Menos es más: cómo nuestro tablero me ha ayudado en medio del burnout

En una entrada anterior, les compartí nuestra práctica de la Daily. Asimismo, les presenté el tablero que mi esposo y yo usamos para enfocarnos en el trabajo. Dado que este blog siempre ha tratado sobre mi experiencia, hoy quiero contarles sobre algunas modificaciones que hemos hecho. Esto me ha permitido ganar pequeñas batallas en medio de todo este proceso de burnout.

Siempre he sido una persona muy organizada. Parte del porqué es porque el desorden me genera ruido, ruido visual y ruido mental. Si no aíslo o silencio un poco ese ruido, la tensión se va a ir acumulando hasta que el vaso se rebose. Y ya sabemos que un vaso rebosado puede llegar a ser sinónimo de burnout.

Permítanme recordarles cómo se veía nuestro tablero:

En este tablero visualizamos todos nuestros proyectos y a su vez, asignamos las tareas que corresponden a cada uno. Ahora quiero enfocarme en las columnas. Originalmente, en el Inbox estaban todas las tareas pendientes por hacer. De allí, seleccionábamos hasta un máximo de tres para concentrarnos en ellas (columna Vital Few). De esas tres tareas, solo podíamos trabajar en una a la vez. La tarea seleccionada, de mayor prioridad, pasaba a la columna de Laser Focus hasta que la terminábamos (columna Done). 

¿Qué pasaba con este sistema? Nuestro inbox estaba atestado. Como consecuencia, decidimos simplificar el tablero para limitar el ruido visual que entra en juego cuando ves tantos post-its en la misma pared.

Ahora, en donde estaba la columna de Inbox, tenemos Up Next. En ella colocamos las tareas que vamos a trabajar en la semana. De esta forma nos obligamos a mejorar nuestra predictibilidad, es decir, qué es realista que completemos en el lapso de una semana. Luego, en la columna de Vital Few colocamos las tres tareas a las que nos dedicaremos en el día. Las columnas de Laser Focus y Done funcionan igual que antes. Mantenemos una columna de Inbox fuera del tablero donde dejamos todas esas tareas que no requieren nuestra atención todavía. 

Al final de cada día o de cada semana, el tablero queda usualmente vacío. Está bien si en alguna semana no completamos todas las tareas que planificamos. El punto es que podemos apreciar mejor nuestro progreso y esto es importantísimo cuando se trata de acumular pequeñas victorias. Esto es significativo, en especial para mí, que tengo muchas tareas que se repiten semana tras semana. Se sentía como si nunca completaba nada porque reciclaba y reciclaba tareas. Los post-it que estaba en Done volvían al Inbox. Nunca abandonaban el tablero. Como ahora el inbox está fuera del tablero, al final de la semana puedo quitar todos los post-its y disfrutar de un lienzo blanco.

Puede que estas modificaciones parezcan un truco visual nada más. Sin embargo, nuestro cerebro trabaja por medio de señales. Así como tomar el café por la mañana puede ser sinónimo de es hora de trabajar, ver un tablero limpio puede ser una señal de progreso y de nuevos comienzos. Si no sentimos que estamos avanzando, tarde o temprano nos vamos a quedar estancados. Esa sensación genera estrés y ansiedad. Esa sensación es parte de mi burnout.

Y tú, ¿cómo visualizas el progreso en tu trabajo y en tu vida personal?

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