¿Estás languishing?: El aparente porqué de mi ausencia

Con este nuevo mes de mayo, llega entonces nuevo contenido. Para empezar, me disculpo por haber desaparecido por tanto tiempo y sin avisar. Verán, durante un tiempo mi ausencia se resumía perfectamente en este breve poema que publiqué recién en Instagram:

Esta pandemia ha cambiado tantas cosas en nuestra realidad y rutina. El ser humano es tan adaptativo. Pasas tanto tiempo dentro de tu casa. Te acostumbras tanto a tus cuatro paredes y a tus actividades que de repente no pasa nada. No hay nada nuevo. Y si no experimentas nada, ¿qué les cuento?

El silencio a veces es hueco. A veces no trae reflexión, sino silencio, estancamiento. No necesariamente caes en burnout. Sin embargo, experimentas una especia de modo zombi que solo esperas pase para reiniciar tu sistema. A medida que vas recobrando la energía, comienzas de a poco. Como declara Greg McKeown en su nuevo libro Effortless: Make It Easier to Do What Matters Most, “…intentar hacer demasiado, muy de pronto, dificulta mantener el momento”. Así que decidí esperar a que pudiera iniciar este contenido y lograr sostener la práctica.

Ahora, quiero dedicarle un espacio a ese estado que no necesariamente se siente como burnout ni depresión ni lo que yo llamo mi modo zombi. Según lo que he conversado con mi nueva terapeuta, al parecer mi aura ha estado debilitada, por lo que la energía de los demás drena rápidamente la mía. Tiene sentido. Si de algo me he dado cuenta es que hasta las historias y personajes de los libros que leo me afectan emocionalmente. Hay series que no veo porque me molesto mucho (jajaja). En conclusión, siento con todo y ese tanto sentir drena. Y si a eso le sumamos que mi mente es como un tren que va a toda velocidad y nunca para, pues es de esperarse que mi energía no dure tanto.

Adam Grant, reconocido autor de varios libros y psicólogo organizacional, me ha proporcionado un nombre para este estado. Se llama “languishing”. Lo más curioso es cómo en un simple título lo describe perfectamente: “ese blah que estás sintiendo”. Y a medida que continúas leyendo su artículo, ¡guau, justo las palabras que escribí en párrafos anteriores!

“No era burnout (aun teníamos energía). No era depresión (no nos sentíamos desesperanzados). Tan solo nos sentíamos un tanto sin alegría y dirección”.

Adam Grant

De acuerdo al mismo autor, “languising es una sensación de estancamiento y vacío”. ¡Les prometo que escribí los primeros párrafos de este post sin haber leído el artículo! Así que puedo concluir que al parecer, he estado siendo víctima de este languishing (sin saber que existía semejante concepto).

Es sorprendente lo intuitivo que es nuestro cuerpo e inclusive nuestra mente. Grant sugiere que un antídoto a este estado, es el flow; en otras palabras, darte el espacio de perderte en alguna actividad o proyecto. Y comento lo intuitivo que somos porque sin enterarnos de estudios y recomendaciones de expertos, uno busca soluciones sin saber que son soluciones. Por ejemplo, la lectura me genera precisamente este efecto. Me distrae. Me sumerjo en otras realidades. Me desconecta y aun así me conecta con lo que estoy leyendo. Me enfoca.

Aquí lo tienen queridos lectores, el porqué de mi ausencia y un nuevo concepto para explorar. Dicen que si le damos nombre a lo que sentimos es más fácil afrontarlo. Sin ánimos de auto-diagnosticarnos, no creo que haga daño decir hoy, estoy languishing. ¿Y tú?

2 comentarios en “¿Estás languishing?: El aparente porqué de mi ausencia

  1. Jocelyn dijo:

    Qué bueno que regresaste a escribir tu blog… tampoco sabía de ese concepto del cual escribes en tu artículo. Luego nos cuentas cómo se va superando ese estado emocional. Creo que a todos nos hace falta cambiar de ambiente, estar más cerca de la naturaleza y olvidarse un poco de las preocupaciones.

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  2. Grace dijo:

    Dianita, leyendo tu último post, me identifiqué con lo que describes, pues sin buscar un nombre o una explicación, creo que así me sentí cuando me sometí a la quimioterapia, y es que coincidí con una señora mayor en consulta y le pregunté cómo se sentía y ella me respondió: …”pues, no puedo decirte que me siento mal, pero tampoco puedo decirte que me siento bien”… Eso me cuadró con lo que yo sentía, era tal cual, y me sentaron tan bien esas palabras que no busqué explicación ni le consulté a mi doctor. Simplemente lo acepté y lo asumí. Dios te bendiga, besos

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