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Queridos lectores,

Tras un periodo de adaptación, el calendario de publicación se ha visto trastocado. Me disculpo por el atraso. Muy pronto regresamos con más contenido.

Gracias por la comprensión.

 

Sal a la cancha con tu uniforme de profesional

“Lo que diferencia a un amateur de un profesional son sus hábitos”. (Stephen Pressfield)

Podemos dibujar una analogía entre amateur y profesional y la vida que elegimos vivir, es decir, ordinaria o extraordinaria. El amateur es nuestra vida ordinaria. El profesional es nuestra vida extraordinaria.

Si bien no es común lograr que tu vocación sea además tu carrera, a veces pienso que esa brecha se reduciría si entráramos a la cancha más con la mentalidad de un profesional que la de un amateur.

Tal pareciera que son pocas las personas, al menos comparado con la cifra de la población mundial, que logran atravesar una barrera que los conduce a hacer grandes cosas: corporaciones de las que dependemos hoy en día, productos sin los que no podemos existir, descubrimientos que salvan vidas, etc.

Yéndonos a un plano más simple, no hablemos siquiera de esas grandes transformaciones. Que hay de tus planes personales, sea cual sea la huella y el tamaño de la huella que quieras dejar. 

Ya he escrito sobre el concepto, beneficios y costo de una vida extraordinaria. Si quieres consultar estos artículos puedes encontrarlos a continuación:

Quisiera retomar el tema a propósito de un experimento que comencé hace una semana. Por primera vez en un buen tiempo, estoy jugando con metas numéricas. Si llevas tiempo leyéndome, sabrás que propongo sistemas versus metas. En breves palabras, más vale la consistencia sin importar qué tanto o poco se avance. El principio es show up y avanzar. Sin embargo, mientras leía la famosa memoria “Mientras escribo”, de Stephen King, no pude dejar de notar que no parece haber escritor que no se coloque una cifra numérica como parte de sus hábitos creativos. Para King son 2000 palabras diarias, probablemente el escritor más prolífico de nuestros tiempos. Para otros son 3 horas, 30 páginas, # párrafos, etc. 

En mi caso, al principio me manejaba con un concepto libre/flexible de horas diarias.  Como dije antes, la idea era simplemente show up y avanzar. Luego, parezco haber recibido otro llamado de atención con Guillaume Lamarre, en su libro “La vía del creativo”. Así que inicié el experimento de las 500 palabras diarias. Y, algo cambió.

Considero que tiene que ver con la determinación. 

Preparar la práctica a fuerza de determinación, más que a fuerza de confianza en sí mismo.  

Jack Kerouac decía que “al ponerse un objetivo contable y no artístico, potenció su determinación”. Y mientras más lo pienso, o trato de alinearlo a mis creencias, tal vez recurrir, en este caso, a una “meta numérica” no estoy dejando atrás al sistema. Si me fuera al concepto estricto de meta, esta tal vez sería escribir tantos poemas o terminar la colección. Sin embargo, mi foco es escribir, sí, un mínimo. Y la verdad es que ha reforzado mi determinación, puesto que cumplir todos los días se ha convertido en sinónimo de respeto para la obra, para el momento creativo y para mí como creadora.

Como siempre, esta es mi experiencia. Sin embargo, la narro porque sé que aplica a cualquier ámbito, a cualquier sueño, a cualquier tarea (dentro o fuera de la vida creativa).

En conclusión, no solemos querer poner el esfuerzo. Es difícil enfrentar nuestros demonios todos los días. Es muy fácil disfrazar la excusa y la flojera de “flexibilidad”. Por algo, la comodidad es cómoda y el opuesto algunas veces incómodo.

 

“Cuanto más importante sea a tus ojos aquello que te aguarda, más presente y poderosa será la angustia, la resistencia. En realidad, cuando más miedo tengas, más seguro podrás estar de hallarte sobre la pista correcta”. (Guillaume Lamarre)

 

Así que para vencer la resistencia sigue el consejo del escritor Steven Pressfield: ten automotivación, autodisciplina, autorrefuerzo y autovalidación. Vamos a ver quién queda entonces de protagonista, tú, tu sueño o tus demonios y miedos.

Busca siempre evolucionar

¿De qué vale vivir tantos años sin evolución? A veces me da risa cómo personas que te conocen desde pequeña tienen ciertas reservas de en quién te has convertido décadas más tarde.

No te han dicho cosas como, “¿tú practicas ______ deporte? No te imagino”. “¿Tú, de mochilera?”. Estoy segura que su confusión y sorpresa no vienen de un mal lugar. ¿Se imaginan pensar igual que hace 30 años? ¿Se imaginan vestir igual que hace 30 años? 

Así como las modas cambian, nosotros también. Y en mi opinión, no solo está bien, sino que ojalá sea obligatorio. 

Así como cuando eres niño y te dicen, cuando seas adulto lo entenderás. Espero que hayas entendido más de una cosa y que te hayas formulado nuevas preguntas y contemplado nuevas perspectivas.

Así como el mundo está en constante cambio y movimiento, nosotros también. ¿Sabías que todas tus células se renuevan cada siete años? Es decir, cada 7 años tienes un cuerpo completamente distinto. Evolución.

¿Tenías años queriendo hacer alguna actividad que no te atrevías porque no era “muy tú”? Pues bien por ti que lo has intentado.

¿Tenías un look de hace más de 30 años y decidiste modernizarlo a ver qué tal? Bien por ti, el cambio siempre trae frescura.

¿Querías hacerte un tatuaje, pero hace muchos años lo considerabas tabú y algo propio de perdedores y desadaptados sociales? Qué buena noticia que tu mente ha explorado nuevos caminos y se ha abierto a la tolerancia.

¿Aun crees en filosofías, cuentos y valores de cuando eras chico? Bien por ti también, si no te has mantenido ciego a tus creencias, sino consciente de lo que crees y por qué.

Así como comentábamos que el cambio ocurre de forma constante, en todo momento, no se puede controlar y a veces ni nos damos cuenta que ocurre, otras veces lo buscamos y propiciamos. ¿Por qué? Porque nos renueva, nos enseña cosas nuevas, nos supera y nos energiza. Además, ¿a quién no le gusta una aventura (por más grande o pequeña que sea)?

¿Has propiciado algún cambio en tu vida de forma reciente? ¿Cuáles han sido sus beneficios? Cuéntanos en la sección de comentarios.

Cultiva la simplicidad y disfruta sus beneficios

He declarado esta semana como mi verdadero inicio de año. Y con todo inicio de año, hay una reflexión detrás. Más allá de lo que me enseñó el 2019, tal parece que ya el 2020 viene cargado de mucho más aprendizaje. Y hoy, precisamente, quiero compartirles dos grandes lecciones.

Todo este blog nació de la idea de encontrar la plenitud. Poco a poco esa plenitud se transformó en el concepto de vida extraordinaria. Y mientras, en el camino experimentamos muchas cosas. Subimos y bajamos. Nos cansamos y continuamos. Sin embargo, siempre hay una constante. Cómo hacer más fácil las cosas. Experimentamos con hábitos, con filosofías y valores.

Y, ¿por qué más fácil? No sugiero buscar atajos. Mas, he descubierto la belleza en lo simple. Cuando logramos esa sencillez, las cosas fluyen y es más fácil seguir esa corriente de aire fresco.

 

¿Cómo seguir cultivando la simplicidad en tu vida?

Conoces lo obvio: decluttering. Aquí te dejo varios posts que he escrito al respecto por si deseas refrescar la memoria.

Una vez que tus espacios y posesiones están ordenadas, tu trabajo está sistematizado y priorizado y haz encontrado cierto balance en tus actividades, puedes agregar estas dos cosas a tu lista:

  1. Pedir ayuda: 

Apaño los experimentos. No obstante, a veces, necesitamos soluciones externas para ayudarnos a sacar ese tema que venimos trabajando durante mucho tiempo y que sigue generando ruido y peso en el día a día.

Por ejemplo, mi esposo y yo venimos trabajando en nuestra nutrición desde hace un par de años. Una vez que logramos ajustar la dieta, comenzamos a experimentar con su preparación. Finalmente, encontramos los días que mejor se nos daban para cocinar. Con el tiempo y la práctica, habíamos logrado disminuir las horas que nos llevaba tener todo listo. Luego, venían semanas de caos y lo primero que se afectaba era todo este proceso de cocina. Era un tema que a pesar que podía fluir nos generaba peso. Dado que nuestra prioridad es la salud y el cuidado personal, decidimos buscar una solución externa. Contratamos un servicio que nos manda una persona de la tercera edad (y así además contribuimos a su inserción laboral) y nos cocina por el número de horas requeridas. Adiós carga mental y adiós descuido en tiempos de caos y no caos. Y gracias a eso, además, ahorramos tiempo, una de nuestras prioridades para este año 2020.

En tu caso, esa tarea punzante puede ser la limpieza, el traslado hacia el gimnasio, tu mascota, lo que sea. Solo considera lo siguiente. El tiempo que pasó no se puede recuperar. El dinero va y viene. No siempre se trata de ahorrar dinero, si no a veces es mejor ahorrar tiempo porque eso va a agregar a tu calidad de vida y tranquilidad.

Y dependiendo de la tarea, a lo mejor no es inversión tu solución, sino la mano de un amigo, etc. Pide ayuda cuando reconozcas que tus intentos de solución, si bien te han ayudado a avanzar, aun no te permiten cerrar ese tema.

  1. Pequeños placeres de la vida:

Ya mencionaba algunos ejemplos en un post reciente (caminar descalzo en casa). Pero creo que este poema, “Instantes”, atribuido a Jorge Luis Borges, resume mi idea: 

 

Si pudiera vivir nuevamente mi vida, 

en la próxima trataría de cometer más errores. 

No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. 

Sería más tonto de lo que he sido, 

de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. 

Sería menos higiénico. 

Correría más riesgos, 

haría más viajes, 

contemplaría más atardeceres, 

subiría más montañas, nadaría más ríos. 

Iría a más lugares adonde nunca he ido, 

comería más helados y menos habas, 

tendría más problemas reales y menos imaginarios. 

Yo fui una de esas personas que vivió sensata 

y prolíficamente cada minuto de su vida; 

claro que tuve momentos de alegría. 

Pero si pudiera volver atrás trataría 

de tener solamente buenos momentos. 

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, 

solo de momentos; no te pierdas el ahora. 

Yo era uno de esos que nunca 

iban a ninguna parte sin un termómetro, 

una bolsa de agua caliente, 

un paraguas y un paracaídas; 

si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano. 

Si pudiera volver a vivir 

comenzaría a andar descalzo a principios 

de la primavera 

y seguiría descalzo hasta concluir el otoño. 

Daría más vueltas en calesita, 

contemplaría más amaneceres, 

y jugaría con más niños, 

si tuviera otra vez vida por delante. 

Pero ya ven, tengo 85 años… 

y sé que me estoy muriendo.

No tengas miedo de hacer el ridículo. Vive la vida con menos seriedad, y sobre todo, diviértete.

De nuestros archivos: 5 fuentes de inspiración para cada día laboral

Es usual pensar en todos los quehaceres del día al segundo que nos levantamos. Suena el despertador y comenzamos como unas máquinas a hacer de todo. Nos bañamos, vestimos, arreglamos la casa, desayunamos y nos vamos al trabajo. En la oficina, no paramos con las tareas, al punto que a veces hasta se nos pasa la hora del almuerzo. Es la hora de regresar a casa, pero si estamos saturados de trabajo nos quedamos un rato más en ello. Cuando al fin estamos en casa, hacemos ejercicios, cenamos y quién sabe qué otras cosas hasta dormir.

Nada más con escribirlo y leerlo resulta agotador. ¡Y qué difícil es regalarnos algunos breaks durante el día para repotenciarnos!

Por eso, en esta oportunidad quiero regalarles 5 fuentes de inspiración para cada día de la semana laboral. No importa si estas fuentes nos acompañan durante todo el día, si preferimos inyectarnos motivación en la mañana o si sea mejor utilizarlas como excusas para darnos un break en medio del caos laboral. Lo importante es que no dejemos de recordarnos que hay cosas más significativas por las que vivir y que podemos impulsarnos hasta con los detalles más pequeños.

5 fuentes de inspiración para cada día laboral

 

  1. Discurso de grado 2015 de la Universidad de Naropa (subtitulado en inglés), por Parker Palmer, fundador del Center for Courage & Renewal, escritor y activista:
  • Parker Palmer nos inspira a abrazar nuestro niño interno, esa mente de principiante, esa curiosidad, espontaneidad y capacidad para tomar riesgos sin miedo por dejar nuestro zona de comodidad. Nos alienta a seguir una vida apasionada y plena, donde no solo de la luz y la sabiduría encontremos verdaderos aprendizajes, sino también de la ignorancia y del fracaso, porque cuando mostramos tolerancia hacia nosotros mismos y hacia los demás podemos enriquecernos de la diversidad. Cierra con la regla de San Benedicto que dice, “Mantén la muerte delante de tus ojos diariamente“, ya que de esta forma permanecerás abierto y atento a la grandeza de la vida.

 

  1. Sabias palabras de Walt Disney, ¡como para recordarlas cada mañana!:

“Un día decidí no esperar a las oportunidades, sino irlas a buscar yo mismo. Y así después de tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar…

Decidí ver cada problema como una oportunidad para encontrar una solución, cada desierto como una oportunidad para encontrar un oasis, cada día como una oportunidad para ser feliz. Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades, y que en estas, está la única y mejor forma de superarnos. Aquel día dejé de lado el temor a perder.

Descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui. Me dejó de importar quién ganara y quién perdiera. Ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer. Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir. Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener es tener el derecho de llamar a alguien “Amigo”.

Descubrí que el amor es algo más que un simple estado de enamoramiento, “el amor es una filosofía de vida“. Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente; aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás. Aquel día decidí cambiar tantas cosas…

Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad. Desde aquel día ya no duermo para descansar… ahora simplemente duermo para soñar“.

 

  1. Dare, Dream, Do: Remarkable Things Happen When You Dare to Dream, por Whitney Johnson (en inglés):
  • Este es uno de mis libros favoritos. Ya lo había mencionado en el post ¡Por fin, es lunes! Whitney ha inspirado a un sin fin de personas a reencontrarse con nuestra capacidad de soñar, atrevernos y actuar consecuentemente. Acompaña su relato de testimonios de mujeres que han hecho de sus vidas su sueño, inclusive luego de haber sufrido grandes pérdidas. ¡Nunca es tarde para empezar! No vivas la vida de otros, no dejes que pase en vano, vive tu vida hoy y ahora.

 

  1. “Sin la música la vida sería un error“, Friedrich Nietzsche:
  • Así como lo ves, estudios han revelado que cualquier tipo de música que nos guste mejora nuestro rendimiento cognitivo y creatividad, inclusive si preferimos audiolibros. Lo importante es que lo que escuchemos nos ponga de buen humor. En mi caso particular, me es más fácil concentrarme y entrar en estado de flow. Sin embargo, estos experimentos científicos muestran que la música más bien (o también) te ayuda a entrar en un estado de divagación, por así decirlo, que permite que tus pensamientos fluyan libremente, lo que crea el estado perfecto para la creatividad. Así que sin decir más, ¡a escuchar música para inspirarnos y levantar nuestro espíritu, mente y cuerpo!

 

  1. Las imágenes valen más que mil palabras:
  • Elige cualquier imagen que te inspire. Más abajo les comparto mi selección. Puede ser una foto de tus hijos, de seres queridos, de un paisaje o lugar que sueñas con visitar, un atardecer. Recuérdala de vez en cuando. Como dije antes, hasta los detalles más pequeños pueden agregar luz a nuestro día.

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¿Qué utilizas tú para inspirarte y motivarte?

Viejo año, nuevo año: lecciones del 2019

Estoy segura que el 2019 te dio muchas bendiciones. Es muy probable que hayas cometido varios errores. Entre éxitos y fracasos, nuestras experiencias de vida, siempre hay lecciones. Hoy te comparto lo que el año 2019 me enseñó.

 

Lecciones del 2019

  1. La vida de a dos es más bonita

Creo que fue Arnold Schwarzenegger quien dijo que no podías alcanzar el éxito solo. Ya sea tu pareja, algún amigo o familiar, cuando tienes una red de apoyo, el trabajo es más fácil. Y no solo apoyo, sino que ojalá tengas la oportunidad de trabajar en equipo con alguien cercano, con quien puedas tener proyectos y sueños en común. Trabajando juntos, el caos se hace más llevadero, las tareas difíciles se resuelven de forma más rápida y las cosas avanzan.

  1. El cambio no conoce la luz roja

El cambio ocurre de forma constante, a cada rato. Casi nunca nos damos cuenta de ello. Desde algo tan simple como estás sentado y ahora estás de pie, cambio. Trata de darte cuenta cada vez que te sientes y te pares. Lo hacemos de forma tan natural que no notamos el cambio.

Sin embargo, cuando el cambio se manifiesta como un tsunami, ahí sí que lo notamos. Nos genera ansiedad, estrés, incertidumbre, inquietud y preocupación. 

Sea pequeño o grande, el punto es que el cambio siempre está presente a tu alrededor. No tienes el poder de controlarlo ni moldearlo a tu gusto. Déjalo ser. Aprende a manejarlo sin que te oprima. No nos queda otra que nadar con la corriente y ser meros observadores del cambio. Mientras más lo observes, sin juzgar ni querer controlar, menor será su intensidad y su influencia sobre tus pensamientos y emociones.

  1. El cuidado personal es clave

Cuidado personal empieza desde quitarte la pijama y arreglarte para empezar tu día hasta estar en un ambiente limpio y ordenado que te inspire, relaje y exprese tu creatividad.

El cuidado personal es la clave para tu salud. 

  • Aliméntate bien y haz ejercicios para cuidar de tu cuerpo. 
  • Hidrátate.
  • Mantén la casa limpia para alejar bacterias de tu hogar (tu cuerpo). 
  • Medita para despejar tu mente y calmar la ansiedad y el estrés.
  • Ordena tus espacios para mayor paz mental.
  • Incorpora cualquier práctica que te ayude a reflexionar y agradecer. Puede ser un diario o yoga.
  • Conéctate con la abundancia.
  • Sé un observador de los eventos. Te ayudará a vivir en el presente, a evitar el juicio y a alejarte de la idea de control.
  1. Sé como un niño

Camina en casa descalzo. Contempla el cielo y las estrellas. Atrévete a jugar y hacer el ridículo. Suéltate y simplemente diviértete.

  1. Vive con coraje

Los sueños no se logran solos. Las tareas no se completan por arte de magia. Para llegar a cualquier lugar, hay que caminar. Vive tu vida con coraje. Atrévete a soñar y conquistar tu vida extraordinaria. 

¡Feliz año 2020!

Hoy es un día de preparación. Cada familia tiene un sin fin de tradiciones, tradiciones a la hora en que suena el campanazo, tradiciones para la cena, vestimenta, rituales, etc. Es por ello que no quiero llenarte con una lectura larga. Imagino que tu mente está concentrada en tu trabajo y luego en las festividades.

Aquí en La coleccionista de puertas, quiero desearte todas las oportunidades, experiencias, fracasos y aprendizajes, salud, abundancia y resolución para este nuevo ciclo que se abre.

Te invito a enfrentar tus días con coraje. Te invito a sonreírle al presente. Te invito a show up con tus hábitos, sistemas y sueños. Y por sobre todo, te invito a la paz interna, a la tranquilidad, a la compasión y a la gratitud.

¡Muy feliz año 2020 querido lector! Muchas gracias por acompañarme un año más en esta aventura. 

5 tips para empezar el año con buen pie

Según científicos, el primer día de una semana, mes o año tienen un efecto motivador en las personas. Podríamos decir entonces, que es por eso que nuestras resoluciones de año nuevo gozan de ímpetu al momento en que las hacemos (dígase el 1 de enero).

Más allá de ello, uno siente cómo se cierra un ciclo y se nos presenta la oportunidad de abrir uno nuevo. Al menos para mí, eso es un poco lo que representa un nuevo año. Y por eso, sería bueno prepararse, garantizar que nuestro comienzo de año sea el mejor posible.

Recuerdo alguna vez que soñaba con que el siguiente año no fuera tan retador. Después de un par de años, me di cuenta que siempre va a presentarse alguna situación que nos cueste manejar. Así es la vida. Mas, eso no implica que no podamos vivir plenamente nuestros días.

Por ello, hoy quiero brindarles 5 tips para empezar el próximo año con buen pie.

Tips para prepararnos para año nuevo

 

  1. Limpia tu inbox: los emails representan gran parte del ruido de nuestro día a día. Usualmente se acumulan. ¿Cuántos correos tienes en estos momentos sin leer? Sí, lo supuse…

Comienza tu año con inbox cero:

  • Selecciona todos los correos que sin abrirlos sabes que van directo a la basura y bórralos.
  • Coloca la publicidad que no te interesa como Spam para que no sigan filtrándose a tu bandeja de entrada.
  • Según recomendaciones de Tiago Forte, canaliza tus correos del más antiguo al más reciente. Aquellos que sean de accionar inmediato respóndelos y procésalos. Los que requieran acción posterior, pero sabes cuándo los harás, agéndalos. Archiva cualquier información importante. Limpia, limpia y limpia.

2. Adiós pendientes: siempre surge algún trámite o nuevo evento. Sin embargo, procura solucionar pendientes viejos. No arrastres pendientes que puedes solucionar hoy para el próximo año.

3. Declutter: qué mejor época para deshacerse de lo viejo e innecesario y dar paso a nuevas energías que fin de año. Saca toda esa ropa que no te gusta, ya no usas o está acabada. Bota todos los papeles que ya no hacen sentido. Organiza. No te olvides de tus espacios digitales. Crea lugar para lo nuevo o mejor aun, abre espacio simplemente para eliminar ruido visual.

4. Mueve las energías: somos energía, todo es energía, estamos rodeados de energía. Reorganiza los muebles, cámbialos de lugar, varía. Prende un incienso para purificar. Limpia, mueve y renueva la energía en tu hogar.

5. Reflexiona: como dije al principio, el fin y comienzo de un año representa para mí el cierre e inicio de un ciclo. Cierra tu ciclo. Reflexiona sobre tu año, qué ocurrió, qué puede mejorar. Piensa en qué hábitos quisieras trabajar el próximo año. ¿Qué conservarías, qué eliminarías? ¿Algún nuevo proyecto en la mira? Atrévete, sueña y hazlo.

¡A recargar las baterías para este 2020!

Por qué recomiendo no ver noticias y qué hacer entonces

Debo admitir que nunca me he inclinado por ver las noticias. Entiendo la importancia de mantenerse enterados de lo que está ocurriendo en el mundo, pero ¿a cuál costo? 

Greg McKeown, en su libro Esencialismo, habla de cómo Gandhi, enfocado en su propósito de liberar a los oprimidos, decidió “reducirse a cero”. Para ello, debía eliminar de su vida todo lo que lo alejaba de su propósito. Así, pasó tres años sin leer el periódico, puesto que “descubrió que sus contenidos agregaban solo confusión innecesaria a su vida”.

Según Rolf Dobelli, en su artículo News is Bad for You—and Giving up Reading It Will Make You Happier, “las noticias son dañinas para tu salud. Resultan en miedo y agresión. Asimismo, entorpecen tu creatividad y tu habilidad para reflexionar de forma profunda”. Hace una analogía muy interesante, dice: “las noticias son para nuestra mente como el azúcar para nuestro cuerpo”.

Cuidamos lo que comemos. ¿Qué hacemos por cuidar nuestra mente? El exceso de información puede abrumarnos. Las noticias informan, pero qué hacemos con esa información, de qué nos sirve a nivel personal.    

Piensa en lo que está ocurriendo a nivel mundial. Predominan las noticias sobre el caos, enfrentamientos, problemas, crisis. Puede que no te des cuenta, pero silenciosamente todo eso va calando en tu cuerpo. Ese estímulo se va almacenando como tensión. Tarde o temprano tu vaso se desborda. 

Las noticias nos dan estrés y ansiedad. Incrementan nuestra incertidumbre. Tal como argumenta Graham Davey, profesor emeritus de la Universidad de Sussex, las noticias hoy en día son “cada vez más visuales e impactantes”. 

Hace unas semanas, y dada una situación importante que estaba ocurriendo, sentí la necesidad de revisar las noticias todos los días. Estaciones de metro podrían estar cerradas. Podría haber alguna manifestación por lugares cercanos, etc. Sin embargo, lo que me encontraba, además de los hechos que ocurrían, era un sin fin de opiniones. Esta persona analizaba esto. Esta otra creía esto otro. Yo creo tal cosa. Y al final, me ponía en mi rol de jueza y comenzaba a juzgar las opiniones, la situación y los hechos. Mis propias emociones, experiencias y pensamientos creaban todo un hilo, y más tarde, llegaba la frustración, confusión y a veces hasta molestia.

Lo que sea que esté pasando a tu alrededor, está pasando y ya. A lo mejor puedes contribuir a que algo cambie. Mas, por lo general, no. Entonces, de qué vale preocuparse, de qué vale imaginar qué va a pasar si no lo sabes, de qué vale crearte escenarios de contingencia. 

Me di cuenta que debía cambiar mi rol de jueza por mi rol de observadora. Es bien difícil, pero solo así puedo dejar de juzgar y pensar por mí, por los demás y por la situación; observar los hechos sin agregar más. 

Ciertamente, considero que revisar las noticias a menudo no ayudan a ser un mero observador. 

 

¿Qué hacer entonces?

 

Esto es lo que yo hago:

  1. Si no hay nada apremiante sucediendo a mi alrededor y que me afecte directamente, no veo noticias. Si hay algo importante que debas saber de seguro te enterarás por algún amigo o familiar. Además, ahora en las redes sociales, en especial Facebook, circulan constantemente noticias. Con leer el título tienes.
  1. Si a tu alrededor están ocurriendo hechos importantes que requieran tu atención, yo reviso el Twitter una vez a la semana. Sigo las cuentas que sé que me pueden dar la información que necesito, ni más, ni menos. Evito los programas de opinión y los hilos en tweets con más opiniones innecesarias.
  1. Para situaciones puntuales, por ejemplo, tienes que salir y no sabes si están abiertas las estaciones del metro, nuevamente, una visita puntual a la cuenta del metro en Twitter y estamos listos.

 

Loretta Breuning, autora de Habits of a Happy Brain, recomienda “limitar tu consumo de noticias a un bloque de tiempo cada día (por ejemplo, en el almuerzo o antes de cenar), o menos. Como mínimo, no ver o leer noticias antes de dormir”.

De nuestros archivos: 4 tips para que tu regreso de vacaciones no sea tan doloroso

¡A quién no le gusta tomarse unas vacaciones, y si podemos irnos de viaje mejor! ¿Cierto? En un post anterior, hablamos de la importancia de tomarse un break. Y no solo eso, discutimos los beneficios que nos aportan las vacaciones.

Si no eres un madrugador, estarás de acuerdo conmigo de que levantarse temprano es a veces muy difícil. Sin embargo, como siempre he dicho, no hay madrugada que valga más la pena si es para ir al aeropuerto. En ese instante, uno es capaz de dormir solo un par de horas, esperar unas cuantas más para abordar el avión y todos esos pequeños ‘sacrificios’ a la hora de viajar. 

Durante una, dos, tres semanas o el tiempo que hayas programado, te olvidas del trabajo, de las responsabilidades, de los quehaceres y te dedicas a disfrutar. Puede que te toque levantarte temprano para agarrar un tour. Puede que más bien hayas decidido tomarte las vacaciones con calma y lo que quieras sea echarte en una playa todo el día.

Y de repente, se te acabaron los días de relax. Ya toca volver a hacer las maletas para regresar a casa. No te quieres ir, pero no te queda de otra. Aunque, no sé si te pasa, pero a veces cuando te das cuenta de que ese retorno es inevitable, te inunda una sensación de ‘qué rico es volver a casa’. Por más que sea, la estabilidad y lo conocido también tienen sus beneficios. 

En fin, regresaste de tu viaje y el lunes retomas tu trabajo. ¡Uy, por qué, dirás tú! Suena el despertador y postergas el levantarte 5 minutos y 5 más y 10 más, hasta que o te paras o llegarás tarde. Te sientas en tu puesto de trabajo y te quedas mirando la pantalla. Tienes sueño, tu cabeza se quedó en la playa. Comienzas a revisar tus correos y empiezas a experimentar ese estrés y sensación abrumadora por todo lo que está pendiente.

Tú sabes cómo continúa la historia. Tal vez después de unos días o semanas todo volverá a su ritmo normal. Sin embargo, tal pareciera que al menos esos primeros días son todo un sufrimiento. ¿Será que se puede hacer algo para que el regreso de vacaciones no sea tan dramático y difícil?

Aquí te comparto algunos tips para que puedas despejar esa nube de tensión de vuelta al trabajo.

  1. Tómate unos minutos para clarificar

Una de las cosas que me ayuda a retomar mis actividades es tomarme un tiempo para reflexionar antes de empezar cualquier otra cosa. Como he dicho, es normal que al llegar de vacaciones se nos hayan acumulado tareas, correos, papeleo, trámites y demás. Y es natural que por un lado, sientas la necesidad de atacar todo. Y por el otro, no tengas ganas de hacerlo. No te dejes llevar por esa sensación abrumadora de cómo empiezo siquiera a manejar todas estas cosas. A mí me ayuda escribir. Me dedico a pensar cuáles son las tareas o actividades clave que quiero o necesito abordar en ese primer día y así sucesivamente con el resto de los días. No tienes por qué resolver todo el lunes. Y dudo que alguien espere de ti que así sea. Así que date el espacio y el tiempo para aclarar qué necesitas resolver hoy y qué puede esperar a otros días de la semana o inclusive a la semana siguiente. 

Te doy un ejemplo. Independientemente de todos los pendientes, sé que hay tres cosas importantes en mi día: escribir, investigar y leer. El resto puede esperar. Una vez que recuerdo eso y me enfoco en esas tres cosas, el ruido mental comienza a disminuir. Es increíble cómo luego inclusive me siento más calmada para abordar el resto de las cosas. Una vez que decides en qué concentrar tus energías, tus niveles de ansiedad disminuyen, dándote el espacio mental para abordar y programar tu agenda sin tanto estrés.

En esta misma línea, Raschelle Isip recomienda que ordenes tu espacio de trabajo. Es decir, no dejes todo el papeleo para después. Clasifica el material para que sepas de qué se trata y puedas procesarlo a medida que lo determines conveniente. Bota el correo que no te sirva y prepara tu escritorio para empezar el trabajo.

  1. Prioriza y obsesiónate

Tal como lo recomienda Morten Hansen, autor de “Great at Work“, haz menos y obsesiónate. ¿Ya determinaste las actividades más importantes para este día? Bueno, entonces elige la prioritaria y ponte a trabajar en ella, y solo en ella. 

En otra oportunidad, les compartí una herramienta que utilizo para priorizar el trabajo. Me refiero a PomoDone. No solo te permite evitar el multitasking y las distracciones, sino que también pones en práctica la técnica del pomodoro. Esta técnica ayuda a mejorar tu productividad y concentración.

(Si quieres saber más, no dejes de leer “Cómo ayudarnos a priorizar el trabajo”).

  1. Tómate las cosas con calma

Tomo prestado este tip de Raschelle Isip nuevamente. Los primeros días o semanas vas a estar atravesando un período de transición. Poco a poco irás recobrando las fuerzas. Poco a poco se te irá haciendo más fácil practicar tus hábitos. Con el tiempo, tu trabajo volverá a su ritmo natural. Dicho esto, tómate las cosas con calma. Con esto no quiero decir que no trabajes, que flojees ni nada por el estilo. Lo que quiero decir es que seas flexible. No pretendas resolver todo en un día. No te sobrecargues de trabajo por el tiempo que estuviste fuera. Tal como dije en el tip anterior, haz una cosa a la vez y poco a poco todo irá saliendo. No te martirices si no avanzas con la rapidez usual. Recuerda, más allá de cuánto progresas lo importante es progresar, es decir, show up.

  1. Programa días de descanso dentro de tus vacaciones

No todos los planes de vacaciones son iguales. Hay veces que planificamos vacaciones muy activas y otras que solo son de relajación. Independientemente de tu plan para tus vacaciones, planifica unos días al final para descansar del ajetreo de los tours y del corre corre. 

Las vacaciones son para conocer, para despejarse, para divertirse, pero también para descansar. No vale de mucho si llegas al trabajo más cansado de como te fuiste. Así que si algo he aprendido a lo largo de nuestros viajes, es que es necesario contar con un tiempo o unos días de margen. Primero, se evita el estar corriendo de un lugar a otro para alcanzar ver todo lo que tenías planificado. Y segundo, logras un mejor balance entre conocer y descansar. 

También, como señala Laura Vanderkam en su artículo “How to Come Back to Work After a Vacation Without Being Miserable”, prefiere el llegar un sábado que un domingo. Así, tendrás tiempo para reponer energías del viaje y organizar tus actividades antes del regreso al trabajo.