de lo sensible. 

La sociedad se ha encargado con tanta ferocidad de indicarnos el “camino correcto” que no nos damos cuenta de las consecuencias. Nos han insertado un chip cuya información indica que debes ser perfecto, competitivo, número 1. Se nos descarta cuando alcanzamos ciertas edades. En fin, pareciera que como seres humanos nos hemos transformado en objetos productivos o improductivos, es decir, útiles o inútiles según pasa el tiempo (cual máquina nueva que tras años o se daña o es reemplazada por un modelo más moderno).

El miedo a lo desconocido

Así como se dice que la prostitución es la profesión más antigua que existe, la homosexualidad es probablemente igual de antigua. ¿Y sabes por qué? Porque la homosexualidad no es un invento humano. No es algo que se hace. Es algo que se es. Y esta verdad nos ha costado entenderla por décadas. Por qué, no sé. 

Al tratar de buscar razones lógicas de por qué hemos, como sociedad, segregado y maltratado a homosexuales, y ojo, esto es mi opinión personal (asumo que expertos en el área habrán hecho diferentes investigaciones al respecto), lo único que se me ocurre es la religión. Con esto no busco atacar ninguna religión. Así que con todo el debido respeto, permítanme referirme a ello. 

Hablaré desde el punto de vista de un católico, dado que no puedo hablar con propiedad sobre el resto. En el catolicismo se nos enseña que el objetivo de una pareja es la procreación. Por ende, la pareja está compuesta por hombre y mujer. ¿Qué representa entonces una pareja de dos hombres o dos mujeres? Probablemente una aberración. 

Ahora, me pregunto lo siguiente, si los seres humanos somos animales y también se han visto casos de homosexualidad en otras especies, ¿por qué el sapiens no puede ser homosexual? Después de todo, es la naturaleza. No me vengan a decir que el ser humano creó la naturaleza también.

En fin, si practicas una religión, la manera en que el sapiens buscó darle sentido a su realidad (Yuval Noah Harari lo explica más bonito que yo en su libro “Sapiens. De animales a dioses“), y esta te dice haz esto así y rechaza esto otro, pues es entendible por qué como sociedad rechazamos todo lo que no se ajusta a las Escrituras.

Según historiadores, como el mismo Yuval Noah Harari, la religión es un invento humano. Si creemos eso, pues entonces las reglas de cada religión también son un invento. En resumen, es más simple rechazar lo que no conocemos que intentar explicar lo inexplicable. ¿Y qué es para mí lo “inexplicable”? Que somos lo que somos, punto.

Si te haces un tatuaje, eres un rockero. Si te pintas el cabello de rosado chillón eres esto o aquello. Si te colocas un piercing, qué vergüenza. Si te vistes todo de negro, con ciertas prendas en particular, eres gótico, inadaptado social y las etiquetas siguen con cada estilo que vemos, con cada cosa que hacemos o dejamos de hacer, etc. Parafraseando a Dani Shapiro, en su último libro “Inheritance“: me hice un tatuaje, lo cual está prohibido en el judaísmo, precisamente para ser un poco rebelde; Después de todo soy parte judía, parte no.

Conclusión: aceptación. Somos lo que somos. Déjame ser.

¿El miedo al qué dirán?

Tal como señalé anteriormente, como sociedad tenemos un libro de comportamientos aceptables. Todo aquello fuera de eso puede ser catalogado como ‘malo’, ‘vergonzoso’, ‘a evitar’, ‘decepcionante’. Es entendible entonces que nadie quiera salirse de la norma y que al no encajar en un perfil de perfección (que por cierto, no existe) se generen toda una serie de complicaciones.

Si hay tanto material de cómo se sienten los niños, adolescentes e inclusive adultos con toda la presión de ser el mejor, de ascender, de sacar buenas notas, blabla, es porque la realidad es esa. Claramente hemos necesitado mostrar lo que pasa en un gran porcentaje de la población. Es impresionante el miedo que deben sentir muchos jóvenes por encajar en el personaje que sus padres, el colegio y la sociedad en general han creado para él. 

La vida es una sola. Sí, da lo mejor de ti, pero hay que medir el costo de las oportunidades. No hacemos nada con jóvenes quemados y sin habilidades para lidiar con sus realidades. Hay que dejarlos ser lo que son, lo que sea que eso signifique. 

No soy madre, y entiendo que como madre o padre se quiera evitar que los hijos sufran o cometan errores. Sin embargo, considero que ese es un error grave que cometemos como adultos. Cada persona necesita fallar para entender que caer es natural y humano. Cada persona necesita aprender a levantarse después de caer. Si nunca cae, cuando le toque, el shock va a ser aun mayor. Cada persona necesita hacer sentido de su alrededor, vivir la vida según sus lentes particulares. Como adultos necesitamos apoyarlos y darles herramientas, pero no hacer de sus vidas las nuestras.

Conclusión: aceptación. Somos únicos e irrepetibles. Déjame expresar lo que soy.

El miedo a ser reemplazable

No somos objetos, gente. A cualquier edad algo tenemos que aportar; alguna historia tenemos para contar; algo tenemos para enseñar y aprender.

Conclusión: inclusión.

No me voy a extender más. Solo quiero que se lleven esta reflexión. Todos tenemos paradigmas y creencias. El tema está en cómo esas creencias y comportamientos afectan a las personas que nos rodean y a nosotros mismos. No rechaces algo solo porque no se ajusta a lo que piensas, y mucho menos si no sabes de qué se trata realmente. Que no te guste a ti, no significa que no puede ocurrir. 

Podemos evitar tantos problemas si empezamos a ser más inclusivos y más tolerantes. Si te encuentras juzgando o criticando algo o alguien, piensa, ¿por qué estoy haciendo eso? Te puedes sorprender, a lo mejor es tu mente diciéndote que tal vez te hubiera encantado tener el coraje para ser o actuar como esa persona.

Un comentario en “Somos como somos, así que déjame ser

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s