Cultiva la simplicidad y disfruta sus beneficios

He declarado esta semana como mi verdadero inicio de año. Y con todo inicio de año, hay una reflexión detrás. Más allá de lo que me enseñó el 2019, tal parece que ya el 2020 viene cargado de mucho más aprendizaje. Y hoy, precisamente, quiero compartirles dos grandes lecciones.

Todo este blog nació de la idea de encontrar la plenitud. Poco a poco esa plenitud se transformó en el concepto de vida extraordinaria. Y mientras, en el camino experimentamos muchas cosas. Subimos y bajamos. Nos cansamos y continuamos. Sin embargo, siempre hay una constante. Cómo hacer más fácil las cosas. Experimentamos con hábitos, con filosofías y valores.

Y, ¿por qué más fácil? No sugiero buscar atajos. Mas, he descubierto la belleza en lo simple. Cuando logramos esa sencillez, las cosas fluyen y es más fácil seguir esa corriente de aire fresco.

 

¿Cómo seguir cultivando la simplicidad en tu vida?

Conoces lo obvio: decluttering. Aquí te dejo varios posts que he escrito al respecto por si deseas refrescar la memoria.

Una vez que tus espacios y posesiones están ordenadas, tu trabajo está sistematizado y priorizado y haz encontrado cierto balance en tus actividades, puedes agregar estas dos cosas a tu lista:

  1. Pedir ayuda: 

Apaño los experimentos. No obstante, a veces, necesitamos soluciones externas para ayudarnos a sacar ese tema que venimos trabajando durante mucho tiempo y que sigue generando ruido y peso en el día a día.

Por ejemplo, mi esposo y yo venimos trabajando en nuestra nutrición desde hace un par de años. Una vez que logramos ajustar la dieta, comenzamos a experimentar con su preparación. Finalmente, encontramos los días que mejor se nos daban para cocinar. Con el tiempo y la práctica, habíamos logrado disminuir las horas que nos llevaba tener todo listo. Luego, venían semanas de caos y lo primero que se afectaba era todo este proceso de cocina. Era un tema que a pesar que podía fluir nos generaba peso. Dado que nuestra prioridad es la salud y el cuidado personal, decidimos buscar una solución externa. Contratamos un servicio que nos manda una persona de la tercera edad (y así además contribuimos a su inserción laboral) y nos cocina por el número de horas requeridas. Adiós carga mental y adiós descuido en tiempos de caos y no caos. Y gracias a eso, además, ahorramos tiempo, una de nuestras prioridades para este año 2020.

En tu caso, esa tarea punzante puede ser la limpieza, el traslado hacia el gimnasio, tu mascota, lo que sea. Solo considera lo siguiente. El tiempo que pasó no se puede recuperar. El dinero va y viene. No siempre se trata de ahorrar dinero, si no a veces es mejor ahorrar tiempo porque eso va a agregar a tu calidad de vida y tranquilidad.

Y dependiendo de la tarea, a lo mejor no es inversión tu solución, sino la mano de un amigo, etc. Pide ayuda cuando reconozcas que tus intentos de solución, si bien te han ayudado a avanzar, aun no te permiten cerrar ese tema.

  1. Pequeños placeres de la vida:

Ya mencionaba algunos ejemplos en un post reciente (caminar descalzo en casa). Pero creo que este poema, “Instantes”, atribuido a Jorge Luis Borges, resume mi idea: 

 

Si pudiera vivir nuevamente mi vida, 

en la próxima trataría de cometer más errores. 

No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. 

Sería más tonto de lo que he sido, 

de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. 

Sería menos higiénico. 

Correría más riesgos, 

haría más viajes, 

contemplaría más atardeceres, 

subiría más montañas, nadaría más ríos. 

Iría a más lugares adonde nunca he ido, 

comería más helados y menos habas, 

tendría más problemas reales y menos imaginarios. 

Yo fui una de esas personas que vivió sensata 

y prolíficamente cada minuto de su vida; 

claro que tuve momentos de alegría. 

Pero si pudiera volver atrás trataría 

de tener solamente buenos momentos. 

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, 

solo de momentos; no te pierdas el ahora. 

Yo era uno de esos que nunca 

iban a ninguna parte sin un termómetro, 

una bolsa de agua caliente, 

un paraguas y un paracaídas; 

si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano. 

Si pudiera volver a vivir 

comenzaría a andar descalzo a principios 

de la primavera 

y seguiría descalzo hasta concluir el otoño. 

Daría más vueltas en calesita, 

contemplaría más amaneceres, 

y jugaría con más niños, 

si tuviera otra vez vida por delante. 

Pero ya ven, tengo 85 años… 

y sé que me estoy muriendo.

No tengas miedo de hacer el ridículo. Vive la vida con menos seriedad, y sobre todo, diviértete.

Por qué recomiendo no ver noticias y qué hacer entonces

Debo admitir que nunca me he inclinado por ver las noticias. Entiendo la importancia de mantenerse enterados de lo que está ocurriendo en el mundo, pero ¿a cuál costo? 

Greg McKeown, en su libro Esencialismo, habla de cómo Gandhi, enfocado en su propósito de liberar a los oprimidos, decidió “reducirse a cero”. Para ello, debía eliminar de su vida todo lo que lo alejaba de su propósito. Así, pasó tres años sin leer el periódico, puesto que “descubrió que sus contenidos agregaban solo confusión innecesaria a su vida”.

Según Rolf Dobelli, en su artículo News is Bad for You—and Giving up Reading It Will Make You Happier, “las noticias son dañinas para tu salud. Resultan en miedo y agresión. Asimismo, entorpecen tu creatividad y tu habilidad para reflexionar de forma profunda”. Hace una analogía muy interesante, dice: “las noticias son para nuestra mente como el azúcar para nuestro cuerpo”.

Cuidamos lo que comemos. ¿Qué hacemos por cuidar nuestra mente? El exceso de información puede abrumarnos. Las noticias informan, pero qué hacemos con esa información, de qué nos sirve a nivel personal.    

Piensa en lo que está ocurriendo a nivel mundial. Predominan las noticias sobre el caos, enfrentamientos, problemas, crisis. Puede que no te des cuenta, pero silenciosamente todo eso va calando en tu cuerpo. Ese estímulo se va almacenando como tensión. Tarde o temprano tu vaso se desborda. 

Las noticias nos dan estrés y ansiedad. Incrementan nuestra incertidumbre. Tal como argumenta Graham Davey, profesor emeritus de la Universidad de Sussex, las noticias hoy en día son “cada vez más visuales e impactantes”. 

Hace unas semanas, y dada una situación importante que estaba ocurriendo, sentí la necesidad de revisar las noticias todos los días. Estaciones de metro podrían estar cerradas. Podría haber alguna manifestación por lugares cercanos, etc. Sin embargo, lo que me encontraba, además de los hechos que ocurrían, era un sin fin de opiniones. Esta persona analizaba esto. Esta otra creía esto otro. Yo creo tal cosa. Y al final, me ponía en mi rol de jueza y comenzaba a juzgar las opiniones, la situación y los hechos. Mis propias emociones, experiencias y pensamientos creaban todo un hilo, y más tarde, llegaba la frustración, confusión y a veces hasta molestia.

Lo que sea que esté pasando a tu alrededor, está pasando y ya. A lo mejor puedes contribuir a que algo cambie. Mas, por lo general, no. Entonces, de qué vale preocuparse, de qué vale imaginar qué va a pasar si no lo sabes, de qué vale crearte escenarios de contingencia. 

Me di cuenta que debía cambiar mi rol de jueza por mi rol de observadora. Es bien difícil, pero solo así puedo dejar de juzgar y pensar por mí, por los demás y por la situación; observar los hechos sin agregar más. 

Ciertamente, considero que revisar las noticias a menudo no ayudan a ser un mero observador. 

 

¿Qué hacer entonces?

 

Esto es lo que yo hago:

  1. Si no hay nada apremiante sucediendo a mi alrededor y que me afecte directamente, no veo noticias. Si hay algo importante que debas saber de seguro te enterarás por algún amigo o familiar. Además, ahora en las redes sociales, en especial Facebook, circulan constantemente noticias. Con leer el título tienes.
  1. Si a tu alrededor están ocurriendo hechos importantes que requieran tu atención, yo reviso el Twitter una vez a la semana. Sigo las cuentas que sé que me pueden dar la información que necesito, ni más, ni menos. Evito los programas de opinión y los hilos en tweets con más opiniones innecesarias.
  1. Para situaciones puntuales, por ejemplo, tienes que salir y no sabes si están abiertas las estaciones del metro, nuevamente, una visita puntual a la cuenta del metro en Twitter y estamos listos.

 

Loretta Breuning, autora de Habits of a Happy Brain, recomienda “limitar tu consumo de noticias a un bloque de tiempo cada día (por ejemplo, en el almuerzo o antes de cenar), o menos. Como mínimo, no ver o leer noticias antes de dormir”.

De nuestros archivos: 4 tips para que tu regreso de vacaciones no sea tan doloroso

¡A quién no le gusta tomarse unas vacaciones, y si podemos irnos de viaje mejor! ¿Cierto? En un post anterior, hablamos de la importancia de tomarse un break. Y no solo eso, discutimos los beneficios que nos aportan las vacaciones.

Si no eres un madrugador, estarás de acuerdo conmigo de que levantarse temprano es a veces muy difícil. Sin embargo, como siempre he dicho, no hay madrugada que valga más la pena si es para ir al aeropuerto. En ese instante, uno es capaz de dormir solo un par de horas, esperar unas cuantas más para abordar el avión y todos esos pequeños ‘sacrificios’ a la hora de viajar. 

Durante una, dos, tres semanas o el tiempo que hayas programado, te olvidas del trabajo, de las responsabilidades, de los quehaceres y te dedicas a disfrutar. Puede que te toque levantarte temprano para agarrar un tour. Puede que más bien hayas decidido tomarte las vacaciones con calma y lo que quieras sea echarte en una playa todo el día.

Y de repente, se te acabaron los días de relax. Ya toca volver a hacer las maletas para regresar a casa. No te quieres ir, pero no te queda de otra. Aunque, no sé si te pasa, pero a veces cuando te das cuenta de que ese retorno es inevitable, te inunda una sensación de ‘qué rico es volver a casa’. Por más que sea, la estabilidad y lo conocido también tienen sus beneficios. 

En fin, regresaste de tu viaje y el lunes retomas tu trabajo. ¡Uy, por qué, dirás tú! Suena el despertador y postergas el levantarte 5 minutos y 5 más y 10 más, hasta que o te paras o llegarás tarde. Te sientas en tu puesto de trabajo y te quedas mirando la pantalla. Tienes sueño, tu cabeza se quedó en la playa. Comienzas a revisar tus correos y empiezas a experimentar ese estrés y sensación abrumadora por todo lo que está pendiente.

Tú sabes cómo continúa la historia. Tal vez después de unos días o semanas todo volverá a su ritmo normal. Sin embargo, tal pareciera que al menos esos primeros días son todo un sufrimiento. ¿Será que se puede hacer algo para que el regreso de vacaciones no sea tan dramático y difícil?

Aquí te comparto algunos tips para que puedas despejar esa nube de tensión de vuelta al trabajo.

  1. Tómate unos minutos para clarificar

Una de las cosas que me ayuda a retomar mis actividades es tomarme un tiempo para reflexionar antes de empezar cualquier otra cosa. Como he dicho, es normal que al llegar de vacaciones se nos hayan acumulado tareas, correos, papeleo, trámites y demás. Y es natural que por un lado, sientas la necesidad de atacar todo. Y por el otro, no tengas ganas de hacerlo. No te dejes llevar por esa sensación abrumadora de cómo empiezo siquiera a manejar todas estas cosas. A mí me ayuda escribir. Me dedico a pensar cuáles son las tareas o actividades clave que quiero o necesito abordar en ese primer día y así sucesivamente con el resto de los días. No tienes por qué resolver todo el lunes. Y dudo que alguien espere de ti que así sea. Así que date el espacio y el tiempo para aclarar qué necesitas resolver hoy y qué puede esperar a otros días de la semana o inclusive a la semana siguiente. 

Te doy un ejemplo. Independientemente de todos los pendientes, sé que hay tres cosas importantes en mi día: escribir, investigar y leer. El resto puede esperar. Una vez que recuerdo eso y me enfoco en esas tres cosas, el ruido mental comienza a disminuir. Es increíble cómo luego inclusive me siento más calmada para abordar el resto de las cosas. Una vez que decides en qué concentrar tus energías, tus niveles de ansiedad disminuyen, dándote el espacio mental para abordar y programar tu agenda sin tanto estrés.

En esta misma línea, Raschelle Isip recomienda que ordenes tu espacio de trabajo. Es decir, no dejes todo el papeleo para después. Clasifica el material para que sepas de qué se trata y puedas procesarlo a medida que lo determines conveniente. Bota el correo que no te sirva y prepara tu escritorio para empezar el trabajo.

  1. Prioriza y obsesiónate

Tal como lo recomienda Morten Hansen, autor de “Great at Work“, haz menos y obsesiónate. ¿Ya determinaste las actividades más importantes para este día? Bueno, entonces elige la prioritaria y ponte a trabajar en ella, y solo en ella. 

En otra oportunidad, les compartí una herramienta que utilizo para priorizar el trabajo. Me refiero a PomoDone. No solo te permite evitar el multitasking y las distracciones, sino que también pones en práctica la técnica del pomodoro. Esta técnica ayuda a mejorar tu productividad y concentración.

(Si quieres saber más, no dejes de leer “Cómo ayudarnos a priorizar el trabajo”).

  1. Tómate las cosas con calma

Tomo prestado este tip de Raschelle Isip nuevamente. Los primeros días o semanas vas a estar atravesando un período de transición. Poco a poco irás recobrando las fuerzas. Poco a poco se te irá haciendo más fácil practicar tus hábitos. Con el tiempo, tu trabajo volverá a su ritmo natural. Dicho esto, tómate las cosas con calma. Con esto no quiero decir que no trabajes, que flojees ni nada por el estilo. Lo que quiero decir es que seas flexible. No pretendas resolver todo en un día. No te sobrecargues de trabajo por el tiempo que estuviste fuera. Tal como dije en el tip anterior, haz una cosa a la vez y poco a poco todo irá saliendo. No te martirices si no avanzas con la rapidez usual. Recuerda, más allá de cuánto progresas lo importante es progresar, es decir, show up.

  1. Programa días de descanso dentro de tus vacaciones

No todos los planes de vacaciones son iguales. Hay veces que planificamos vacaciones muy activas y otras que solo son de relajación. Independientemente de tu plan para tus vacaciones, planifica unos días al final para descansar del ajetreo de los tours y del corre corre. 

Las vacaciones son para conocer, para despejarse, para divertirse, pero también para descansar. No vale de mucho si llegas al trabajo más cansado de como te fuiste. Así que si algo he aprendido a lo largo de nuestros viajes, es que es necesario contar con un tiempo o unos días de margen. Primero, se evita el estar corriendo de un lugar a otro para alcanzar ver todo lo que tenías planificado. Y segundo, logras un mejor balance entre conocer y descansar. 

También, como señala Laura Vanderkam en su artículo “How to Come Back to Work After a Vacation Without Being Miserable”, prefiere el llegar un sábado que un domingo. Así, tendrás tiempo para reponer energías del viaje y organizar tus actividades antes del regreso al trabajo.

¿Por qué aplicar el método KonMari de orden y limpieza?

Al menos una vez al año me gusta hacer una limpieza profunda de casa. Esto implica deshacerme de papeles, ropa que ya no uso, etc. Asimismo, significa una oportunidad para mover las cosas un poco de lugar, cambiar y despejar las energías; como quien diría, sacar lo viejo para abrir paso a lo nuevo. Ahora lo veo un poco más como sacar lo viejo sin que necesariamente otras cosas ocupen los lugares despejados. No hay nada como ver huecos libres en un clóset.

Este año, decidimos abordar nuestro proceso de limpieza de una forma diferente. Viendo la popularidad que Marie Kondo ha estado tenido a nivel mundial, sobre todo luego de su serie Tidying Up with Marie Kondo en Netflix, decidimos probar su método. 

Para quienes no la conocen o la han escuchado nombrar, Marie Kondo es una japonesa radicada en Estados Unidos, apasionada del arte de ordenar. Se desempeña como consultora en esta área, ayudando a las personas con su método KonMari a limpiar y ordenar sus espacios. Es autora de dos libros y como comenté, su serie de Netflix ha sido todo un éxito.

Como anécdota graciosa, aquí en Santiago hay una fundación que abrió tiendas solidarias para financiar sus actividades sociales. En dichas tiendas venden mercancía usada proveniente de donaciones, desde ropa hasta artículos de decoración. Recientemente escuché que las tiendas están abarrotadas de mercancía por todas las personas que andan aplicando el método KonMari.

Asimismo, hace unas semanas, en una tienda de artículos de casa, escuché hablar a una muchacha de cómo había comprado cestas para organizar sus prendas, luego de que limpió y ordenó según enseña la misma autora (casualmente, lo mismo que hicimos nosotros). Así que como pueden ver, ha sido un verdadero fenómeno.

¿De qué se trata el método KonMari?

En primer lugar, se aborda un proceso de limpieza y orden total. Se va abordando por tipo de objeto, no por área de la casa. Se sigue un orden específico porque eso ayuda a ir internalizando y aprendiendo realmente el método. El orden es el siguiente:

  1. Ropa
  2. Libros y papeles
  3. Komono (baño, cocina, garaje y misceláneos)
  4. Elementos de valor sentimental

Descrito de forma simple, primero, se colocan todos los objetos que uno posee dentro de cada categoría en una pila. La idea es poder apreciar la cantidad de cosas que poseemos y evaluar si consideramos esa cantidad ideal. Usualmente, por supuesto, las personas poseen muchas más cosas de las que usan o necesitan realmente y ver la enorme pila genera una gran sorpresa y reflexión.

Luego, se toma prenda por prenda u objeto por objeto para evaluar si debe irse o quedarse. 

Finalmente, viene el proceso de guardado. Marie Kondo enseña diferentes técnicas para doblar ropa u ordenar utensilios para que todo esté a la vista, sepamos lo que poseemos y los espacios se vean acogedores e inspiradores.

Estos tres pasos se repiten con cada categoría de elementos.

¿Qué hay detrás del método KonMari?

Verán, no dedicaría un post entero a un método de limpieza, cuando yo misma me he vuelto un poco experta en el arte de ordenar, si no fuera por algo especial.

 

“Nuestra misión es ayudar a más personas a ordenar sus espacios al elegir alegría; Estamos comprometidos a desarrollar las herramientas más sencillas y efectivas para ayudarte a llegar allí”. (KonMari.com)

 

Cito la misión de Marie Kondo porque quiero resaltar la palabra “alegría”. Para mí, y estoy segura que Marie Kondo estará de acuerdo conmigo, esta elección dicta todo el sentido del proceso de ordenar. 

Cuando emprendemos esta aventura, no se trata de deshacernos de cosas. No se trata simplemente de limpiar y ordenar. Se trata de conservar aquello que despierta en nosotros alegría. Se trata de agradecer aquello que dejamos atrás por todo lo que aportó a nuestras vidas. Se trata de valorar lo que seleccionamos. En otras palabras, el método nos acerca a nuestra vida ideal, a cómo queremos vivir de ese momento en adelante. 

Curioso que algunas personas le decían, Marie ven y trae tu magia. Su respuesta era: “yo no hago magia. La magia la hacen ustedes, si es que quieren cambiar sus vidas”. Y es interesante esto porque el proceso puede ser sobrecogedor. Además, lleva su tiempo. Así que realmente es una decisión personal de si uno quiere salir adelante y transformarse. Me recuerda un poco a aquella idea que discutíamos hace un tiempo sobre que el momento transformador está justo a la esquina, luego de que aguantamos el aburrimiento y la dificultad, sabias palabras de Poema Chödron.

Así que, ver la serie y ver la transformación de las personas, no solo de sus espacios, fue muy revelador. Encuentras de repente a personas que han logrado trascender el día a día. Las notas más alegres, las ves emprendiendo proyectos que han querido hacer toda su vida. Han aprendido una manera sencilla de llevar a cabo sus tareas de casa para así tener el tiempo para dedicarse a lo que realmente les importa en sus vidas.

Beneficios del método KonMari

  • La energía empieza a fluir por tus espacios. Se sienten más ligeros. Provoca estar en ellos.
  • ¡A quién no le gusta un espacio casi de revista!
  • Adiós contaminación visual.
  • Facilidad para encontrar y agarras las cosas o prendas que necesitas.
  • Agradecimiento por todo lo que tienes y ahora valoras.
  • Y más…

KonMari en tres palabras: gratitud, valoración y felicidad.

Los dejo con algunas imágenes de nuestro proceso KonMari. ¡Vale la pena ponerlo en práctica!

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El antes… y el después…

 

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El antes…

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Y parte del después…

Qué podemos hacer cuando el caos es inevitable

Ya sabes que el caos es inminente, ya sea porque ya estás en medio de él o porque sabes que te vienen momentos complicados. Y como de seguro no es primera vez que atraviesas por una situación como esa, sabes lo que te espera. ¿Ya estás comenzando a sentir esa ansiedad cierto? Respira profundo y sigue leyendo…

 

¿Qué suele pasar contigo en un momento de caos?

  • Mantienes una sensación prolongada de estrés, ansiedad y tensión.
  • Tienes muchos aspectos que atender en un momento dado y no sabes ni por dónde empezar o cómo priorizar (de repente todo es importante).
  • Te vuelves un poco intolerante al no tener más espacio o capacidad mental para lidiar con otras situaciones o requerimientos.
  • Te cuesta dormir o concentrarte porque tu mente está saturada y ruidosa.
  • Como consecuencia de todo lo anterior, te sientes frustrado, cansado y a punto de tirar la toalla.
  • Sueñas con un cambio, pero no sabes ni cuál ni cómo.

 

¿Qué suele suceder en medio del caos?

  • Abandonamos nuestros hábitos o al menos algunos sufren.
  • Empezamos a exteriorizar nuestro caos interior. Nuestros espacios físicos muestran señales de que hay desorden en nuestra vida. Nuestros amigos y compañeros de trabajo nos notan estresados o distraídos.
  • Nos abandonamos a nosotros míos, adiós al cuidado personal, al espacio personal.
  • Es posible que nos entre una apatía por las cosas. Se nos hace difícil ponernos manos a la obra para incorporar nuevamente el orden que solíamos tener.

 

En mi experiencia personal, la clave para construir una vida extraordinaria, para lograr aquello que nos proponemos o soñamos, para como dice nuestro amigo Johnie Walker “keep walking”, son nuestros sistemas. Nuestros hábitos son la base para todo. Por más que parezcan rutinarios y que a veces los hagamos por inercia, nos permiten seguir adelante, show up ante nuestra vida y hacer de nuestro día el mejor posible.

Sin embargo, por más consolidados que tengamos nuestros hábitos, por más importantes y beneficiosos que sean, a veces se derrumban, flaquean o sufren en alguna medida. Similar a una cadena de piezas de dominó, cuando movemos o tumbamos una, el resto se cae también. Así ocurre con nuestros sistemas. Cuando un hábito se derrumba, el resto de la cadena de hábitos se viene abajo.

En una entrada anterior, les comenté mi cambio a una dieta más balanceada y apta para mi entrenamiento. Esto implicó un ajuste importante en cuanto a tiempo y esfuerzo para preparar la comida. En un artículo publicado en Huffington Post, la luchadora profesional de Muay Thai Claire “Fury” Foreman cuenta cómo ahora que es vegana le ha pasado exactamente lo mismo. Comenta:

 

Porque como mucho, entendiendo que entreno mucho y como un montón ahora como vegana también, esto implica que estoy dedicando un tiempo considerable a preparar, cocinar y almacenar los alimentos. Se trata principalmente de ser realmente organizados y de preparar la comida cada semana. De lo contrario, es un poco desastroso.

 

Comparto su opinión porque tal como puedes observar, esta situación de desorden, desastre y caos es muy común. Les pasa a todos. Me está pasando a mí y te puede pasar a ti. Y me atrevería a decir que resulta inclusive inspirador escuchar a otros pasar por lo mismo. A veces olvidamos que no estamos solos. Y puede parecer tonto, dado que no conocemos a ninguna de estas personas. Sin embargo, no necesitamos conocer o estrecharle la mano al alguien para sentirnos conectados y apoyados. ¡Cuántas veces la inspiración, las ganas de salir a la conquista y toda esa energía no ha provenido de un libro, de algo que escuchamos por allí, etc.!

Así que, querido lector, si estás atravesando un momento difícil o si el caos está a la vuelta de la esquina, no estás solo…

 

Tips para sobrellevar el caos

  1. Respira profundo, especialmente en esos momentos en los que la ira y la desesperación se estén apoderando de ti. Cierra los ojos, cuenta hasta 10 respiraciones y retoma lo que estabas haciendo.
  2. Uno sabe cuándo está cargado, entiéndase por muy estresado. En esos momentos, procura postergar aquellas conversaciones o actividades que sabes que te pueden desatar reacciones desfavorables. Por ejemplo, evita conversaciones delicadas. Espera a que te sientas más calmado para abordar temas importantes.
  3. La meditación no puede faltar. 
  4. Y por qué no, prueba recitar. Herbie Hancock recomienda el cántico budista “Nam-myoho-renge-kyo”. No tienes que ser budista para recitarlo. Y según su testimonio le ha dado claridad y conexión con esa energía que nos rodea.

 

Creer en la Ley Mística y recitar Nam-myoho-renge-kyo es tener fe en el propio potencial ilimitado. No es una frase mística que conlleva un poder sobrenatural. Nam-myoho-renge-kyo  tampoco es una entidad que nos trasciende y de la que dependemos. Es el principio que afirma que, aquellos que viven vidas comunes y hacen esfuerzos continuados, triunfarán sin falta. Recitar Nam-myoho-renge-kyo es manifestar la energía pura y fundamental de la vida, reverenciando la dignidad y las posibilidades de nuestras vidas comunes (Soka Gakkai Internacional).

 

  1. No abandones tus cuidados personales. Sé que cuesta, pero justamente en esos momentos cuando menos tiempo y ganas tienes para hacer ejercicio, colocarte tus lociones, comer saludable, etc. es cuando tu cuerpo y mente más lo necesitan. Por allí, puede empezar ese orden que anhelas.
  2. Date tu tiempo. Suele ocurrirme que toco fondo y luego de repente me comienza a entrar una energía y actitud para traer orden a mi vida. Por lo general empiezo por arreglar el departamento. Una vez que tengo los espacios despejados, puedo ver con mayor claridad mis siguientes pasos. 
  3. Luego, poco a poco ve recogiendo cada una de las piezas de dominó que se cayeron. Ve retomando hábito por hábito. Y si ves que alguna parte de tu sistema no está funcionando o no es muy eficiente haz las modificaciones pertinentes. Remplaza el hábito, elimínalo de la cadena o reajústalo.

 

El caos suele ser temporal. Como dice el refrán “después de la tormenta viene la calma”. Agarra esos remos, mantén una actitud positiva, confía en la abundancia del universo, rema hasta el cansancio que eventualmente, pasarás la ola.

¿Qué nos impide vivir en el presente?

Este instante es lo único real que tenemos. Ayer quedó atrás y mañana aun no ha llegado. ¿Sabes que estás haciendo en este preciso momento?

Parecerá una pregunta tonta. Tú dirás, pues, leyendo tu artículo. ¿Estás seguro? Sí, ciertamente tienes tus ojos en la pantalla. Tus ojos están recorriendo las líneas y palabras. Pero, ¿estás realmente leyendo o estás también pendiente de esa persona que tienes al lado en el metro? ¿No se te estarán colando algunos pensamientos adicionales sobre lo que vas a hacer al llegar a casa?

En fin, el presente, tan real como efímero, un espacio en el tiempo que a veces ni nos damos cuenta que existe. Preferimos otros momentos, aquellos que ya pasaron o aquellos que queremos que pasen. Nuestro tiempo se va entre el pasado y el futuro. Pero, como dice esta frase anónima famosa:

“El pasado es historia, el futuro un misterio, el hoy un regalo, por eso se llama presente”.

¿Cómo disfrutar realmente nuestro regalo?

La mejor manera de vivir en el presente es practicando la conciencia plena. Es estar realmente inmersos en la actividad que estamos llevando a cabo. Si estás trabajando, trabaja sin otras distracciones. Si estás hablando con alguien, guarda el teléfono y escucha con atención. Si estás lavando los platos, pues como dice una amiga, ‘¿para que quiero un lavaplatos automático si yo disfruto de todo el proceso de fregar?’. Pues a lo mejor, como yo, no te gustan mucho las tareas de limpieza, pero son necesarias. Así que, también, mientras limpias, solo limpia. Inclusive en las tareas menos amenas podemos alcanzar un estado de flow. Y ya vimos antes, que al entrar en este estado de experiencia óptima, incrementamos nuestros niveles de felicidad.

¿Cómo evitar las distracciones?

  1. Conócete

Este es un paso fundamental. Necesitas saber qué se te dificulta, cómo te distraes y con qué. Es bueno saber también, por ejemplo, en qué momentos del día se te dan mejor cuáles actividades. Asimismo, nuestro ciclo productivo va variando con las horas. Hay momentos del día en los que contamos con más energía, pero como con todo clímax, esta va a decaer eventualmente.

  1. Arma tu estrategia
  • Si te distraen las redes sociales o ciertos sitios en Internet, existen aplicaciones (como Freedom) para bloquearlos en aquellas horas del día en las que necesitas extrema concentración. 

No intentes apoyarte en tu fuerza de voluntad. Mientras más ejercites ese músculo, más cansado lo tendrás para cuando realmente lo necesites. 

  • Si empiezas a divagar y perder el tiempo por falta de energía, he probado varias opciones que te pueden servir:

a. Identifica tu punto más bajo de la tarde y toma una siesta. Puedes seguir las recomendaciones de Daniel Pink (instrucciones en su libro When: The Scientific Secrets of Perfect Timing, o en nuestro post).

b. Revisa tu plan alimenticio. Es posible que te hagan falta nutrientes que soporten tu actividad física y mental. Si requieres de ayuda, consulta a un experto.

c. Dedícate a tus tareas más creativas e importantes en aquel momento del día en el que dispones de mayor energía y concentración. En mi caso es la mañana, pero como señala Daniel Pink en el libro ya referido, podemos ser una alondra o un búho o algo entre medio. De ello dependerá el ser más productivos y obtener un mejor desempeño.

[¿Curioso sobre qué animal te representa? Toma el test aquí (en inglés).]

  • Si tu distracción viene de adentro, pensamientos, emociones, etc. practicar la meditación puede ayudarte a tomar más conciencia de lo que piensas y sientes en el momento en que lo haces. Esta conciencia te permitirá a su vez redireccionar tu atención a la tarea que estabas haciendo. Dani Shapiro recomienda la aplicación “Insight Timer”. Yo he utilizado “Headspace“. Si estás comenzando, el tener una guía o narrador puede ayudarte a seguir con la práctica.
  • ¿Eres de los que revisas el teléfono 2.617 veces al día? Algunos trucos:

a. En casa tenemos una regla. Cuando mi esposo llega del trabajo, le decimos adiós a los teléfonos. Llegó, como lo llamamos, ‘nuestro us time’. Si se te dificulta, guárdalo en un cajón (“ojos que no ven corazón que no siente”) o apágalo.

b. En la hora del almuerzo o durante ese café que te tomas con tus compañeros del trabajo, utiliza la estrategia que nos compartió un lector. Deja el teléfono cargándose en la oficina. Tenemos tantas aplicaciones que la batería no dura nada. ¡Ya no tienes excusa para que el teléfono se te muera cuando tu pareja o amigos tratan de contactarte!

c. ¿Estás en el metro y no aguantas estar sin hacer nada? Lleva un libro contigo todo el tiempo, ¿no siempre nos quejamos de que no tenemos suficiente tiempo para leer?

d. Si tienes iPhone, ¡puedes usar Freedom y bloquear las apps que te distraen!

e. Prueba un fin de semana al mes, o la frecuencia que desees, desconectarte del teléfono. Avísale a tus amigos y familiares que no estarás disponible. A lo mejor te gusta tanto la experiencia que en la semana se te hará más sencillo alejarte de él.

f. ¿De vacaciones? No contrates planes de larga distancia. Ten tu teléfono para casos de emergencia. Del resto, ¿por qué sigues escribiéndole a tus compañeros del trabajo si estás fuera de la oficina? ¿No puedes aguantarte a llegar a casa para subir las fotos del viaje? 

  • Si lo has probado todo y nada, ponte un post-it enorme al frente de la computadora o en un lugar llamativo para que tus prioridades no se pierdan de vista. ¿Sabes que he estado probando? Personalizo el fondo de pantalla de mi computadora con imágenes y frases que me motiven a enfocarme. Cada vez que veo la pantalla, ¡boom! Recordatorio… 

¿Qué otras cosas te distraen? ¿Tienes otra estrategia para mantenerte enfocado en lo que te importa? Coméntanos.

Corría y corría. Recordé respirar y vaya sorpresa, ¿un instante de paz?

Hábitos, rituales, sistemas… Funcionan de maravilla. Sin embargo, falta otro elemento sin el cual ninguno de ellos siquiera existiría: TÚ.

Empieza la semana y milagrosamente estás entusiasmado por darle comienzo a tus actividades, por practicar esos hábitos que has diseñado, por sentir los beneficios de tus rituales. Pasa el lunes y todo va estupendo. Llega el martes, y sigues muy bien. El miércoles te surgió de repente una reunión. Luego, saliste del trabajo para hacer las diligencias del día. Tu planificación no fue muy realista y no te alcanzó el tiempo para hacer todo. Como consecuencia, vas a tener que pasar la noche atendiendo eso que quedó pendiente para el que el jueves puedas empezar con mejor pie. 

A veces los días no son perfectos o a veces sí, pero la semana no. A veces tienes una buena semana y otra no tan buena. Por Ley de Murphy, basta que te atrases con algo para que surjan mil cosas más y te encuentres ahora con una acumulación de tareas indispensables.

Suele ocurrir sobre todo cuando se están creando nuevos hábitos. Existe un período de adaptación. Estás probando qué y cómo te funciona. Mientras lo incorporas puede que se te traspapele tu horario.

Además, siempre va a haber una diligencia que hacer. Siempre va a surgir algo inesperado. Y es muy probable que una que otra semana no puedas evitar el caos. Respira. Sí, todos hemos estado allí, más veces de las que quisiéramos.

Es tan fácil tirar la toalla. No necesitas ni de argumentos sólidos. Una simple excusa y adiós a ese problema…

Quisiera recordar a Elizabeth Gilbert citando a Pema Chödron, conocida maestra y monja budista: 

“Pema Chödron, dijo una vez, que el mayor problema que ve en la práctica meditativa de las personas es que renuncian a ella justo cuando las cosas están por ponerse interesantes. Lo que quiere decir, lo dejan apenas las cosas dejan de ser fáciles, apenas se ponen dolorosas o aburridas o agitadas. Así que, se pierden la parte buena, la parte transformadora. En otras palabras, se pierden la parte en que traspasas la dificultad y entras en un universo nuevo, bruto, dentro de ti mismo”. 

Sé lo que es renunciar. Y también sé cómo se siente no saber cuándo va a venir ese momento transformador. 

En esencia, supongo que todos quisiéramos tener un interruptor; un botón con el cual apagar todo, desenchufarnos del mundo y desaparecer por unos minutos. No existe tal interruptor. Pero sí existe la pausa, una pausa de 5 min; una pausa para mirar por la ventana que tengas más cerca y quedarte allí. Deja tus sueños y deseos por un momento en una caja segura. Cada vez que te quedes pegado en un pensamiento perturbador, salúdalo y déjalo pasar. Y vuelve a la ventana. 

Parece mentira, pero a veces 5 minutos es todo lo que necesitamos para simplificar, descansar y prepararnos para el resto. Las actividades van a seguir allí. Mas, no hacemos nada con pensar en todo lo que hay que hacer porque no podemos resolver todo al mismo tiempo. Así que podemos empezar por hacer una pausa, respirar profundo, vaciar la taza y comenzar de nuevo con lo que toque.

Sin ti, nada va a funcionar. Sin ti, los hábitos no tienen sentido. Pero, no eres un robot.  Cuídate o de nada valdrá la vida extraordinaria. ¡Que te lo cuente Melanie Weinberger,  después de sufrir depresión mientras intentaba crear y entender qué significaba llevar una vida extraordinaria!

Cinco minutos milagrosos… ¿es así como se siente la paz interior, así sea por un breve instante? 

 

4 tips para que tu regreso de vacaciones no sea tan doloroso

¡A quién no le gusta tomarse unas vacaciones, y si podemos irnos de viaje mejor! ¿Cierto? En un post anterior, hablamos de la importancia de tomarse un break. Y no solo eso, discutimos los beneficios que nos aportan las vacaciones.

Si no eres un madrugador, estarás de acuerdo conmigo de que levantarse temprano es a veces muy difícil. Sin embargo, como siempre he dicho, no hay madrugada que valga más la pena si es para ir al aeropuerto. En ese instante, uno es capaz de dormir solo un par de horas, esperar unas cuantas más para abordar el avión y todos esos pequeños ‘sacrificios’ a la hora de viajar. 

Durante una, dos, tres semanas o el tiempo que hayas programado, te olvidas del trabajo, de las responsabilidades, de los quehaceres y te dedicas a disfrutar. Puede que te toque levantarte temprano para agarrar un tour. Puede que más bien hayas decidido tomarte las vacaciones con calma y lo que quieras sea echarte en una playa todo el día.

Y de repente, se te acabaron los días de relax. Ya toca volver a hacer las maletas para regresar a casa. No te quieres ir, pero no te queda de otra. Aunque, no sé si te pasa, pero a veces cuando te das cuenta de que ese retorno es inevitable, te inunda una sensación de ‘qué rico es volver a casa’. Por más que sea, la estabilidad y lo conocido también tienen sus beneficios. 

En fin, regresaste de tu viaje y el lunes retomas tu trabajo. ¡Uy, por qué, dirás tú! Suena el despertador y postergas el levantarte 5 minutos y 5 más y 10 más, hasta que o te paras o llegarás tarde. Te sientas en tu puesto de trabajo y te quedas mirando la pantalla. Tienes sueño, tu cabeza se quedó en la playa. Comienzas a revisar tus correos y empiezas a experimentar ese estrés y sensación abrumadora por todo lo que está pendiente.

Tú sabes cómo continúa la historia. Tal vez después de unos días o semanas todo volverá a su ritmo normal. Sin embargo, tal pareciera que al menos esos primeros días son todo un sufrimiento. ¿Será que se puede hacer algo para que el regreso de vacaciones no sea tan dramático y difícil?

Aquí te comparto algunos tips para que puedas despejar esa nube de tensión de vuelta al trabajo.

  1. Tómate unos minutos para clarificar

Una de las cosas que me ayuda a retomar mis actividades es tomarme un tiempo para reflexionar antes de empezar cualquier otra cosa. Como he dicho, es normal que al llegar de vacaciones se nos hayan acumulado tareas, correos, papeleo, trámites y demás. Y es natural que por un lado, sientas la necesidad de atacar todo. Y por el otro, no tengas ganas de hacerlo. No te dejes llevar por esa sensación abrumadora de cómo empiezo siquiera a manejar todas estas cosas. A mí me ayuda escribir. Me dedico a pensar cuáles son las tareas o actividades clave que quiero o necesito abordar en ese primer día y así sucesivamente con el resto de los días. No tienes por qué resolver todo el lunes. Y dudo que alguien espere de ti que así sea. Así que date el espacio y el tiempo para aclarar qué necesitas resolver hoy y qué puede esperar a otros días de la semana o inclusive a la semana siguiente. 

Te doy un ejemplo. Independientemente de todos los pendientes, sé que hay tres cosas importantes en mi día: escribir, investigar y leer. El resto puede esperar. Una vez que recuerdo eso y me enfoco en esas tres cosas, el ruido mental comienza a disminuir. Es increíble cómo luego inclusive me siento más calmada para abordar el resto de las cosas. Una vez que decides en qué concentrar tus energías, tus niveles de ansiedad disminuyen, dándote el espacio mental para abordar y programar tu agenda sin tanto estrés.

En esta misma línea, Raschelle Isip recomienda que ordenes tu espacio de trabajo. Es decir, no dejes todo el papeleo para después. Clasifica el material para que sepas de qué se trata y puedas procesarlo a medida que lo determines conveniente. Bota el correo que no te sirva y prepara tu escritorio para empezar el trabajo.

  1. Prioriza y obsesiónate

Tal como lo recomienda Morten Hansen, autor de “Great at Work“, haz menos y obsesiónate. ¿Ya determinaste las actividades más importantes para este día? Bueno, entonces elige la prioritaria y ponte a trabajar en ella, y solo en ella. 

En otra oportunidad, les compartí una herramienta que utilizo para priorizar el trabajo. Me refiero a PomoDone. No solo te permite evitar el multitasking y las distracciones, sino que también pones en práctica la técnica del pomodoro. Esta técnica ayuda a mejorar tu productividad y concentración.

(Si quieres saber más, no dejes de leer “Cómo ayudarnos a priorizar el trabajo”).

  1. Tómate las cosas con calma

Tomo prestado este tip de Raschelle Isip nuevamente. Los primeros días o semanas vas a estar atravesando un período de transición. Poco a poco irás recobrando las fuerzas. Poco a poco se te irá haciendo más fácil practicar tus hábitos. Con el tiempo, tu trabajo volverá a su ritmo natural. Dicho esto, tómate las cosas con calma. Con esto no quiero decir que no trabajes, que flojees ni nada por el estilo. Lo que quiero decir es que seas flexible. No pretendas resolver todo en un día. No te sobrecargues de trabajo por el tiempo que estuviste fuera. Tal como dije en el tip anterior, haz una cosa a la vez y poco a poco todo irá saliendo. No te martirices si no avanzas con la rapidez usual. Recuerda, más allá de cuánto progresas lo importante es progresar, es decir, show up.

  1. Programa días de descanso dentro de tus vacaciones

No todos los planes de vacaciones son iguales. Hay veces que planificamos vacaciones muy activas y otras que solo son de relajación. Independientemente de tu plan para tus vacaciones, planifica unos días al final para descansar del ajetreo de los tours y del corre corre. 

Las vacaciones son para conocer, para despejarse, para divertirse, pero también para descansar. No vale de mucho si llegas al trabajo más cansado de como te fuiste. Así que si algo he aprendido a lo largo de nuestros viajes, es que es necesario contar con un tiempo o unos días de margen. Primero, se evita el estar corriendo de un lugar a otro para alcanzar ver todo lo que tenías planificado. Y segundo, logras un mejor balance entre conocer y descansar. 

También, como señala Laura Vanderkam en su artículo “How to Come Back to Work After a Vacation Without Being Miserable”, prefiere el llegar un sábado que un domingo. Así, tendrás tiempo para reponer energías del viaje y organizar tus actividades antes del regreso al trabajo.

Minimalismo, ¿una moda o un bien necesario?

Tal como ha expresado Stuart Jeffries en un artículo de The Guardian, parece que estamos viviendo en una época donde todos queremos reducir algo, nuestros gastos, nuestra huella ecológica, nuestros desechos, nuestras posesiones… 

Recuerdo haber leído en algún momento sobre el nuevo estilo de vida que los Millennials estaban instaurando. Decían algo como que en lugar de comprarse un auto o departamento, preferían viajar y aventurarse lo más que pudieran. Acumular posesiones no les llamaba la atención. Y muchas personas, Millennials o no, probablemente prefieran gastar su dinero en experiencias, en vez de objetos.

Sea cual sea el caso, sí es cierto que estamos en medio de un movimiento de depuración. Durante muchos años hemos presionado a la naturaleza. Luego de muchas revoluciones sociales y tecnológicas, hemos alcanzado un nivel de industrialización y avance en todas las áreas como nunca antes. Aparatos inteligentes, robots, infraestructura de primera, servicios antes impensables… Todo ha evolucionado de forma impresionante. 

Todos los días parece salir a la luz algo nuevo, sea un producto, un servicio, un descubrimiento científico, un avance tecnológico. Pero, ¿si cada vez tenemos la posibilidad de acceder a más y más, por qué vamos a querer menos? Tal vez, todas estas maravillas nos están asfixiando. 

Cuando te compras un nuevo teléfono móvil, el más avanzado de su generación hasta el momento, basta con que pase un mes para que ya otro aparato deje el tuyo casi como obsoleto. ¡Y cuánto te costó ahorrar para obtenerlo! Estar al día con todo es simplemente abrumador.  

Así que ha llegado un punto en que muchos hemos optado por volver a nuestra esencia. Y esto significa buscar maneras de simplificar nuestra vida. En este respecto, el minimalismo puede que tenga algo que decir. 

Sin embargo, es curioso que el término suele asociarse con ideas extremistas. De hecho, los famosos minimalistas Joshua Fields y Ryan Nicodemus cuentan cómo aquellos que rechazan este estilo de vida lo hacen porque lo asocian con ideas tales como “debes vivir con menos de 100 cosas, no puedes tener un carro o departamento o televisión, no puedes desarrollar una carrera profesional, debes vivir en algún lugar exótico y difícil de pronunciar, debes iniciar un blog, no puedes tener hijos…”.

Y continúan explicando que ciertamente el minimalismo puede ayudarte a alcanzar alguna de estas cosas, si eso es lo que buscas. Mas, “minimalismo es una herramienta que puede ayudarte a encontrar tu libertad”; libertarte de tus miedos, preocupaciones, de esa sensación abrumadora que comentamos más arriba, de ese necesidad agotadora de estar al día con todo.

Y lo más importante, el minimalismo te permite identificar qué cosas valoras, desde tus posesiones hasta tus ideales y principios. Y por ello, te ayuda a deshacerte de lo que te sobra, sean objetos materiales, relaciones poco saludables, deudas, etc. A la vez, te permite cultivar y conservar tus valores y prioridades (salud, familia, crecimiento personal, etc.). 

El minimalismo es una herramienta para deshacernos de los excesos de la vida en pro de enfocarnos en lo que importa, y consecuentemente encontrar felicidad, plenitud y libertad (Fields y Nicodemus).

Y este concepto lo podemos relacionar con lo que hemos discutido en posts anteriores. Es más, observa cómo la definición hace mención directa a la felicidad. Ahora, en una oportunidad hablamos de cómo nos quejamos por no tener suficiente tiempo para dedicarnos a lo que queremos. También, hablamos de falta de recursos, y cómo a veces tenemos de sobra y no lo sabemos. Pues, tal vez es porque como comentamos, estamos enfocando nuestra felicidad en los medios que no necesariamente nos llevan a esta.

Puede que haya muchos blogs, libros y artículos sobre el minimalismo. Y aun cuando el tema está en boga, claramente es mucho más que una moda. Y esto lo puedes constatar en los muchos beneficios que aquellos que lo han probado han identificado en su forma de ver la vida. Y esta perspectiva puede resumirse en esta frase:

Los minimalistas buscan su felicidad no a través de cosas, sino a través de la vida per se (Fields y Nicodemus).

Tal vez aun no te sientas listo para convertirte en un minimalista. Sin embargo, hoy te invito a que le eches una mirada a este concepto y que identifiques qué podría significar para ti ser minimalista. Recuerda que esto depende de aquellas cosas que valoras, no de quedarse sin nada.

Y para finalizar, les comparto mis 5 beneficios favoritos de adoptar el minimalismo:

  1. Eliminar las deudas: no hay nada como liberarse de la presión y ataduras de los compromisos financieros. Prefiero pasar 10 meses ahorrando para adquirir algo que necesito, a pasar 10 meses pagando las cuotas de la tarjeta de crédito. Podrá sonar que es lo mismo, pero mentalmente hay una gran diferencia.
  1. Apreciar las posesiones que ya tengo: he descubierto que mientras menos prendas tengo para vestirme, más creativa me pongo a veces para combinarlas. ¡Es divertido! 
  1. Menos que limpiar (mi favorita de todas jajaja)
  1. ¡Si no ‘necesitas’ comprar, pues ahorras más!
  1. Espacio ordenado y amplio es igual a amplitud visual y mente despejada: es como si mientras menos cosas tengo para enfocar mi vista en ellas, más puedo concentrarme en dejar fluir mi creatividad y disfrutar de mis espacios para trabajar.

Esta es mi premisa: Si tuviera que mudarme a otro país, ¿qué cosas me llevaría conmigo? Aquello por lo que respondería NO, se va (a menos que cubra una necesidad como los muebles, por ejemplo).

¿Estás dispuesto a simplificar tu vida? Empieza limpiando tus espacios. Como plantea Mel Johnson en tiny buddha, puede que una casa no abarrotada signifique una mente menos saturada.

Lento pero seguro

Estos últimos días han sido bastante tumultuosos. Terremotos y temblores en varios países, el huracán Irma devastando el Caribe y ahora Estados Unidos, un año más del devastador 11 de septiembre estadounidense, un año más del golpe de estado en Chile…

Y me concentro por un momento en un mensaje que leí en estos días a propósito de Florida. En la nota se comentaba cómo la familia se estaba preparando para la llegada del huracán; cómo se iban de la casa, pero la dejaban lo más protegida posible sin saber cómo la encontrarían a su regreso; se hablaba de la historia que tenían los muebles y artefactos coleccionados a lo largo de los años y que si bien son cosas materiales y se apreciaba más la vida y el estar juntos como familia, ese valor personal e histórico por todas las experiencias vividas se dejaba atrás. Y también me llamó la atención cómo se decía lo difícil que era tomar un morral y determinar cuáles cosas llevar consigo, qué era todo eso de mayor valor que no se quería dejar perder.

Ahora, a esta nota agrego más. A veces pasamos por momentos, pequeños instantes que nos dejan pensando y reflexionando sobre aspectos fundamentales y significativos. Y es que son esos instantes fugaces que hacen que valga la pena vivir. Y a veces estos pequeños momentos llegan cuando más estamos abiertos a la calma y la flexibilidad, cuando decimos, está bien tomarme estos minutos de pausa, está bien regalarme estas horas de distracción.

Y por eso, hoy titulo esta entrada como “lento, pero seguro”. Con todos los eventos que estamos viviendo producto, entre otras cosas, del cambio climático, con todos los sucesos de violencia, poder y desastre que se viven en el mundo, con tanta pérdida de valores, con tanta desunión… llegó la hora de dejar esa típica vida que nos trajo el siglo XX y que se ha acentuado en este siglo. El mundo nos pide sencillez.

Esta comparación sonará ridícula al lado de las situaciones reales e importantes que estamos viviendo, pero si pueden sobrepasar la película en sí, los invito a que se lleven la enseñanza de la escena. En la película Pitch Perfect 2, el grupo musical protagonista atraviesa dificultades en su desempeño, descrito por todos como “ya no saben quién son”. Y en esa búsqueda de su sonido y de su esencia como grupo, encuentran la respuesta en lo simple. Sacan toda utilería y acrobacia de su show… se olvidan de tanto brillo, lentejuelas y uniformes ostentosos… y llegan con una versión pulida de su uniforme tradicional y solo sus voces para conmover.

Es muy sabroso disfrutar de los placeres y comodidades de la vida moderna, pero ¿cuál es el costo?

Es maravillosa la variedad de opciones que tenemos para elegir en todo, en cómo o con qué nos vestimos, en los ingredientes para las comidas, en las actividades que hacemos, en los productos que compramos… ¿qué tanto necesitamos?

Pero cuando vienen esos segundos fugaces con un alto contenido de significado sobre las cosas, ni nos damos cuenta por estar distraídos con luces, cintas y platillos…

El mundo está hablando, la naturaleza lo asevera y tu vida también… ¿cuál mensaje vas a elegir escuchar?