La daily: otra práctica ágil en familia

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Hace un tiempo les compartí la primera práctica ágil formal que incorporamos en la familia. Se trata del Family Meeting. En esta reunión hacemos un análisis de nuestra semana en términos de lo que logramos y apreciamos. Asimismo, nos preparamos para afrontar los desafíos de la semana siguiente.

Precisamente para afrontar lo que sea que tengamos que afrontar en esta nueva semana, hemos puesto en marcha otra práctica ágil. Hoy les presento nuestra Daily. Pero primero, ¿por qué adoptar prácticas ágiles? O mejor dicho ¿por qué ese apellido ágil?

La manera en que yo lo veo es así. La agilidad como filosofía de vida o mentalidad se centra en el esencialismo, en el menos es más. El minimalismo es algo que desde hace unos años hemos integrado en nuestra forma de ser. ¿Cómo puedo hacer las cosas simples, cómo puedo concentrarme en disfrutar de los pequeños detalles de la vida? ¿Cómo puedo soltar todas esas cosas extras y ruidosas del día a día? En estas preguntas centro mi práctica esencialista; volver a los valores y principios, quedarte con lo que funciona, desapegarte de lo que no necesitas y así dar espacio para lo que sí valoras y contribuye a la abundancia.

Sin entrar en detalles de marcos de trabajo, la agilidad te permite trabajar de manera tal que puedas ser efectivo y adaptable. Desde mi punto de vista (como no experta en el tema más practicante al fin), las prácticas ágiles que hemos adoptado dan un poco de orden al caos, sin volverse rígidas. Son estructuras flexibles que te ayudan a tener un hábito de trabajo, un orden, un foco más claro, y aun así llevarte por los vaivenes de la marea. Entremos entonces de lleno en la práctica que les quiero compartir.

 

Nuestra Daily

Primero, deben saber que mi esposo y yo compartimos un tablero. Se ve más o menos así: 

Tablero

Tablero

Como pueden ver, consta de cinco columnas: 

Columnas

Columnas del tablero

Proyectos

En la primera, colocamos nuestros proyectos. Por ejemplo, en mi caso un proyecto es el blog. Otro es una categoría más abierta y personal, aquí entra cualquier tarea que me corresponda hacer, tareas administrativas o de casa, lo que sea que no tenga que ver con la escritura. Y finalmente, comparto el Family Sprint con mi esposo. En este proyecto colocamos las tareas conjuntas.

La segunda columna es el Inbox. Aquí colocamos las tareas pendientes por cada proyecto. A continuación, tenemos la columna de Vital Few. Nosotros establecimos que en esta columna, por lo mismo de que se trata de lo esencial y vital (y lo prioritario no pueden ser muchas cosas), podemos colocar un máximo de tres tareas. 

La columna que le sigue es aun más decantada. La llamamos Laser Focus y no puede contener sino una tarea. Y no es una tarea por proyecto, sino una ÚNICA tarea elegida entre todos los proyectos vigentes. Por eso ahí apuntamos nuestro láser. Finalmente, la última columna es la columna de Done o finalizado. 

 

¿Cómo funciona el tablero?

En el inbox vaciamos las tareas que están pendientes por hacerse. Luego, entre esas tareas seleccionamos hasta un máximo de tres y pasamos esos post-it a la siguiente columna de Vital Few (en esta columna pueden haber tres tareas por cada proyecto al mismo tiempo). Estas tareas son nuestra prioridad. En la medida de lo posible, estimamos que todo lo que está en esta columna es lo que completaremos en el sprint actual. Vean el sprint como una carrera con un tiempo definido. Nuestros sprints duran una semana. Entonces, estas son las tareas que buscamos completar antes de culminar la carrera al final de la semana. 

El alcance es variable, por eso hablé de “en la medida de lo posible”. Esto significa que no pasa nada si no terminamos todas las tareas que estimamos. Al mismo tiempo, esto nos permite mejorar nuestra predictibilidad y no caer en la famosa planning fallacy o falacia de la planificación (básicamente subestimar el tiempo que nos toma hacer una tarea).   

Al principio de cada sprint, en nuestro caso los lunes, establecemos cuál va a ser el objetivo de ese sprint, es decir, qué queremos lograr esa semana. Escribimos el objetivo en un post-it y lo colocamos en la esquina superior izquierda arriba de los proyectos. 

Objetivo

Objetivo del sprint

Sigamos el recorrido. Una vez que hemos seleccionado las tareas más importantes, viene la Daily. Cada mañana, antes de iniciar el trabajo propiamente tal, nos paramos frente a nuestro tablero y respondemos las siguientes preguntas:

 

  1. ¿Qué hice ayer que contribuyó a alcanzar el objetivo del sprint?
  2. ¿Qué voy a hacer hoy para contribuir a alcanzar el objetivo del sprint?
  3. ¿Existe algún impedimento o riesgo que evite que no alcancemos el objetivo?

 

Como pueden darse cuenta, la práctica comienza con una breve reflexión del trabajo realizado. Luego, establecemos cuál va a ser el foco del día. Y para esto, movemos el post-it con la tarea seleccionada a la columna de Laser Focus. Si en el día culminamos esa tarea, podemos arrastrar alguna otra de nuestra columna Vital Few a Laser Focus. Cada vez que culminemos una tarea la movemos a la última columna de Done. Por último, si identificamos algún impedimento o riesgo, la idea es buscar una manera de removerlo para alcanzar el objetivo establecido.

 

¿Por qué les he querido compartir esta práctica?

En mi camino por encontrar el balance entre hábitos, sistema, estructura y flexibilidad, la Daily me ha permitido mantener el foco durante la semana. Esto a su vez, me brinda una mayor oportunidad de sacar el trabajo importante. Verás, cuando eres tu propio jefe y no tienes fechas tope tan marcadas, es muy fácil desviarse. Es muy fácil perder consistencia y dejar el show up. Al recordarme todas las mañanas cuál es mi objetivo de la semana, puedo canalizar de mejor manera mis pensamientos para llevarlos en la orientación deseada. 

Aun si tienes un trabajo con horarios y fechas en el calendario, la Daily es una práctica que te puede ayudar a organizarte mejor y priorizar. Es más, desde que empezó la pandemia, no he dejado de escuchar que las personas tienen más trabajo que antes. Pues bien, con más razón es necesaria una práctica que te ayude a visualizar el trabajo pendiente, a tomar mejores decisiones sobre qué necesitas hacer en este momento y mantenerte en ese barco para lograr mayor efectividad. Además, es dinámica y divertida. Más aun, te lleva a la reflexión y mejora continua.

Entonces, ¿cómo vas con tu camino ágil y esencial?


Enlaces:

Family Meeting

La pausa del esencialista

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Como muchos saben, este blog es un recorrido personal. Por esta razón, he estado escribiendo de forma recurrente sobre la cuarentena. Después de todo, en esa fase me encuentro.

Llega un punto, sin embargo, en que frente a toda esta realidad, a lo mejor queremos escuchar otras palabras, otras cosas. No se trata de ignorar lo que está pasando. Se trata de darse un respiro.

Ya aquí estamos casi en invierno. Hemos tenido varios días seguidos de frío. Cada vez que sale el sol, por ende, para mí es una celebración. Después de todo, no está fácil agarrar vitamina D.

En esta oportunidad, no quiero extenderme, ni analizar nada. Quiero traer ese rayito de sol, esa celebración, ese instante por más efímero que sea.

La invitación es a hoy buscar y regalarte un tiempo para disfrutar de ese haz de luz, literal o metafóricamente hablando. Para los esencialistas, puede tratarse de ese espacio dedicado al pensar, como lo expone Greg Mckeown en su libro Esencialismo: Logra el máximo de resultados con el mínimo de esfuerzos; explorar preguntas y posibilidades, diseñar tu día, tu vida; observar; sentarte a pensar y estar un rato solo contigo mismo; un permiso para aburrirse. Como señala el mismo autor:

“A fin de tener enfoque, necesitamos escapar para enfocarnos”.

 


Enlaces:

Libro Esencialismo: Logra el máximo de resultados con el mínimo de esfuerzos, por Greg McKeown

¿Aun no te hallas en cuarentena?

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Ya estamos en nuestra semana 12 de cuarentena. Afortunadamente, nos encontramos trabajando desde casa y contamos con acceso a una diversidad de servicios que nos permiten resguardarnos. Sé que no todos están en la misma situación. Si eres uno de ellos, lo lamento mucho. Y para los demás, me incluyo, tenemos mucho que agradecer.

Al principio de la cuarentena, recuerdo ver a mi esposo atestado de videoconferencias. Todos se estaban preparando para esta nueva etapa de trabajo remoto. Tanto su empresa como su cliente necesitarían ciertos cambios y adaptaciones. Era de esperarse, por ende, esa carga y alboroto laboral.

Sin embargo, a casi 3 meses de esta “nueva normalidad”, uno se atrevería a pensar que ciertas cosas han mejorado. Pero, al parecer, no tanto. Me llamó mucho la atención escuchar a muchas personas expresar su cansancio, insomnio y descontento (por causas laborales), por ejemplo. El encierro es inevitable y lo entiendo, esas ganas que tiene la mayoría de poder salir con tranquilidad.

Y por esta razón, hoy quiero enfocarme en dos aspectos. El primero, sé que te estás volviéndo loco en casa. Sé que, en especial si estás solo, tu estado anímico ha decaído. Sé que, si tienes hijos, aun cuando aprecias compartir más con ellos, te agobian y obstaculizan tu trabajo a veces. 

Sin embargo, como sé que algunos también se han dado cuenta, la cuarentena tiene sus ventajas: 

  • Más compartir con la familia, incluyendo el comer juntos.
  • El tiempo que perdías viajando al trabajo, ahora es tuyo.
  • Menos emisiones de CO2.
  • Puedes participar en eventos e instancias organizadas en cualquier parte del mundo.
  • Es posible que la lejanía te haya conectado con amigos que tenías años sin saber de ellos.
  • Oportunidad para tomarte una pausa y reflexionar

En conclusión, en medio del caos y la incertidumbre, podemos encontrar muchas cosas por las cuales estar agradecidos. Recuérdalas porque no sabes qué podrás conservar luego.

Y en segundo lugar, quisiera brindarles algunos tips para que tu discurso cambie de “estoy cansado, no logro dormir” a “a pesar de todo lo que está pasando, estoy satisfecho con mi día a día y me siento bien”.

 

Tips para encontrar finalmente tu rutina de bienestar en cuarentena

  1. Suda

No te voy a decir haz ejercicio. Tú bien conoces los beneficios, te cueste o no ejercitarte. A nosotros, que nos encanta entrenar, nos ha costado muchísimo. Sin embargo, luego de no movernos para nada durante toda una semana y retomar la actividad física a la siguiente, el cambio es notable. El cansancio del ejercicio me lleva directo a la cama. Estoy durmiendo mucho más profundo que antes. Y el sudar, toda esa liberación de toxinas, lo noto hasta en la piel.

2. Encuéntrate contigo mismo

¿Puedes regalarte 5 a 10 minutos al día? Pídele ese espacio a tu familia. Puede ser mientras te bañas, eso sí báñate con intención y calma. Condición: momento libre de celular, trabajo y responsabilidades. 

3. Baja las revoluciones

El equipo de Headspace, que como ya saben crearon el app que utilizo para meditar, iniciaron ahora un podcast, Radio Headspace (pueden encontrarlo en su app de podcasts favorita). Y en una de las entradas, recomendaban preparar tu mente para momentos de relajación y foco. El enfoque no es a que dejes de trabajar para decir, ok, ahora voy a descansar. La idea es darle a tu mente un aviso para que vaya bajando las revoluciones. Yo, por ejemplo, tengo una alerta 5 minutos antes de mi meditación para saber que tengo que ir cerrando lo que esté haciendo para apaciguar la mente. Lo mismo antes de dormir, cierro pantallas una hora antes y leo. 

4. Prioriza

Si eres como la mayoría que ahora en remoto tiene más trabajo que antes, organiza un poco tu caos. Si eres visual, usa notas para que las tareas no se te vayan por las grietas. Identifica todo lo que tienes que hacer y prioriza. Todo es importante, ya lo sé. Sin embargo, de seguro alguna tarea puede crear más valor o es más urgente. 

¿Muchas reuniones? Reserva espacio en tu agenda para tu trabajo profundo, un momento de foco, sin distracciones. De esta manera, siempre podrás avanzar y contribuir donde más se te necesita.

Créate tu rutina, tus hábitos, tus métodos de trabajo. Pero, de verdad, trabaja en ello. En el desorden es muy abrumador empezar a ordenar. Da pequeños pasos. Hoy, despejas tu escritorio. Durante las próximas dos semanas, vacías tus correos. A tal hora, revisas tus whatsapp. 

Conócete para que sepas cuánto te toma hacer ciertas tareas o en qué momentos del día tienes mayor actitud y concentración. Protege tu agenda y sé realista en lo que planificas. Es tiempo de responder conscientemente, en lugar de dejarse llevar por la ola y vivir apagando incendios.

“Si no priorizas tu vida, alguien más lo hará”. (Greg McKeown)

 

¡Si tienes algún otro tip, no dudes en escribirnos!

 


Enlaces:

App de meditación Headspace

Cultiva la simplicidad y disfruta sus beneficios

He declarado esta semana como mi verdadero inicio de año. Y con todo inicio de año, hay una reflexión detrás. Más allá de lo que me enseñó el 2019, tal parece que ya el 2020 viene cargado de mucho más aprendizaje. Y hoy, precisamente, quiero compartirles dos grandes lecciones.

Todo este blog nació de la idea de encontrar la plenitud. Poco a poco esa plenitud se transformó en el concepto de vida extraordinaria. Y mientras, en el camino experimentamos muchas cosas. Subimos y bajamos. Nos cansamos y continuamos. Sin embargo, siempre hay una constante. Cómo hacer más fácil las cosas. Experimentamos con hábitos, con filosofías y valores.

Y, ¿por qué más fácil? No sugiero buscar atajos. Mas, he descubierto la belleza en lo simple. Cuando logramos esa sencillez, las cosas fluyen y es más fácil seguir esa corriente de aire fresco.

 

¿Cómo seguir cultivando la simplicidad en tu vida?

Conoces lo obvio: decluttering. Aquí te dejo varios posts que he escrito al respecto por si deseas refrescar la memoria.

Una vez que tus espacios y posesiones están ordenadas, tu trabajo está sistematizado y priorizado y haz encontrado cierto balance en tus actividades, puedes agregar estas dos cosas a tu lista:

  1. Pedir ayuda: 

Apaño los experimentos. No obstante, a veces, necesitamos soluciones externas para ayudarnos a sacar ese tema que venimos trabajando durante mucho tiempo y que sigue generando ruido y peso en el día a día.

Por ejemplo, mi esposo y yo venimos trabajando en nuestra nutrición desde hace un par de años. Una vez que logramos ajustar la dieta, comenzamos a experimentar con su preparación. Finalmente, encontramos los días que mejor se nos daban para cocinar. Con el tiempo y la práctica, habíamos logrado disminuir las horas que nos llevaba tener todo listo. Luego, venían semanas de caos y lo primero que se afectaba era todo este proceso de cocina. Era un tema que a pesar que podía fluir nos generaba peso. Dado que nuestra prioridad es la salud y el cuidado personal, decidimos buscar una solución externa. Contratamos un servicio que nos manda una persona de la tercera edad (y así además contribuimos a su inserción laboral) y nos cocina por el número de horas requeridas. Adiós carga mental y adiós descuido en tiempos de caos y no caos. Y gracias a eso, además, ahorramos tiempo, una de nuestras prioridades para este año 2020.

En tu caso, esa tarea punzante puede ser la limpieza, el traslado hacia el gimnasio, tu mascota, lo que sea. Solo considera lo siguiente. El tiempo que pasó no se puede recuperar. El dinero va y viene. No siempre se trata de ahorrar dinero, si no a veces es mejor ahorrar tiempo porque eso va a agregar a tu calidad de vida y tranquilidad.

Y dependiendo de la tarea, a lo mejor no es inversión tu solución, sino la mano de un amigo, etc. Pide ayuda cuando reconozcas que tus intentos de solución, si bien te han ayudado a avanzar, aun no te permiten cerrar ese tema.

  1. Pequeños placeres de la vida:

Ya mencionaba algunos ejemplos en un post reciente (caminar descalzo en casa). Pero creo que este poema, “Instantes”, atribuido a Jorge Luis Borges, resume mi idea: 

 

Si pudiera vivir nuevamente mi vida, 

en la próxima trataría de cometer más errores. 

No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. 

Sería más tonto de lo que he sido, 

de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. 

Sería menos higiénico. 

Correría más riesgos, 

haría más viajes, 

contemplaría más atardeceres, 

subiría más montañas, nadaría más ríos. 

Iría a más lugares adonde nunca he ido, 

comería más helados y menos habas, 

tendría más problemas reales y menos imaginarios. 

Yo fui una de esas personas que vivió sensata 

y prolíficamente cada minuto de su vida; 

claro que tuve momentos de alegría. 

Pero si pudiera volver atrás trataría 

de tener solamente buenos momentos. 

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, 

solo de momentos; no te pierdas el ahora. 

Yo era uno de esos que nunca 

iban a ninguna parte sin un termómetro, 

una bolsa de agua caliente, 

un paraguas y un paracaídas; 

si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano. 

Si pudiera volver a vivir 

comenzaría a andar descalzo a principios 

de la primavera 

y seguiría descalzo hasta concluir el otoño. 

Daría más vueltas en calesita, 

contemplaría más amaneceres, 

y jugaría con más niños, 

si tuviera otra vez vida por delante. 

Pero ya ven, tengo 85 años… 

y sé que me estoy muriendo.

No tengas miedo de hacer el ridículo. Vive la vida con menos seriedad, y sobre todo, diviértete.

Por qué recomiendo no ver noticias y qué hacer entonces

Debo admitir que nunca me he inclinado por ver las noticias. Entiendo la importancia de mantenerse enterados de lo que está ocurriendo en el mundo, pero ¿a cuál costo? 

Greg McKeown, en su libro Esencialismo, habla de cómo Gandhi, enfocado en su propósito de liberar a los oprimidos, decidió “reducirse a cero”. Para ello, debía eliminar de su vida todo lo que lo alejaba de su propósito. Así, pasó tres años sin leer el periódico, puesto que “descubrió que sus contenidos agregaban solo confusión innecesaria a su vida”.

Según Rolf Dobelli, en su artículo News is Bad for You—and Giving up Reading It Will Make You Happier, “las noticias son dañinas para tu salud. Resultan en miedo y agresión. Asimismo, entorpecen tu creatividad y tu habilidad para reflexionar de forma profunda”. Hace una analogía muy interesante, dice: “las noticias son para nuestra mente como el azúcar para nuestro cuerpo”.

Cuidamos lo que comemos. ¿Qué hacemos por cuidar nuestra mente? El exceso de información puede abrumarnos. Las noticias informan, pero qué hacemos con esa información, de qué nos sirve a nivel personal.    

Piensa en lo que está ocurriendo a nivel mundial. Predominan las noticias sobre el caos, enfrentamientos, problemas, crisis. Puede que no te des cuenta, pero silenciosamente todo eso va calando en tu cuerpo. Ese estímulo se va almacenando como tensión. Tarde o temprano tu vaso se desborda. 

Las noticias nos dan estrés y ansiedad. Incrementan nuestra incertidumbre. Tal como argumenta Graham Davey, profesor emeritus de la Universidad de Sussex, las noticias hoy en día son “cada vez más visuales e impactantes”. 

Hace unas semanas, y dada una situación importante que estaba ocurriendo, sentí la necesidad de revisar las noticias todos los días. Estaciones de metro podrían estar cerradas. Podría haber alguna manifestación por lugares cercanos, etc. Sin embargo, lo que me encontraba, además de los hechos que ocurrían, era un sin fin de opiniones. Esta persona analizaba esto. Esta otra creía esto otro. Yo creo tal cosa. Y al final, me ponía en mi rol de jueza y comenzaba a juzgar las opiniones, la situación y los hechos. Mis propias emociones, experiencias y pensamientos creaban todo un hilo, y más tarde, llegaba la frustración, confusión y a veces hasta molestia.

Lo que sea que esté pasando a tu alrededor, está pasando y ya. A lo mejor puedes contribuir a que algo cambie. Mas, por lo general, no. Entonces, de qué vale preocuparse, de qué vale imaginar qué va a pasar si no lo sabes, de qué vale crearte escenarios de contingencia. 

Me di cuenta que debía cambiar mi rol de jueza por mi rol de observadora. Es bien difícil, pero solo así puedo dejar de juzgar y pensar por mí, por los demás y por la situación; observar los hechos sin agregar más. 

Ciertamente, considero que revisar las noticias a menudo no ayudan a ser un mero observador. 

 

¿Qué hacer entonces?

 

Esto es lo que yo hago:

  1. Si no hay nada apremiante sucediendo a mi alrededor y que me afecte directamente, no veo noticias. Si hay algo importante que debas saber de seguro te enterarás por algún amigo o familiar. Además, ahora en las redes sociales, en especial Facebook, circulan constantemente noticias. Con leer el título tienes.
  1. Si a tu alrededor están ocurriendo hechos importantes que requieran tu atención, yo reviso el Twitter una vez a la semana. Sigo las cuentas que sé que me pueden dar la información que necesito, ni más, ni menos. Evito los programas de opinión y los hilos en tweets con más opiniones innecesarias.
  1. Para situaciones puntuales, por ejemplo, tienes que salir y no sabes si están abiertas las estaciones del metro, nuevamente, una visita puntual a la cuenta del metro en Twitter y estamos listos.

 

Loretta Breuning, autora de Habits of a Happy Brain, recomienda “limitar tu consumo de noticias a un bloque de tiempo cada día (por ejemplo, en el almuerzo o antes de cenar), o menos. Como mínimo, no ver o leer noticias antes de dormir”.

De nuestros archivos: 4 tips para que tu regreso de vacaciones no sea tan doloroso

¡A quién no le gusta tomarse unas vacaciones, y si podemos irnos de viaje mejor! ¿Cierto? En un post anterior, hablamos de la importancia de tomarse un break. Y no solo eso, discutimos los beneficios que nos aportan las vacaciones.

Si no eres un madrugador, estarás de acuerdo conmigo de que levantarse temprano es a veces muy difícil. Sin embargo, como siempre he dicho, no hay madrugada que valga más la pena si es para ir al aeropuerto. En ese instante, uno es capaz de dormir solo un par de horas, esperar unas cuantas más para abordar el avión y todos esos pequeños ‘sacrificios’ a la hora de viajar. 

Durante una, dos, tres semanas o el tiempo que hayas programado, te olvidas del trabajo, de las responsabilidades, de los quehaceres y te dedicas a disfrutar. Puede que te toque levantarte temprano para agarrar un tour. Puede que más bien hayas decidido tomarte las vacaciones con calma y lo que quieras sea echarte en una playa todo el día.

Y de repente, se te acabaron los días de relax. Ya toca volver a hacer las maletas para regresar a casa. No te quieres ir, pero no te queda de otra. Aunque, no sé si te pasa, pero a veces cuando te das cuenta de que ese retorno es inevitable, te inunda una sensación de ‘qué rico es volver a casa’. Por más que sea, la estabilidad y lo conocido también tienen sus beneficios. 

En fin, regresaste de tu viaje y el lunes retomas tu trabajo. ¡Uy, por qué, dirás tú! Suena el despertador y postergas el levantarte 5 minutos y 5 más y 10 más, hasta que o te paras o llegarás tarde. Te sientas en tu puesto de trabajo y te quedas mirando la pantalla. Tienes sueño, tu cabeza se quedó en la playa. Comienzas a revisar tus correos y empiezas a experimentar ese estrés y sensación abrumadora por todo lo que está pendiente.

Tú sabes cómo continúa la historia. Tal vez después de unos días o semanas todo volverá a su ritmo normal. Sin embargo, tal pareciera que al menos esos primeros días son todo un sufrimiento. ¿Será que se puede hacer algo para que el regreso de vacaciones no sea tan dramático y difícil?

Aquí te comparto algunos tips para que puedas despejar esa nube de tensión de vuelta al trabajo.

  1. Tómate unos minutos para clarificar

Una de las cosas que me ayuda a retomar mis actividades es tomarme un tiempo para reflexionar antes de empezar cualquier otra cosa. Como he dicho, es normal que al llegar de vacaciones se nos hayan acumulado tareas, correos, papeleo, trámites y demás. Y es natural que por un lado, sientas la necesidad de atacar todo. Y por el otro, no tengas ganas de hacerlo. No te dejes llevar por esa sensación abrumadora de cómo empiezo siquiera a manejar todas estas cosas. A mí me ayuda escribir. Me dedico a pensar cuáles son las tareas o actividades clave que quiero o necesito abordar en ese primer día y así sucesivamente con el resto de los días. No tienes por qué resolver todo el lunes. Y dudo que alguien espere de ti que así sea. Así que date el espacio y el tiempo para aclarar qué necesitas resolver hoy y qué puede esperar a otros días de la semana o inclusive a la semana siguiente. 

Te doy un ejemplo. Independientemente de todos los pendientes, sé que hay tres cosas importantes en mi día: escribir, investigar y leer. El resto puede esperar. Una vez que recuerdo eso y me enfoco en esas tres cosas, el ruido mental comienza a disminuir. Es increíble cómo luego inclusive me siento más calmada para abordar el resto de las cosas. Una vez que decides en qué concentrar tus energías, tus niveles de ansiedad disminuyen, dándote el espacio mental para abordar y programar tu agenda sin tanto estrés.

En esta misma línea, Raschelle Isip recomienda que ordenes tu espacio de trabajo. Es decir, no dejes todo el papeleo para después. Clasifica el material para que sepas de qué se trata y puedas procesarlo a medida que lo determines conveniente. Bota el correo que no te sirva y prepara tu escritorio para empezar el trabajo.

  1. Prioriza y obsesiónate

Tal como lo recomienda Morten Hansen, autor de “Great at Work“, haz menos y obsesiónate. ¿Ya determinaste las actividades más importantes para este día? Bueno, entonces elige la prioritaria y ponte a trabajar en ella, y solo en ella. 

En otra oportunidad, les compartí una herramienta que utilizo para priorizar el trabajo. Me refiero a PomoDone. No solo te permite evitar el multitasking y las distracciones, sino que también pones en práctica la técnica del pomodoro. Esta técnica ayuda a mejorar tu productividad y concentración.

(Si quieres saber más, no dejes de leer “Cómo ayudarnos a priorizar el trabajo”).

  1. Tómate las cosas con calma

Tomo prestado este tip de Raschelle Isip nuevamente. Los primeros días o semanas vas a estar atravesando un período de transición. Poco a poco irás recobrando las fuerzas. Poco a poco se te irá haciendo más fácil practicar tus hábitos. Con el tiempo, tu trabajo volverá a su ritmo natural. Dicho esto, tómate las cosas con calma. Con esto no quiero decir que no trabajes, que flojees ni nada por el estilo. Lo que quiero decir es que seas flexible. No pretendas resolver todo en un día. No te sobrecargues de trabajo por el tiempo que estuviste fuera. Tal como dije en el tip anterior, haz una cosa a la vez y poco a poco todo irá saliendo. No te martirices si no avanzas con la rapidez usual. Recuerda, más allá de cuánto progresas lo importante es progresar, es decir, show up.

  1. Programa días de descanso dentro de tus vacaciones

No todos los planes de vacaciones son iguales. Hay veces que planificamos vacaciones muy activas y otras que solo son de relajación. Independientemente de tu plan para tus vacaciones, planifica unos días al final para descansar del ajetreo de los tours y del corre corre. 

Las vacaciones son para conocer, para despejarse, para divertirse, pero también para descansar. No vale de mucho si llegas al trabajo más cansado de como te fuiste. Así que si algo he aprendido a lo largo de nuestros viajes, es que es necesario contar con un tiempo o unos días de margen. Primero, se evita el estar corriendo de un lugar a otro para alcanzar ver todo lo que tenías planificado. Y segundo, logras un mejor balance entre conocer y descansar. 

También, como señala Laura Vanderkam en su artículo “How to Come Back to Work After a Vacation Without Being Miserable”, prefiere el llegar un sábado que un domingo. Así, tendrás tiempo para reponer energías del viaje y organizar tus actividades antes del regreso al trabajo.

¿Por qué aplicar el método KonMari de orden y limpieza?

Al menos una vez al año me gusta hacer una limpieza profunda de casa. Esto implica deshacerme de papeles, ropa que ya no uso, etc. Asimismo, significa una oportunidad para mover las cosas un poco de lugar, cambiar y despejar las energías; como quien diría, sacar lo viejo para abrir paso a lo nuevo. Ahora lo veo un poco más como sacar lo viejo sin que necesariamente otras cosas ocupen los lugares despejados. No hay nada como ver huecos libres en un clóset.

Este año, decidimos abordar nuestro proceso de limpieza de una forma diferente. Viendo la popularidad que Marie Kondo ha estado tenido a nivel mundial, sobre todo luego de su serie Tidying Up with Marie Kondo en Netflix, decidimos probar su método. 

Para quienes no la conocen o la han escuchado nombrar, Marie Kondo es una japonesa radicada en Estados Unidos, apasionada del arte de ordenar. Se desempeña como consultora en esta área, ayudando a las personas con su método KonMari a limpiar y ordenar sus espacios. Es autora de dos libros y como comenté, su serie de Netflix ha sido todo un éxito.

Como anécdota graciosa, aquí en Santiago hay una fundación que abrió tiendas solidarias para financiar sus actividades sociales. En dichas tiendas venden mercancía usada proveniente de donaciones, desde ropa hasta artículos de decoración. Recientemente escuché que las tiendas están abarrotadas de mercancía por todas las personas que andan aplicando el método KonMari.

Asimismo, hace unas semanas, en una tienda de artículos de casa, escuché hablar a una muchacha de cómo había comprado cestas para organizar sus prendas, luego de que limpió y ordenó según enseña la misma autora (casualmente, lo mismo que hicimos nosotros). Así que como pueden ver, ha sido un verdadero fenómeno.

¿De qué se trata el método KonMari?

En primer lugar, se aborda un proceso de limpieza y orden total. Se va abordando por tipo de objeto, no por área de la casa. Se sigue un orden específico porque eso ayuda a ir internalizando y aprendiendo realmente el método. El orden es el siguiente:

  1. Ropa
  2. Libros y papeles
  3. Komono (baño, cocina, garaje y misceláneos)
  4. Elementos de valor sentimental

Descrito de forma simple, primero, se colocan todos los objetos que uno posee dentro de cada categoría en una pila. La idea es poder apreciar la cantidad de cosas que poseemos y evaluar si consideramos esa cantidad ideal. Usualmente, por supuesto, las personas poseen muchas más cosas de las que usan o necesitan realmente y ver la enorme pila genera una gran sorpresa y reflexión.

Luego, se toma prenda por prenda u objeto por objeto para evaluar si debe irse o quedarse. 

Finalmente, viene el proceso de guardado. Marie Kondo enseña diferentes técnicas para doblar ropa u ordenar utensilios para que todo esté a la vista, sepamos lo que poseemos y los espacios se vean acogedores e inspiradores.

Estos tres pasos se repiten con cada categoría de elementos.

¿Qué hay detrás del método KonMari?

Verán, no dedicaría un post entero a un método de limpieza, cuando yo misma me he vuelto un poco experta en el arte de ordenar, si no fuera por algo especial.

 

“Nuestra misión es ayudar a más personas a ordenar sus espacios al elegir alegría; Estamos comprometidos a desarrollar las herramientas más sencillas y efectivas para ayudarte a llegar allí”. (KonMari.com)

 

Cito la misión de Marie Kondo porque quiero resaltar la palabra “alegría”. Para mí, y estoy segura que Marie Kondo estará de acuerdo conmigo, esta elección dicta todo el sentido del proceso de ordenar. 

Cuando emprendemos esta aventura, no se trata de deshacernos de cosas. No se trata simplemente de limpiar y ordenar. Se trata de conservar aquello que despierta en nosotros alegría. Se trata de agradecer aquello que dejamos atrás por todo lo que aportó a nuestras vidas. Se trata de valorar lo que seleccionamos. En otras palabras, el método nos acerca a nuestra vida ideal, a cómo queremos vivir de ese momento en adelante. 

Curioso que algunas personas le decían, Marie ven y trae tu magia. Su respuesta era: “yo no hago magia. La magia la hacen ustedes, si es que quieren cambiar sus vidas”. Y es interesante esto porque el proceso puede ser sobrecogedor. Además, lleva su tiempo. Así que realmente es una decisión personal de si uno quiere salir adelante y transformarse. Me recuerda un poco a aquella idea que discutíamos hace un tiempo sobre que el momento transformador está justo a la esquina, luego de que aguantamos el aburrimiento y la dificultad, sabias palabras de Poema Chödron.

Así que, ver la serie y ver la transformación de las personas, no solo de sus espacios, fue muy revelador. Encuentras de repente a personas que han logrado trascender el día a día. Las notas más alegres, las ves emprendiendo proyectos que han querido hacer toda su vida. Han aprendido una manera sencilla de llevar a cabo sus tareas de casa para así tener el tiempo para dedicarse a lo que realmente les importa en sus vidas.

Beneficios del método KonMari

  • La energía empieza a fluir por tus espacios. Se sienten más ligeros. Provoca estar en ellos.
  • ¡A quién no le gusta un espacio casi de revista!
  • Adiós contaminación visual.
  • Facilidad para encontrar y agarras las cosas o prendas que necesitas.
  • Agradecimiento por todo lo que tienes y ahora valoras.
  • Y más…

KonMari en tres palabras: gratitud, valoración y felicidad.

Los dejo con algunas imágenes de nuestro proceso KonMari. ¡Vale la pena ponerlo en práctica!

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El antes… y el después…

 

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El antes…

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Y parte del después…

Qué podemos hacer cuando el caos es inevitable

Ya sabes que el caos es inminente, ya sea porque ya estás en medio de él o porque sabes que te vienen momentos complicados. Y como de seguro no es primera vez que atraviesas por una situación como esa, sabes lo que te espera. ¿Ya estás comenzando a sentir esa ansiedad cierto? Respira profundo y sigue leyendo…

 

¿Qué suele pasar contigo en un momento de caos?

  • Mantienes una sensación prolongada de estrés, ansiedad y tensión.
  • Tienes muchos aspectos que atender en un momento dado y no sabes ni por dónde empezar o cómo priorizar (de repente todo es importante).
  • Te vuelves un poco intolerante al no tener más espacio o capacidad mental para lidiar con otras situaciones o requerimientos.
  • Te cuesta dormir o concentrarte porque tu mente está saturada y ruidosa.
  • Como consecuencia de todo lo anterior, te sientes frustrado, cansado y a punto de tirar la toalla.
  • Sueñas con un cambio, pero no sabes ni cuál ni cómo.

 

¿Qué suele suceder en medio del caos?

  • Abandonamos nuestros hábitos o al menos algunos sufren.
  • Empezamos a exteriorizar nuestro caos interior. Nuestros espacios físicos muestran señales de que hay desorden en nuestra vida. Nuestros amigos y compañeros de trabajo nos notan estresados o distraídos.
  • Nos abandonamos a nosotros mismos, adiós al cuidado personal, al espacio personal.
  • Es posible que nos entre una apatía por las cosas. Se nos hace difícil ponernos manos a la obra para incorporar nuevamente el orden que solíamos tener.

 

En mi experiencia personal, la clave para construir una vida extraordinaria, para lograr aquello que nos proponemos o soñamos, para como dice nuestro amigo Johnie Walker “keep walking”, son nuestros sistemas. Nuestros hábitos son la base para todo. Por más que parezcan rutinarios y que a veces los hagamos por inercia, nos permiten seguir adelante, show up ante nuestra vida y hacer de nuestro día el mejor posible.

Sin embargo, por más consolidados que tengamos nuestros hábitos, por más importantes y beneficiosos que sean, a veces se derrumban, flaquean o sufren en alguna medida. Similar a una cadena de piezas de dominó, cuando movemos o tumbamos una, el resto se cae también. Así ocurre con nuestros sistemas. Cuando un hábito se derrumba, el resto de la cadena de hábitos se viene abajo.

En una entrada anterior, les comenté mi cambio a una dieta más balanceada y apta para mi entrenamiento. Esto implicó un ajuste importante en cuanto a tiempo y esfuerzo para preparar la comida. En un artículo publicado en Huffington Post, la luchadora profesional de Muay Thai Claire “Fury” Foreman cuenta cómo ahora que es vegana le ha pasado exactamente lo mismo. Comenta:

 

Porque como mucho, entendiendo que entreno mucho y como un montón ahora como vegana también, esto implica que estoy dedicando un tiempo considerable a preparar, cocinar y almacenar los alimentos. Se trata principalmente de ser realmente organizados y de preparar la comida cada semana. De lo contrario, es un poco desastroso.

 

Comparto su opinión porque tal como puedes observar, esta situación de desorden, desastre y caos es muy común. Les pasa a todos. Me está pasando a mí y te puede pasar a ti. Y me atrevería a decir que resulta inclusive inspirador escuchar a otros pasar por lo mismo. A veces olvidamos que no estamos solos. Y puede parecer tonto, dado que no conocemos a ninguna de estas personas. Sin embargo, no necesitamos conocer o estrecharle la mano al alguien para sentirnos conectados y apoyados. ¡Cuántas veces la inspiración, las ganas de salir a la conquista y toda esa energía no ha provenido de un libro, de algo que escuchamos por allí, etc.!

Así que, querido lector, si estás atravesando un momento difícil o si el caos está a la vuelta de la esquina, no estás solo…

 

Tips para sobrellevar el caos

  1. Respira profundo, especialmente en esos momentos en los que la ira y la desesperación se estén apoderando de ti. Cierra los ojos, cuenta hasta 10 respiraciones y retoma lo que estabas haciendo.
  2. Uno sabe cuándo está cargado, entiéndase por muy estresado. En esos momentos, procura postergar aquellas conversaciones o actividades que sabes que te pueden desatar reacciones desfavorables. Por ejemplo, evita conversaciones delicadas. Espera a que te sientas más calmado para abordar temas importantes.
  3. La meditación no puede faltar. 
  4. Y por qué no, prueba recitar. Herbie Hancock recomienda el cántico budista “Nam-myoho-renge-kyo”. No tienes que ser budista para recitarlo. Y según su testimonio le ha dado claridad y conexión con esa energía que nos rodea.

 

Creer en la Ley Mística y recitar Nam-myoho-renge-kyo es tener fe en el propio potencial ilimitado. No es una frase mística que conlleva un poder sobrenatural. Nam-myoho-renge-kyo  tampoco es una entidad que nos trasciende y de la que dependemos. Es el principio que afirma que, aquellos que viven vidas comunes y hacen esfuerzos continuados, triunfarán sin falta. Recitar Nam-myoho-renge-kyo es manifestar la energía pura y fundamental de la vida, reverenciando la dignidad y las posibilidades de nuestras vidas comunes (Soka Gakkai Internacional).

 

  1. No abandones tus cuidados personales. Sé que cuesta, pero justamente en esos momentos cuando menos tiempo y ganas tienes para hacer ejercicio, colocarte tus lociones, comer saludable, etc. es cuando tu cuerpo y mente más lo necesitan. Por allí, puede empezar ese orden que anhelas.
  2. Date tu tiempo. Suele ocurrirme que toco fondo y luego de repente me comienza a entrar una energía y actitud para traer orden a mi vida. Por lo general empiezo por arreglar el departamento. Una vez que tengo los espacios despejados, puedo ver con mayor claridad mis siguientes pasos. 
  3. Luego, poco a poco ve recogiendo cada una de las piezas de dominó que se cayeron. Ve retomando hábito por hábito. Y si ves que alguna parte de tu sistema no está funcionando o no es muy eficiente haz las modificaciones pertinentes. Remplaza el hábito, elimínalo de la cadena o reajústalo.

 

El caos suele ser temporal. Como dice el refrán “después de la tormenta viene la calma”. Agarra esos remos, mantén una actitud positiva, confía en la abundancia del universo, rema hasta el cansancio que eventualmente, pasarás la ola.

¿Qué nos impide vivir en el presente?

Este instante es lo único real que tenemos. Ayer quedó atrás y mañana aun no ha llegado. ¿Sabes que estás haciendo en este preciso momento?

Parecerá una pregunta tonta. Tú dirás, pues, leyendo tu artículo. ¿Estás seguro? Sí, ciertamente tienes tus ojos en la pantalla. Tus ojos están recorriendo las líneas y palabras. Pero, ¿estás realmente leyendo o estás también pendiente de esa persona que tienes al lado en el metro? ¿No se te estarán colando algunos pensamientos adicionales sobre lo que vas a hacer al llegar a casa?

En fin, el presente, tan real como efímero, un espacio en el tiempo que a veces ni nos damos cuenta que existe. Preferimos otros momentos, aquellos que ya pasaron o aquellos que queremos que pasen. Nuestro tiempo se va entre el pasado y el futuro. Pero, como dice esta frase anónima famosa:

“El pasado es historia, el futuro un misterio, el hoy un regalo, por eso se llama presente”.

¿Cómo disfrutar realmente nuestro regalo?

La mejor manera de vivir en el presente es practicando la conciencia plena. Es estar realmente inmersos en la actividad que estamos llevando a cabo. Si estás trabajando, trabaja sin otras distracciones. Si estás hablando con alguien, guarda el teléfono y escucha con atención. Si estás lavando los platos, pues como dice una amiga, ‘¿para que quiero un lavaplatos automático si yo disfruto de todo el proceso de fregar?’. Pues a lo mejor, como yo, no te gustan mucho las tareas de limpieza, pero son necesarias. Así que, también, mientras limpias, solo limpia. Inclusive en las tareas menos amenas podemos alcanzar un estado de flow. Y ya vimos antes, que al entrar en este estado de experiencia óptima, incrementamos nuestros niveles de felicidad.

¿Cómo evitar las distracciones?

  1. Conócete

Este es un paso fundamental. Necesitas saber qué se te dificulta, cómo te distraes y con qué. Es bueno saber también, por ejemplo, en qué momentos del día se te dan mejor cuáles actividades. Asimismo, nuestro ciclo productivo va variando con las horas. Hay momentos del día en los que contamos con más energía, pero como con todo clímax, esta va a decaer eventualmente.

  1. Arma tu estrategia
  • Si te distraen las redes sociales o ciertos sitios en Internet, existen aplicaciones (como Freedom) para bloquearlos en aquellas horas del día en las que necesitas extrema concentración. 

No intentes apoyarte en tu fuerza de voluntad. Mientras más ejercites ese músculo, más cansado lo tendrás para cuando realmente lo necesites. 

  • Si empiezas a divagar y perder el tiempo por falta de energía, he probado varias opciones que te pueden servir:

a. Identifica tu punto más bajo de la tarde y toma una siesta. Puedes seguir las recomendaciones de Daniel Pink (instrucciones en su libro When: The Scientific Secrets of Perfect Timing, o en nuestro post).

b. Revisa tu plan alimenticio. Es posible que te hagan falta nutrientes que soporten tu actividad física y mental. Si requieres de ayuda, consulta a un experto.

c. Dedícate a tus tareas más creativas e importantes en aquel momento del día en el que dispones de mayor energía y concentración. En mi caso es la mañana, pero como señala Daniel Pink en el libro ya referido, podemos ser una alondra o un búho o algo entre medio. De ello dependerá el ser más productivos y obtener un mejor desempeño.

[¿Curioso sobre qué animal te representa? Toma el test aquí (en inglés).]

  • Si tu distracción viene de adentro, pensamientos, emociones, etc. practicar la meditación puede ayudarte a tomar más conciencia de lo que piensas y sientes en el momento en que lo haces. Esta conciencia te permitirá a su vez redireccionar tu atención a la tarea que estabas haciendo. Dani Shapiro recomienda la aplicación “Insight Timer”. Yo he utilizado “Headspace“. Si estás comenzando, el tener una guía o narrador puede ayudarte a seguir con la práctica.
  • ¿Eres de los que revisas el teléfono 2.617 veces al día? Algunos trucos:

a. En casa tenemos una regla. Cuando mi esposo llega del trabajo, le decimos adiós a los teléfonos. Llegó, como lo llamamos, ‘nuestro us time’. Si se te dificulta, guárdalo en un cajón (“ojos que no ven corazón que no siente”) o apágalo.

b. En la hora del almuerzo o durante ese café que te tomas con tus compañeros del trabajo, utiliza la estrategia que nos compartió un lector. Deja el teléfono cargándose en la oficina. Tenemos tantas aplicaciones que la batería no dura nada. ¡Ya no tienes excusa para que el teléfono se te muera cuando tu pareja o amigos tratan de contactarte!

c. ¿Estás en el metro y no aguantas estar sin hacer nada? Lleva un libro contigo todo el tiempo, ¿no siempre nos quejamos de que no tenemos suficiente tiempo para leer?

d. Si tienes iPhone, ¡puedes usar Freedom y bloquear las apps que te distraen!

e. Prueba un fin de semana al mes, o la frecuencia que desees, desconectarte del teléfono. Avísale a tus amigos y familiares que no estarás disponible. A lo mejor te gusta tanto la experiencia que en la semana se te hará más sencillo alejarte de él.

f. ¿De vacaciones? No contrates planes de larga distancia. Ten tu teléfono para casos de emergencia. Del resto, ¿por qué sigues escribiéndole a tus compañeros del trabajo si estás fuera de la oficina? ¿No puedes aguantarte a llegar a casa para subir las fotos del viaje? 

  • Si lo has probado todo y nada, ponte un post-it enorme al frente de la computadora o en un lugar llamativo para que tus prioridades no se pierdan de vista. ¿Sabes que he estado probando? Personalizo el fondo de pantalla de mi computadora con imágenes y frases que me motiven a enfocarme. Cada vez que veo la pantalla, ¡boom! Recordatorio… 

¿Qué otras cosas te distraen? ¿Tienes otra estrategia para mantenerte enfocado en lo que te importa? Coméntanos.

Corría y corría. Recordé respirar y vaya sorpresa, ¿un instante de paz?

Hábitos, rituales, sistemas… Funcionan de maravilla. Sin embargo, falta otro elemento sin el cual ninguno de ellos siquiera existiría: TÚ.

Empieza la semana y milagrosamente estás entusiasmado por darle comienzo a tus actividades, por practicar esos hábitos que has diseñado, por sentir los beneficios de tus rituales. Pasa el lunes y todo va estupendo. Llega el martes, y sigues muy bien. El miércoles te surgió de repente una reunión. Luego, saliste del trabajo para hacer las diligencias del día. Tu planificación no fue muy realista y no te alcanzó el tiempo para hacer todo. Como consecuencia, vas a tener que pasar la noche atendiendo eso que quedó pendiente para el que el jueves puedas empezar con mejor pie. 

A veces los días no son perfectos o a veces sí, pero la semana no. A veces tienes una buena semana y otra no tan buena. Por Ley de Murphy, basta que te atrases con algo para que surjan mil cosas más y te encuentres ahora con una acumulación de tareas indispensables.

Suele ocurrir sobre todo cuando se están creando nuevos hábitos. Existe un período de adaptación. Estás probando qué y cómo te funciona. Mientras lo incorporas puede que se te traspapele tu horario.

Además, siempre va a haber una diligencia que hacer. Siempre va a surgir algo inesperado. Y es muy probable que una que otra semana no puedas evitar el caos. Respira. Sí, todos hemos estado allí, más veces de las que quisiéramos.

Es tan fácil tirar la toalla. No necesitas ni de argumentos sólidos. Una simple excusa y adiós a ese problema…

Quisiera recordar a Elizabeth Gilbert citando a Pema Chödron, conocida maestra y monja budista: 

“Pema Chödron, dijo una vez, que el mayor problema que ve en la práctica meditativa de las personas es que renuncian a ella justo cuando las cosas están por ponerse interesantes. Lo que quiere decir, lo dejan apenas las cosas dejan de ser fáciles, apenas se ponen dolorosas o aburridas o agitadas. Así que, se pierden la parte buena, la parte transformadora. En otras palabras, se pierden la parte en que traspasas la dificultad y entras en un universo nuevo, bruto, dentro de ti mismo”. 

Sé lo que es renunciar. Y también sé cómo se siente no saber cuándo va a venir ese momento transformador. 

En esencia, supongo que todos quisiéramos tener un interruptor; un botón con el cual apagar todo, desenchufarnos del mundo y desaparecer por unos minutos. No existe tal interruptor. Pero sí existe la pausa, una pausa de 5 min; una pausa para mirar por la ventana que tengas más cerca y quedarte allí. Deja tus sueños y deseos por un momento en una caja segura. Cada vez que te quedes pegado en un pensamiento perturbador, salúdalo y déjalo pasar. Y vuelve a la ventana. 

Parece mentira, pero a veces 5 minutos es todo lo que necesitamos para simplificar, descansar y prepararnos para el resto. Las actividades van a seguir allí. Mas, no hacemos nada con pensar en todo lo que hay que hacer porque no podemos resolver todo al mismo tiempo. Así que podemos empezar por hacer una pausa, respirar profundo, vaciar la taza y comenzar de nuevo con lo que toque.

Sin ti, nada va a funcionar. Sin ti, los hábitos no tienen sentido. Pero, no eres un robot.  Cuídate o de nada valdrá la vida extraordinaria. ¡Que te lo cuente Melanie Weinberger,  después de sufrir depresión mientras intentaba crear y entender qué significaba llevar una vida extraordinaria!

Cinco minutos milagrosos… ¿es así como se siente la paz interior, así sea por un breve instante?