¿Tus finanzas están en forma?

Tal como les prometí a finales del año pasado, esta semana empezamos una serie de posts sobre temas financieros. Por años, he trabajado junto a mi esposo en construir nuestra salud financiera. A punta de prueba y error hemos ido armando nuestro presupuesto, ajustándolo a nuestras necesidades, cambiando lo que no nos ha funcionado, probando y probando. 

Este año, la pandemia nos permitió alcanzar, para mí, sueños que venía persiguiendo por mucho tiempo ya. Y eso nos llevó a querer seguir mejorando, pero ¿cómo? Comenzamos a leer sobre finanzas. ¿Cómo no se nos ocurrió antes? No lo sé, mitos, a lo mejor. 

Y con este nuevo conocimiento, emprendimos nuestro experimento actual. Esta vez, considero que conseguimos algo, ese algo que realmente nos va a permitir tener unas finanzas fit. Por esta razón, quiero contártelo.

Siempre me he preguntado, ¿cómo podemos lograr que cuando no podamos trabajar podamos vivir tranquilos? Nunca he creído en los sistemas de pensiones. Lo he visto una y otra vez. Te aferras a ese dinero que el gobierno te va a dar, nunca igual a lo que ganabas y con los años empiezas a pasar trabajo. Otros esperan a retirarse para según hacer todo lo que no hicieron en sus años mozos.

En realidad, ahorrar para el retiro no es una mala idea. De hecho, ES lo que debemos HACER, según nuestras investigaciones. No esperes, sin embargo, a retirarte para cumplir tus sueños. Puedes llevarte un fiasco. 

No sé si esta sensación pueda generalizarse a mi cultura de origen o si es una sensación personal. No obstante, crecí creyendo que eso de invertir era para multimillonarios. En mi opinión, por ejemplo, se ha creado todo un mito alrededor de invertir en ítems como acciones y similares. “El riesgo es muy alto”, dicen por ahí. Recuerdo inclusive una profesora del colegio que nos contó su experiencia comprando acciones de una empresa y terminó perdiendo toda su inversión. Así que “más vale invertir si te sobra el dinero para que si lo pierdes no se traduzca en debacle” (Eso dice la creencia popular). 

El asunto está en que como no sabemos del tema, nos da miedo. Carecemos de educación financiera. Como resultado, no sabemos invertir.

Principales aprendizajes

Durante toda esa ruta educativa, estos han sido mis aprendizajes:

  • No importa cuál sea tu sueldo, más aun, no importa qué tanto más logres ganar. Si no trabajas tus hábitos de gastos, dinero que entre, dinero que se te va a ir.
  • Llámame cuadrada y demasiado planificada, pero si no tienes un presupuesto, no sabes en qué estás gastando el dinero. Si no sabes a dónde se va, ¿cómo vas a mejorar tus hábitos de gastos y estar en forma financiera?
  • Siempre hay gastos innecesarios. Analiza bien tus categorías. Riega tu propio jardín. Olvídate del jardín del vecino. 
  • Nos hemos casado con la satisfacción instantánea. Quiero todo ya. Y con esto, vienen las deudas interminables.
  • Lee las letras pequeñas. Tus cuentas, tarjetas, servicios bancarios, créditos y demás parecen estar diseñados para que la institución nunca pierda. Por ende, es muy probable que tú salgas perdiendo. Está al tanto de las comisiones e impuestos que pagas. Compara los productos de distintas instituciones para que encuentres los que mejor se adapten a tus necesidades. Llamémoslo, “ganémosle al sistema”, si es que se puede.
  • El cambio es lo único constante en la vida. No sabes qué puede pasar hoy o mañana: una pandemia, un despido, un esto o aquello. Es importante tener un fondo de emergencia. Yo lo imaginaba así. Si mañana tuviera que mudarme a otro país, ¿tengo suficiente dinero para pagar tarjetas de crédito, deudas, etc. y dejar todo en saldo cero? Mi premisa entonces fue: mis ahorros deben superar mis deudas (tarjetas de crédito, por ejemplo) y gastos. (¡Este fue nuestro primer gran logro en pandemia!).

La próxima semana vamos a explorar nuestro nuevo experimento. Les adelanto que mientras trabajábamos con nuestras inversiones, decidimos hacer un stop y aplicar los pasos de Dave Ramsey, consejero financiero y autor de “La transformación total de su dinero”. Asimismo, les voy a mostrar nuestro formato de presupuesto y otras recomendaciones de conocedores en el tema.

¿Ya estableciste tus resoluciones para el 2021?

Muchos de ustedes les gustará establecer resoluciones para empezar el año enfocados en nuevos objetivos. Como he dicho ya millones de veces, no soy amiga de las metas, es decir, de objetivos como “bajar tantos kilos”. En otras palabras, huyo de las metas numéricas. Tengo una excepción con mi reto de lectura. Hay algo que me divierte de unirme a la comunidad de Goodreads y buscar completar la cantidad de libros que establecí. Por supuesto, igual es un número, lo más importante para mí, sigue siendo simplemente tener la lectura como hábito.

Dicho esto, a principios de año, mi esposo y yo hacemos un análisis del año anterior y nos preparamos para el año entrante.

Nuestro cierre de año

¿Recuerdan nuestro Family Meeting? En lugar de hacer nuestro tradicional análisis de favoritos, aspectos a mejorar, lecciones, cosas por las que estamos agradecidos y próximos pasos de la semana, lo hacemos del año. Es decir, repasamos todo lo que escribimos semana a semana durante el año (en este caso 2020) en cada categoría. Es una bonita forma de recordar todo lo que ocurrió, todo lo que logramos y todo lo trabajado. Asimismo, es una especie de tributo y despedida del año. 

Luego, escribimos nuestros favoritos del año, los aspectos que necesitan mejoras de cara al próximo año, las lecciones del año y cerramos con nuestro ejercicio de gratitud. Para la última categoría “próximos pasos”, hacemos un ejercicio diferente.

Como amantes de post-it que somos, hacemos un mini tablero. Cada uno medita sobre las grandes categorías que quisiera trabajar el año entrante. Procuramos que no sean más de tres aspectos. “Quien mucho abarca poco aprieta”. 

Debajo de esas tres categorías, colocamos tres o cuatro subcategorías u objetivos que representen esos aspectos más concretos a trabajar. Por ejemplo, una categoría puede ser “Cuidado personal”. Y, como objetivos o aspectos concretos a trabajar tenemos “hábito de meditación”, “práctica del diario”, etc. Noten que son accionables, pero accionables más insipirados en la creación de hábitos que en resultados cuantificables.

Para finalizar, hacemos el mismo proceso de análisis, pero esta vez como familia. ¿Cuáles son esas categorías o grandes proyectos que queremos trabajar como familia? ¿Qué incluyen esas categorías? Aquí podemos encontrar cosas como: “Salud”, con objetivos como “nutrición 2.0”, “hábito de ejercicios”, etc. 

Recuerda, los sistemas te permiten enfocarte en la mejora continua. Más allá de cuánto avanzas cada día, importa avanzar. Y tú, ¿en qué aspectos vas a concentrar tus energías durante el 2021?

¿Tienes el coraje de admitir tu ignorancia?

Primero que nada, quiero desearles un muy feliz año 2021. ¿Cómo están sus niveles de energía? ¿Armaron su lista de resoluciones para este nuevo período? Espero que hayan gozado en sus festividades a pesar de las adaptaciones que de seguro tuvieron que hacer por la pandemia. Ahora, entrenemos en lo que nos compete hoy.

Como muchos saben, este blog trata temas de bienestar. Ciertamente, en algunas oportunidades hago uso de fuentes reconocidas de información para sustentar mis hallazgos. Sin embargo, en su esencia, cada entrada hace referencia a alguna experiencia directa o indirecta que he tenido. En otras palabras, este blog es mi ruta y mis pasos para seguir construyendo mi versión de una vida extraordinaria. Espero en mi camino poder inspirarte a que adoptes prácticas o experimentos que te puedan servir para tú armar tu propia versión de vida extraordinaria.

Por todo lo anterior, el conocimiento que les comparto es subjetivo y en ningún momento espero que se considere dogmático. Y hago esta acotación porque mientras más uno lee y se informa, más ignorante uno se siente, o mejor dicho, más se da cuenta uno de lo poco que sabe. 

“Yo solo sé que no sé nada”.

Sócrates

Precisamente, esta es mi invitación para hoy. ¿Tienes el coraje de admitir tu ignorancia? ¿Cuántas veces opinamos sobre temas políticos sin saber sobre la historia de un país o sobre los mismos principios de la ideología que defendemos o criticamos? ¿Cuántas veces competimos en nuestras conversaciones por tener algo que decir? Y a esto le agregamos que usualmente nos reunimos con personas que piensan similar a nosotros. Por ende, ¿quién cuestiona nuestros planteamientos? 

Todo esto da pie a que consciente o inconscientemente creamos nuestra mirada como la única verdad o la única verdad que hace sentido. Como consecuencia, descalificamos al otro, lo tildamos de ignorante, etc. ¿No será al revés? ¿No seremos los dos ignorantes en su medida?

Supongo que le debo a Yuval Noah Harari este post. Su último libro, 21 lecciones para el siglo XXI, me dejaron mucho que pensar. Por esta razón, no solo te invito a conocerte y a admitir que no siempre tenemos la razón ni sabemos de lo que estamos hablando. Y que aun cuando sepamos, el otro no necesariamente está errado. Pero también, te hablo de la ignorancia porque como decía más arriba, mis planteamientos en este blog no son verdades absolutas ni dogmas. Este es mi gran experimento y puede que hasta a veces me contradiga a medida que aprendo nuevas cosas. Ustedes saben, no obstante, que me gusta ser transparente. Así que aun cuando me contradiga o me equivoque, lo sabrán por esta vía.

¡A celebrar la ignorancia porque es la puerta para motivarnos a aprender y adquirir, ojalá, sabiduría! (Aunque admito que a veces la ignorancia parece una bendición jajajaja).

Llegó el momento de reflexión, cierre y preparación

Este ha sido un año de retos, adaptación y reflexión. Si aun no nos quedaba claro, el 2020 vino para confirmarnos que si hay algo constante es el cambio. Y en medio de ese cambio, podemos aprender a ser flexibles, compasivos, a soltar el control y aprender nuevas perspectivas, formas, métodos, y por sobre todo, agradecer. Siempre hay algo por lo que estar agradecido.

Espero que este año les haya brindado la oportunidad de reflexionar sobre las cosas que realmente valoran. Y en medio de ese proceso, espero se hayan inspirado para adoptar una perspectiva más esencialista frente a la vida. Mi mantra es menos es más y aplica para todo.

Pasando a otros temas, debo admitir que la semana pasada estuvimos de vacaciones en casa y no me di cuenta que había hecho mal la cuenta. Me tocaba publicar la semana pasada. Mas, como dice el refrán más vale tarde que nunca. Ya se acerca el fin de año. Ya la Navidad y el espíritu que trae esta época se siente. Me imagino que muchos están ansiosos por dejar el 2020 atrás. Y la verdad, no quiero llenarlos con más reflexiones y temas a discutir. En lo personal, quiero respirar a profundidad estas últimas semanas que quedan y acumular toda la energía posible para comenzar el 2021 de la mejor manera posible. También quiero extenderles la invitación a todos ustedes. Quiero que ustedes respiren y le saquen el mayor provecho a estos días para que el primero de enero tengan las baterías recargadas para enfrentar otro año más, que de seguro vendrá con más retos y sorpresas (como dijo una vez un antiguo jefe, las experiencias no son ni malas ni buenas, solo experiencias).

Aprovecho la oportunidad para contarles también que he estado investigando sobre las finanzas personales. Llevo años queriendo escribir sobre ello. Asimismo, llevo años construyendo un cuadro de presupuesto y aprendiendo sobre cómo manejar mejor nuestras finanzas para compartirles mis aprendizajes. El dinero suele ser un tema sensible en muchas familias, así que la salud financiera es parte del camino hacia una vida plena. Decidí que es mejor que comencemos el año con estos nuevos conocimientos para no contarles una parte ahora y otra parte después. Muchos estarán de vacaciones o a punto de tomarse unos días y nuestra mente ahorita probablemente está en modo de festividades.

Por este motivo, este será mi último post del año. Como dije anteriormente, tomémonos estas últimas semanas para cerrar nuestro año 2020 y prepararnos para el 2021. Recarguemos las baterías, limpiemos la energía a nuestro alrededor y aquí nos encontraremos muy pronto con el mejor de los ánimos para acompañarnos durante lo que venga.

Queridos lectores, les agradezco su apoyo y comunidad, gracias por dedicar unos minutos de sus días a leer estas líneas. Les deseo una muy feliz Navidad y que el 2021 nos traiga a todos salud y prosperidad. ¡Ánimo y nos vemos pronto!

Tiempos de decencia, ¿te unes?

Eventos recientes me han llevado a reflexionar sobre la situación mundial. Tantas cosas han cambiado desde la Revolución Industrial. Tantos paradigmas se han quebrado o se siguen intentando quebrar. La carrera actual se inclina hacia romper el statu quo y crear organizaciones y sociedades más humanas.

En Latinoamérica, en Estados Unidos, en cada rincón del mundo se eleva un grito por equidad. Quién diría que después de la abolición de la esclavitud, todavía existiría racismo. La comunidad LGBTQ lucha por sus derechos, por ser considerados como cualquier heterosexual, por no ser discriminado por su orientación sexual. Y a estas voces se unen aquellas que piden conciencia ambiental, equidad para las mujeres y que no se discrimine por creencias, religión, género, etc.

En algunos países, en especial dentro de Latinoamérica, la batalla socio-económica continúa. Balanzas de oportunidades, beneficios y poder adquisitivo un tanto desequilibradas, ideologías mal aplicadas… Los extremos cada uno buscando reclamar su territorio. Por algo dicen que el poder corrompe.

NOTA: Esta no es una entrada sobre política. Mi posición es neutra. En mi opinión, ningún extremo es bueno y casarse con una opción solo encasilla. Mis posiciones hablan en función de valores y propuestas y en el trato que los seres humanos nos merecemos.

Sin embargo, la sociedad parece estar pidiendo otra cosa. Está pidiendo decencia. Está pidiendo volver a nuestros valores esenciales, valores que lleven a la unidad y al balance, a la conciencia del otro. Cada uno de los grandes problemas que enfrentamos hoy en día como sociedad, se solucionan si cada uno de nosotros, no solo gobiernos y empresas, pone su granito de arena.

El cambio climático no se va a frenar solo si las empresas reducen su huella y si los gobiernos invierten en soluciones. Nosotros podemos contribuir con pequeños cambios:

  • Hacer compost para que nuestros desechos orgánicos no liberen metales pesados a la atmósfera una vez se depositen en los vertederos.
  • Remplazar productos de higiene personal y hogar por opciones más naturales y orgánicas.
  • Procurar comprar productos que vengan en envases reciclables, como vidrio, aluminio o en su defecto papel/cartón. Mejor aun, busca productos que no vengan en envase.
  • Buscar productos que sean concentrados o más duraderos. Por ejemplo, dicen que los champús sólidos pueden durar hasta 3 meses manteniéndolos sin contacto constante con el agua de la regadera. (Aun estamos gastando lo que queda de champú de botella, pero mantente pendiente en nuestras redes donde les contaré cómo nos va con el champú sólido en cuanto lo abramos).
  • Ahorrar agua cerrando el grifo mientras te enjabonas o colocar filtros y accesorios que controlen el flujo de la llave.
  • Optar por electrodomésticos y ampolletas/bombillos ahorradores.
  • Reducir, reciclar y reutilizar lo que se pueda.
  • Si te animas, cámbiate al veganismo. Una opción intermedia es ser vegetariano, o mantente carnívoro, pero reduce tu consumo de carne (el nivel en el que te sientas cómodo).

En cuanto a la equidad social, política, económica y cultural, puedes empezar por escuchar abiertamente a aquellos que opinan diferente a ti. Su punto de vista es válido aun cuando no lo compartas. Puedes recordar tratar a otros como te gustaría que te trataran a ti, con respeto y tolerancia. La mejor forma de generar una influencia positiva en el mundo es a través del ejemplo. Presta atención a tu lenguaje. ¿Es destructivo o constructivo? 

Y si te gustan las causas, pues apóyalas, ya sean políticas, inspiradas en los derechos de las personas, medioambientales, sociales, artísticas, económicas. En esta nota, además de todo el tema ecológico, ¿saben qué me gusta hacer? Apoyar a las pequeñas empresas. Me encanta la atención al cliente, lo local y artístico y el hecho de que puedo obtener productos más naturales, únicos o diferentes. Esta es mi manera de contribuir con la economía del país donde vivo y de apoyar a artistas, que como yo, sé lo que cuesta surgir con su arte.

Sí, sigamos apoyando o luchando por los derechos y causas que nos motivan. Pero por sobre todo, empieza mirándote al espejo y limpia tu casa antes de hacer demandas externas. Todo aporta y juntos, desde el nivel individual al colectivo, es como se generan los grandes cambios que esperamos.

¿Cómo balancear las relaciones y el hogar en pandemia?

En una oportunidad me hicieron la pregunta de cómo encontrar un balance entre el hogar y las relaciones en pandemia. La respuesta tiene mucho que ver con cada quien, es decir, tus necesidades particulares y tus posibilidades.

Empecemos por el tema del hogar. En varios países se ha vuelto a la cuarentena obligatoria y medidas de restricción. En otros lugares, es posible salir libremente. Ya sea que puedas salir o no, imagino que igual pasas gran parte de tu tiempo en casa.

Como ya saben, inclusive antes de la pandemia, trabajo desde casa. Estar en casa, por ende, no es una novedad para mí. Ciertamente antes salía un poco, pero igual pasaba casi todo el día dentro de mis cuatro paredes. En mi caso, es algo que siempre he disfrutado, pero entiendo que todos somos diferentes.

El tema importante aquí es qué hacemos durante el día. Por ejemplo, he escuchado a algunas personas decir que ahora se pasan todo el día comiendo porque están en casa. ¿Ansiedad? ¿Comodidad y cercanía a la comida? 

Si respetas tus tres comidas principales, si comes suficiente, es decir, el requerimiento calórico que necesitas (ni más ni menos) y si tienes uno o dos snacks entre medio, podrías disminuir la tentación de estar comiendo a cada rato porque hambre no vas a tener.

Si inviertes tu tiempo entre trabajo, hobbies y esparcimiento, tu mente puede mantener una relación más sana y balanceada para mantener la ansiedad y el estrés al margen lo más posible. 

Si bien en mi caso disfruto estar en casa y la verdad no me quejo, sí es verdad que uno extraña la libertad de tener posibilidades, opciones. Ya sea que uno salga o no, saber que puedes y que puedes hacerlo sin preocuparte por contagiarte, claramente cambia el juego. Sin embargo, creo que tenemos que hacer lo mejor con lo que tenemos.

Balance… ¿cómo se ve? En mi opinión:

  1. Diversidad de actividades durante el día, ya sea que estés 24 horas en casa o tengas la posibilidad de salir. 
  • No todo es trabajo y no todo es ocio.
  • Limita tus responsabilidades. ¿Hay que limpiar? Sí, pero no es el fin del mundo si no limpias todo en un día o si te regalas un día libre de tareas de casa.
  • Cultiva hobbies, alimenta la mente.
  • ¿No te gusta hacer ejercicio? Si no estás saliendo y pasas todo el día sentado o acostado, eso no suena como buen pronóstico para tu salud. Párate cada 25 minutos y estira las piernas. Busca algún ejercicio o actividad que implique movimiento que te guste. Algo tienes que hacer para moverte. Nuestros órganos necesitan ese movimiento. El sistema digestivo necesita ese movimiento para ayudarte a procesar la comida. Tu mente necesita ese movimiento para liberar estrés. 

2. Actitud para mejorar

  • Menos quejas más acción.
  • Acepta tus emociones y cuando estés listo comprométete a salir adelante. Tu mente tiene más poder del que crees.

3. Cultiva las relaciones que quieras cultivar

  • Si tienes la posibilidad, la tecnología puede estar de tu lado. Todos tenemos necesidades de contacto distintas. No me gusta depender mi bienestar en otros. Por eso considero importante balancear la necesidad de comunicación con el espacio de los demás. Nuevamente, cada quien tiene necesidades distintas y posibilidades distintas. Ciertamente es necesario mantener contacto y no solo con tus círculos cercanos, sino también con personas que no conocemos tan bien. Estudios señalan que el contacto con extraños, por ejemplo, la interacción con la cajera o el portero, son importantes para nuestra felicidad. Inclusive hay aplicaciones y chats de cuarentena para que las personas interactúen con personas que no conocen bien dado que la movilidad está restringida en pandemia.

Conclusión:

De ti depende encontrar el balance. De ti depende cómo enfrentas y reacciones ante tus retos particulares. Opciones siempre hay, solo tienes que encontrarlas, o mejor aun  buscarlas. Y una vez que las encuentres, haz algo porque de nada sirve quedarte con palabras vacías. Un pequeño paso es todo lo que necesitas para que el universo confabule para ayudarte y para que tu cerebro se vaya inclinando a darte una mano.

Pregúntate, qué te gusta hacer, qué puedes hacer, qué opciones tienes disponibles, cómo puedo poner de mi parte. ¿Vaso medio lleno o vaso medio vacío, cómo eliges verlo?

¿Cuál es tu reto particular en este instante y cómo lo vas a enfrentar?

“A cada uno de nosotros le toca descifrar cuáles son sus retos particulares y luego determinar cómo enfrentarlos en este preciso momento en el tiempo”

Prof. George Bonnano

Lo importante es que los métodos y medios cambian, pero mis creencias se fortalecen. Mi compás sigue allí. El construir una vida que te haga sentido sigue siendo el norte. Y en este mundo tan incierto, más vale no apegarnos demasiado a todo lo que sabemos mañana puede cambiar en 180º. 

La vida no es estática. Por esta razón, muchas veces me encuentro cambiando de opinión, perspectiva, métodos. Y en cuanto leí esta frase, me di cuenta de cómo en un par de meses las cosas han cambiado tanto. Mis hábitos no son los mismos que cultivé durante tantos años. Mis sistemas están en proceso de revaluación. 

Hace dos semanas retomamos algo de ejercicio. Esta semana decidimos probar haciendo yoga por nuestra cuenta antes de retomar las clases virtuales oficiales. De a poco estamos haciendo un proceso de limpieza y declutter de nuestros espacios físicos y digitales y de nuestros proyectos familiares. Por su parte, no tengo un ritual matutino ni un sistema de trabajo. No hay horarios preestablecidos. El método actual es más “go with the flow”. 

Ojo, sigo creyendo en la importancia de hábitos y sistemas. No obstante, mi reto particular en este momento en el tiempo es adaptarme.

Así se ve mi día a día hoy. Tengo mi tablero con mis proyectos actuales y tareas. Al principio de la semana trato de planificar mis actividades y focos. Aun estamos levantando la cortina del burnout así que a veces me concentro en muy pocas cosas y otras en nada. Semana tras semana vamos refinando nuestros objetivos para liberarnos de todo este humo. En esta oportunidad, por ejemplo, nuestro objetivo es ir removiendo los obstáculos poco a poco.

“Muchas, muchas personas resilientes aprenden a cuidadosamente aceptar lo que no pueden cambiar sobre una situación y luego se preguntan qué pueden en efecto cambiar”.

Dr. Steven Southwick

No tengo idea de en dónde me ubicaría en una escala de resiliencia. Sin embargo, desde hace varios meses el tema de la resiliencia ha estado en mi cabeza. Algo me dice que allí puedo encontrar algunas claves para enfrentar muchas cosas relevantes hoy en día. 

Y este puede ser el comienzo. Nos dio burnout. Desde la pandemia, nos ha costado mantener actividades que antes nos importaban mucho. La consistencia en todos los ámbitos ha estado tambaleante. Lo que pasó pasó y no está ni en mi control ni tengo el poder de volver atrás y cambiarlo.

¿Qué puedo hacer ahora? Encontrar un nuevo sistema que se adapte a mis necesidades actuales. Puede que el mundo esté poco a poco retomando un cierto ritmo habitual o normal. Mas, el coronavirus seguirá con nosotros por años. Y en lo que a mí me concierne, mi cuidado personal y salud se mantienen como prioridad. ¿Cuál podría ser un punto medio entonces? Supongo que lo iremos descubriendo minuto a minuto y serán los primeros en enterarse.

Menos es más: cómo nuestro tablero me ha ayudado en medio del burnout

En una entrada anterior, les compartí nuestra práctica de la Daily. Asimismo, les presenté el tablero que mi esposo y yo usamos para enfocarnos en el trabajo. Dado que este blog siempre ha tratado sobre mi experiencia, hoy quiero contarles sobre algunas modificaciones que hemos hecho. Esto me ha permitido ganar pequeñas batallas en medio de todo este proceso de burnout.

Siempre he sido una persona muy organizada. Parte del porqué es porque el desorden me genera ruido, ruido visual y ruido mental. Si no aíslo o silencio un poco ese ruido, la tensión se va a ir acumulando hasta que el vaso se rebose. Y ya sabemos que un vaso rebosado puede llegar a ser sinónimo de burnout.

Permítanme recordarles cómo se veía nuestro tablero:

En este tablero visualizamos todos nuestros proyectos y a su vez, asignamos las tareas que corresponden a cada uno. Ahora quiero enfocarme en las columnas. Originalmente, en el Inbox estaban todas las tareas pendientes por hacer. De allí, seleccionábamos hasta un máximo de tres para concentrarnos en ellas (columna Vital Few). De esas tres tareas, solo podíamos trabajar en una a la vez. La tarea seleccionada, de mayor prioridad, pasaba a la columna de Laser Focus hasta que la terminábamos (columna Done). 

¿Qué pasaba con este sistema? Nuestro inbox estaba atestado. Como consecuencia, decidimos simplificar el tablero para limitar el ruido visual que entra en juego cuando ves tantos post-its en la misma pared.

Ahora, en donde estaba la columna de Inbox, tenemos Up Next. En ella colocamos las tareas que vamos a trabajar en la semana. De esta forma nos obligamos a mejorar nuestra predictibilidad, es decir, qué es realista que completemos en el lapso de una semana. Luego, en la columna de Vital Few colocamos las tres tareas a las que nos dedicaremos en el día. Las columnas de Laser Focus y Done funcionan igual que antes. Mantenemos una columna de Inbox fuera del tablero donde dejamos todas esas tareas que no requieren nuestra atención todavía. 

Al final de cada día o de cada semana, el tablero queda usualmente vacío. Está bien si en alguna semana no completamos todas las tareas que planificamos. El punto es que podemos apreciar mejor nuestro progreso y esto es importantísimo cuando se trata de acumular pequeñas victorias. Esto es significativo, en especial para mí, que tengo muchas tareas que se repiten semana tras semana. Se sentía como si nunca completaba nada porque reciclaba y reciclaba tareas. Los post-it que estaba en Done volvían al Inbox. Nunca abandonaban el tablero. Como ahora el inbox está fuera del tablero, al final de la semana puedo quitar todos los post-its y disfrutar de un lienzo blanco.

Puede que estas modificaciones parezcan un truco visual nada más. Sin embargo, nuestro cerebro trabaja por medio de señales. Así como tomar el café por la mañana puede ser sinónimo de es hora de trabajar, ver un tablero limpio puede ser una señal de progreso y de nuevos comienzos. Si no sentimos que estamos avanzando, tarde o temprano nos vamos a quedar estancados. Esa sensación genera estrés y ansiedad. Esa sensación es parte de mi burnout.

Y tú, ¿cómo visualizas el progreso en tu trabajo y en tu vida personal?

El síndrome de burnout: mi caso

En semanas recientes, llegué a la siguiente conclusión. Estoy burnout. En retrospectiva, probablemente llevo aproximadamente dos meses. Con el tiempo, supongo que se va intensificando.

¿En qué consiste el burnout?

El síndrome de Burnout o síndrome de ‘estar quemado’ consiste en un estado de agotamiento físico, mental y emocional causado por el cansancio psíquico o estrés que surge de la relación con otras personas en un dificultoso clima laboral”. 

En el episodio sobre burnout en el podcast de Adam Grant, reconocido autor y psicólogo organizacional, “Work Life with Adam Grant”, hablaban de que al parecer esta condición se pega. Como lo veo yo es que por ejemplo, si tu pareja está muy estresada, se crea un ambiente de tensión en el cual tú también resides. El caos es compartido. A eso súmale tus propias obligaciones y tu vaso puede llegar a rebasarse.

Tal como lo señala Elena Mató, especialista en psicología clínica, “el síndrome de burnout es una situación que se va generando progresivamente hasta desembocar, en muchas ocasiones, en un estado de incapacidad para continuar con el trabajo habitual“. Esta es exactamente la razón por la que he dejado de publicar. En un intento por sobrellevar la situación, cambié la frecuencia de publicación. Aun así, hay procesos que al parecer no se pueden forzar.

Esta es la segunda vez que padezco este síndrome. Para mis lectores más antiguos, tal vez recuerden un extenso período de ausencia hace un par de años, 4 meses para ser más precisa. ¿Recuerdan cuando les comenté en el post anterior sobre mi modo zombie? Bueno, cuando este modo se pronuncia en el tiempo es sinónimo de burnout. Recuerdan mi obsesión por leer o ver televisión. Sí, eso es justamente lo que pasa o lo único que mi cuerpo está dispuesto a hacer cuando está digamos entumecido.

Si quieren saber más sobre este síndrome, pueden leer el artículo que he estado citando. Está bastante completo. Ahora quiero concentrarme en qué hacer al respecto.

¿Cómo salir de este estado de burnout?

Lo que a mí me ha funcionado es, por una parte, entregarme al entumecimiento para tocar fondo, y una vez que sientes que puedes comenzar a resurgir, buscar pequeñas victorias.

  • Tocar fondo: si lo que me provoca o para lo cual me queda energía es leer o ver televisión hasta más no poder, go for it. No soy experta en el tema e ignoro si este consejo es contraproducente o negativo en términos de salud. Pero si algo mi experiencia me ha demostrado, es que cuando no se está listo, no se está listo. Si no tienes la capacidad de querer ayudarte, no te vas a ayudar. Tienes que construir ese deseo de mejorar. A mí no me funciona forzarlo porque más pronto que tarde todos los sistemas y actividades se caen y vuelves al comienzo. Es como trabajar los músculos. Si quieres un cuerpo tonificado, no lo construyes en un día. De hecho, si te excedes, a la semana es probable que te fastidies y agotes y sueltes el hábito. Por eso…
  • Pequeñas victorias: tal vez quieres volver al trabajo, pero tu cabeza no te da. Busca esa pequeña cosa que tu cuerpo y mente estén dispuestos a intentar. Por ejemplo, mis primeras dos pequeñas victorias consistían en (1) bañarme y cuidarme la piel todos los días y (2) salir al balcón al menos una vez al día. Son tareas básicas, pero cuando estás quemado, esas cosas básicas pueden requerir más esfuerzo del normal.

En semanas recientes, llegué a la siguiente conclusión. Estoy burnout. En retrospectiva, probablemente llevo aproximadamente dos meses. Con el tiempo, supongo que se va intensificando. 

Si tienes la oportunidad, también puedes tomarte unos días de vacaciones para depurarte y despejarte de tareas.

¿Estoy en mi estado normal? No, pero habemus post. Eso ya dice bastante. Un paso a la vez…

Ya pronto volvemos

Queridos lectores, a lo mejor se han preguntado qué ha pasado con las publicaciones. La última vez les avisé sobre el cambio en la frecuencia de posts. Aun así, me he saltado mi propia programación. Muy pronto les voy a contar qué es lo que ha estado pasando, el porqué de mi ausencia.

Espero poder estar de vuelta con ustedes muy muy pronto. ¡Nos vemos!