¿En qué crees y por qué?

Cuando nacemos y a medida que crecemos, vamos creyendo en un conjunto de valores, historias, políticas y demás. Muchas de estas creencias llegan a nosotros casi por ósmosis. No es de extrañarse que apoyes una idea si vienes escuchando por años las maravillas de la misma. Pero, ¿es realmente una maravilla? Puede que sí, puede que no. O por el contrario, no es difícil de entender (¿o sí?) que te opongas a algo si por generaciones has escuchado aspectos negativos en torno a ello. 

Y aquí viene mi razón de escribir esta entrada.

No importa lo que creas. Puedes tener una religión o ser ateo. Puedes tener una posición política o considerarte neutro. Puedes tener una filosofía de vida o vivir como te va pareciendo a medida que las cosas van ocurriendo. Puedes hacer todo esto y más, pero siempre y cuando lo creas y lo vivas porque así tú lo consideras y has decidido.

Está bien que aun compartas las mismas opiniones que familiares y amigos. Está bien que en un principio hayas heredado todo un bagaje de valores y creencias. Ahora, como adulto, es tu misión cuestionarlo. Y no por el simple hecho de cuestionar. No se trata de ser rebelde. No se trata de creer cosas distintas a las que has creído siempre. 

Se trata de que ahora eres independiente. Has crecido. Te han formado, te has formado. ¿No crees que es hora de construir tu vida de acuerdo a lo que se adapta a ti? Esa vida puede ser exactamente la que ya tienes. Esa vida puede incluir exactamente lo que ya crees. O, esa vida puede tener partes distintas ahora.

Lo importante es que sepas lo que creas y que creas en lo que consideras mejor para ti, lo que se adapte mejor a tu perspectiva de vida. ¿Cuál es tu perspectiva de vida? ¿Por qué?

¿Sabes en lo que crees o solo repites como un loro las consignas que te han rodeado desde siempre? Si tu respuesta es sí, excelente. Si tu respuesta es no, comienza entonces a buscar razones y argumentos. Comienza a entender de qué se trata ese valor, esa filosofía o esa corriente que defiendes. Y una vez te informes, decide si responde a tu conciencia.

La dignidad empieza por ti

“Vocablo que deriva del latín dignitas, que a su vez deriva de dignus, cuyo sentido implica una posición de prestigio o decoro, ‘que merece’ y que corresponde en su sentido griego a axios o digno, valioso, apreciado, precioso, merecedor” (Martínez, V.).

¿Qué se entiende por dignidad humana?

Según la Guía de Formación Cívica proporcionada por la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, la dignidad humana, 

 

“alude a la cualidad esencial del ser humano… en virtud de la cual se distingue lo humano de lo no humano. La dignidad aparece, pues como una seña de identidad del ser humano, como ser dotado de inteligencia y libertad, como ser moral”.

 

Continúa explicando que esta cualidad nos permite, entre otras cosas, “aprender, transmitir nuestra cultura [y] tener el dominio de nosotros mismos, es decir, tener la voluntad para dirigir nuestra conducta o comportamiento….” Asimismo, nos posibilita adherirnos a valores y “sobre todo, [a] tener conciencia de nosotros mismos y de nuestra existencia”.

En palabras simples, “la dignidad es ser tratado como lo que se es”. Y, ¿qué somos? El Prof. Víctor Martínez explora el tema en su artículo “Reflexiones sobre la dignidad humana en la actualidad”. Como ya comentamos anteriormente, somos seres capaces de auto-gobernarnos y comprendernos, no solo como individuos, sino como miembros de una sociedad. 

De esta forma, el Prof. Martínez explica que la dignidad, en su forma más utilizada, es el trato respetuoso a las personas por el simple hecho de ser seres humanos. Es esa autonomía y toma de decisiones que nos hace únicos.

 

La dignidad empieza por ti

Ya hemos visto que con el solo hecho de ser seres humanos, somos dignos. Dejemos a un lado todos los enfoques filosóficos, bioéticos y de cualquier otra índole. Enfoquémonos en esa simple idea, la dignidad empieza por ti.

Ser digno significa que tienes la capacidad de tomar tus propias decisiones, de hacerte responsable por tu camino, de conocerte y apreciarte. Antes de demandar que otro te trate con dignidad, respétate tú mismo. 

Si no te aprecias o no te crees suficiente nadie más lo hará por ti. Si dejas que siga sonando esa canción que te repitieron desde pequeño y que cantaba que no podrías surgir en la vida por tu condición socioeconómica, en efecto tu condición no cambiará. Y no me mal interpretes. Sé que se necesitan ciertas estructuras y condiciones externas para solucionar problemas reales de la vida diaria. Mas, permíteme darte un ejemplo. Nunca voy a olvidar a una compañera de estudio que en mi opinión, era una de las más talentosas del salón. Había nacido en el seno de una familia relativamente humilde. Ello la convencía de que no surgiría en la vida. Su situación familiar, su situación socioeconómica no cambiaría hiciera lo que hiciera. Nació pobre, morirá pobre (esa era básicamente su creencia). 

Entonces, ¿eres merecedor? ¿Eres digno de respeto? Sí.

Ejerce tu autonomía, tu capacidad de aprendizaje, tu auto-conocimiento como herramientas para crecer. Despójate de ataduras auto-impuestas o impuestas por otros. Antes de salir a la calle a gritar dignidad, quiérete, respétate y aprende a aplicar ese concepto en ti mismo y en los demás.

Como dice Rupaul, si no te amas a ti mismo cómo te va a amar otra persona. Si no te crees digno, cómo otro te va a considerar digno. 

¿Cuál va a ser tu posición ante un mundo convulsionado, construir o destruir?

Le he estado dando vueltas a la cabeza estos últimos días pensando en un mensaje a transmitir en estos tiempos de tanto disturbio y revuelo mundial. Desde ya, expresar que esta es mi opinión personal y que no está atada a ninguna orientación política. De hecho, parte de mi mensaje hoy es de tolerancia. Por ende, decir desde el principio que respeto la postura de cada quien.

En primer lugar, el que haya tanto descontento en distintos países puede significar algo positivo. Más allá de las razones del descontento o de las carencias o necesidades no cubiertas por quien sea, pudiera uno procurar ver esta manifestación como una necesidad de volvernos más humanos. Pareciera que el mundo entero está pidiendo un regreso a los valores fundamentales. Las distintas sociedades piden equidad, tolerancia e integración.

Estamos en el siglo XXI. Tantas cosas han cambiado. Sería ingenuo pensar que nosotros como seres humanos nos quedemos sin evolucionar.

En segundo lugar, precisamente entonces hago un llamado a la equidad, a la tolerancia y a la integración. Es cierto que es muy importante tener la posibilidad de expresar nuestra voz. Y me alegra que así pueda ser en la mayoría de los países. Seamos responsables entonces en cómo ejercemos nuestro derecho a expresarnos. El lenguaje, lo he dicho en otras oportunidades, es una herramienta poderosa. Puede construir y puede destruir (a nosotros mismos, a los demás y a las oportunidades). 

¿Cómo volvemos a nuestros valores? Expresándonos con sabiduría, respetando el espacio del otro, conversando y escuchando. Sé que a veces nuestras emociones nublan y se apoderan de nuestro lenguaje. Dichas emociones son más que válidas. Ahora te pregunto, ¿es posible tomarte un momento para enfriarte y pensar con más claridad? Recuerda, el cielo azul siempre está allí en tu mente. Los pensamientos y las emociones circulan por doquier. Déjalas pasar y reencuéntrate con ese cielo azul. En palabras más claras, lo que quiero decir es recurre a la sensatez. Tu opinión nunca va a dejar de ser válida, pero también la del otro. La única forma de construir y volver a nuestros valores es buscando puntos de encuentro. 

El mundo no es blanco y negro. Hay miles de caminos para llegar a Roma. El tuyo no es el único. Es más, es muy probable que la mejor solución a tus problemas sea una combinación de tu solución más la del otro. Por una parte, esto se llama negociación. Por la otra, se llama tolerancia, sensatez, constructivismo y objetividad. 

En la vida no siempre se logra todo lo que queremos tal cual lo queremos. No podemos esperar controlar a otras personas ni a las situaciones. Lo comentamos al discutir los pecados que van en contra de tu felicidad. Expresar nuestro descontento de forma tal de lograr nuestro cometido requiere inteligencia y apertura. Además, los cambios requieren de tiempo y pasos. Paso a paso se va construyendo una mejora para toda situación.

Siento que es tiempo de unir cabos. Desde donde sea que te encuentres, trasmite amor y no odio. El odio no resuelve. El apuntar a culpables no resuelve. Lo que pasó ya pasó y no se puede cambiar. El presente es lo que queda y es la esperanza para un futuro mejor. Usa mejor tu tiempo. Usa mejor tus recursos. Si tienes la posibilidad, propón. 

Es muy fácil quejarse. Y ojo, comprendo el sufrimiento, el padecimiento. Mas, si se hacen esfuerzos por construir, pero te vas a enfocar solo en lo que falta, en lo que no se incluyó, en que aun con esos esfuerzos no se va a llegar lejos, en efecto, no vas a llegar a ninguna parte. Considera que para llegar a la meta, hay que dar un primer paso. Si nada te hace estar conforme, nunca se va a dar ese primer paso y la meta, solo quedará como un chiste.

En resumidas, exprésate, sé constructivo, sé cuidadoso con tu lenguaje, sé parte de la solución y no solo una víctima de las circunstancias. No tienes que estar en una posición de poder para transmitir tolerancia, amor, unión, tranquilidad y bienestar.

Dependencia emocional: qué es y qué hacer

Lo prometido es deuda. Tal como comenzamos a explorar en el post ¿Te imaginas tu vida sin quienes te rodean?, es posible que tengamos algún vínculo de dependencia con nuestra pareja, amigos o familiares. 

¿Qué es la dependencia emocional?

Todo empieza por nuestra necesidad de interactuar con el otro. Luego, se forma un vínculo con esa persona. Sin embargo, en algunos casos de allí se puede pasar a desarrollar una especie de adicción por esa persona.

 

“Englobamos dependencia emocional dentro del marco de la dependencia afectiva o sentimental y consiste en un serie de comportamientos adictivos que se dan en una relación interpersonal donde existe una asimetría en el rol que asume cada persona” (IEPP).

 

Por ejemplo, según la psicóloga Paola Graziano, es usual el caso de relaciones donde una persona es dependiente y la otra dominante. ¿Y qué le sucede al dependiente? Pues, muestra “ansiedad ante la idea de abandono”. 

En el post anterior sobre este tema te preguntaba si te imaginabas sin las personas que te rodean, en especial aquellas de tus círculos más cercanos. Y si bien, todos necesitamos amistades, familiares y relaciones afectivas en general, “cuando nuestra felicidad está supeditada en exclusiva a una persona [y yo agregaría a un par de personas, por qué no], el sufrimiento es inevitable”. 

¿Y qué significa esto? Según Sara Clemente en su artículo “4 pasos para eliminar la dependencia emocional”, solemos perder nuestra autosuficiencia emocional. “Estamos supeditados a alguien hasta el punto de no pensar ni de actuar por nosotros mismos”.

¿Cómo saber si soy dependiente?

La misma autora nos proporciona una lista de indicativos. Aquí algunos:

  1. Tu felicidad se centra en una persona al punto de no disfrutar otra cosa que no sea estar con ella/él.
  2. Tu alegría depende de cómo te traten.
  3. Antepones los deseos de otros a los tuyos.
  4. Estás bien contigo mismo si te sientes querido.
  5. Tienes miedo a perder a esa persona de la cual dependes.
  6. Quieres tener el control de la vida de la otra persona para asegurarte de no perderla.
  7. La relación genera ansiedad, por ejemplo, siempre quieres más.

Considero que esto lo resume todo: “Lo que diferencia a una persona no dependiente es que cuando está solo puede tener momentos de melancolía, pero eso no le detiene para seguir disfrutando de otras facetas de su vida” (Sara Clemente).

¿Cómo construir relaciones saludables?

Una relación saludable puede ser la que Paola Graziano, en su blog Psicología Estratégica, llama dependencia horizontal:

 

Existe una “inter-dependencia entre personas adultas. Todas dan y reciben, se cuidan y se apoyan mutuamente”. 

 

Y como ya sabemos, para poder dar a otros, tenemos que empezar por darnos a nosotros mismos. “La dependencia emocional se evita cultivando el amor propio y el autoconocimiento”. 

¿A quién ves cuando te miras en el espejo? ¿Quién eres? ¿Qué te gusta? ¿Que disfrutas hacer? Estas son preguntas básicas sobre ti mismo. Mas, puedes ir poco a poco profundizando. ¿Qué te da miedo? ¿Qué te detiene? ¿Cómo reaccionas ante diferentes tipos de situaciones? ¿Qué lenguaje utilizas para referirte a ti mismo? 

Esta última pregunta es muy importante. A veces no nos damos cuenta de cómo nos castigamos, insultamos y desvalorizamos con nuestro diálogo interno. ¿Recuerdas a Shauna Shapiro en su charla TED sobre el poder del mindfulness? Comienza tu día frente al espejo y repite “(Tu nombre), buenos días, te amo”.

Breves tips

  • Dedícale unos minutos, no tienen que ser más de 5 al día, a tu cuidado y aseo personal. Una buena imagen exterior puede despertar a tu yo interno y mejorar tu confianza.
  • Encuentra ese algo que te motive a despertarte todos los días. Puede ser un hobby, un trabajo o algo tan simple como contemplar el sonido de los pájaros por un instante. Para la poeta Mary Oliver, un poema no tenía sentido si no incluía pájaros. En otras palabras, para ella la vida no parecía tener mucho sentido sin la naturaleza.
  • Sigue tus valores, tus creencias, tus instintos. Cree lo que creas porque así lo quieres creer y no porque alguien más te lo dice. Adiós a las comparaciones. Tu vida es única y es tuya.
  • Toma riesgos. Sal de tu zona de confort. ¡Vive!
  • Disfruta de estar solo. Y cuando te canses, rodéate de quienes te apoyen e impulsen a ser una mejor persona.

¿Atascado? Cambia

Sé que les prometí explorar más el tema de la dependencia en otros. Y no crean que no lo discutiremos más a fondo. Sin embargo, no pude evitar crear esta pieza primero.

Verás, los sistemas funcionan de maravilla. La sensación de terminar un día productivo es maravillosa. Mas, a veces uno se cansa. Es inevitable. Por algo uno se toma vacaciones, pausas, breaks, etc. Y por algo a veces uno busca cambiar un poco la rutina, hacer cosas distintas, inclusive pequeños cambios.

Esta semana mi cuerpo estaba un poco cansado. Tenía muchos días sin leer. Y de repente, eran muy grandes las ganas de quedarme todo un día solo leyendo. No me venía mal ponerme al día, igual. Y así lo hice. Pero, ¿sabes? A veces hay algunos libros, buenos o no tan buenos, que te atrapan en el sentido de que necesitas terminarlos pronto o no podrás hacer mucho más con tu día. Y así, me quedé un segundo día leyendo el siguiente y último libro de una saga. Necesitaba quitármelos de la cabeza.

No obstante, eso significó que todas mis demás actividades se vieron afectadas, inclusive el entrenamiento. Ahora estoy aquí, intentando ponerme al día con todo, como quien dice cumplir. 

Cuando quiebras tu sistema, en especial si está vulnerable, cuesta más retomar. Esas ganas de vacaciones se apoderan de ti. Sabes que no te provoca ni te sentirás mejor con pasar todo un día frente al televisor (aun cuando crees que eso es lo que quieres hacer). Quieres ponerte activo. Quieres empezar, ponerte manos a la obra. Pero, tu mente está un poco dormida.

Si estás atascado, cambia. 

Me encanta leer. A veces no puedo parar. Y otras veces me estanco. Los libros que tengo por leer son interesantes, pero por alguna razón no me enganchan, no me motivan a tomarlos y sentarme a leerlos. Cuando esto me pasa, busco novelas románticas ligeras. Ya sé que ellas me devuelven esa pasión y esas ganas por leer. 

Cuando estás estancado, cambia.

Hoy, estuve a punto de irme a un café para “obligarme” a trabajar; mejor pongámoslo como incrementar mis probabilidades de un día productivo. Mi flojera me estaba venciendo. Así que busqué la manera de igual generar un cambio, ese algo que me impulsara a show up. Y aquí estoy. Mi oficina bien gracias, pero hoy, la mudé a la terraza. Se van a reír, pero hasta la vela de mi ritual me traje. Pensé que se iba a apagar con el viento o que con la brisa, el aroma se perdería. Pues no. De vez en cuando me llegan unas ráfagas de vainilla, me encanta.

En fin, al sentarme en la terraza a escribir me di cuenta de algo. ¡Cómo extrañaba mirar el paisaje y en especial la gente en su día a día! Como ya mi escritorio no queda frente a una ventana, me he adaptado a ver la pared. Pero esto es lo que trae el cambio, nuevas perspectivas, nuevos comienzos, pequeños detalles que pueden inspirar un post, un hobby, un sueño, un lo que sea. 

Mientras practicaba mi ritual sensorial, no pude evitar sonreír cuando veía gente en otros departamentos haciendo sus cosas. Y así como yo los veo a ellos, supongo que habrá otros que me ven a mí. ¡Qué habrán pensado viéndome sola en una terraza sonriéndole al espacio! 

Ese señor regando sus plantas en su terraza; otro conversando por teléfono y moviéndose de aquí para allá dentro de su apartamento; un olor a papas fritas, que honestamente a estas horas de la mañana no sé de dónde habrá venido; gente paseando perros; señoras limpiando…

Cuando estás estancado, cambia.

¿Quieres leer pero no te provoca agarrar un libro? Encuentra un género ligero que te ayude a dar el primer paso. 

¿Te cuesta trabajar? Cambia de ambiente. Una nueva vista puede servir de inspiración. Estar lejos de las cosas que te frenan (una cama tentadora, la comodidad de tu hogar, un ambiente soso, etc.) pueden mejorar tus chances de obrar. 

¿Cansado de tus cuatro paredes? Tal vez un toque de decoración, una foto, pintar una pared, agregar plantas, pueden hacer de tu ambiente un lugar más acogedor, creativo e inspirador.

Por ahí me dijeron que a veces estos posts son muy largos y da pereza leerlos enteros, así que aquí me detengo. Creo que entendieron la idea. 

Si estás cansado, si todo lo ves igual, si estás atascado en la rutina, cambia. Ya ves que no se necesitan de cambios masivos. Los pequeños cambios también pueden hacer una gran diferencia.

¿Te imaginas tu vida sin quienes te rodean? 

Imagínate por un instante que tu vida es como una lista de canciones en Spotify. Cada canción representa cada persona, sea familiar, pareja, amigos o conocidos, que existe  hoy en tu esfera. Un día, el universo decide darle clic al botón de shuffle. Y así no más, todas esas personas aparecen y desaparecen de forma aleatoria en tu vida. Es más, para el propósito de este post, digamos que todas esas personas desaparecen de tu vida. 

No estás solo. Sin embargo, ahora estás rodeado por un montón de desconocidos. Eventualmente, te tocará conectarte con ellos, dada la necesidad del ser humano de socializar. Mas, volvamos al hecho de que el universo de personas que conocías y que formaban parte de tu día a día ya no está.

¿Qué queda? Tú. 

¿Quién eres? ¿Qué haces? ¿Puedes numerar tus sueños y ambiciones? O…

¿Tu presente se ve ahora incierto? ¿No te imaginas sin tu círculo de contactos, especialmente el cercano?

Si eres capaz de seguir tu vida, casi tal como lo haces ahora, significa probablemente que tu grado de dependencia en las personas que te rodean no es muy elevado. 

Si por el contrario, no te hayas, es posible que estés colocando tu felicidad en los hombros de otras personas. Es decir, tu grado de dependencia es alto y sin esas personas, tu vida deja de tener sentido.

Todos desarrollamos un cierto grado de dependencia. Ninguno quiere prescindir de quienes queremos. Mas, supongo que como siempre, la palabra clave es balance. Tú, eres un individuo. Según el diccionario de la RAE, individuo significa “individual; que tiene carácter particular e independiente dentro de un conjunto”. 

Tú y las personas de tus círculos forman un conjunto. No obstante, tú, como individuo, como persona, como uno, mantiene su carácter particular y es independiente sin importar el conjunto al que pertenezca. Dicho esto, ¿qué pasa cuando perdemos esa individualidad por formar parte de una colectividad?

Considero que cada uno le busca y da una razón a su existencia. Tengamos el propósito que tengamos, ya sea ser el próximo Steve Jobs u obrar en la sombra, aquí estamos para descubrirlo y accionarlo. ¡Qué importante entonces que cada uno pueda contribuirle al mundo, sin importar el tamaño de la semilla o la cantidad de semillas que pongamos!

Si nos perdemos en la multitud, dejaremos de sembrar esa semilla. Quienes nos rodean y el mundo en su totalidad se estarán perdiendo de nuestra contribución, de esa energía única que vinimos a soltar al universo de energía vital.

¿Es posible que si no liberamos energía vital al universo interconectado, signifique que nuestra energía vital está proviniendo entonces de otros seres, es decir, estamos drenando a otros seres de su energía vital? 

Suena un poco metafísico, lo sé. Pero, igual, piénsalo. ¿Cuántas veces te has sentado a pensar sobre ti, sobre quién eres o quieres ser, sobre lo que haces o quieres hacer? ¿No vamos más bien quasi robots a donde la inercia nos lleve?

Les voy a dejar esa tarea esta semana. La próxima vez, exploraremos un poco más sobre el concepto de dependencia y las posibles consecuencias que esta puede estar teniendo en nuestra vida y la vida de en quienes dependemos.

¿El estrés es dueño de tu vida? Déjalo ir

¿Qué pasa cuando no tienes nada que decir? Quiero decir, ¿qué pasa cuando como escritor no sabes qué escribir? Muchos lo llaman el miedo a la página en blanco. Mas, en esta oportunidad quiero utilizar esa página en blanco como metáfora de nuestro día a día.

En nuestras sesiones de meditación enfocadas en el manejo del estrés, se nos menciona constantemente cómo circulan por nuestra mente pensamientos y emociones. Algunas las aplaudimos, pero con otras mostramos resistencia. Y en ese espacio entre lo que está sucediendo y lo que queremos que suceda, reside el estrés (Andy Puddicombe). 

Si por el contrario, nos damos cuenta de lo que sentimos, es decir, no rechazamos la emoción, pero luego la dejamos ir, estamos aceptando la realidad tal como es. Lo mismo que con la página en blanco. 

Eventualmente, encontrarás la solución, si es que se requiere, para lo que estás enfrentando. Aunque por lo general, no es una solución lo que necesitas, sino simplemente aceptación. Cuando sueltas esa resistencia, esa necesidad de control sobre las circunstancias, podrías sorprenderte de los resultados. 

Por ejemplo, de una página en blanco, ya van cuatro párrafos; una idea que no tenía concebida en mi mente cuando me senté a escribir. Es más, ocurrió así. Sé que viene la hora del día en que me siento a trabajar en mis posts. Me tomé mi té usual para despertarme un poco luego del almuerzo. Revisé mis correos y redes sociales para espabilarme aun más. Y no me quedó de otra que abrir el app de PomoDone y darle play a mis primeros 25 minutos de trabajo en el blog. Por unos minutos me quedé viendo la pantalla. El reloj de PomoDone seguía avanzando. 

Y de repente, una idea, una palabra. Y como recomienda Elizabeth Gilbert, agárrate fuerte a ese pequeño hilo, no importa qué tan delgado sea. No importa si te conduce a algo o no. Solo tómalo y síguelo. Así llegó a lo que se convirtió en su novela “The Signature of All Things”. De esa misma manera, este post ha cobrado vida.

Nuestro mundo interno, nuestro mundo espiritual, nuestra mente requieren de constante trabajo y cuidado. Nuestros pensamientos y emociones son nuestros principales saboteadores. Todos tenemos una voz interna que nos frena. Todos escuchamos esas palabras aterradoras. Y nos la pasamos frenando el tráfico interno porque no queremos lidiar con al realidad o porque nos resulta abrumadora. 

No me canso de decir que la vida es una sola. Pasarla estresados, usualmente por pequeñeces, realmente no vale la pena. Y cuando no son pequeñeces, pero no puedes hacer nada al respecto, no puedes cambiar los resultados, entiende que no hay control, pensamiento ni ansiedad que modifiquen nada. Tú eres tu propio juez. Tú me dirás si vale la pena sacrificar tu propia salud y bienestar. 

Recuerda, si no te cuidas a ti mismo, no podrás cuidar a nadie más. Can you give me an Amen? (#Rupaul).

¡Noticias!

Como ya saben, he estado publicando un post cada 15 días. Hoy vengo a anunciarles que volvemos al esquema original de publicación. ¡Retomamos el post semanal!

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¡Llegó la primavera!

En esta parte del hemisferio, ha llegado la primavera. Por ende, pensé que esta semana podríamos celebrar con este post una de las estaciones más bonitas del año.

La primavera trae consigo color. Aquí el clima no es tan definido. Igual a veces hace frío. El sol sale, pero la brisa resulta engañosa de vez en cuando. Mas, lo importante en realidad es precisamente lo primero que mencioné, el color. Y con el color, viene el olor. Cantidad de flores abriéndose. Árboles cubriéndose de verde. No más ramitas desnudas. No más grises y pálidos marrones. Y luego de todo este renacer, viene el calor de verano, que si bien para muchos es demasiado, son solo tres meses al año que podemos deshacernos de todo tipo de abrigo.

El cambio se siente en el ambiente. Aun cuando te guste más el frío, no puedes negar que la primavera trae esperanza, emoción, positivismo. Es como si nuestro cuerpo renaciera junto al paisaje. Así que llenémonos de buena actitud. Permitámonos florecer. Es tiempo de limpieza, de nuevos proyectos y aventuras. Es tiempo de volver a lo simple. Y no hay mejor época del año que esta para recordarnos la belleza de los detalles. 

Los dejo con esta pequeña oda a la primavera, que escribí hace ya unos cuantos años atrás.

 

PENSAMIENTOS MATUTINOS

Llegó la primavera, 

luz y color irradian por doquier, 

solo hay vida y júbilo al amanecer.

 

I

Dulce mañana

que alegra mi estancia,

hoy me levanto

y la brisa me abraza.

Puedo sentir mis manos

contemplando en su regazo,

lo que la naturaleza me trae

cosechado en su espacio.

II

Abro los ojos

y la belleza me absorbe,

sonrío

y la alegría me absorta,

respiro y los lirios me adornan

con sus dulces colores

y gratos olores.

III

Hoy es un día

de júbilo y gloria,

pues la mañana triunfante

dice sí a la hora.

Me levanto

y las energías me agobian,

mi cuerpo se estremece

entre tanta luz y el bello azul.

Mi mente se despeja

entre el mundo de ensueño,

que hoy se me presenta

como una realidad a la espera.

IV

Siento que no falta nada,

solo mis pies y su calzada.

Ya empiezo a caminar

y no hay barrera que me detendrá.

Es hoy y no mañana

cuando mi futuro he de hallar.

Ya en mis planes he de actuar.

Veo las semillas, veo los logros,

veo la grata sonrisa del antojo.

Pero más allá de eso,

veo la luz al final de la sombra.

V

La vida es una sola,

a veces larga, a veces corta,

pero no hay duda que una sola.

En planes se nos va,

así que hoy en acciones comenzará.

La diversión,

su principal herramienta será,

pues la enseñanza

también habrá de encontrar.

La sabiduría su paso marcará,

y la dirección correcta ha de tomar.

VI

De la mano del amigo

siempre andará,

y no falta Dios

que su luz iluminará.

Las estrellas de gozo

la noche llenarán,

pues los pensamientos mañaneros

no han de acabar,

cuando suene el reloj

marcando las dos.

VII

Pensar y pensar

también cesará,

pues los planes hechos

de ellos están.

Así que de hoy en adelante,

solo júbilo y paz,

ninguna tristeza se presenciará,

porque aun en los malos momentos

la lucha vencerá.

VIII

A veces se gana

y otras se pierde,

pero siempre la perseverancia

enciende su fuerte.

Planes y planes

hoy marcharán

por el camino del qué harán,

para el hacer gobernar.

Hoy las palabras

cobran sentido,

sentido de vida,

de luz y regocijo.

IX

Hoy es un día colorido,

de pájaros cantando al ritmo de su himno.

Hoy es el día

en que los sonidos cobran sentido,

y los colores su giro.

Hoy es el día

para decirte a ti mismo,

es esto y no aquello

lo que de mi vida yo quiero.

Fragmento de la colección “Pensamientos” (2013)

Aceptación: La clave para vivir en paz

Hay veces que uno escucha alguna frase. También pasa con conceptos que uno predica y pone en práctica. Uno los entiende. Las palabras son claras. Llevas a cabo acciones de acuerdo a esas filosofías. 

Sin embargo, después de meses e inclusive años experimentas un instante de luz y claridad, como si antes hubieras entendido, pero no internalizado realmente en qué consistía ese concepto o frase o filosofía.

Supongo que es similar a cuando las cosas pasan y uno no entiende la razón. Lo dejas enfriar y puede que mucho tiempo después puedas conectar los puntos. Como decía Steve Jobs: “No puedes conectar los puntos mirando hacia adelante; solo puedes hacerlo mirando hacia atrás. Así que tienes que confiar en que los puntos se conectarán de alguna forma en el futuro…”.

Siempre he creído que la vida es simple. Siempre he considerado que nosotros la hacemos complicada con nuestras preocupaciones, pensamientos y todo eso que agregamos. Mas, en esos momentos en los que se juntan varias cosas por enfrentar o potencialmente resolver, no puedo evitar pensar, reflexionar, buscar entender.

Y es allí cuando llega mi momento eureka. La vida es como es. Lo que pasa simplemente pasa. Nada es necesariamente bueno o malo. Son solo hechos, circunstancias, cosas que pasan. 

Para aquellos que siguen alguna religión teológica, el consuelo lo obtienen en la aceptación de que los sucesos están en manos de un ser supremo. Para quienes no creen en alguna religión teológica, pueden encontrar esa misma aceptación al enfocarse en el presente y ganar conciencia de lo que nuestro mundo interno busca hacernos creer como realidad.

En el camino zen, en la práctica meditativa y en nuestro desarrollo humano, se nos habla de esa aceptación. El mundo cambia constantemente. Nada es permanente. Por ende, si agregamos etiquetas de juicio, sufrimos. Al meditar, buscamos que los pensamientos se muevan libremente, como nubes que pasan. La intención no es tratar de frenar esa nube, desintegrarla o prestarle mucha atención. Con nuestros sentimientos, se nos habla de darnos cuenta de que están allí, de qué sentimos, pero sin racionalizarlos demasiado. En otras palabras, se nos habla de transitar el mundo con la conciencia de lo que pensamos y sentimos, sin negarnos el momento, pero tampoco buscando disfrazar o eliminar nada. 

A veces cuando no queremos sufrir, negamos nuestras emociones. En otros casos, puede que no sepas cómo ventilarlas. Y así vas acumulando y acumulando hasta que el vaso se derrama y ya no aguantas más. Otras veces, por miedo, te colocas caretas, escudos. Te dices a ti mismo que nada te afecta. Mas, por dentro, sabes que estás sufriendo, sabes que te aterra el cambio, la soledad, el fallar, etc.

Mi punto es, la vida es como es. Situaciones pasan. Personas pasan. Percíbelo. Participa de la vida, como decía D. Wayne Dworsky, a través de los cinco sentidos. Pero, no le agregues nada más. 

¿Te sientes mal, triste, deprimido, confundido? Identifícalo. Dite a ti mismo, me siento así. Date permiso de sentir. Pero, no te castigues por ello. ¿Cuántas veces no te dices ‘ay que ya no quiero sentirme así’, que ‘ya quiero tener ánimo o esto o aquello’?

Cuando toques fondo, cuando estés listo, saldrás con las pilas recargadas. Mientras tanto, acepta. Acepta lo que sea que estés viviendo. Y cuando se vuelva un poco abrumador, ten paciencia, ten compasión de ti mismo. Luego recuerda, los desafíos se resuelven un paso a la vez.

Tal vez no es primera vez que hablo de aceptación. Pero como comenté al principio, a veces con el tiempo, los conceptos cobran mayor significado. A veces después de mucha práctica vas finalmente entendiendo cómo te perjudicas cuando tratas de controlar las cosas, cuando tu cabeza no dejar de pensar en las mil cosas que se te vinieron encima, e inclusive en los porqué.

Cuando te das la oportunidad y dices, ‘está pasando esto y ya’ (en lugar de ‘está pasando esto y qué estrés, cómo es posible, blablablabla’), te quitas un gran peso de encima. Pruébalo y dime si experimentas esa ligereza.