¿Quieres mejorar tu productividad?

Recientemente tuve conversaciones con el equipo creador de la aplicación PomoDone,  de la cual ya les he hablado anteriormente, y me han ofrecido su versión Premium gratis y algunas otras sorpresas que les comentaré más adelante. Así que decidí escribir este post como agradecimiento a su acercamiento y oferta. Sin embargo, quiero dejar claro que no me están pagando por hacerles publicidad ni estoy recibiendo nada a cambio por esta entrada. Como dije, es simplemente agradecimiento.

Ahora, dado que no es mi estilo hacer reviews de productos ni creé este blog para ese propósito, no vengo simplemente a contarles las maravillas o no de la aplicación. Vengo a hablarles de nuestra productividad y de la importancia de medir nuestros tiempos para tal fin.

A muchos les sucede que diariamente deben contestar una gran cantidad de correos y asistir a un sin fin de reuniones. De hecho, recuerdo hace poco que un amigo colocó en su muro de Facebook que había pasado 9 horas de reunión tras reunión. Mas, para muchos (dado que puede que tu trabajo sea reunirte y responder correos) cuando terminan todos estos compromisos, suele quedarles muy poco tiempo para trabajar en lo que realmente importa y genera valor para uno mismo y para la empresa. Entre presentación y presentación hay que preparar el material para precisamente poder presentar, ¿cierto? Pero, ¿en qué momento?

Cal Newport nos habla de dos tipos de trabajo, el trabajo profundo y  el superficial. No creo que haga falta definir de qué se tratan, dado que los nombres son bastante transparentes. Pero, si insisten y en palabras de Newport:

“El trabajo profundo consiste en enfocarse sin distracciones en una actividad cognitiva exigente, mientras que el trabajo superficial describe actividades que son más logísticas por naturaleza y que no requieren de concentración intensa”.

Sin embargo, y continúa: “Pensamos que trabajo es cualquier actividad que produce un beneficio plausible”. Basados en esta última idea, no es de asombrarse que dediquemos gran parte de nuestro tiempo a resolver y completar tareas superficiales. Ahora, el trabajo profundo, además de contener mayor valor e importancia de por sí, nos hace más felices y satisfechos con lo que hacemos. ¿Por qué?

Cuando estamos sumergidos en una tarea cognitiva demandante, nuestra atención está enfocada exclusivamente en esa tarea. Por ende, es muy probable que estemos experimentando flow. Investigaciones señalan que al encontrarnos en este estado de atención plena frente a una actividad que presenta ciertos retos, pero que a la vez somos buenos en ello, nos brinda satisfacción.

¿Cómo podemos invertir la balanza?

El mismo Newport recomienda como una forma de darle prioridad al trabajo profundo, medir nuestro tiempo. Y es aquí donde PomoDone entra en acción. Para mí, PomoDone me brindaba la oportunidad de darle ese respiro que el cerebro necesita para responder y ser productivo. Es decir, trabajar en períodos de 25 minutos con un pequeño break de 5 minutos, la técnica del pomodoro.

Mas, si uno ingresa en su Time log, uno puede además revisar todas las actividades que se realizaron en el período deseado y observar cuánto tiempo nos tomaron.

TimeLog_PomoDone

Si revisamos esta información con cierta frecuencia, podemos medir cuánto tiempo invertimos en trabajo superficial y cuánto en trabajo profundo. Y por supuesto, que esto sirva para motivarnos a invertir la balanza, a reflexionar qué es lo verdaderamente prioritario e importante de nuestro trabajo y así dedicarle más tiempo. Si desean más tips sobre cómo revertir nuestra inversión de tiempo, pueden leer este post o consultar el libro de Cal Newport.

También, he comentado cómo PomoDone me ayuda a precisamente mantenerme concentrada en una sola tarea. Es muy fácil distraernos, con llamadas, whatsapp, etc. Parece mentira, pero saber que tienes un reloj marcándote el paso, ayuda a enseriarse y a enfocarse.

Por último, quiero mencionar que esta aplicación funciona o se integra con múltiples otras y que inclusive puede trabajar con Zapier para automatizar tareas a lo largo de las diversas aplicaciones que utilizas.

Así que si estás interesado, te invito a que pruebes la versión premium Ultimate de la aplicación, a través de este código promocional. Tendrás un período de prueba de 30 días gratis, ¡pero solo estará disponible para los primeros 50 usuarios! Así que haz clic pronto.

¡Y no te pierdas el desafío PomoDone para disfrutar de esta aplicación y todas las características de su plan premium por más tiempo!

Los 7 componentes de una vida plena

Ya hemos hablado sobre qué es la vida plena y por qué es importante seguir su camino. Ahora quiero compartirles lo que para mí nos puede ayudar a emprenderlo. Se trata de lo que llamo los 7 componentes de una vida plena.

Ya verán que es muy fácil comenzar a trazarse metas cuando lean de qué se trata todo esto. De hecho, acompaño cada componente con elementos personales que experimentaré e incorporaré poco a poco en mi día a día.

Mas, por esta razón, considero necesario comentar que no creo que esté mal forjarnos objetivos tangibles y alcanzables, siempre y cuando no perdamos de vista todo lo que vamos recorriendo. No sirve de nada enceguecerse con aquello que queremos lograr, si no vamos a disfrutar y celebrar las pequeñas batallas conquistadas. Encontraremos la felicidad y alegría si nos enfocamos en lo que hemos caminado y no en todo lo que nos falta por caminar.

 Los 7 componentes de una vida plena

1. Alimentación balanceada: consiste mayoritariamente de frutas, vegetales, granos y semillas. Según los expertos, lo ideal sería introducir no más de 6 porciones de carnes al mes. Desafíos:

  • Fase A – Jugos verdes para el desayuno
  • Fase B – Comida vegetariana 5 días + carnes 2 días a la semana
  • Fase C – Productos integrales
  • Fase D – Productos naturales
  • Fase E – Meriendas saludables

2. Ejercicios regulares: si necesitas adelgazar debes incluir más ejercicios cardiovasculares o aeróbicos en tus sesiones. Si lo que deseas es tonificar tus músculos y llevar tu masa muscular a un nivel sano, pues los ejercicios anaeróbicos son para ti. Los doctores recomiendan como mínimo hacer 30 minutos de ejercicios al día, ya sea caminando, trotando, bailando, nadando o con cualquier otra actividad similar. Desafíos:

  • Fase A – Caminata/trote de 30 minutos al día
  • Fase B – Ejercicios anaeróbicos
  • Fase C – Actividades complementarias (yoga, baile, artes marciales, etc.)

3. Meditación: tal como lo hemos mencionado anteriormente, la meditación, al igual que el yoga, es una práctica formal del mindfulness. Por ello, incorporarla nos permitirá ir despertando nuestra conciencia del momento presente y entender el verdadero significado de la felicidad, que no es más que el disfrute del camino que llamamos vida. Desafíos:

  • Fase A – Meditación durante 5 o 10 minutos al día
  • Fase B – Meditación durante 1 hora al menos un día a la semana

4. Hábitos necesarios: siempre he considerado a algunas actividades como hábitos necesarios, ya que constituyen alimento para el cuerpo, mente y alma. Según los estudiosos de este campo, un hábito se forma entre 21 y 30 días. De hecho, en mi experiencia, cada vez que quiero comenzar nuevos hábitos, practico una única actividad durante un mes antes de incorporar la siguiente. El ensayo y error me ha demostrado, al menos en mi caso, que querer hacerlo todo en el primer intento puede resultar muy abrumador y por ende no perserverar. Desafíos:

  • Fase A – Cuidado personal
  • Fase B – Oración y agradecimiento
  • Fase C – Diario
  • Fase D – Lectura diaria de recreación y conocimiento

5. Declutter your life!: no he querido traducir la palabra ‘declutter’ porque aun no encuentro un equivalente al español que exprese por completo todo lo que significa para mí. ‘Declutter’ consiste en un sistema de limpieza y vaciado de nuestros espacios físicos, emocionales y mentales para desprenderlos y desintoxicarlos de todo ruido y elementos innecesarios. Sería similar a ‘resetear’ (palabra que no existe en el diccionario de la RAE) nuestra vida.

  • Fase A – 2 o 3 tareas máximas por día
  • Fase B – Limpieza física/espacial de la casa y oficina
  • Fase C – Limpieza tecnológica (‘papeles electrónicos’)
  • Fase D – Limpieza de hábitos innecesarios
  • Fase E – Limpieza emocional

6. Esparcimiento: todas aquellas actividades, pequeñas y grandes aventuras y momentos de compartir entre amigos y familia que nos ayuden a liberarnos del estrés y las preocupaciones y nos inyecten energía para continuar.

  • Fase A – Hora límite de trabajo no más de las 6 pm para dar espacio al compartir
  • Fase B – Lectura familiar antes de dormir
  • Fase C – Fin de semana de desconexión una vez al mes
  • Fase D – Vacaciones
  • Fase E – Conexiones e intimidad

7. Experiencias óptimas: esto se basa en la teoría planteada por Mihály Csikszentmihalyi en su investigación sobre el flow. Este último es un estado de concentración, fluidez y absorción en una actividad, cualquiera que esta sea. Cuando cocinamos, estudiamos, practicamos un hobby, etc. podemos llegar a un punto en que no sentimos cómo nos pasa el tiempo. Podría decirse que este estado está muy ligado a la práctica del mindfulness, dado que nos permite concentrarnos en una actividad a la vez y conectarnos con ella. Nos guste esa actividad o no, la atención plena y concentración nos darán una mayor capacidad de observación y disfrute. Desafío:

  • Fase A – Atención plena en toda actividad diaria
  • Fase B – Limpieza de actividades y trabajos no deseados
  • Fase C – Abrir camino a actividades deseadas

En las próximas entradas iré explorando todas estas alternativas o actividades para introducirnos en el camino de la vida plena. Son solo ejemplos personales y por ende, pueden adaptarse a la situación y realidad de cada quien. Por ello, los invito a que reflexionen qué es para ustedes una vida plena y cuáles componentes los podrían ayudar a llegar a ella. Luego, pueden establecer metas más pequeñas y concretas que contribuyan a lograr su fin mayor. Eso sí, como dije anteriormente, con los ojos bien abiertos en todo lo que experimentan y hacen, no solo en la meta.

El porqué

Hoy me levanté y no pude evitar quedarme contemplando el cielo desde mi ventana. Puede sonar obvio e inclusive un poco tonto, pero son precisamente esas obviedades las que más enriquecen y las que más pasamos por alto.

Además, vivo en un país en el cual no todos los días se puede apreciar el azul del cielo, sino más bien una nube gris tupida de contaminación. Vivo en un país con estaciones, pero que al caminar frecuentemente por la misma calle no me doy cuenta cuándo los árboles comienzan a perder sus hojas en otoño y crecen las flores en primavera. Simplemente, un día descubro que ya los árboles son solo ramas y que de repente te cubren con el aroma de sus flores.

Claramente, mi atención se diluye entre los tantos estímulos que recibimos por segundo.

¿Te ha pasado que cuando te levantas tienes un sin fin de pensamientos en la cabeza? ¿No sientes esa ansiedad de ponerte a trabajar apenas abres los ojos? ¿No ha empezado el día y ya estás agotado de tan solo imaginar todo lo que debes hacer? ¿Deseas un break, pero el trabajo siempre te resulta más importante? ¿Tu familia se queja del poco tiempo que dispones para compartir verdaderamente con ellos?

Pues, todos estos síntomas no son más que lo opuesto al mindfulness o conciencia plena, a nuestra capacidad de vivir en el presente y de equilibrar nuestro espacio mental. Vamos por la vida sin realmente detenernos a contemplar nuestros alrededores y todo lo que poseemos, desde lo material hasta las amistades, familia, experiencias y conexiones.

Nuestro ideal de éxito se mide por cuánto ganamos, las marcas que compramos y las propiedades que adquirimos. Para muchos, hasta gozar de vacaciones es un asunto secundario. Estamos acostumbrados a vivir para trabajar, a llenar nuestros calendarios con quehaceres, a saturar nuestra mente con ansiedad y tensión por lo que falta. Vivimos en un ciclo sin fin de insatisfacción y cansancio.

Sin embargo, estoy segura de que no todo es negativo. Imagino que de vez en cuando has gozado también de momentos de flow. Por algunos minutos e inclusive horas te has quedado completamente absorto y concentrado en una actividad. Al parar, sientes cómo la energía y tu esfuerzo dieron frutos. Disfrutaste de la actividad como si el tiempo se hubiera detenido y solo importaba eso que estabas haciendo.

Si fueras músico, de seguro cada vez que practicas experimentas estos momentos únicos. Si eres escritor, pues sueles sorprenderte de cómo hilas las palabras y creas una pieza para enorgullecerse. No importa a lo que te dediques. Inclusive al hacer tareas de la casa puedes experimentar flow, siempre y cuando tu atención esté centrada únicamente en ello. Darte el regalo de enfocarte en una sola tarea, te puede ayudar a sacarle provecho y verle el lado bueno a aquellas actividades que no nos resultan muy placenteras.

Si esto te parece interesante, exploremos juntos cómo pasar de un estado de mindlessness a un estado de mindfulness. Descubramos cómo incorporar la aventura y el asombro en nuestro día a día. Experimentemos hasta encontrar esos hábitos necesarios y sistemas que nos permitan construir y equilibrar nuestra vida para alcanzar la plenitud y verdadera felicidad.

Ya con todo lo que eres y posees, tienes suficiente para lograrlo. No sigamos esperando a que adquiramos algo nuevo, a que ciertas cosas pasen, a que llegue el lunes para iniciar un hábito, a que el milagro nos caiga del cielo. No des por sentado que el día de mañana llegará, que el cielo es azul y que todo estará allí intacto para cuando tú desees apreciarlo. Sal y maravíllate con la naturaleza, celebra las pequeñas conquistas en lugar de enfocarte tanto en la meta, ve despacio para que aprecies cada detalle de tu camino. Hoy es un gran día. No dejes de vivirlo esperando a que mañana sea mejor.

“La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días”.


Benjamin Franklin