¿Es posible llevar una vida más orgánica?

Hace más de seis meses, comenzamos nuestro cambio hacia una vida más orgánica y ecológica. No solo estábamos conscientes del impacto que nuestros hábitos, en especial alimenticios, tenían sobre el medio ambiente, sino que ahora también sabíamos que nuestra salud y bienestar podían estar en riesgo. ¿A qué me refiero con esto? En nuestra serie sobre ecosalud, discutimos cómo las grandes empresas no solo dañan los recursos naturales para fabricar sus productos, sino cómo también les importa poco la salud de sus consumidores. Y uno, cree que porque el producto se encuentra en el anaquel, ha pasado por toda una serie de controles de seguridad. Pues, no.

*Si nos has leído nuestra serie ecosalud, puedes encontrar los enlaces al final del post.

Y que esto sea un recordatorio de que nuestra salud y la del planeta, están en nuestras manos. La ignorancia es nuestro peor enemigo. Si nos informamos de lo que compramos y comemos, no habrá industria o persona que nos engañe.

Cambio hacia un estilo de vida más saludable

Ahora, el conocimiento no basta sin la acción coherente. Este estilo de vida puede no ser sencillo. Para nosotros, la transición no ha sido fácil, más que todo por factores externos.

¿Qué se requiere?

  1. Revisar las etiquetas de los productos y alimentos para evitar el aceite de palma (descarga la guía aquí)
  2. Revisar una vez más esas etiquetas en busca de químicos no deseados (parabenos, sulfatos, aluminio, etc.)
  3. Remplazar la comida rápida por alimentos más naturales
  4. Evitar en lo posible alimentos procesados altos en sales, azúcar y grasas saturadas (descarga la guía aquí)
  5. Disminuir el consumo de alimentos derivados de animales
  6. Evitar la compra de productos con envases de plástico o materiales no reciclables
  7. Disminuir en general los desperdicios

¿Cuáles han sido los resultados?

  • Es difícil encontrar productos que no contengan aceite de palma o sus derivados y a la vez carezcan de químicos dañinos para la salud. Suele ser o uno o lo otro.
NOTA: es posible que estos químicos provengan de otro aceite que no sea de la palma. Sin embargo, a menos que la compañía lo indique o uno logre comunicarse con ellos, es imposible saber la proveniencia de los ingredientes.
  • Encontrar una marca 100% orgánica ha sido un reto. Al revisar el catálogo de sus productos, algunos, por ejemplo no contienen aceite de palma, pero otros sí. Lo ideal sería no solo no comprar productos con este aceite, sino no apoyar en absoluto aquellas marcas con así sea un producto que sí lo tenga.
NOTA: He optado por hacer excepciones y adquirir productos sin 
aceite de palma de aquellas marcas que aun cuando no sean 100% 
orgánicas,su volumen de producción es considerablemente menor a las 
grandes compañías contaminantes.
  • Algunos productos, sobre todo de higiene y cuidado personal, son muy costosos o no rinden lo suficiente. Apruebo la vida orgánica, pero todo debe tener un balance. Puede que uno encuentre el producto perfecto, pero a un costo de USD 30 vs su equivalente comercial en USD 6, tampoco tiene sentido.
  • Es factible evitar la mayoría de los productos procesados. Mas, sí existe, al menos en nuestro caso, un reto con las meriendas. Dado que casi todas las galletas y productos similares contienen no solo aceite de palma, sino una gran cantidad de químicos, las opciones se nos reducen considerablemente. Hemos recurrido a los frutos secos. Ahora, estos no rinden mucho.
  • No somos veganos. Ahora, no solemos comprar carne en casa. Mas en restaurantes y reuniones, podemos darnos un gusto de vez en cuando. Estamos probando la carne de soya. Sabe diferente y hay que acostumbrarse a su textura, pero cuesta un tercio del precio de una bandeja de carne normal, rinde el triple y no contaminas el ambiente ni apoyas el maltrato de animales. Dejar de comer queso y pavo ahí si es más difícil. ¿Con qué vas a rellenar la arepa o un sandwich? Una vez más, el balance lo es todo. A punta de mermelada nada más, el paladar se va a obstinar muy rápido. Y finalmente, compramos huevos de gallinas libres. Hay algunas granjas que los venden a precios razonables.
NOTA: existen quesos de origen vegetal, pero adivinen, tienen aceite de palma. Entonces, ¿cuál es el mejor de los males a optar por, los animales o el medio ambiente? Aun no he descifrado esta ecuación.
  • El plástico está por doquier y honestamente se necesita un apoyo de la industria manufacturera para solucionar este problema. Sí, uno puede reducir sus desperdicios plásticos (más adelante les comento sobre esto), pero desafortunadamente no hay champú ni jabón líquido en envase que no sea de este material (¡si conocen alguno soy todo ojos, escríbanme!).

Mis recomendaciones

  1. Recicla: a lo mejor no puedes deshacerte de todo el plástico y no sabemos claramente a dónde va a parar aun cuando lo reciclemos, pero al menos contribuimos. Eso sí, procura que los envases sean “reciclables”.
  2. Busca opciones que se acomoden a ti: por las comillas anteriores, se pueden dar cuenta que no confío mucho en eso de bolsas de supermercado o envases de plástico reciclables o biodegradables o compostables (you name it!). Aun así, la buena noticia es que ahora colocan containers específicamente para ellos. Pero, si quieres ir un poco más allá, nosotros optamos por comprar bolsas de papel kraft para la basura y nos funcionan de maravilla. Hay quienes las hacen con papel de periódico.
  3. Dona o vende: toda la ropa o productos que ya no uses, dónalos o véndelos. Simplificas tus espacios y ayudas a quien lo necesita. Lo mejor de todo es que menos cosas terminan en la basura.
  4. Opta por productos lo más orgánicos posible: si no sabes por donde empezar, te recomiendo (en Chile) Dellanatura, Denda y Sabores del Castillo.
  5. Algunas marcas y productos que me gustan:
    • Burt’s Bees: no todos sus productos son 100% orgánicos. Yo utilizo esta crema corporal y labial en particular, dado que son los únicos sin aceite de palma de toda su gama de opciones.
    • Le Petit Olivier: mismo caso que Burt’s Bees, pero al menos el jabón líquido que les muestro es natural y viene en aromas muy ricas.

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    • Apícola del alba: señalan expresamente que sus productos son vegetarianos y no contienen parabenos, sal, aceite de palma ni perfumes sintéticos. Particularmente, he probado el champú con buenos resultados y precio decente.

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Siempre está también la opción DIY. Casi todos mis productos de limpieza son caseros a base de vinagre, vodka, etc. Si dudan de su efectividad, puedo asegurarles que me funcionan mejor que los productos comerciales que compraba antes y te ahorras dinero. También hay algunas marcas como Frosch o Freemet con productos de este tipo.

Y para cerrar las recomendaciones, quiero hablar en particular de los desodorantes y pastas dentales. El primero ha sido un gran tema para nosotros. Las dos marcas orgánicas que hemos probado no han tenido resultados satisfactorios y monetariamente hablando dejan un poco que desear. Sin embargo, me contenta decir que la receta casera, si bien al principio no parecía haber quedado bien (el aceite de coco a veces se derrite, pero se mete un rato en la nevera y ya), funciona perfecto. Y en relación a las pastas, existen de textura arcillosa y ahora estamos probando la marca Splat (un poco más natural que las comerciales).

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Si conoces otras marcas o productos naturales, por favor compártelos en la sección de comentarios. Este es un esfuerzo conjunto por nuestra salud y la del medio ambiente.

NOTA: No recibo ninguna comisión por la opinión y promoción de los  productos y marcas mencionadas en este post.
Serie ecosalud:
Parte I: Calentamiento global, ¿qué es y cómo nos afecta?
Parte II: El conflicto del aceite de palma
Aceite de palma: ¿qué es, para qué sirve y cuál es el conflicto?
Los monstruos de la industria involucrados en el conflicto
Alternativas para darle fin al conflicto
Los disfraces del aceite de palma: ¿que son estos químicos?
Parte III: ¿Por qué disminuir o evitar el consumo de comida rápida?
Parte IV: Todo sobre la comida procesada
Comida procesada vs comida natural
Alternativas a la comida procesada

Juntos por la ecosalud (Parte IVb) – Alternativas a la comida procesada

Ya comentamos en el post anterior, qué es la comida procesada y cómo seleccionar alimentos que no sean perjudiciales para nosotros. Les recuerdo que pueden descargar la guía para ayudarse a comprar en el supermercado y evitar altos niveles de azúcar, grasas y sal.

En esta oportunidad, quiero mostrarles algunas opciones aun más naturales. Ya sabemos que casi todo es procesado, ciertamente. Así que, veamos qué otras alternativas tenemos.

Mientras más integral mejor

Prefiere los alimentos integrales. Son menos procesados y por ende, conservan más sus nutrientes. Puedes encontrar pastas, arroz, avena, entre otros.

Si de italiano vamos a hablar

Les recomiendo (al menos en Chile) las marcas Talliani y Barilla. La primera tiene opciones de pasta integral. Barilla, por su parte, produce salsas más premium; y por premium me refiero a que clasifican dentro de los alimentos menos procesados. Si revisan sus ingredientes, notarán que no incluyen sabores artificiales ni muchos químicos (al menos algunas). Prefieran aquellas que sean lo más bajas en sodio posible.

Para los que les gusta cocinar…

Aquí les presento algunas recetas para preparar sus propias salsas y más.

  • Ketchup:

Receta de Directo al Paladar

Receta del chef español Martín Berasategui, cortesía de Cookpad.

Y si eres más visual, aquí te comparto un video de Recetas tradicionales de cocina.

Si refrigeras la salsa puede durarte varios días. Más, te dejo algunos consejos para que la salsa se conserve durante más tiempo.

  • Mayonesa:

Aquí te comparto una variedad de recetas para preparar mayonesa casera, las hay sin huevos, con huevos, etc.

Entre gustos y sabores, otro sitio con múltiples recetas.

Y por supuesto, un video.

  • Mostaza:

Receta de Directo al Paladar

Recetas de variedades de mostaza por Liga de alimentación

Receta del chef Gerardo Richo en video

Pruébenlas y me cuentan cómo les fue y cuál receta les gustó más.

Ahora, ¿se acuerdan que los cubitos (de pollo, verduras y carne) además de ser procesados contienen aceite de palma? Pues no te pierdas este video donde les muestro una alternativa saludable y ecológica para hacer sus propios caldos de vegetales.

Y para cuando prepares pollo, prefiérelo sancochado. Guarda el caldo en hieleras y congélalo. Cada vez que necesites agregar un toque de sabor, solo tienes que tomar un hielo.

Y si eres apasionado de la cocina… Anímate a hacer tu propio pan. Prepara tu masa madre. Permite que se dé el proceso de fermentación natural. No uses levadura. Que la harina en contacto con el agua y el aire hagan su magia. ¡Y voilá, pan saludable para toda la familia! (Eso sí, si eres alérgico al gluten o celíaco, esta receta no te va a funcionar).

Opciones saludables siempre hay. ¿Y tú, qué vas a preferir?

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Juntos por la ecosalud (Parte IV) – Comida de caja vs. comida de verdad

La conveniencia… o flojera… ¿cuál es tu excusa?

Es verdad, vivimos en un mundo acelerado y tan es así que cada vez cobran más fuerza todos los movimientos, filosofías, estudios y demás que hablan de bajarle dos a todo. Hace varios años o décadas eran impensables las investigaciones científicas sobre felicidad. Sabíamos mucho sobre depresión, sobre enfermedades… pero y ¿qué de lo positivo?

Surge la psicología positiva, aun un tanto incipiente me atrevo a decir, pero ahí vamos.  El mindfulness, una filosofía muy antigua, empieza a ponerse de moda, en especial como herramienta de programas anti-estrés. En los últimos meses aparecen cada vez más documentales sobre felicidad, minimalismo, estilo de vida, salud, etc. Parece un llamado de atención, ¿no creen ustedes?

Volviendo al tema que nos compete, conveniencia, flojera… Esa aceleración nos ha inmerso en un ciclo vicioso de rapidez. Hay que hacer más trabajo en menos tiempo, no tenemos espacio para las comidas, más vale meter una sopa lista al microondas y ¡pop! mágicamente tengo mi almuerzo listo en 5 minutos.

Otros, bueno es que no sé cocinar; es que mi mamá nunca nos cocinó; me da fastidio; ya llevo tantos años comiendo así y viviendo así, que ya que daño me van a hacer las cosas…

Puedes buscar todas las excusas y ‘argumentos’ que quieras. Cada quien sabe lo que hace y toma las decisiones que quiera tomar. Sin embargo, como parte de esta serie, es un tanto mi responsabilidad y deseo que cada uno de nosotros tome conciencia de precisamente esas decisiones. Así que aquí va.

¿Qué es la comida procesada?

Según el National Health Service (NHS) del Reino Unido, “el término comida procesada aplica a todo alimento, cuyo estado natural ha sido alterado de alguna manera, ya sea por razones de seguridad o conveniencia”. Agrega que no necesariamente esta comida es dañina, mas suele contener sal, azúcar y grasas añadidas.

Aun si cocinamos desde cero, nos toca utilizar productos procesados. En realidad, casi todo es procesado, desde el cereal hasta el queso. Es decir, casi todo lo que compramos clasifica como comida procesada. Pero, no se alarmen. Tal como reseña el nutricionista Sian Porter, en el mismo artículo:

“No toda la comida procesada es una mala elección. Algunos alimentos requieren ser procesados para que sean seguros para el consumo, como el caso de la leche, la cual necesita ser pasteurizada para extraer bacterias dañinas. Otros alimentos requieren ser procesados para que sean apropiados de usar, tal como ocurre con el caso del prensado de semillas para obtener aceite”.

Como ya se dijo anteriormente, el problema está en esas sales, azúcares y grasas añadidas que no tienen más que el fin de hacer estos alimentos más tentadores, así como menos perecederos. Por ende, terminamos consumiendo mayores cantidades a las recomendadas. En este sentido, aplaudo la ley o iniciativa en Chile de marcar los productos con etiquetas bien notorias para resaltar su alto contenido precisamente en estos tres componentes. A veces, toca comprarlos, pero ciertamente ayuda a abstenerse y preferir opciones más sanas cuando existen.

Para mis lectores de otras latitudes, aquí les comparto los niveles que pueden indicarles cuándo un alimento tiene alto o bajo contenido de estos ingredientes (cortesía de NHS):

  • Grasas totales

Bajo: 3g o menos de grasa por 100g

Alto: más de 17,5g de grasa por 100

  • Grasas saturadas

Bajo: 1,5g o menos por 100g

Alto: más de 5g de grasas saturadas por 100g

  • Azúcares

Bajo: 5g o menos de azúcares totales por 100g

Alto: más de 22,5g del total de azúcares por 100g

  • Sal

Bajo: 0,3g o menos por 100g (0,1g de sodio)

Alto: más de 1,5g de sal por 100g (0,6g de sodio)

Puedes descargar la ficha para ayudarte a comprar en el supermercado aquí.

¿Cómo comprar entonces alimentos procesados?

  1. Como ya dijimos, primero hay que fijarse en el contenido de azúcares, sal y grasas presentes en los alimentos. Una vez más, hay que voltear y familiarizarse con las etiquetas de ingredientes y valores nutricionales.
  2. Y en segundo lugar, como dice Torey Armul, vocero de la Academy of Nutrition and Dietetics, “el truco está en distinguir entre alimentos poco procesados versus altamente procesados“.

Los poco procesados incluyen manzanas pre-cortadas, huevos duros, atún en lata y vegetales congelados.” Son básicamente alimentos cuyo procesamiento es menor y más por un tema de conveniencia de uso. Armul considera que son opciones nutritivas y convenientes para aquellos que no disponen de mucho tiempo. Eso sí, ojo con el aceite de palma y sus derivados, en algunos casos.

Continúa diciendo que “los alimentos altamente procesados pueden reconocerse como alimentos que difieren a su forma original, como las papas fritas de bolsa, galletas de soda, así como alimentos que no se dan como tal de forma natural, entiéndanse por bebidas gaseosas, donas, galletas y caramelos”. Dentro del rango, se incluyen alimentos como pizza congelada y comidas de microondas como ejemplos de mayor procesamiento.

En resumen

La idea entonces es comprar productos que:

  1. Sean lo más naturales posible
  2. Posean la menor cantidad de químicos añadidos o sustancias artificiales
  3. Mantengan niveles razonables de azúcar, grasas y sal

Efectos perjudiciales para la salud y el medioambiente

Todos sabemos que los excesos son malos. Por ende, ingerir comida procesada alta en los componentes que ya mencionamos, puede tener serias consecuencias: resistencia a la insulina, niveles altos de triglicéridos, aumento del colesterol, cardiopatías, diabetes, obesidad, cáncer, entre otros.

Asimismo, la producción de los alimentos puede conllevar a altos niveles de desperdicio y contaminación, deterioro de lo suelos por el monocultivo y utilización de pesticidas y fertilizantes y por supuesto, lo típico, emisiones de CO2, etc.

Así que ya sabes, si te preocupa tu salud y deseas conservar el planeta, cámbiate a un consumo consciente. Próximamente, estaré investigando y trayéndoles alternativas para conocer mejor la comida procesada y encontrar las mejores alternativas posibles.

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Juntos por la ecosalud (Parte III) – ¿Qué tanto te gusta un patio de comida?

No soy quien para decirles que deben dejar de comer comida rápida. Yo misma la consumo. Ciertamente, a veces tiene un sabor que parece irresistible e irremplazable. Todos sabemos, sin embargo, que la comida rápida no es la más saludable de todas. Y lo más sorprendente, es que si preguntas en la calle a personas que son dependientes de esta comida, te dirán que saben el mal que les hace, y aun así no piensan cambiar de hábito. No parecen tener problema en decirte que saben que morirán jóvenes porque total, es ‘la vida que eligieron vivir’.

Esto fue exactamente lo que le sucedió a Joe Cross al entrevistar a personas para su documental Fat, Sick & Nearly Dead (pueden encontrarlo en Netflix). Joe era una persona como cualquiera de nosotros. Sin embargo, sufría de obesidad, era adicto a la comida rápida, no tenía tiempo y a lo mejor ni ganas de llevar un estilo de vida más saludable y luego se enfermó. Decidió tomar las riendas de su salud y comenzó un proyecto de desintoxicación. Durante unos meses solo ingirió jugos de frutas y verduras, alrededor de cuatro veces al día, todos los días.

Spoiler Alert! Joe bajó increíblemente de peso, dejó de tomar pastillas y ahora hace ejercicio y lleva una vida más balanceada.

Ahora, en su documental, nos explica más sobre la composición de las frutas y verduras, así como de la comida chatarra. Ese sabor irresistible, sí, es a propósito. Ese ‘se me hace agua la boca’ es adictivo. ¿Para qué? Pues, la respuesta obvia, para que no dejes de consumir esos productos.

Un pequeño secreto

Al principio puede parecerles difícil. Pensar en no saborear las papas fritas perfectas de Mc Donald’s o las hamburguesas de tu cadena favorita, etc. a lo mejor es mucho pedir. No obstante, por experiencia propia, cuando uno se inclina hacia la comida sana preparada en casa, en restaurantes y sitios similares, nuestras papilas gustativas se van transformando, al igual que con la desintoxicación que experimentó Joe. La comida sana es deliciosa, y hasta más que la comida chatarra. Tal vez, no tiene ese químico milagroso que te hace adictivo sin mucho esfuerzo o sin siquiera quererlo. Pero eso es bueno, precisamente, no hay químicos (en otro post hablaremos de la comida procesada y de los productos que inevitablemente compramos para cocinar).

Te aseguro, que si redujeras un poco el consumo de comida chatarra, hasta el refresco, te va a saber todo muy distinto cuando lo vuelvas a probar. Y es posible que hasta rechaces un poco los sabores. No te sorprendas si tu vaso queda por la mitad o si no te comes todas las papas. Pruébalo y me cuentas. Yo lo intenté, me funcionó, comemos aun, sí, pero menos, y la diferencia se siente y se nota.

A lo mejor, no se trata de eliminarla por completo, pero sí de comerla de forma moderada. Al final, si nos privamos, la iremos a buscar porque sabemos que el ser humano tiene una debilidad por lo prohibido. Pero, si la moderamos y con eso nos desacostumbramos un poco, tal vez no vamos a querer volver pronto.

¿Necesitas más incentivos?

La comida rápida suele tener mucho carbohidrato, azúcar añadida, grasas poco saludables y sal. Son altas en caloría y poco nutritivas. Así que, no es de sorprenderse  si vemos efectos como aumento de peso, problemas del corazón, diabetes… y esperemos la lista no sea tan larga. Quisiera compartirles una imagen publicada en Healthline, donde Ann Pietrangelo y Ella Carey nos muestran los efectos de la comida rápida en nuestro cuerpo:

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*Imagen adaptada y traducida al español

Por su parte, y tal como señala Grant Stoddard, en su artículo “20 Things that Happen to Your Body When You Eat Fast Food”, la comida rápida es barata y conveniente y nos la hacen atractiva cuando somos jóvenes para capturarnos como clientes de por vida. Sin embargo, y cito: “Si comemos mucha de esta comida, la esperanza de vida de ese consumidor frecuente puede ser mucho más corta de si hubiera comido más alimentos no asociados [con estas cadenas]”.

Así que en resumidas, nos volvemos dependientes de la comida rápida, la comemos mucho, pero nos alimentamos poco. Así que somos obesos, pero nos sigue dando hambre. Y Stoddard continúa añadiéndonos más efectos negativos de su consumo: mayor riesgo de padecer cáncer, declive de tus funciones cognitivas y de tu memoria, deterioro de la piel, posible deterioro mental, aumento de las preocupaciones, debilidad ósea, letargo, entre otras.

Y por si no fuera suficiente, One Green Planet nos viene con más: depresión, vejez prematura, dependencia a la aspirina, más los efectos en los animales y el medio ambiente. La mayoría de las carnes y otros insumos necesarios para preparar la comida rápida se produce en granjas industriales, donde sabemos que las condiciones para los animales son nefastas y hasta crueles. Asimismo, les inyectan hormonas para acelerar su crecimiento y la producción ya sea de leche o huevos, etc., y se matan grandes cantidades de animales rápidamente, dado que como ya leyeron la palabra es “granja industrial”.

Por su parte, cada vez desechamos más plástico al medio ambiente (pitillos, tapas, envases…), lo cual tarda una eternidad en descomponerse. Más adelante en esta serie, hablaremos de este tema. Asimismo, hay mayor contaminación del agua por todos los fertilizantes, drogas y hormonas que utilizan. Y, ¿sabías que al consumir comida rápida estás aumentando tu huella de carbono? Pues sí, así que de esta forma estamos siendo responsables de la liberación de gases de invernadero a la atmósfera (lo que ya vimos en la primera parte de esta serie, contribuye al cambio climático).

Vuelvo y repito, tal vez no se trata de eliminar y privarnos del todo de la comida rápida, al menos no al principio. Pero, sí se puede tratar de experimentar, reducir su consumo y ver los efectos. Ahora, no nos vamos a poner paranoicos con todas las posibles consecuencias negativas de esta comida, pero sí vale la pena analizar toda la cadena de desperdicio, contaminación y deterioro que trae consigo tanto para nosotros como para el medio ambiente. Sería sensato tomarse un tiempo para pensar si en verdad ese sabor y esa comida vale por todos esos efectos perjudiciales y qué planeta y qué hábitos le queremos traspasar y enseñar a las próximas generaciones.

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¡Vuelve la serie!

Queridos lectores,

Estoy muy contenta de anunciarles hoy que esta semana volvemos con la serie “Juntos por la ecosalud”. Mañana se publica su parte III. Así que manténganse en sintonía para más posts inspirados en nuestra salud y la del medio ambiente.

…porque juntos, podemos mejorar nuestra planeta…

 

 

Juntos por la ecosalud – Resumen partes I y II

Antes de continuar con las próximas etapas de nuestra serie ecosalud, quisiera que hagamos una pausa y reflexionemos sobre todo lo que hemos discutido hasta ahora.

Hemos compartido con ustedes las partes I y II de la serie:

  • Parte II: El conflicto del aceite de palma
  1. Aceite de palma: ¿qué es, para qué sirve y cuál es el conflicto?
  2. Los monstruos de la industria involucrados en el conflicto
  3. Alternativas para darle fin al conflicto
  4. Los disfraces del aceite de palma: ¿qué son estos químicos?

¿Nuestro tema central? El calentamiento global. ¿Cómo podemos contribuir a detenerlo? Te invito a que me acompañes en este viaje de exploración. ¿Te perdiste algún post? No hay problema. Aquí te contamos un resumen.

Ya yo comencé con mi despensa. ¿Y tú? Imprime esta cheat sheet para tus próximas compras. Happy fishing!

cheatsheet

Juntos por la ecosalud – Parte II.d

 

Los más de 200 nombres del aceite de palma

Como ya vimos, un producto puede contener aceite de palma aun cuando se eviten palabras evidentes como palma, palmitate o similares. Existe una gran cantidad de químicos que disfrazan el uso del aceite. Exploremos un poco.

Si observamos la lista de derivados de este aceite, podemos obtener algunas conclusiones que nos ayudan a identificarlos en las etiquetas de los productos.

  • Los químicos que contengan estearato (stearate) o sulfatos (sulfate) suelen derivar de la palma.
  • Podríamos decir que es sospechable si algún químico termina en “ato” (“ate” en inglés), como por ejemplo, laurato, laurilsulfato, lactilato, entre otros.
  • Por supuesto, ya sabemos que hay que evitar los aceites vegetales, glicerina vegetales y todo lo que exprese la palabra vegetales sin especificar su tipo (soya, canola, palma, girasol, etc.)
  • Asimismo, aquellos productos que contengan ácidos grasos son sospechosos también.

Los químicos prevalentes

Ciertamente, es un tanto difícil aprenderse todos estos químicos. Sin embargo, hay algunos que parecen resaltar. Así que podemos empezar por aquellos más comunes entre los productos e irnos especializando cada vez más.

  • Lauril sulfato de sodio/laurato sulfato de sodio (sodium lauryl/laureth sulfate): estos son dos químicos muy similares que provienen del aceite de petróleo, aceite de palma o aceite de coco. Como puede observarse, no significa necesariamente que los productos que lo contengan contribuyen al conflicto de la palma. Sin embargo, dado que el aceite de palma es el más económico de producir, pues sin duda la mayoría de los productos serán elaborados a partir de este. De esta forma, se puede recurrir a preguntar a las empresas de los productos que nos gustan de donde proviene su materia prima. Algunas responderán y otras no, pero se puede intentar. ¿Por qué está tan presente en los productos? Por una parte, es un agente limpiador, de allí a que se encuentre en productos de limpieza y de aseo personal. Y por el otro lado, ayuda a crear espuma. Además, es barato.

Sin hablar mucho de la parte científica y técnica, está claro que una pasta de dientes o un champú que hace espuma va a ser más atractivo que aquellos que no. ¿Por qué? Por la simple razón de que la espuma nos da la sensación de que nos estamos limpiando bien. Sin espuma es como si no estuviéramos seguros que el producto está haciendo efecto. No obstante, y tal como señalan algunas fuentes: “El efecto espumoso de los jabones no mejora la capacidad de limpieza, pero se añade más bien para lograr que el producto sea visualmente más atractivo”.

Ahora yo les pregunto, ¿prefieren simplemente lo atractivo o lo sano y ecológico?

Por su parte, otras fuentes señalan de que este detergente o agente químico es abrasivo para la piel. Su uso constante puede contribuir a la irritación de la piel y del cuero cabelludo y a la caspa. Es una sustancia desengrasaste muy efectiva. Tal es así, que “se utiliza comúnmente en pruebas de laboratorio para dañar la piel de forma intencional”. Mas, existe mucha controversia sobre los efectos perjudiciales de estos dos químicos. Así que, fuera del conflicto medio ambiental, queda en manos de cada quien tomar el riesgo de usarlo o no.

  • Glicerina o glicerol: es muy probable que hayamos escuchado sobre los beneficios de la glicerina, por lo que me sorprendió encontrarla en la lista de compuestos a evitar. La glicerina es un alcohol que tiene propiedades hidratantes. Está presente en diversos productos de cuidado de la piel e inclusive en jarabes para la tos (Vibrasalud). Si deseas más información sobre los beneficios de la glicerina, haz clic aquí.

Resulta que esta puede extraerse de la grasa animal o vegetal. La glicerina vegetal ciertamente proviene de aceites como el de palma, soya, oliva y coco. No hace falta explicar más su relación con el conflicto que hemos venido describiendo en los últimos posts. ¿Cómo saber de donde proviene? Pues al parecer consultando al productor.

  • Ácido esteárico: es un ácido graso saturado que se encuentra en las grasas animales y vegetales. Cuando se une con magnesio forma el estearato. El compuesto resultante tiene propiedades lubricantes. Y, además de las controversias sobre sus efectos perjudiciales o beneficiosos, lo adivinaron, usualmente proviene del aceite de palma.

En realidad, muchos de estos químicos no provienen de la palma. Como pudieron notar existen otros aceites de los cuales se pueden extraer. Claro está que esta información es de desconocimiento público. Solo quien manufactura estos productos estará al tanto de donde provienen sus ingredientes. Está en cada uno de nosotros buscar esa información, si es posible, o reducir o no su consumo en pro de nuestra salud y del medio ambiente.

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Juntos por la ecosalud – Parte II.c

 

En las últimas publicaciones, hemos brindado datos suficientes sobre la destrucción de las selvas para el cultivo de la palma africana y la posterior extracción de su aceite. Hemos también hablado sobre las consecuencias de esta deforestación. Asimismo, hemos encontrado que este famoso y popular aceite, que se encuentra en gran cantidad de productos de nuestro consumo diario, no es del todo beneficioso siquiera para nuestra salud.

Por su parte, ya sabemos y queda en nuestras manos contribuir a resolver este conflicto. ¿Cómo? Revisando las etiquetas de los productos, comprando aquellos que no contengan aceite de palma y sus derivados, evitando las grandes cadenas conflictivas (Starbucks, Pepsico, Bath & Body Works, entre tantas otras), etc.

Y es precisamente en este cambio en nuestro consumo que quiero enfocarme hoy. Si ya han intentado modificar sus hábitos alimenticios y de higiene en pro de este tema, se habrán dado cuenta que a veces no es fácil encontrar alternativas. Por cada producto que no tiene aceite de palma, hay millones que sí lo tienen. ¿Qué usamos entonces? ¿Dónde encontramos estos productos orgánicos?

Alternativas para la higiene y belleza

“Que no cunda el pánico”, les escribí en un post anterior. Y aquí les traigo algunas opciones.

  • Para los amantes de Bath & Body Works, les traigo The Body Shop. Eso sí, no olviden siempre revisar las etiquetas, ya que no todos los productos están libres de laurilsulfato de sodio y otros derivados del aceite de palma. Parece mentira, pero según fuentes, ¡el aceite aparece disfrazado en los productos con más de 200  nombres!

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Ahora, más allá de los ingredientes, The Body Shop International es miembro de la RSPO (Mesa Redonda sobre el Aceite de Palma Sostenible). Esta organización sin fines de lucro ha establecido ciertos estándares para “garantizar que la producción respete los derechos laborales y de las comunidades indígenas, que no se ocupen nuevas zonas de elevado valor medioambiental y que no se amenace la biodiversidad, además de promover prácticas agrícolas más limpias”. Según estos estándares, la empresa ha indicado que para el 2020, el 100% de su materia prima vendrá de fuentes sostenibles, lo que llaman su meta “Cero deforestación”. Asimismo, señalan que el 100% de sus compras actuales se efectúan de acuerdo a los estándares de la RSPO. Más aun, los derivados del aceite de palma que contienen sus productos también están certificados como sostenibles por esta misma organización.

Dicho esto, tal parece que sus productos pueden ser utilizados si se mantienen en esta dirección sostenible. Hay quienes no creen en esta idea. De hecho, según Greenpeace la RSPO no ha sido muy eficaz. Inclusive, hay empresas que creen estar comprando aceite de palma sostenible, mas sigue proviniendo de la deforestación conflictiva. Les coloco la opción y ambas caras de la moneda. Sean ustedes los jueces de su propio consumo.

  • Otra opción similar es Lush. Ciertamente, sus productos tienen un costo un poco elevado, y no todos están libres de los derivados del aceite de palma. Son otra compañía que indica tener una conciencia sobre el medio ambiente. Según señalan, “colocaron al aceite de palma en su libro negro y lo remplazaron por aceites más ecológicos en sus jabones”. Actualmente, se encuentran trabajando por eliminarlo del resto de sus productos.

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Algunos de los productos que resaltan, de carácter natural y orgánico, serían el talco, champú en polvo, desodorante en panela y otros de contextura similar.

  • Finalmente, les traigo la línea Le Petit Olivier. Son productos orgánicos elaborados en Francia. Pueden encontrar jabón líquido o en barra y otras opciones. Para aquellos que se encuentren en Chile, pueden comprarlos en la tienda Della Natura y Nutrition Zone (esta última en el Apumanque). Y, tienen su propio sitio web.

Estos jabones no contienen parabeno, ni aceite de palma, ni el tan trillado laurilsulfato de sodio. Como dirían por ahí, “my personal favorites”.

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También, pueden encontrar otras marcas y productos en Della Natura, como pastas de diente y desodorantes orgánicos, así como otros jabones y champú. Explora y encuentra tus favoritos.

Alternativas alimenticias

Iré revisando algunos de los productos conflictivos que les compartí en post anteriores.

  • Cubitos de verdura, carne o pollo: la solución es un tanto simple. Hagamos nuestro propio caldo cuando cocinemos pollo, carne o verduras. Podemos congelarlo y así conservarlo según nuestras necesidades.
  • Margarina vegetal: no creo haber encontrado ninguna margarina que no tuviera aceite de palma. La solución se llama mantequilla. Soprole o Colun tienen mantequillas en barra que no contienen este aceite. Sin embargo, recuerden consumirla de forma moderada.
  • Chocolate: si ya no queremos consumir Milky Way o Snickers o Nutella, siempre hay una opción más saludable y esta es el chocolate negro. Mientras más puro, mejor. A continuación algunos datos:

                    a. Nos ayuda a proteger el corazón.

                    b. Es rico en antioxidantes.

                    c. Estimula el flujo sanguíneo al cerebro.

                    d. Disminuye el colesterol.

                    e. Puede disminuir la presión arterial.

                    f. Es estimulante y por ende contribuye a nuestro estado de ánimo.

                    g. Mejora la función cognitiva.

                    h. Ayuda a proteger la piel de rayos ultravioleta.

  • Galletas y snacks: podemos recurrir a los frutos secos, galletas de arroz y otras opciones sin aceite de palma. También, los helados premium de San Francisco son una opción.

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Les dejo también una receta para remplazar las barras de cereales.

¿Conoces otros productos y marcas que ofrezcan soluciones al aceite de palma? Compártelas en los comentarios y ayúdanos a contribuir con la ecosalud.

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Juntos por la ecosalud – Parte II.b

 

Mientras escribía la entrada anterior no pude dejar de notar que es mucha la información que no sabemos en torno a todas estas temáticas. Mas, como dijo Balzac: “La ignorancia es la madre de todos los crímenes”. Por ende, si queremos colocar nuestro granito de arena, más vale informarnos. Así que decidí escribir un apartado B de esta segunda parte de nuestra serie ecosalud.

Como vimos anteriormente, la producción del aceite de palma está causando estragos de todo tipo. Se destruyen nuestras selvas y bosques, se extinguen animales debido a la deforestación, poblaciones indígenas quedan despojadas de sus hogares y se acelera el calentamiento global.

Los datos son perturbadores y los hechos aun más. Ya les coloqué un video sobre la extinción de los orangutanes, y como ese hay varios circulando, tratando de concienciarnos. Estos pobres animales son maltratados, mueren quemados durante las deforestaciones, los venden en el mercado negro e inclusive ¡los utilizan para prostitución!

¿Vamos a seguir permitiendo esto?

Únete a la lucha

¿Cómo podemos contribuir? Ya les comenté la importancia de voltear los productos para revisar sus ingredientes en la etiqueta. Ya les hablé de no comprar aquellos que contengan aceite de palma o cualquiera de sus derivados. Asimismo, ya estamos prevenidos de que si un producto no especifica el tipo de aceite vegetal que contiene es muy probable que sea de palma, y por ende, hay que sacarlo de nuestro carrito de compras.

Pero, ¿qué pasa cuando no podemos ver los ingredientes de las cosas que consumimos? ¿Qué pasa cuando no especifican en absoluto lo que contienen, es decir, no aparece ni un solo ingrediente en el envase?

Este post lo concebí con el fin de ayudarnos a responder estas preguntas. Sigue leyendo.

Los grandes monstruos

En esta lista les comparto los 20 monstruos de la industria más conocidos por estar involucrados en el conflicto del aceite de palma. ¡Hagámoslos responsables por sus acciones!

  1. Campbell Soup Company
  2. ConAgra Foods, Inc.
  3. Dunkin’ Brands Group, Inc.
  4. General Mill, Inc.
  5. Grupo Bimbo
  6. Hillshire Brands Company
  7. H.J. Heinz Company
  8. Hormel Foods Corporation
  9. Kellogg Company
  10. Kraft Food Group, Inc.
  11. Krispy Kreme Doughnuts Corp.
  12. Mars, Inc.
  13. Mondelez International, Inc.
  14. Nestlé S.A.
  15. Nissan Foods Holdings Co., Ltd.
  16. Pepsico, Inc. (Cabe destacar que se rehusan a parar la deforestación desmesurada)
  17. The Hershey Company
  18. The J.M. Smucker Company
  19. Toyo Susan Kaisha, Ltd.
  20. Unilever

Incluyamos a Procter & Gamble, empresa que también se encuentra en la lista de las “Dirty 19”.

Lo que no imaginabas

Además de la lista anterior, hay otras empresas que a lo mejor ni nos imaginaríamos que están involucradas en el conflicto. Si piensas en café, ¿lo asociarías con el aceite de palma?

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Lastimosamente, Starbucks es un proveedor de aceite de palma, quien debido a las presiones se comprometió a explotar este recurso de forma orgánica. A enero de 2016, aun no parecían verse los frutos de esta promesa. Y no solo contribuyen con la destrucción de ecosistemas, sino que también son conocidos por abusos a los derechos humanos.

Por su parte, hay otras cadenas que se han comprometido a salirse si se quiere del conflicto. Sin embargo, es importante que igual conozcamos cuáles son: McDonald’s, KFC, Dunkin’ Donuts, Krispy Kreme y sé que en la lista también debería aparecer Burger King (desconozco si se han comprometido a aliviar el problema).

Y para cerrar este apartado, la joya de la corona, las marcas de productos de belleza. Ninguna de mis pinturas de labio y perfumes contienen ingredientes en sus etiquetas. ¿Sorpresa? Pues L’Oreal, Chanel y Elizabeth Arden están en la lista de las 19 más sucias y quién sabe cuáles más estarán contribuyendo al problema también.

¡Lo encontré!

Cuando fui de expedición al supermercado para mostrarles productos que contienen aceite de palma, traté y traté de encontrar alguno dentro de las áreas de higiene personal y limpieza del hogar, dado que en alimentos es más obvio pensar en la utilización del aceite. Para mis sorpresa, no encontré NADA. ¿De verdad? Pero ahora ¡lo encontré!

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Hace poco llegó a Chile la famosa cadena Bath and Body Works. Imagino que te encantan sus olores, los envases, la experiencia de la tienda que está llena hasta el techo de cualquier cantidad de productos llamativos. ¡Not anymore please! Adivinaron, usan aceite de palma. Pero, que no cunda el pánico. Muy pronto les traeré alternativas. Nada que un poco de investigación no pueda subsanar.

Continuemos… productos de higiene personal y de limpieza… mmm… ¡Lo tengo! Antes, solo buscaba aceite de palma o cualquier derivado de la palabra palma en las etiquetas. Mas, desde que me topé con la lista que les compartí en el post anterior sobre los componentes a evitar en los productos, “el laurilsulfato de sodio” parece brillar por doquier: pasta de dientes Colgate, champú y acondicionador Dove, productos de la Roche-Posay, y de seguro todas las marcas similares que producen este tipo de productos.

Los invito al reto

Según mis investigaciones, casi todas las fuentes señalan que alrededor del 50% de los productos disponibles en el supermercado están hechos a base de aceite de palma. Ya todos entendemos la gravedad del tema, aunque sé que a veces es difícil identificarse con ello a menos que se viva en carne propia.

Pero, les pido que dejemos esa frase de ver para creer. ¿Cuántas veces nos hemos mantenido alejados de situaciones donde a lo mejor nuestra ayuda hubiera hecho la diferencia o al menos contribuido, solo porque no nos compete directamente o creemos que no nos afecta a nosotros? Allá los otros, ¿cierto?

Say no to palm oil”, una plataforma para concienciar sobre el consumo del aceite de palma, y fundada por el australiano Thomas King, nos trae este reto. ¿Quieres ayudar a aliviar el conflicto eliminando tu consumo de aceite de palma? Puedes hacerlo en 28 días. Haz clic aquí para más información. Encontrarás una guía para ir eliminando semana a semana los productos que contienen este aceite. Asimismo, verás algunas recetas y alternativas de remplazo. Como les dije anteriormente, durante toda esta serie de ecosalud, les estaré informando sobre marcas, tiendas y otros sustitutos para una vida y medio ambiente sanos.

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Juntos por la ecosalud – Parte II

 

Ahora que sabemos más sobre el calentamiento global podemos comenzar a trabajar por detenerlo y por salvar los diversos ecosistemas que permiten la vida en la Tierra. Y hablando de ecosistemas, el tema que nos compete hoy son nuestras selvas. En ellas, habita un sin fin de animales y plantas. Desafortunadamente, algunas especies se encuentran en peligro de extinción gracias a la tala y deforestación desmesurada.

¿Cuál es el verdadero problema?

Quedan tres áreas selváticas en nuestro planeta: la selva amazónica en Sudamérica, la selva del Congo y la selva tropical de Indonesia. De esta última, solo se mantiene en pie el 20%. El 80% de la selva ha sido destrozada por empresas que se benefician del aceite de palma. En otras palabras, si tuviéramos la oportunidad de sobrevolar esta zona en helicóptero, encontraríamos grandes terrenos con plantaciones de la palma africana.

¿Y qué con eso?

“El producto que más daños está provocando hoy en ciertos países del Sur es el denominado ‘ACEITE DE PALMA’” (Hernáiz, 2016).

Si no se han topado con este video aun, los invito a que lo vean con toda la seriedad que amerita esta situación. No les tomará ni un minuto.

¿Eliminar de la faz de nuestro planeta a quienes estudios han revelado como nuestros ancestros más cercanos? Si los orangutanes llegasen a extinguirse, ¿que queda, una vez más, de nuestra raza humana?

Además, ¿sabías que…?

No se trata solo de salvar a los orangutanes, sino también a los elefantes, rinocerontes, tigres y demás animales que necesitan de estas selvas para sobrevivir, así como las poblaciones indígenas que quedan desplazadas de sus hogares. Según datos encontrados, alrededor del 50% de los animales del planeta viven en las selvas tropicales. Además, estas permiten regular la temperatura alrededor del mundo (recuerden que tratamos de detener el cambio climático). Mas aun, tan solo la selva amazónica contiene 1/5 del agua dulce total disponible en la Tierra, siendo esta esencial para la vida, incluyéndonos.

¿Más cifras aterradoras? Cada día, las selvas y bosques se deforestan en proporciones equivalentes a aproximadamente 80.000 canchas de fútbol americano y esto conlleva a que cada diez años se extinga entre un 5% y un 10% de sus especies habitantes. Y no olvidemos que las selvas son una de nuestras principales fuentes de oxígeno.

¿Te queda alguna duda de por qué hay que cuidar y proteger nuestras selvas y bosques?

¿Aceite de palma?

En el documental Before the Flood, que les presenté en la entrada anterior y con cuyo trailer inicio nuevamente este post, se nos muestra la problemática alrededor del aceite de palma.

Pues resulta que este aceite es el más económico de producir, según fuentes del documental. Debido a esto, algunas empresas, monstruos de la industria, que requieren de aceite para sus productos han estado deforestando y acabando con nuestros bosques con el fin de plantar, extraer y producir este recurso.

El aceite de palma se obtiene de los frutos de la palma africana, la cual se encuentra y cultiva principalmente en Indonesia y Malasia (Spratt, 2014). Imagino que de allí se desprende el hecho de que las empresas recurran a estas zonas a deforestar y plantar. ¿Mas, a qué precio?

Por su parte, y tal como lo señala la Organización de Consumidores y Usuario (OCU), “El aceite de palma es el más utilizado del mundo… pese a que no es una alternativa idónea desde el punto de vista nutricional… [y siendo] lo más preocupante… su producción, ya que conlleva a excesos medioambientales y sociales”. Dicho esto, no solo su explotación conlleva a la extinción de animales, a la destrucción de ecosistemas y al calentamiento global, sino que encima ¿no es sano?

¿Qué tiene que ver el aceite de palma contigo?

Volvamos a leer la cita anterior: “El aceite de palma…no es una alternativa idónea desde el punto de vista nutricional… [y es preocupante su producción], ya que conlleva a excesos medioambientales y sociales” (OCU).

Este aceite está presente en productos como mantequilla, galletas, pasteles, comida procesada, jabones y detergentes, pastas de diente, champú, cosméticos, velas, entre otros. Algunas fuentes sostienen que dado su alto contenido de grasas saturadas podría generar un incremento en los niveles de colesterol si su consumo es prolongado, lo que a su vez trae consigo el riesgo a padecer enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, según otras fuentes, este solo sería el caso si el aceite se hidrogena, proceso que se lleva a cabo para convertir la grasa en sólida. Mas, por su parte, se le asocia a otros problemas como la obesidad, diabetes, entre otros (Hernáiz, 2016).

No dejes de leer este artículo de Cristina Hernáiz. Allí, encontrarás más detalle sobre los componentes que debes evitar en los productos que consumes, así como mayor información sobre los efectos perjudiciales del aceite de palma en la salud y medio ambiente. Tomemos conciencia hoy, porque mañana será muy tarde.

Ahora, volviendo a los productos, te invito a revisar tu despensa. ¿Cuántos encontraste con aceite de palma entre sus ingredientes? Espero que no muchos, ¿o sí?

Aquí te muestro algunos, ¿los reconoces?

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¡Fanáticos de la Nutella, ¿qué piensan ahora?! ¿Y saben otra cosa impresionante? Varios de los productos con aceite de palma que encontré, estaban en el anaquel de “lo sano y especial”. Queridos lectores, el llamado es a voltear los productos y leer las etiquetas”. Desconfíen de todo aquello que no especifique sus ingredientes y en este caso, que no indique cuál aceite vegetal contiene. Aquí les dejo una lista de los componentes que deben evitar:

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Al comprar estos productos estamos dándole permiso a estas empresas a explotar en desmedida nuestro medio ambiente. Ahora, ¿qué pasaría si dejáramos de hacerlo? Cada una de estas compañías depende de sus consumidores: Pepsico, Betty Crocker, Waitrose, Grupo Ferrero, Mondelez International/Nabisco, Mars, Ideal, Fuchs, Tía Rosa, Nestle, Unilever, Ecovida, Carozzi, Frutos del Maipo, Maggi, Watts… Si nosotros somos sus consumidores y dejamos de generarles ganancias, se verán obligados a buscar una mejor manera de producir sus alimentos y demás productos (a menos que quieran caer en la quiebra, cosa que sabemos que nadie quiere).

Ustedes dirán, ¿qué diferencia haría yo al dejar de comer en Burger King o Starbucks o dejar de comprar productos Quaker? Ni Pepsico ni Burger King ni Starbucks van a tomar conciencia del daño que causan y cómo contribuyen al calentamiento global porque una persona decidió no darles el gusto.

Ahora, yo me pregunto, ¿cuántos contactos tienes en Facebook, Twitter, Instagram, etc.? ¿Acaso no estamos en la era de la interconectividad y las redes?

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“La ignorancia es la madre de todos los crímenes”. – Honoré de Balzac

Algunas fuentes consultadas: