¿Cómo balancear las relaciones y el hogar en pandemia?

En una oportunidad me hicieron la pregunta de cómo encontrar un balance entre el hogar y las relaciones en pandemia. La respuesta tiene mucho que ver con cada quien, es decir, tus necesidades particulares y tus posibilidades.

Empecemos por el tema del hogar. En varios países se ha vuelto a la cuarentena obligatoria y medidas de restricción. En otros lugares, es posible salir libremente. Ya sea que puedas salir o no, imagino que igual pasas gran parte de tu tiempo en casa.

Como ya saben, inclusive antes de la pandemia, trabajo desde casa. Estar en casa, por ende, no es una novedad para mí. Ciertamente antes salía un poco, pero igual pasaba casi todo el día dentro de mis cuatro paredes. En mi caso, es algo que siempre he disfrutado, pero entiendo que todos somos diferentes.

El tema importante aquí es qué hacemos durante el día. Por ejemplo, he escuchado a algunas personas decir que ahora se pasan todo el día comiendo porque están en casa. ¿Ansiedad? ¿Comodidad y cercanía a la comida? 

Si respetas tus tres comidas principales, si comes suficiente, es decir, el requerimiento calórico que necesitas (ni más ni menos) y si tienes uno o dos snacks entre medio, podrías disminuir la tentación de estar comiendo a cada rato porque hambre no vas a tener.

Si inviertes tu tiempo entre trabajo, hobbies y esparcimiento, tu mente puede mantener una relación más sana y balanceada para mantener la ansiedad y el estrés al margen lo más posible. 

Si bien en mi caso disfruto estar en casa y la verdad no me quejo, sí es verdad que uno extraña la libertad de tener posibilidades, opciones. Ya sea que uno salga o no, saber que puedes y que puedes hacerlo sin preocuparte por contagiarte, claramente cambia el juego. Sin embargo, creo que tenemos que hacer lo mejor con lo que tenemos.

Balance… ¿cómo se ve? En mi opinión:

  1. Diversidad de actividades durante el día, ya sea que estés 24 horas en casa o tengas la posibilidad de salir. 
  • No todo es trabajo y no todo es ocio.
  • Limita tus responsabilidades. ¿Hay que limpiar? Sí, pero no es el fin del mundo si no limpias todo en un día o si te regalas un día libre de tareas de casa.
  • Cultiva hobbies, alimenta la mente.
  • ¿No te gusta hacer ejercicio? Si no estás saliendo y pasas todo el día sentado o acostado, eso no suena como buen pronóstico para tu salud. Párate cada 25 minutos y estira las piernas. Busca algún ejercicio o actividad que implique movimiento que te guste. Algo tienes que hacer para moverte. Nuestros órganos necesitan ese movimiento. El sistema digestivo necesita ese movimiento para ayudarte a procesar la comida. Tu mente necesita ese movimiento para liberar estrés. 

2. Actitud para mejorar

  • Menos quejas más acción.
  • Acepta tus emociones y cuando estés listo comprométete a salir adelante. Tu mente tiene más poder del que crees.

3. Cultiva las relaciones que quieras cultivar

  • Si tienes la posibilidad, la tecnología puede estar de tu lado. Todos tenemos necesidades de contacto distintas. No me gusta depender mi bienestar en otros. Por eso considero importante balancear la necesidad de comunicación con el espacio de los demás. Nuevamente, cada quien tiene necesidades distintas y posibilidades distintas. Ciertamente es necesario mantener contacto y no solo con tus círculos cercanos, sino también con personas que no conocemos tan bien. Estudios señalan que el contacto con extraños, por ejemplo, la interacción con la cajera o el portero, son importantes para nuestra felicidad. Inclusive hay aplicaciones y chats de cuarentena para que las personas interactúen con personas que no conocen bien dado que la movilidad está restringida en pandemia.

Conclusión:

De ti depende encontrar el balance. De ti depende cómo enfrentas y reacciones ante tus retos particulares. Opciones siempre hay, solo tienes que encontrarlas, o mejor aun  buscarlas. Y una vez que las encuentres, haz algo porque de nada sirve quedarte con palabras vacías. Un pequeño paso es todo lo que necesitas para que el universo confabule para ayudarte y para que tu cerebro se vaya inclinando a darte una mano.

Pregúntate, qué te gusta hacer, qué puedes hacer, qué opciones tienes disponibles, cómo puedo poner de mi parte. ¿Vaso medio lleno o vaso medio vacío, cómo eliges verlo?

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