De nuestros archivos: La transitoriedad de los pensamientos

Como les comenté la semana pasada, hoy les comparto el segundo post de nuestros archivos, en este ciclo por recordar conceptos claves para sobrellevar los desafíos del día a día.


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He estado meditando sobre el concepto de impermanencia (si es que existe la palabra) o transitoriedad. Es una mirada distinta al cambio. Sabemos que todo está en constante movimiento, que nada es como ayer. El cambio es como la regla de medición. Y el cambio afecta también a nuestros pensamientos.

Los pensamientos no están escritos sobre roca. Lo que quiero decir con esto es que los pensamientos no son leyes. Son solo pensamientos. Lo que pensaste en este momento, puede cambiar en el segundo siguiente. Y cuando comprendemos esta transitoriedad de los pensamientos, un mundo de oportunidad se abre frente a nosotros.

Debo confesar que aun estoy abriendo esa puerta. Una revelación como esta es bastante profunda y a la vez súper simple. Por ende, no sé si aun comprendo en todos sus niveles lo que implica todo esto, el gran poder de decisión que tenemos en nuestras manos. Imagínense, ¡no tienes que hacer lo que tus pensamientos te dicen que hagas!

Suena muy obvio. Tú me dirás, pero claro que no tengo que hacer lo que los pensamientos me dictan. Ahora yo te pregunto, ¿estás seguro que comprendes esa realidad cabalmente? Lo pregunto porque honestamente, los pensamientos gobiernan nuestra vida. El caso más claro es cuando nos preocupamos por cosas que no sabemos si van a pasar. ¿Por qué hacemos esto? Por nuestros pensamientos, creando y dándole vueltas a escenarios imaginarios. ¿Pero si los pensamientos no son la ley, por qué nos dejamos llevar por ellos? Pregunta complicada.

Es jueves por la tarde. Surge ese pensamiento en tu mente sobre no querer entrenar. Comienzas a hilar una serie de “argumentos” que fundamenten ese pensamiento, como ‘estoy cansado’, ‘el trabajo hoy estuvo intenso’, etc. Armas el caso para decirte a ti mismo, ‘ok, hoy no ejercito, tal vez mañana’. 

A lo mejor estabas cansado, pero no necesariamente sin disposición o energía para entrenar. Tuviste un pensamiento. A lo mejor ni te diste cuenta de todo ese proceso mental, toda esa discusión interna. Sin embargo, pudiste haber dicho ‘ok pensamiento, sé que no quieres que entrene, pero eres solo una idea’. Paso seguido, te ejercitas. Los pensamientos no son acciones, no son leyes y son transitorios. 

Lo mismo sucede con las etiquetas. Te describes como esto o aquello (floja, ansioso, tímido, etc.). Todas esas características pueden ser simples pensamientos. Surge una situación y comenzamos otro proceso mental donde decimos algo como ‘no puedo hacer eso porque soy una persona que tira la toalla’. ¿Dónde está escrito que así eres? ¿Dónde dice que ese es tu único camino de acción? ¿Dónde dice que por describirte de una manera tienes que actuar de acuerdo a esa suposición?

Pensamientos… y son transitorios, repito. Todo está en nuestra cabeza. Y los convertimos en nuestros presidentes, cuando no son más que consejeros, elementos que traen consigo una opinión, pero no necesariamente un voto definitorio.

Según la física cuántica, todo es energía. Por ende, nuestros pensamientos son energía. Donde colocamos nuestros pensamientos, colocamos nuestra energía creadora. Lo que pasa por nuestros pensamientos, lo podemos crear, volver realidad. Al principio, no obstante, son solo eso, pensamientos, energía. 

Nos estamos definiendo y estamos definiendo nuestras acciones basándonos en supuestos, por un lado imaginarios, y por el otro, impermanentes, cambiantes. Entonces, cada uno de nosotros decide hacia dónde va a dirigir su energía y en qué la vamos a transformar. Podemos tomar la decisión consciente de qué hacer con esos rayos de energía que surgen en nuestra mente o podemos dejar que ellos decidan por nosotros.

¿Cuál opción eliges?

2 comentarios en “De nuestros archivos: La transitoriedad de los pensamientos

  1. Lic. Mariana Drake dijo:

    Buenas! Muy bueno el post. Yo creo que nos arraigamos a los pensamientos porque es nuestra “zona de confort” y cuesta mucho salir de ahí. Es donde están arraigados los mandatos sociales y familiares, la forma en la que nos auto percibimos y definimos (y definieron), las viejas costumbres. Y creo que todo eso nos ata. Es tan incómodo y a la vez tan cómodo porque es lo seguro, lo que conocemos. A veces cuesta empezar a modificar todo aquello que parece “fijo” en nuestros pensamientos, pero creo plenamente que es el camino correcto, porque es el verdadero, el nuestro. No hay mayor bienestar que empezar a tomar nuestras propias decisiones y hacernos cargo de nuestra vida, con todos los aciertos y errores. Un saludo!!

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    • dyafeli dijo:

      Hola Mariana, mil disculpas por mi respuesta tan tardía. Si has podido leer mis últimos posts, he estado atravesando algunas situaciones que me han alejado del blog. Gracias por compartir tu percepción. No sé si nuestros pensamientos son parte de la zona de comfort, pero ciertamente estamos acostumbrados a pensar y suele ser difícil saber cuándo estamos pensando y cuándo estamos viviendo una realidad palpable. A fin de cuentas, todo se basa en nuestra percepción de las cosas. Mientras más nos adentremos a nuestra percepción, más comprenderemos lo que pensamos y hacemos y sobre qué erigir nuestras decisiones. 🙂

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