Viejo año, nuevo año: lecciones del 2019

Estoy segura que el 2019 te dio muchas bendiciones. Es muy probable que hayas cometido varios errores. Entre éxitos y fracasos, nuestras experiencias de vida, siempre hay lecciones. Hoy te comparto lo que el año 2019 me enseñó.

 

Lecciones del 2019

  1. La vida de a dos es más bonita

Creo que fue Arnold Schwarzenegger quien dijo que no podías alcanzar el éxito solo. Ya sea tu pareja, algún amigo o familiar, cuando tienes una red de apoyo, el trabajo es más fácil. Y no solo apoyo, sino que ojalá tengas la oportunidad de trabajar en equipo con alguien cercano, con quien puedas tener proyectos y sueños en común. Trabajando juntos, el caos se hace más llevadero, las tareas difíciles se resuelven de forma más rápida y las cosas avanzan.

  1. El cambio no conoce la luz roja

El cambio ocurre de forma constante, a cada rato. Casi nunca nos damos cuenta de ello. Desde algo tan simple como estás sentado y ahora estás de pie, cambio. Trata de darte cuenta cada vez que te sientes y te pares. Lo hacemos de forma tan natural que no notamos el cambio.

Sin embargo, cuando el cambio se manifiesta como un tsunami, ahí sí que lo notamos. Nos genera ansiedad, estrés, incertidumbre, inquietud y preocupación. 

Sea pequeño o grande, el punto es que el cambio siempre está presente a tu alrededor. No tienes el poder de controlarlo ni moldearlo a tu gusto. Déjalo ser. Aprende a manejarlo sin que te oprima. No nos queda otra que nadar con la corriente y ser meros observadores del cambio. Mientras más lo observes, sin juzgar ni querer controlar, menor será su intensidad y su influencia sobre tus pensamientos y emociones.

  1. El cuidado personal es clave

Cuidado personal empieza desde quitarte la pijama y arreglarte para empezar tu día hasta estar en un ambiente limpio y ordenado que te inspire, relaje y exprese tu creatividad.

El cuidado personal es la clave para tu salud. 

  • Aliméntate bien y haz ejercicios para cuidar de tu cuerpo. 
  • Hidrátate.
  • Mantén la casa limpia para alejar bacterias de tu hogar (tu cuerpo). 
  • Medita para despejar tu mente y calmar la ansiedad y el estrés.
  • Ordena tus espacios para mayor paz mental.
  • Incorpora cualquier práctica que te ayude a reflexionar y agradecer. Puede ser un diario o yoga.
  • Conéctate con la abundancia.
  • Sé un observador de los eventos. Te ayudará a vivir en el presente, a evitar el juicio y a alejarte de la idea de control.
  1. Sé como un niño

Camina en casa descalzo. Contempla el cielo y las estrellas. Atrévete a jugar y hacer el ridículo. Suéltate y simplemente diviértete.

  1. Vive con coraje

Los sueños no se logran solos. Las tareas no se completan por arte de magia. Para llegar a cualquier lugar, hay que caminar. Vive tu vida con coraje. Atrévete a soñar y conquistar tu vida extraordinaria. 

¡Feliz año 2020!

Hoy es un día de preparación. Cada familia tiene un sin fin de tradiciones, tradiciones a la hora en que suena el campanazo, tradiciones para la cena, vestimenta, rituales, etc. Es por ello que no quiero llenarte con una lectura larga. Imagino que tu mente está concentrada en tu trabajo y luego en las festividades.

Aquí en La coleccionista de puertas, quiero desearte todas las oportunidades, experiencias, fracasos y aprendizajes, salud, abundancia y resolución para este nuevo ciclo que se abre.

Te invito a enfrentar tus días con coraje. Te invito a sonreírle al presente. Te invito a show up con tus hábitos, sistemas y sueños. Y por sobre todo, te invito a la paz interna, a la tranquilidad, a la compasión y a la gratitud.

¡Muy feliz año 2020 querido lector! Muchas gracias por acompañarme un año más en esta aventura. 

5 tips para empezar el año con buen pie

Según científicos, el primer día de una semana, mes o año tienen un efecto motivador en las personas. Podríamos decir entonces, que es por eso que nuestras resoluciones de año nuevo gozan de ímpetu al momento en que las hacemos (dígase el 1 de enero).

Más allá de ello, uno siente cómo se cierra un ciclo y se nos presenta la oportunidad de abrir uno nuevo. Al menos para mí, eso es un poco lo que representa un nuevo año. Y por eso, sería bueno prepararse, garantizar que nuestro comienzo de año sea el mejor posible.

Recuerdo alguna vez que soñaba con que el siguiente año no fuera tan retador. Después de un par de años, me di cuenta que siempre va a presentarse alguna situación que nos cueste manejar. Así es la vida. Mas, eso no implica que no podamos vivir plenamente nuestros días.

Por ello, hoy quiero brindarles 5 tips para empezar el próximo año con buen pie.

Tips para prepararnos para año nuevo

 

  1. Limpia tu inbox: los emails representan gran parte del ruido de nuestro día a día. Usualmente se acumulan. ¿Cuántos correos tienes en estos momentos sin leer? Sí, lo supuse…

Comienza tu año con inbox cero:

  • Selecciona todos los correos que sin abrirlos sabes que van directo a la basura y bórralos.
  • Coloca la publicidad que no te interesa como Spam para que no sigan filtrándose a tu bandeja de entrada.
  • Según recomendaciones de Tiago Forte, canaliza tus correos del más antiguo al más reciente. Aquellos que sean de accionar inmediato respóndelos y procésalos. Los que requieran acción posterior, pero sabes cuándo los harás, agéndalos. Archiva cualquier información importante. Limpia, limpia y limpia.

2. Adiós pendientes: siempre surge algún trámite o nuevo evento. Sin embargo, procura solucionar pendientes viejos. No arrastres pendientes que puedes solucionar hoy para el próximo año.

3. Declutter: qué mejor época para deshacerse de lo viejo e innecesario y dar paso a nuevas energías que fin de año. Saca toda esa ropa que no te gusta, ya no usas o está acabada. Bota todos los papeles que ya no hacen sentido. Organiza. No te olvides de tus espacios digitales. Crea lugar para lo nuevo o mejor aun, abre espacio simplemente para eliminar ruido visual.

4. Mueve las energías: somos energía, todo es energía, estamos rodeados de energía. Reorganiza los muebles, cámbialos de lugar, varía. Prende un incienso para purificar. Limpia, mueve y renueva la energía en tu hogar.

5. Reflexiona: como dije al principio, el fin y comienzo de un año representa para mí el cierre e inicio de un ciclo. Cierra tu ciclo. Reflexiona sobre tu año, qué ocurrió, qué puede mejorar. Piensa en qué hábitos quisieras trabajar el próximo año. ¿Qué conservarías, qué eliminarías? ¿Algún nuevo proyecto en la mira? Atrévete, sueña y hazlo.

¡A recargar las baterías para este 2020!

Por qué recomiendo no ver noticias y qué hacer entonces

Debo admitir que nunca me he inclinado por ver las noticias. Entiendo la importancia de mantenerse enterados de lo que está ocurriendo en el mundo, pero ¿a cuál costo? 

Greg McKeown, en su libro Esencialismo, habla de cómo Gandhi, enfocado en su propósito de liberar a los oprimidos, decidió “reducirse a cero”. Para ello, debía eliminar de su vida todo lo que lo alejaba de su propósito. Así, pasó tres años sin leer el periódico, puesto que “descubrió que sus contenidos agregaban solo confusión innecesaria a su vida”.

Según Rolf Dobelli, en su artículo News is Bad for You—and Giving up Reading It Will Make You Happier, “las noticias son dañinas para tu salud. Resultan en miedo y agresión. Asimismo, entorpecen tu creatividad y tu habilidad para reflexionar de forma profunda”. Hace una analogía muy interesante, dice: “las noticias son para nuestra mente como el azúcar para nuestro cuerpo”.

Cuidamos lo que comemos. ¿Qué hacemos por cuidar nuestra mente? El exceso de información puede abrumarnos. Las noticias informan, pero qué hacemos con esa información, de qué nos sirve a nivel personal.    

Piensa en lo que está ocurriendo a nivel mundial. Predominan las noticias sobre el caos, enfrentamientos, problemas, crisis. Puede que no te des cuenta, pero silenciosamente todo eso va calando en tu cuerpo. Ese estímulo se va almacenando como tensión. Tarde o temprano tu vaso se desborda. 

Las noticias nos dan estrés y ansiedad. Incrementan nuestra incertidumbre. Tal como argumenta Graham Davey, profesor emeritus de la Universidad de Sussex, las noticias hoy en día son “cada vez más visuales e impactantes”. 

Hace unas semanas, y dada una situación importante que estaba ocurriendo, sentí la necesidad de revisar las noticias todos los días. Estaciones de metro podrían estar cerradas. Podría haber alguna manifestación por lugares cercanos, etc. Sin embargo, lo que me encontraba, además de los hechos que ocurrían, era un sin fin de opiniones. Esta persona analizaba esto. Esta otra creía esto otro. Yo creo tal cosa. Y al final, me ponía en mi rol de jueza y comenzaba a juzgar las opiniones, la situación y los hechos. Mis propias emociones, experiencias y pensamientos creaban todo un hilo, y más tarde, llegaba la frustración, confusión y a veces hasta molestia.

Lo que sea que esté pasando a tu alrededor, está pasando y ya. A lo mejor puedes contribuir a que algo cambie. Mas, por lo general, no. Entonces, de qué vale preocuparse, de qué vale imaginar qué va a pasar si no lo sabes, de qué vale crearte escenarios de contingencia. 

Me di cuenta que debía cambiar mi rol de jueza por mi rol de observadora. Es bien difícil, pero solo así puedo dejar de juzgar y pensar por mí, por los demás y por la situación; observar los hechos sin agregar más. 

Ciertamente, considero que revisar las noticias a menudo no ayudan a ser un mero observador. 

 

¿Qué hacer entonces?

 

Esto es lo que yo hago:

  1. Si no hay nada apremiante sucediendo a mi alrededor y que me afecte directamente, no veo noticias. Si hay algo importante que debas saber de seguro te enterarás por algún amigo o familiar. Además, ahora en las redes sociales, en especial Facebook, circulan constantemente noticias. Con leer el título tienes.
  1. Si a tu alrededor están ocurriendo hechos importantes que requieran tu atención, yo reviso el Twitter una vez a la semana. Sigo las cuentas que sé que me pueden dar la información que necesito, ni más, ni menos. Evito los programas de opinión y los hilos en tweets con más opiniones innecesarias.
  1. Para situaciones puntuales, por ejemplo, tienes que salir y no sabes si están abiertas las estaciones del metro, nuevamente, una visita puntual a la cuenta del metro en Twitter y estamos listos.

 

Loretta Breuning, autora de Habits of a Happy Brain, recomienda “limitar tu consumo de noticias a un bloque de tiempo cada día (por ejemplo, en el almuerzo o antes de cenar), o menos. Como mínimo, no ver o leer noticias antes de dormir”.

De nuestros archivos: 4 tips para que tu regreso de vacaciones no sea tan doloroso

¡A quién no le gusta tomarse unas vacaciones, y si podemos irnos de viaje mejor! ¿Cierto? En un post anterior, hablamos de la importancia de tomarse un break. Y no solo eso, discutimos los beneficios que nos aportan las vacaciones.

Si no eres un madrugador, estarás de acuerdo conmigo de que levantarse temprano es a veces muy difícil. Sin embargo, como siempre he dicho, no hay madrugada que valga más la pena si es para ir al aeropuerto. En ese instante, uno es capaz de dormir solo un par de horas, esperar unas cuantas más para abordar el avión y todos esos pequeños ‘sacrificios’ a la hora de viajar. 

Durante una, dos, tres semanas o el tiempo que hayas programado, te olvidas del trabajo, de las responsabilidades, de los quehaceres y te dedicas a disfrutar. Puede que te toque levantarte temprano para agarrar un tour. Puede que más bien hayas decidido tomarte las vacaciones con calma y lo que quieras sea echarte en una playa todo el día.

Y de repente, se te acabaron los días de relax. Ya toca volver a hacer las maletas para regresar a casa. No te quieres ir, pero no te queda de otra. Aunque, no sé si te pasa, pero a veces cuando te das cuenta de que ese retorno es inevitable, te inunda una sensación de ‘qué rico es volver a casa’. Por más que sea, la estabilidad y lo conocido también tienen sus beneficios. 

En fin, regresaste de tu viaje y el lunes retomas tu trabajo. ¡Uy, por qué, dirás tú! Suena el despertador y postergas el levantarte 5 minutos y 5 más y 10 más, hasta que o te paras o llegarás tarde. Te sientas en tu puesto de trabajo y te quedas mirando la pantalla. Tienes sueño, tu cabeza se quedó en la playa. Comienzas a revisar tus correos y empiezas a experimentar ese estrés y sensación abrumadora por todo lo que está pendiente.

Tú sabes cómo continúa la historia. Tal vez después de unos días o semanas todo volverá a su ritmo normal. Sin embargo, tal pareciera que al menos esos primeros días son todo un sufrimiento. ¿Será que se puede hacer algo para que el regreso de vacaciones no sea tan dramático y difícil?

Aquí te comparto algunos tips para que puedas despejar esa nube de tensión de vuelta al trabajo.

  1. Tómate unos minutos para clarificar

Una de las cosas que me ayuda a retomar mis actividades es tomarme un tiempo para reflexionar antes de empezar cualquier otra cosa. Como he dicho, es normal que al llegar de vacaciones se nos hayan acumulado tareas, correos, papeleo, trámites y demás. Y es natural que por un lado, sientas la necesidad de atacar todo. Y por el otro, no tengas ganas de hacerlo. No te dejes llevar por esa sensación abrumadora de cómo empiezo siquiera a manejar todas estas cosas. A mí me ayuda escribir. Me dedico a pensar cuáles son las tareas o actividades clave que quiero o necesito abordar en ese primer día y así sucesivamente con el resto de los días. No tienes por qué resolver todo el lunes. Y dudo que alguien espere de ti que así sea. Así que date el espacio y el tiempo para aclarar qué necesitas resolver hoy y qué puede esperar a otros días de la semana o inclusive a la semana siguiente. 

Te doy un ejemplo. Independientemente de todos los pendientes, sé que hay tres cosas importantes en mi día: escribir, investigar y leer. El resto puede esperar. Una vez que recuerdo eso y me enfoco en esas tres cosas, el ruido mental comienza a disminuir. Es increíble cómo luego inclusive me siento más calmada para abordar el resto de las cosas. Una vez que decides en qué concentrar tus energías, tus niveles de ansiedad disminuyen, dándote el espacio mental para abordar y programar tu agenda sin tanto estrés.

En esta misma línea, Raschelle Isip recomienda que ordenes tu espacio de trabajo. Es decir, no dejes todo el papeleo para después. Clasifica el material para que sepas de qué se trata y puedas procesarlo a medida que lo determines conveniente. Bota el correo que no te sirva y prepara tu escritorio para empezar el trabajo.

  1. Prioriza y obsesiónate

Tal como lo recomienda Morten Hansen, autor de “Great at Work“, haz menos y obsesiónate. ¿Ya determinaste las actividades más importantes para este día? Bueno, entonces elige la prioritaria y ponte a trabajar en ella, y solo en ella. 

En otra oportunidad, les compartí una herramienta que utilizo para priorizar el trabajo. Me refiero a PomoDone. No solo te permite evitar el multitasking y las distracciones, sino que también pones en práctica la técnica del pomodoro. Esta técnica ayuda a mejorar tu productividad y concentración.

(Si quieres saber más, no dejes de leer “Cómo ayudarnos a priorizar el trabajo”).

  1. Tómate las cosas con calma

Tomo prestado este tip de Raschelle Isip nuevamente. Los primeros días o semanas vas a estar atravesando un período de transición. Poco a poco irás recobrando las fuerzas. Poco a poco se te irá haciendo más fácil practicar tus hábitos. Con el tiempo, tu trabajo volverá a su ritmo natural. Dicho esto, tómate las cosas con calma. Con esto no quiero decir que no trabajes, que flojees ni nada por el estilo. Lo que quiero decir es que seas flexible. No pretendas resolver todo en un día. No te sobrecargues de trabajo por el tiempo que estuviste fuera. Tal como dije en el tip anterior, haz una cosa a la vez y poco a poco todo irá saliendo. No te martirices si no avanzas con la rapidez usual. Recuerda, más allá de cuánto progresas lo importante es progresar, es decir, show up.

  1. Programa días de descanso dentro de tus vacaciones

No todos los planes de vacaciones son iguales. Hay veces que planificamos vacaciones muy activas y otras que solo son de relajación. Independientemente de tu plan para tus vacaciones, planifica unos días al final para descansar del ajetreo de los tours y del corre corre. 

Las vacaciones son para conocer, para despejarse, para divertirse, pero también para descansar. No vale de mucho si llegas al trabajo más cansado de como te fuiste. Así que si algo he aprendido a lo largo de nuestros viajes, es que es necesario contar con un tiempo o unos días de margen. Primero, se evita el estar corriendo de un lugar a otro para alcanzar ver todo lo que tenías planificado. Y segundo, logras un mejor balance entre conocer y descansar. 

También, como señala Laura Vanderkam en su artículo “How to Come Back to Work After a Vacation Without Being Miserable”, prefiere el llegar un sábado que un domingo. Así, tendrás tiempo para reponer energías del viaje y organizar tus actividades antes del regreso al trabajo.

De nuestros archivos: ¡No dejes tus vacaciones para después! 12 beneficios de un merecido break

Vivimos en una era de productividad, competitividad y resultados. Cada vez trabajamos más. Salir tarde se ha vuelto la norma. Por ende, cada vez se nos hace más difícil balancear nuestra vida con el trabajo.

¿Cuántas personas conoces que no tomaron vacaciones este año o el pasado? ¿Cuántos días tienes acumulados, 15, 30, más? ¿Cuándo fue la última vez que te montaste en un avión por un viaje de recreación? ¿Tu familia se queja de que no compartes lo suficiente con ellos?

Si has respondido de forma afirmativa a alguna de estas preguntas, es posible que te sientas cansado, frustrado y abrumado. Piensas que tienes muchas cosas que hacer. Y tu bienestar ha quedado relegado a un segundo plano. Sin embargo, tarde o temprano tu cuerpo te puede pasar factura. 

Tal vez es hora de repensar cómo estás llevando tu vida. Tal vez te toque priorizar una vez más. O quizás, es momento de revaluar tus valores, filosofías y estándares de vida. Es posible que no sepas qué es importante realmente para ti y como consecuencia, le estés dedicando mayor esfuerzo y tiempo a asuntos menos significativos.

Así que, revisa cuántos días de vacaciones tienes disponibles, prepara tus maletas y a volar porque en este post te traigo 12 beneficios de tomarse un break. Y eso sí, apaga el celular y olvídate de llevar la computadora. El trabajo se queda en la oficina.

Beneficios de las vacaciones

Según diversas investigaciones y fuentes, les recopilo los múltiples beneficios físicos y psicológicos que tienen las vacaciones sobre nuestro cuerpo y mente. Y ojo, está claro que si las vacaciones nos ayudan a mejorar toda esta serie de aspectos, el no tomarlas genera el efecto contrario.

  1. Reducción del estrés

Quieras o no, te des cuenta o no, todos los días acumulas estrés. Si no hallas maneras de ventilarlo va a llegar un punto en que se te hará insostenible. Así que si quieres prevenir ‘quemarte’, tomarte un break puede despejar tu mente de aquello que usualmente te trae ansiedad y estrés, y así, reducir la tensión. Por si las dudas, aquí tienes un breve video sobre las consecuencias del estrés crónico.

  1. Prevención de enfermedades cardiacas

El mismo estrés puede producir aumento en tu presión arterial y ocasionar problemas cardiacos. Y como vimos en el beneficio anterior, las vacaciones nos ayudan a reducir nuestros niveles de estrés. Menos estrés, menos riesgo de padecer enfermedades. Es más, el efecto es tal que “inclusive el perderse las vacaciones un año, existe un mayor riesgo a sufrir enfermedades cardiacas”, señala Lolly Daskal en su artículo publicado en la revista Inc. ¡Imagínense, con solo perdérselas un año!

  1. Aumento en la productividad

Si bien al llegar de vacaciones experimentamos un proceso de transición que puede dificultarnos el regreso al trabajo (comentaremos más sobre esto en el siguiente post), tomarnos un break nos permite descansar, y por ende, ganar espacio mental para tomar mejores decisiones y enfocarnos en nuestro trabajo. Como señala la Dra. Susan Krauss, “las vacaciones tienen el potencial de quebrar el ciclo del estrés. Luego de unas vacaciones exitosas, emergemos sintiéndonos listos para enfrentarnos al mundo de nuevo”.

  1. Mejora en el sueño

Durante nuestras vacaciones, quebramos el ciclo de trabajar hasta tarde y por ende, dormir pocas horas. Además, al desconectarnos de nuestras preocupaciones y elementos ansiógenos, podemos enfocarnos en descansar. Inclusive puede que nos levantemos más tarde de lo usual. De hecho, según el Dr. Leigh Vinocur, es posible que ganemos en promedio una hora más de sueño (de calidad claro) y que inclusive nos llevemos estos mejores hábitos y patrones de sueño de regreso a la rutina.

  1. Mejoras en nuestra concentración

Como comentamos anteriormente, nuestra capacidad mental para concentrarnos, tomar decisiones y ser productivos mejora cuando nos liberamos del estrés. Así que, citando a Shannon Torberg en su artículo Importance of Taking Vacation, “tomarnos un break afina un cerebro en buen funcionamiento”.

  1. Aumento en tus niveles de felicidad

¡Los efectos comienzan inclusive al empezar la planificación de tus vacaciones! Además, a quién no le gusta conocer nuevos lugares, maravillarse con la naturaleza, bañarse en aguas cristalinas, caminar por arenas blancas o arenas negras más exóticas. ¿Estás sonriendo con tan solo leer e imaginarte esos escenarios?

  1. Mayor descanso y recuperación 

Ya lo he mencionado antes. Al tomarnos unas vacaciones, tenemos la oportunidad de desconectarnos de nuestras responsabilidades, preocupaciones y demás. Rompemos la rutina y nos recuperamos para poder enfrentar los desafíos de la vida cotidiana.

  1. Amplitud en tu perspectiva de las cosas

No necesito un estudio científico para saber que al evidenciar las maravillas de este mundo, al conocer y entender nuevas culturas y acumular experiencias de este tipo puedo ser más tolerante, comprensiva, y por qué no, un poquito más sabia (o aprendiz, como dijo Sócrates, “yo solo sé que no sé nada”). El mundo se nos abre ante los ojos, las posibilidades son infinitas.

  1. Oportunidad de aprendizaje y convivencia intercultural

Este punto viene muy ligado al beneficio anterior. Y sobre todo se da cuando viajamos a países cuyas tradiciones y formas de hacer las cosas son distintas a las nuestras.

  1. Mayor bienestar general

Si no tenemos tanto estrés y estamos viviendo nuevas experiencias enriquecedoras, pues dos más dos es cuatro, nuestro bienestar va a mejorar significativamente.

  1. Fortalecimiento de los lazos afectivos

Al tomar vacaciones en familia, se consolidan los lazos entre tus seres queridos, creas recuerdos compartidos y también se ven mejoras en la comunicación, según estudios llevados a cabo por el Prof. Xinran Lehto.

  1. Reducción de la ansiedad y la depresión

A medida que nuestros niveles de bienestar y felicidad aumenten, disminuirán aquellos elementos contrarios a estas.

Ya sabes, no tomar vacaciones puede tener efectos perjudiciales en tu salud y relaciones. Asimismo, darte un break puede repotenciarte y ayudarte a enfrentar los retos de la vida. No lo pienses más. No postergues para el otro año lo que puedes hacer este.

Cómo liberar el resentimiento de forma saludable

Muchos creerán que la vida es injusta. Vivimos en una sociedad donde por mucho tiempo se ha fomentado la competencia. Esta competencia nos lleva a compararnos continuamente con el otro. Mi vecino se compró un carro nuevo. Este otro amigo acaba de comprar un departamento. Aquella persona vive siempre de punta en blanco con ropa de diseñadores. ¿Y yo? Mientras, yo vivo alquilado, sin carro, sufro para llegar a fin de mes, etcétera. 

¿Alguna vez te has visto involucrado en un diálogo interno como este?

El problema con las comparaciones es que no solo vives infeliz, sino que puedes caer en un mal manejo de tus emociones. El desear lo que otro tiene, el ver cómo aun no has logrado lo que otro ha logrado puede desencadenar en envidia, rabia, rencor y resentimiento.

Estas son emociones muy poderosas y peligrosas. Pueden llevar a despertar un instinto animal que ni sabías que tenías. ¿Crees que esas escenas de novela donde las personas se lanzan platos y floreros no pasan en la vida real? Sí pasan, porque cuando tus emociones se desbordan pierdes el control de ti mismo. Es tanta la energía acumulada en tus extremidades que necesitas liberarla de alguna forma. ¿Y cuál es la manera más lógica que se te ocurre en ese instante? Lanzar objetos, salir corriendo, gritar. Como decimos coloquialmente, tu sangre hierve, y puedes sentir ese calor en tu pecho, cuello y cabeza.

¿Y qué pasa luego? Una especie de efecto post adrenalina. Tu cuerpo tiembla a medida que se va calmando. Sientes una pesadez u opresión en el pecho. Después de un rato, puedes pensar nuevamente con claridad y te das cuenta de todo lo que acaba de ocurrir. Pero, sabes algo, cada vez que sometes a tu cuerpo a esos niveles de intensidad, estás aumentando tus probabilidades de sufrir enfermedades cardiacas. Con cada ataque de ira, disminuyes tu esperanza de vida.

 

¿Qué es o de dónde proviene el resentimiento?

 

“El resentimiento está basado en una o varias situaciones en las que nos sentimos tratados de manera injusta, lastimados, humillados, etc., sin haber sido capaces de defendernos y de expresar nuestro enojo” (Psic. Silvia Russek).

 

Según explica la Psicóloga Russek, el resentimiento consiste en sentir una y otra vez ese enojo por algo que vivimos en el pasado y que nos sigue atormentando porque no hemos podido perdonar. Nos surgen pensamientos como:

  • Se han aprovechado de mí.
  • La vida y las personas son injustas.
  • Los demás obtienen fácilmente las cosas.
  • He sido ignorado.
  • No me reconocen por mi labor.
  • Lo que hago no es suficiente.
  • Me han humillado, devaluado y discriminado.
  • Ese otro se cree mejor que yo.

¿Te reconoces en alguno de esos escenarios?

 

“Guardar rencor y buscar venganza nunca curan, no solucionan, no liberan, no mejoran… solo empeoran y mantienen la situación” (Psic. Sonia Castro).

 

Entonces, debe haber una manera más sana de desahogar estas emociones intensas, pensarás tú, ¿no? Exploremos.

 

Cómo liberarnos del resentimiento sin romper nada

 

  1. Desahoga y deja ir tu resentimiento: 

Reflexiona sobre quién sientes que te ha hecho daño. Piensa en las situaciones que pueden haber motivado tu resentimiento. Luego, déjalas ir. Como comenta la psicóloga Castro, “¿te apetece llorar? Llora. ¿Te apetece gritar? Grita. ¿Quieres poner por escrito [todo]? Escribe una carta. ¿Te apetece hablar […]?”

  1. Acepta y perdona:

Las cosas no siempre serán como nosotros queremos. No podemos controlar a otras personas ni a las situaciones. Acéptalo y sé flexible y compasivo contigo mismo. Solo te queda una dirección a seguir, y esa es hacia adelante. Recuerda que el pasado ya pasó y no lo puedes cambiar. Mas, cómo elijas vivir tu presente, esa es otra historia.

  1. Convive con tus emociones:

Cuando uno se sienta a meditar, lo que se busca es que poco a poco ganemos más conciencia de nuestro mundo interior. Tomar conciencia de nuestras emociones y pensamientos nos permite identificarlas al momento en que las estamos sintiendo. Y como ya saben, las emociones y pensamientos no son más que eso, nubes que pasan. No son la realidad. Son una realidad ficticia que nuestra mente nos quiere hacer creer como real. Puedes dejarte llevar por ellas o puedes aprender a responder adecuadamente. Recuerda, tu mente siempre es un cielo azul. Puedes elegir causar una tormenta u observar tus nubes y dejar que pasen.

Así que como sugiere Dan Mager, en su artículo 8 Strategies to Work Through Anger and Resentment, “observa tu resentimiento. Déjalo ser. […] Coloca espacio alrededor de este. Ve qué pasa”. 

  1. Examen de autoconciencia:

Varios autores señalan que analices hasta qué punto has contribuido a tu situación. Y en este sentido, lo que yo te invito es que más que ser víctima, te conviertas en protagonista. En el post anterior, te hablaba de que si solo cambiamos las estructuras externas y no modificamos nuestro hogar interior, el cambio será superficial.

Haz un examen de conciencia. Conéctate contigo mismo. Piensa cómo puedes levantarte y salir de esta nube negra del resentimiento. Como dijo Buddha, “aferrarse a la rabia es como agarrar un carbón ardiendo con la intención de tirarlo a alguien; eres tú quien se quema”.

¿Vas a seguir quemándote o como dice Johnnie Walker, vas a keep walking?

  1. Cuídate:

Una buena salud y auto-cuidado te ayudarán a tener energía, ánimo y motivación. No hay nada que el ejercicio y una buena alimentación no puedan sanar. Compleméntalos con alguna técnica de meditación o actividad que alimente tu espíritu.

Es momento de conectarse con la energía positiva. Lo negativo solo trae oscuridad y escenarios vacíos. Vamos a construir, no a destruir. La decisión está en tus manos.

¿Si tuvieras más dinero resolverías tus problemas?

La pregunta de las mil lochas. Si quisiéramos referirnos a cómo el dinero afecta nuestra felicidad, te diría que una vez alcanzado cierto ingreso, no mucho. Es decir, una vez que logras cubrir tus necesidades básicas y alcanzar ciertas comodidades, el dinero deja de afectar considerablemente tus niveles de felicidad. 

Si salimos a entrevistar personas en la calle, es muy probable que para muchos el dinero sea el elemento que buscan para ser felices. Sin embargo, tal como vimos en los 7 pecados en contra de la felicidad, ir detrás de bienes materiales va en detrimento de esta.

Ahora, olvidémonos de la felicidad. Sin importar tu ingreso actual, quieres vivir tranquilo (lo que sea que eso implique o signifique). Te pregunto entonces, ¿crees que el dinero va a resolver tus problemas?

Si yo tuviera que responder por ti y por mí y por muchos más, diría que evidentemente podría ayudar a nivelar la balanza, a quitarse un poco de peso de encima, pero hasta ahí. Como dijo recién el filósofo chileno Gastón Soublette (a propósito de la situación del país): 

 

“Una persona que quiere solo el cambio de estructura, ¿qué va a pasar? Se toma el poder. No ha cambiado él en su valor interno, en su ser interior, entonces se establece otro régimen y a poco andar surgen los mismos conflictos, bajo otras apariencias”.

 

No busco descontextualizar sus palabras. Mas, hay un mensaje muy interesante aquí. Tiene que ver con los cambios estructurales y la falta de cambio interno. Voy a dar un pequeño ejemplo.

Hoy ganas USD 1000 y eso te permite hacer ciertas cosas. A partir del próximo mes, ganarás USD 1500. En tu mente piensas, oh voy a tener USD 500 adicionales. Eso significa que voy a poder ahorrar. Si tus hábitos de gastos permanecen igual, te aseguro que a final del próximo mes, lo que te va a quedar de ahorro va a ser ínfimo. Hubo un “cambio estructural”, pero tus hábitos (“cambio interno”, si se quiere) permanecieron iguales. Tarde o temprano “surgen los mismos conflictos, bajo otras apariencias”.

¿Qué quiero decir con esto? A veces creemos que cuando recibamos tales beneficios o más dinero o esto o aquello nuestra vida va a cambiar. Sin embargo, si no hay un cambio interno, un cambio en nuestra forma de pensar, de hacer y de ver las cosas, no importa cuántos privilegios alcancemos. Aquello que queríamos lograr con esos cambios no va a ser muy efectivo. De alguna u otra forma, seguiremos padeciendo lo mismo.

Para cualquier cambio que quieras lograr, primero debes mirar dentro de ti. Tienes que limpiar tu casa internamente. Tienes que sacar los viejos paradigmas. Tienes que reemplazar los viejos hábitos. Tienes que hacer espacio para lo nuevo. Solo así y en ese momento, podrás abrir tus puertas a la abundancia, al cambio y a todo lo que buscas o consideras merecer.

¿En qué crees y por qué?

Cuando nacemos y a medida que crecemos, vamos creyendo en un conjunto de valores, historias, políticas y demás. Muchas de estas creencias llegan a nosotros casi por ósmosis. No es de extrañarse que apoyes una idea si vienes escuchando por años las maravillas de la misma. Pero, ¿es realmente una maravilla? Puede que sí, puede que no. O por el contrario, no es difícil de entender (¿o sí?) que te opongas a algo si por generaciones has escuchado aspectos negativos en torno a ello. 

Y aquí viene mi razón de escribir esta entrada.

No importa lo que creas. Puedes tener una religión o ser ateo. Puedes tener una posición política o considerarte neutro. Puedes tener una filosofía de vida o vivir como te va pareciendo a medida que las cosas van ocurriendo. Puedes hacer todo esto y más, pero siempre y cuando lo creas y lo vivas porque así tú lo consideras y has decidido.

Está bien que aun compartas las mismas opiniones que familiares y amigos. Está bien que en un principio hayas heredado todo un bagaje de valores y creencias. Ahora, como adulto, es tu misión cuestionarlo. Y no por el simple hecho de cuestionar. No se trata de ser rebelde. No se trata de creer cosas distintas a las que has creído siempre. 

Se trata de que ahora eres independiente. Has crecido. Te han formado, te has formado. ¿No crees que es hora de construir tu vida de acuerdo a lo que se adapta a ti? Esa vida puede ser exactamente la que ya tienes. Esa vida puede incluir exactamente lo que ya crees. O, esa vida puede tener partes distintas ahora.

Lo importante es que sepas lo que creas y que creas en lo que consideras mejor para ti, lo que se adapte mejor a tu perspectiva de vida. ¿Cuál es tu perspectiva de vida? ¿Por qué?

¿Sabes en lo que crees o solo repites como un loro las consignas que te han rodeado desde siempre? Si tu respuesta es sí, excelente. Si tu respuesta es no, comienza entonces a buscar razones y argumentos. Comienza a entender de qué se trata ese valor, esa filosofía o esa corriente que defiendes. Y una vez te informes, decide si responde a tu conciencia.

La dignidad empieza por ti

“Vocablo que deriva del latín dignitas, que a su vez deriva de dignus, cuyo sentido implica una posición de prestigio o decoro, ‘que merece’ y que corresponde en su sentido griego a axios o digno, valioso, apreciado, precioso, merecedor” (Martínez, V.).

¿Qué se entiende por dignidad humana?

Según la Guía de Formación Cívica proporcionada por la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, la dignidad humana, 

 

“alude a la cualidad esencial del ser humano… en virtud de la cual se distingue lo humano de lo no humano. La dignidad aparece, pues como una seña de identidad del ser humano, como ser dotado de inteligencia y libertad, como ser moral”.

 

Continúa explicando que esta cualidad nos permite, entre otras cosas, “aprender, transmitir nuestra cultura [y] tener el dominio de nosotros mismos, es decir, tener la voluntad para dirigir nuestra conducta o comportamiento….” Asimismo, nos posibilita adherirnos a valores y “sobre todo, [a] tener conciencia de nosotros mismos y de nuestra existencia”.

En palabras simples, “la dignidad es ser tratado como lo que se es”. Y, ¿qué somos? El Prof. Víctor Martínez explora el tema en su artículo “Reflexiones sobre la dignidad humana en la actualidad”. Como ya comentamos anteriormente, somos seres capaces de auto-gobernarnos y comprendernos, no solo como individuos, sino como miembros de una sociedad. 

De esta forma, el Prof. Martínez explica que la dignidad, en su forma más utilizada, es el trato respetuoso a las personas por el simple hecho de ser seres humanos. Es esa autonomía y toma de decisiones que nos hace únicos.

 

La dignidad empieza por ti

Ya hemos visto que con el solo hecho de ser seres humanos, somos dignos. Dejemos a un lado todos los enfoques filosóficos, bioéticos y de cualquier otra índole. Enfoquémonos en esa simple idea, la dignidad empieza por ti.

Ser digno significa que tienes la capacidad de tomar tus propias decisiones, de hacerte responsable por tu camino, de conocerte y apreciarte. Antes de demandar que otro te trate con dignidad, respétate tú mismo. 

Si no te aprecias o no te crees suficiente nadie más lo hará por ti. Si dejas que siga sonando esa canción que te repitieron desde pequeño y que cantaba que no podrías surgir en la vida por tu condición socioeconómica, en efecto tu condición no cambiará. Y no me mal interpretes. Sé que se necesitan ciertas estructuras y condiciones externas para solucionar problemas reales de la vida diaria. Mas, permíteme darte un ejemplo. Nunca voy a olvidar a una compañera de estudio que en mi opinión, era una de las más talentosas del salón. Había nacido en el seno de una familia relativamente humilde. Ello la convencía de que no surgiría en la vida. Su situación familiar, su situación socioeconómica no cambiaría hiciera lo que hiciera. Nació pobre, morirá pobre (esa era básicamente su creencia). 

Entonces, ¿eres merecedor? ¿Eres digno de respeto? Sí.

Ejerce tu autonomía, tu capacidad de aprendizaje, tu auto-conocimiento como herramientas para crecer. Despójate de ataduras auto-impuestas o impuestas por otros. Antes de salir a la calle a gritar dignidad, quiérete, respétate y aprende a aplicar ese concepto en ti mismo y en los demás.

Como dice Rupaul, si no te amas a ti mismo cómo te va a amar otra persona. Si no te crees digno, cómo otro te va a considerar digno.