¿Te gusta mandar y dirigir? Este post es para ti

 

“Cada cambio [de etapa en la evolución humana] ocurre cuando somos capaces de alcanzar un punto de vista superior desde el cual miramos el mundo con una perspectiva más amplia” (Frederic Laloux – Reinventar las organizaciones).

 

Hace un año, les presenté 7 pecados en contra de la felicidad. Y uno de ellos era mostrarnos controladores de nuestra vida, de las situaciones y de la vida de los demás. En esta oportunidad, he optado por traer de vuelta este tema. En primer lugar, al querer controlar los resultados de nuestras vidas y de todo lo que pasa a nuestro alrededor, perdemos de vista el presente. Estamos más empeñados en fabricar escenarios que en vivir aquellos que realmente suceden. En segundo lugar, nos sumergimos en una constante burbuja de frustración e impotencia cada vez que las cosas no resultan como esperamos. Y en tercer lugar, hacemos de la vida de los que nos rodean un pequeño infierno. 

Y esta vez, quisiera agregar un nuevo elemento: el control como conexión al liderazgo. De acuerdo con la RAE, liderazgo es:

 

“Condición de líder [Persona que dirige… una colectividad o va a la cabeza entre los de su clase…]. Situación de superioridad en que se halla una institución u organización, un producto o un sector económico, dentro de su ámbito”.

 

Me hace mucho ruido que en el diccionario se hable de ‘situación de superioridad’o de ‘ir a la cabeza entre’. Tal como se discutió en la misma entrada sobre los pecados en contra de la felicidad, la superioridad es su enemigo por excelencia. Y es tal vez por este sentido de superioridad que se ha tergiversado el concepto y propósito de un líder y las estrategias o formas de expresar su liderazgo. No puedo generalizar, pero asumo que en muchos casos se ve a un líder como aquel en una posición de poder versus un subordinado que carece de poder.

No obstante, tal como establece Kevin Kruse, en su artículo What Is Leadership?, liderazgo no tiene que ver con tu posición en una estructura organizacional, y yo incluiría familiar o de cualquier otra índole. Y más interesante aun, “liderazgo y gestión no son sinónimos”. 

 

“Típicamente, los gerentes gestionan cosas. Los líderes lideran personas” (Kevin Kruse). 

 

Dicho esto, el mismo autor incluye en la definición de liderazgo conceptos como proceso de influencia y maximización de los esfuerzos de otros para el cumplimientos de metas. Sé que todo esto suena muy corporativo. Sin embargo, se puede extrapolar a otras esferas de la vida diaria. 

No soy experta en el tema ni mucho menos, pero cuando me refiero a liderazgo, no solo hablo de un jefe de cualquier compañía. Considero que todos somos líderes en algún o en varios ambientes donde nos desenvolvamos. Por ejemplo, los padres pueden ser líderes. Las ‘cabezas de los hogares’ pueden ser líderes. Probablemente nos ponemos la chaqueta de líderes más veces de las que creemos, y a veces sin saberlo. Cómo vivimos genera una influencia en nosotros, en el ambiente y en quienes nos rodean. Dicha forma de vivir nos puede transformar en líderes. Y así sucesivamente.

¿Por qué entro en el tema de liderazgo? Porque tal vez eso es lo que nos hace falta, ser líderes en nuestros pequeños mundos. 

Unamos todas las ideas. Por un lado tenemos la visión de administradores. Uno administra sus tareas, sus actividades, sus hábitos. Uno administra su hogar y las cosas de casa. Y en algunos casos nos toca además administrar el trabajo de otros o encargarnos de proveer ciertas condiciones y elementos para que el trabajo de otros pueda producirse. 

Sin embargo, administrar no es sinónimo de control. Tú manejas tus cosas. No pretendas manejar las de los demás. Propón, organiza, sugiere métodos. Mas, no te cierres a que tus maneras son las únicas. Así que si te encuentras en una posición o rol de administrador, no te encierres en tu mundo. Menos ego, más equipo. 

Por otro lado, ya vimos que administrar o gerenciar no es lo mismo que liderar. Y liderar tampoco es lo mismo a controlar. Inspira, permite que otros crezcan, ayúdalos a crecer. Sé una influencia positiva en tu vida y en la vida de los demás. Así como el mundo evoluciona, también a nosotros nos toca evolucionar.

Ampliemos nuestra perspectiva. Seamos menos controladores. Busquemos mejores formas de administrar y convirtámonos más en verdaderos líderes.

Tal vez todas estas ideas suenen descabelladas o inconexas. Sin embargo, más a menudo de lo que parece, nos imponemos y asumimos roles de autoridad creyendo primero, que hace falta, y segundo que es nuestro deber o derecho asumir esa posición. Y lo queramos o no, nos volvemos autoritarios. Sin darnos cuenta, pisamos a otros. Y peor aun, no les permitimos desarrollarse, evolucionar. Si no dejamos que la larva pase por su estado de metamorfosis, no podremos disfrutar la belleza de una mariposa. 

Ya sea en tu familia, organización e inclusive contigo mismo busca ser mejor cada día. Busca crecer. Sé el ejemplo para que así, en lugar de ordenar, otros tal vez se te unan a la causa.

 

“Liderazgo es el arte de lograr que otro haga algo que tú quieres porque él quiere hacerlo” (Dwight D. Eisenhower).

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