Tiempos de decencia, ¿te unes?

Eventos recientes me han llevado a reflexionar sobre la situación mundial. Tantas cosas han cambiado desde la Revolución Industrial. Tantos paradigmas se han quebrado o se siguen intentando quebrar. La carrera actual se inclina hacia romper el statu quo y crear organizaciones y sociedades más humanas.

En Latinoamérica, en Estados Unidos, en cada rincón del mundo se eleva un grito por equidad. Quién diría que después de la abolición de la esclavitud, todavía existiría racismo. La comunidad LGBTQ lucha por sus derechos, por ser considerados como cualquier heterosexual, por no ser discriminado por su orientación sexual. Y a estas voces se unen aquellas que piden conciencia ambiental, equidad para las mujeres y que no se discrimine por creencias, religión, género, etc.

En algunos países, en especial dentro de Latinoamérica, la batalla socio-económica continúa. Balanzas de oportunidades, beneficios y poder adquisitivo un tanto desequilibradas, ideologías mal aplicadas… Los extremos cada uno buscando reclamar su territorio. Por algo dicen que el poder corrompe.

NOTA: Esta no es una entrada sobre política. Mi posición es neutra. En mi opinión, ningún extremo es bueno y casarse con una opción solo encasilla. Mis posiciones hablan en función de valores y propuestas y en el trato que los seres humanos nos merecemos.

Sin embargo, la sociedad parece estar pidiendo otra cosa. Está pidiendo decencia. Está pidiendo volver a nuestros valores esenciales, valores que lleven a la unidad y al balance, a la conciencia del otro. Cada uno de los grandes problemas que enfrentamos hoy en día como sociedad, se solucionan si cada uno de nosotros, no solo gobiernos y empresas, pone su granito de arena.

El cambio climático no se va a frenar solo si las empresas reducen su huella y si los gobiernos invierten en soluciones. Nosotros podemos contribuir con pequeños cambios:

  • Hacer compost para que nuestros desechos orgánicos no liberen metales pesados a la atmósfera una vez se depositen en los vertederos.
  • Remplazar productos de higiene personal y hogar por opciones más naturales y orgánicas.
  • Procurar comprar productos que vengan en envases reciclables, como vidrio, aluminio o en su defecto papel/cartón. Mejor aun, busca productos que no vengan en envase.
  • Buscar productos que sean concentrados o más duraderos. Por ejemplo, dicen que los champús sólidos pueden durar hasta 3 meses manteniéndolos sin contacto constante con el agua de la regadera. (Aun estamos gastando lo que queda de champú de botella, pero mantente pendiente en nuestras redes donde les contaré cómo nos va con el champú sólido en cuanto lo abramos).
  • Ahorrar agua cerrando el grifo mientras te enjabonas o colocar filtros y accesorios que controlen el flujo de la llave.
  • Optar por electrodomésticos y ampolletas/bombillos ahorradores.
  • Reducir, reciclar y reutilizar lo que se pueda.
  • Si te animas, cámbiate al veganismo. Una opción intermedia es ser vegetariano, o mantente carnívoro, pero reduce tu consumo de carne (el nivel en el que te sientas cómodo).

En cuanto a la equidad social, política, económica y cultural, puedes empezar por escuchar abiertamente a aquellos que opinan diferente a ti. Su punto de vista es válido aun cuando no lo compartas. Puedes recordar tratar a otros como te gustaría que te trataran a ti, con respeto y tolerancia. La mejor forma de generar una influencia positiva en el mundo es a través del ejemplo. Presta atención a tu lenguaje. ¿Es destructivo o constructivo? 

Y si te gustan las causas, pues apóyalas, ya sean políticas, inspiradas en los derechos de las personas, medioambientales, sociales, artísticas, económicas. En esta nota, además de todo el tema ecológico, ¿saben qué me gusta hacer? Apoyar a las pequeñas empresas. Me encanta la atención al cliente, lo local y artístico y el hecho de que puedo obtener productos más naturales, únicos o diferentes. Esta es mi manera de contribuir con la economía del país donde vivo y de apoyar a artistas, que como yo, sé lo que cuesta surgir con su arte.

Sí, sigamos apoyando o luchando por los derechos y causas que nos motivan. Pero por sobre todo, empieza mirándote al espejo y limpia tu casa antes de hacer demandas externas. Todo aporta y juntos, desde el nivel individual al colectivo, es como se generan los grandes cambios que esperamos.

De nuestros archivos: Pa’ lante y pa’ atrás

Este post me pareció perfecto para recordar esta semana…


He estado reflexionando en estos días sobre lo que les he compartido hasta ahora y lo que se viene. A veces siento que es muy fácil explicar en qué consiste vivir plenamente y hasta proveer tips para mejorar diferentes aspectos de su día a día.

Mas, así como es fácil escribirlo, no es fácil vivirlo. No importa qué tan inmersos estemos en el tema. Estoy segura de que hasta para aquellos ya expertos practicantes, les es difícil el camino de vez en cuando.

Pero, ojo, tengamos un poco de cuidado cuando hablamos e interpretamos las dificultades. No me gusta creer que los cambios positivos que incorporamos en nuestra vida son sacrificios y cargas, sino más bien oportunidades y pequeñas batallas conquistadas. Mas entiendo que en la práctica, los retos se presentan en muchos tamaños, colores y formas.

Si te sientes apasionado por lo que haces o no, si sientes que realmente vives tu vida o no, no importa, no estás exento a los vaivenes y curvaturas del camino. Te aseguro que no hay persona en este mundo que se levante todos los días de este año y de los que le ha tocado vivir de forma vigorosa y con una gran sonrisa en su cara porque llegó el nuevo día.

Somos humanos. La vida no siempre es color rosa, pero tampoco debe predominar el gris. La vida es una representación de toda la escala cromática.

Dicho esto, hoy solo quiero decirles humildemente que no están solos. Aunque en realidad, creo que más bien es mi manera de decirme que no estoy sola.

No dejaremos de encontrar piedras en el camino, en especial cuando comenzamos nuestro recorrido. Cada vez que emprendemos cualquier actividad, cualquier cambio, cualquier hábito, los primeros días y semanas son las más desafiantes. Le estamos enseñando a nuestro cuerpo y mente el proseguir. Es el momento de purificación, de restablecer paradigmas. Luego, una vez que hemos logrado regar bastante esa semilla, ya la planta comienza a dar sus frutos y el proceso se hace más llevadero.

Y entre medio, sí, puede que sientas que no quieres seguir; puede que te sientas frustrado, solo, triste y agotado; puede que creas que no lo vas a lograr y que esto no es para ti. Aguanta ahí un poco. Aquí estamos para ti y espero encontrarlos a ustedes también cuando sea yo la que necesita que esta hermosa comunidad que estamos formando me agarre y me levante. ¡Bienvenidos! Únete, participa, apoyémonos y crezcamos juntos.

¡Caer está permitido. Levantarse es obligatorio! – Proverbio ruso

Micrófono abierto

Cada uno vive una realidad distinta. No solo vivimos en países con medidas y condiciones diferentes, sino que además, cada uno percibe la cosas de manera particular. Con toda esta pandemia, a veces es difícil ponerse en los zapatos del otro. Uno se imagina algunos escenarios, pero al menos que uno lo esté viviendo, no sé hasta qué grado entendemos su realidad. Una cosa es la empatía, otra cosa la vivencia.

Siempre he creído que todo pasa por una razón. Y aun en las condiciones más extremas creo que siempre hay algo, por más mínimo que sea por lo que podemos sentirnos agradecidos. Por algo, estudios han encontrado personas en fuertes niveles de pobreza que aun así son muy felices. Por supuesto que todos merecemos tener cubiertas nuestras necesidades básicas. Y es verdad también que a veces cuando eso sucede, creemos que en más encontraremos mayor felicidad. Por eso creo en el minimalismo, en el menos es más, volver a esa sencillez y apreciación en las pequeñas cosas que olvidamos a diario.

En fin, toda esta situación mundial me ha hecho reflexionar en lo iguales y diferentes que somos, en especial en nuestra apreciación y percepción de las cosas. Mi realidad no es la verdad para muchos. Por esta razón, en esta semana abro el micrófono a ustedes. 

¿Cómo han vivido la cuarentena? ¿Cómo los ha afectado la pandemia? ¿De qué quieren que hable en los próximos posts? ¿Algún tema que les gustaría explorar o en el que necesitan alguna ayuda?

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¿Aun no te hallas en cuarentena?

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Ya estamos en nuestra semana 12 de cuarentena. Afortunadamente, nos encontramos trabajando desde casa y contamos con acceso a una diversidad de servicios que nos permiten resguardarnos. Sé que no todos están en la misma situación. Si eres uno de ellos, lo lamento mucho. Y para los demás, me incluyo, tenemos mucho que agradecer.

Al principio de la cuarentena, recuerdo ver a mi esposo atestado de videoconferencias. Todos se estaban preparando para esta nueva etapa de trabajo remoto. Tanto su empresa como su cliente necesitarían ciertos cambios y adaptaciones. Era de esperarse, por ende, esa carga y alboroto laboral.

Sin embargo, a casi 3 meses de esta “nueva normalidad”, uno se atrevería a pensar que ciertas cosas han mejorado. Pero, al parecer, no tanto. Me llamó mucho la atención escuchar a muchas personas expresar su cansancio, insomnio y descontento (por causas laborales), por ejemplo. El encierro es inevitable y lo entiendo, esas ganas que tiene la mayoría de poder salir con tranquilidad.

Y por esta razón, hoy quiero enfocarme en dos aspectos. El primero, sé que te estás volviéndo loco en casa. Sé que, en especial si estás solo, tu estado anímico ha decaído. Sé que, si tienes hijos, aun cuando aprecias compartir más con ellos, te agobian y obstaculizan tu trabajo a veces. 

Sin embargo, como sé que algunos también se han dado cuenta, la cuarentena tiene sus ventajas: 

  • Más compartir con la familia, incluyendo el comer juntos.
  • El tiempo que perdías viajando al trabajo, ahora es tuyo.
  • Menos emisiones de CO2.
  • Puedes participar en eventos e instancias organizadas en cualquier parte del mundo.
  • Es posible que la lejanía te haya conectado con amigos que tenías años sin saber de ellos.
  • Oportunidad para tomarte una pausa y reflexionar

En conclusión, en medio del caos y la incertidumbre, podemos encontrar muchas cosas por las cuales estar agradecidos. Recuérdalas porque no sabes qué podrás conservar luego.

Y en segundo lugar, quisiera brindarles algunos tips para que tu discurso cambie de “estoy cansado, no logro dormir” a “a pesar de todo lo que está pasando, estoy satisfecho con mi día a día y me siento bien”.

 

Tips para encontrar finalmente tu rutina de bienestar en cuarentena

  1. Suda

No te voy a decir haz ejercicio. Tú bien conoces los beneficios, te cueste o no ejercitarte. A nosotros, que nos encanta entrenar, nos ha costado muchísimo. Sin embargo, luego de no movernos para nada durante toda una semana y retomar la actividad física a la siguiente, el cambio es notable. El cansancio del ejercicio me lleva directo a la cama. Estoy durmiendo mucho más profundo que antes. Y el sudar, toda esa liberación de toxinas, lo noto hasta en la piel.

2. Encuéntrate contigo mismo

¿Puedes regalarte 5 a 10 minutos al día? Pídele ese espacio a tu familia. Puede ser mientras te bañas, eso sí báñate con intención y calma. Condición: momento libre de celular, trabajo y responsabilidades. 

3. Baja las revoluciones

El equipo de Headspace, que como ya saben crearon el app que utilizo para meditar, iniciaron ahora un podcast, Radio Headspace (pueden encontrarlo en su app de podcasts favorita). Y en una de las entradas, recomendaban preparar tu mente para momentos de relajación y foco. El enfoque no es a que dejes de trabajar para decir, ok, ahora voy a descansar. La idea es darle a tu mente un aviso para que vaya bajando las revoluciones. Yo, por ejemplo, tengo una alerta 5 minutos antes de mi meditación para saber que tengo que ir cerrando lo que esté haciendo para apaciguar la mente. Lo mismo antes de dormir, cierro pantallas una hora antes y leo. 

4. Prioriza

Si eres como la mayoría que ahora en remoto tiene más trabajo que antes, organiza un poco tu caos. Si eres visual, usa notas para que las tareas no se te vayan por las grietas. Identifica todo lo que tienes que hacer y prioriza. Todo es importante, ya lo sé. Sin embargo, de seguro alguna tarea puede crear más valor o es más urgente. 

¿Muchas reuniones? Reserva espacio en tu agenda para tu trabajo profundo, un momento de foco, sin distracciones. De esta manera, siempre podrás avanzar y contribuir donde más se te necesita.

Créate tu rutina, tus hábitos, tus métodos de trabajo. Pero, de verdad, trabaja en ello. En el desorden es muy abrumador empezar a ordenar. Da pequeños pasos. Hoy, despejas tu escritorio. Durante las próximas dos semanas, vacías tus correos. A tal hora, revisas tus whatsapp. 

Conócete para que sepas cuánto te toma hacer ciertas tareas o en qué momentos del día tienes mayor actitud y concentración. Protege tu agenda y sé realista en lo que planificas. Es tiempo de responder conscientemente, en lugar de dejarse llevar por la ola y vivir apagando incendios.

“Si no priorizas tu vida, alguien más lo hará”. (Greg McKeown)

 

¡Si tienes algún otro tip, no dudes en escribirnos!

 


Enlaces:

App de meditación Headspace

¿Qué te dicen tus antojos?

Esta mañana me di cuenta que en una realidad alternativa, estaríamos en este momento en la playa disfrutando de nuestras vacaciones. No me quejo. Esta cuarentena nos ha dado más de una cosa para reflexionar.

Me gustan las estructuras, los planes, las rutinas, los hábitos. En fin, supongo que me siento a gusto en lo seguro. Y por eso mismo, me gusta salir de mi zona de confort, experimentar y salirme de mi caja. Esa es una de las reflexiones que esta cuarentena me está dejando.

Cuando esa estructura se quiebra, se modifica, el sistema entero tiembla. Eso quiere decir que el sistema es frágil. Y para mí, además significa que el sistema es muy cerrado, muy estructurado. 

Por esta razón, decidí escuchar mis antojos. Sé que a veces es muy fácil utilizar un antojo como una excusa para no trabajar o hacer eso que sabes que “debes” hacer. Sin embargo, darse libertades también puede darle cabida a la creatividad y la diversión. Uno puede encargarse de alguna tarea prioritaria e importante. Y luego, puede darse espacio para el antojo.

Lo importante es que al final del día, uno pueda apreciar lo que hizo y lo que no hizo. No hay cabida para el castigo. Hay cabida para la auto-compasión. No hay cabida para la culpa. Hay cabida para el disfrute.

Si sientes que eso que quieres hacer es lo que debes hacer, hazlo. ¿Qué te lo impide? ¿Quién te lo impide?

Si sientes que ese antojo se está interponiendo en tu trabajo, piensa, ¿necesitas sacar una tarea importante y el antojo es una excusa para no ponerle el cascabel al gato? Pues, entonces siéntate, pon música que te ayude a concentrarte y show up. Termina tu tarea y verás que luego te sentirás aliviado y satisfecho. Ahora, puedes enfocarte en tu antojo.

Si sientes que tu antojo no se interpone en tu camino, dale rienda suelta. ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Quién dijo que todos tus días tienen que verse iguales? ¿Quién dijo que por cambiar el orden de tus tareas o posponer algunas no eres productivo o útil? 

Es más, tu antojo puede ayudar a liberarte de ese bloqueo mental que te ha impedido ponerle el cascabel al gato. Como escribió Anne Bogel, en su libro Don’t Overthink It, “incluso si no te gusta el resultado, eso no significa que no sea el resultado correcto. Y eso me libera para elegir”. Y continúa explicando, “algunos días me va bien; Estoy satisfecha con cómo he invertido mis horas, y por ende, mi vida. Algunas veces me cuesta, y sé que me seguirá costando. Nunca voy a ‘llegar’, pero puedo ver qué tan lejos he llegado”. 

Ya sea que inviertas este momento en tu trabajo o en alguna actividad que se te antojó e inclusive en algo que ansías mucho hacer (pero sientes que no deberías o que ahorita no es el momento adecuado), recuerda que puede que estés dándole muchas vueltas al asunto. Tal vez lo que necesitas es hacerlo y ya, sin pensar en si es el resultado adecuado o no; sin pensar si es el resultado que te gusta o no.

Encuentra tu balance. Ve a la acción. Haz lo que te gusta hacer. Trabaja, por supuesto, pero recuerda que eso no lo es todo en la vida. ¿Quieres leer ahorita? Hazlo y enfócate en ese informe en un par de horas. ¿Quieres salir del informe para poder liberar la mente? Pues, adelante, busca un lugar donde puedas concentrarte y empieza a tipear. 

Sea lo que sea, hazlo de forma consciente.

“Cómo pasamos nuestros días es, por supuesto, como pasamos nuestra vida” (Anne Dillard).

Una manera divertida de chequear cómo va tu cuarentena

Más de un tercio de la población se encuentra resguardada en sus casas en este momento debido al COVID-19. Muchos estarán trabajando de forma remota. Sus hijos estarán llenos de tareas para no perder el año escolar. Y entre toda esta ola, llegó a mi poder un material creado por Dalmaus para ayudar a los niños a entender la importancia de quedarse en casa. Pueden descargarlo aquí.

Si revisan el cuento/documento, verán que termina con un certificado para darle a los niños una vez finalice el confinamiento. Y para darle seguimiento a las actividades que realizan durante este período, hay una plantilla que deben completar.

No creo que necesites un diploma, pero mi esposo y yo pensamos que tal vez adaptar este juego a nosotros podría ser una manera divertida de vivir la cuarentena. Va un poco ligado a la práctica que les compartí hace unas semanas, nuestro Family Meeting.

¿Qué tal si cada semana haces un balance de cómo te fue? Es una oportunidad para mejorar, para show up, para reflexionar y como dije para divertirte. Lo puedes hacer tú solo o con tu familia. 

Ahora, antes de compartirles la planilla, quiero invitarlos a que hagan una reflexión. Está muy bien que tengamos a disposición toda una serie de libros, películas, juegos y demás para pasar el tiempo. Mas, ¿qué tal si en lugar de pasar el tiempo, vivimos el tiempo?

Ya he escuchado a varias personas hablar de esta pandemia como una llamada de la naturaleza a pausar, una pausa forzosa, dado que nuestras sociedades, de lo contrario, no pararían. Y es por esto que no les traigo este juego para que se llenen de actividades, sino para que se guíen y piensen cómo quieren aprovechar esta oportunidad que se nos ha dado. Sin más… 

 

Juguemos a “Cosas que he hecho en casa”

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Descarga la planilla aquí.  

A partir de esta semana, estaré compartiendo mis dibujos por Instagram. Compártenos los tuyos usando el hashtag #cosasquehehechoencasa y no olvides de etiquetarme (@dianaf.blanco).

Mis 5 prácticas para mantener el estrés a raya, en especial ahora

Con el mensaje de quedarse en casa y distanciarse, ha estado circulando material para mantener nuestra salud emocional. Como comentaba en el post anterior, es natural estar estresado ante situaciones desconocidas y fuera de nuestro control, y ahora más que nuestras rutinas se han visto alteradas. Así que luego de que me preguntaran qué cosas se podían hacer para aliviar el estrés, decidí juntar todas las prácticas que he utilizado desde hace un tiempo y otras nuevas que me han ayudado en estos momentos.

5 Estrategias para aliviar el estrés en tiempos inciertos

 

  1. Medita

Necesitas solo un par de minutos para esta práctica. Yo recomiendo mínimo 5. Procura meditar en el mismo momento del día para que lo hagas hábito. Yo prefiero en las mañanas antes de empezar el día como tal.

  • Busca un lugar donde no te vayan a molestar o interrumpir.
  • Siéntate en una posición cómoda. Puede ser en el piso, silla, sofá, etc.
  • Coloca un timer por el tiempo de la práctica.
  • Cierra los ojos.
  • Tómate unos segundos para notar el peso de tu cuerpo sobre la silla o piso, el peso de tus manos sobre las piernas, los sonidos que escuchas a tu alrededor.
  • Luego, tómate otros segundos para recorrer tu cuerpo desde la cabeza hasta los pies. Observa cómo se siente, tenso, pesado, ligero (no intentes cambiar nada).
  • Ahora por el resto de la práctica, concéntrate en tu respiración. ¿Dónde sientes el movimiento? Puede ser en la boca del estómago, pecho, por ejemplo. Si te ayuda, cuenta hasta 10, uno con la inhalación y dos con la exhalación y así sucesivamente. Al llegar a 10, comienza el conteo otra vez. 
  • Al finalizar el tiempo, abre los ojos y tómate unos segundos antes de pararte a hacer otra actividad. 

Si lo prefieres, hay aplicaciones para guiarte. Ya les he mencionado que utilizo Headspace. Hay otras.

Nota importante: La meditación no consiste en dejar la mente en blanco. Eso no es posible. Por el contrario, la idea es tomar conciencia de nuestro mundo interior y ser meros observadores, es decir, no dejarnos llevar por los pensamientos y sentimientos, sino darnos cuenta de que esos procesos están ocurriendo. Así que si un día tu cabeza no para y no te deja concentrarte en la respiración, está bien. Vuelve la atención a tu respiración cuantas veces sea necesario. Habrá días donde la práctica será más fácil y otros en los que costará más.

2. Lleva un diario

Puede ser físico o digital. El medio no importa mucho. Lo importante es descargar los pensamientos y sentimientos. No quiero sonar repetitiva, pero esta práctica ayuda a clarificar, a despejar la mente, a calmar la ansiedad y a conocerse a uno mismo. Si lo prefieren, compartan sus pensamientos con algún amigo. Cuando nos expresamos, eso que pesaba en nuestra mente, pierde un poco de peso.

3. Vuelve al momento presente

Este punto más que una práctica es un recordatorio. Recuerden que nuestras preocupaciones y sentimientos suelen estar arraigados en eventos del pasado o del futuro. Al volver al presente, podemos aliviar esa carga imaginaria de aquello que, una vez más, no podemos controlar. Aquí algunas prácticas para volver al ahora:

  • Trata de darte cuenta cada vez que te paras o te sientas. Puede ser también ganar conciencia sobre ese momento en el que tu ansiedad comienza a sentirse tanto física como mentalmente. Otra alternativa es darte cuenta cada vez que agarras el teléfono (¿te has percatado que la mayoría de las veces lo haces por reflejo y no porque ibas a hacer algo concreto?)
  • Como conversamos anteriormente, haz una lista con las cosas que te preocupan. Concéntrate en aquellas que son accionables y traza un plan.
  • Recupero una vez más el ejercicio que compartió Elizabeth Gilbert. En ese instante de ansiedad, piensa en 5 cosas que ves, 4 cosas que escuchas, 3 cosas que sientes, 2 cosas que hueles y 1 que saborees.
  • Siempre puedes volver a la respiración, ese pequeño ejercicio que hacemos en la meditación. Sigue tu respiración mientras inhalas y exhalas. Quédate allí el tiempo que sea necesario.
  • Escucha música, pero no la pongas solo como fondo, sino conscientemente préstale atención, la melodía, la letra. 

4. Practica algún deporte o hobby 

Hay actividades que tienen el poder de ayudarnos a olvidar todo lo que pasa en nuestro alrededor, excepto eso en lo que estamos concentrados haciendo. En mi caso, es el boxeo. Se requiere tanta atención que no hay forma que tu cabeza divague. Para ti puede ser un hobby. Explora y encuentra esa práctica que te enganche y te obligue en cierta forma a concentrarte en ella y nada más. Una vez la encuentres, practícala de forma recurrente.

5. Toma aire fresco

Sé que en momentos de cuarentena, y si no tienes balcón o patio, este punto puede ser un poco difícil. Abre la ventana y quédate ahí un rato. Ver el paisaje, sentir la brisa en la cara, refresca. Es como si el viento se llevara esos pensamientos ruidosos con ella. Queda solo lo que observamos y esa energía positiva creativa e inspiradora. Sonó un poco poético, pero pruébalo y verás a qué me refiero.

 


Quisiera finalizar compartiendo un tip que escuché a propósito de la situación mundial actual. Tómate unos minutos al día y date permiso de preocuparte. Deja que tu cabeza rumie y luego, sigue adelante.

Si tienes algún otro tip o práctica que utilizas para aliviar el estrés, compártela en la sección de comentarios.

Una práctica para la mejora continua: Nuestro Family Meeting

Desde hace un año más o menos, mi esposo y yo comenzamos uno de nuestros tantos experimentos. Estudios señalan que parte de la clave para matrimonios exitosos y duraderos es tener una mentalidad de crecimiento, es decir, buscar crecer, evolucionar, aprender y mejorar juntos. En estas líneas, hace unos meses, el tema  surgió en una conversación grupal y compartimos nuestra práctica. Tras recibir un feedback positivo, decidí compartírselas ahora por este medio. Si puede beneficiar a muchos, por qué guardármela.

Si no tienes pareja, este post puede ayudarte igual. Es una práctica que te va a funcionar como un buen examen de conciencia y una herramienta para cultivar la felicidad y tomar perspectiva. De hecho, la práctica surge de la agilidad (un tema muy en boga en la actualidad en el mundo de los negocios), por lo que aplica también a equipos de trabajo. 

De manera muy simple y aterrizada (claramente no soy experta en el tema), la agilidad es una forma de vida, una mentalidad, una filosofía. En su sentido más práctico, consta de marcos de trabajo con ciertos parámetros, valores y prácticas. En este contexto, entra nuestro experimento. En el mundo organizacional se llamaría retrospectiva, un análisis de lo que ocurrió tras un período determinado de trabajo: qué hicimos y logramos, qué funcionó, qué no, etc.

Volviendo a nuestro contexto experimental, podríamos catalogar nuestra práctica como una especie de terapia de pareja semanal; un espacio para conversar, analizar y reflexionar y no dejar que los temas se acumulen y exploten ocasionando problemas incontenibles en las relaciones. Vuelvo y repito, no necesitas tener una pareja para aplicar sus principios o disfrutar de sus beneficios. Lo llamamos “Family Meeting”. 

 

¿Cómo se ve un Family Meeting en la práctica?

Todos los domingos nos sentamos a hacer una reflexión conjunta en torno a varias categorías. Para anotar todo lo que observamos, utilizamos Padlet, pero puedes usar cualquier herramienta, papel o lo que se te antoje. Considera que necesitarás varias columnas. Lo importante entonces es que te des el tiempo y espacio de discutir con tu pareja, con tu equipo o contigo mismo los siguientes aspectos (categorías):

 

  • Favorito de la semana: ¿qué es lo que más te gustó de la semana (alguna actividad, reunión, mejoría en algo que has estado trabajando, detalles, bendiciones, etc.)?

          Una buena manera de apreciar y mostrarte agradecido con la vida, ¿no lo crees?

  • Aspectos a mejorar: ¿qué te costó esta semana y que necesita más trabajo de tu parte (alguna tarea del hogar, comunicación, resolución de problemas, manejo de la ansiedad, etc.)?

          ¡Qué mejor manera de bailar al son del cambio positivo!

  • Lección de la semana: ¿qué aprendiste esta semana? Creerás que esta categoría puede ser difícil de responder. ¿Aprendemos algo en tan poco tiempo? Sí, te sorprenderías de cuántas cosas puedes aprender de los sucesos de una semana.

   No existen buenas ni malas experiencias, solo experiencias, traducido como     aprendizajes. 

  • Gratitud: ¿de qué estás agradecido esta semana? La gratitud es muy importante para cultivar la abundancia, concentrarnos en lo positivo e inflar nuestro globo de la felicidad.

         Es muy fácil enfocarnos en lo negativo. Sal de ese ciclo vicioso y date cuenta de todo lo que tienes.

  • Próximas acciones: ¿en qué vas a trabajar esta próxima semana? Pueden ser tareas de casa, alguna mejoría en comportamientos o hábitos o simplemente divertirte (de verdad, a veces hemos escrito como tarea “have fun”). De la categoría “aspectos a mejorar” puedes sacar tus próximas acciones o colocar otro aspecto que consideres.

         Está muy bien pensar y reflexionar. Mas, no te quedes allí. Sal a la acción.

 

Elige la frecuencia que se te acomode para realizar esta práctica. Necesitas un período mínimo para que puedas accionar tus tareas y tener material para reflexionar. Asimismo, evita un período de tiempo muy largo entre sesión y sesión para que no  olvides los sucesos o dejes tus acciones para último minuto. Una o dos semanas puede ser una frecuencia ideal.

Si gustas, a principios de cada año puedes hacer una reflexión del año anterior. Guarda tus anotaciones y revive las lecciones aprendidas, tus bendiciones, todo lo que alcanzaste y trabajaste y todo lo que experimentaste.

Así que aquí lo tienen, uno de los hábitos de nuestra familia ágil. Inténtenlo y cuéntenme cómo les va.

Cultiva la simplicidad y disfruta sus beneficios

He declarado esta semana como mi verdadero inicio de año. Y con todo inicio de año, hay una reflexión detrás. Más allá de lo que me enseñó el 2019, tal parece que ya el 2020 viene cargado de mucho más aprendizaje. Y hoy, precisamente, quiero compartirles dos grandes lecciones.

Todo este blog nació de la idea de encontrar la plenitud. Poco a poco esa plenitud se transformó en el concepto de vida extraordinaria. Y mientras, en el camino experimentamos muchas cosas. Subimos y bajamos. Nos cansamos y continuamos. Sin embargo, siempre hay una constante. Cómo hacer más fácil las cosas. Experimentamos con hábitos, con filosofías y valores.

Y, ¿por qué más fácil? No sugiero buscar atajos. Mas, he descubierto la belleza en lo simple. Cuando logramos esa sencillez, las cosas fluyen y es más fácil seguir esa corriente de aire fresco.

 

¿Cómo seguir cultivando la simplicidad en tu vida?

Conoces lo obvio: decluttering. Aquí te dejo varios posts que he escrito al respecto por si deseas refrescar la memoria.

Una vez que tus espacios y posesiones están ordenadas, tu trabajo está sistematizado y priorizado y haz encontrado cierto balance en tus actividades, puedes agregar estas dos cosas a tu lista:

  1. Pedir ayuda: 

Apaño los experimentos. No obstante, a veces, necesitamos soluciones externas para ayudarnos a sacar ese tema que venimos trabajando durante mucho tiempo y que sigue generando ruido y peso en el día a día.

Por ejemplo, mi esposo y yo venimos trabajando en nuestra nutrición desde hace un par de años. Una vez que logramos ajustar la dieta, comenzamos a experimentar con su preparación. Finalmente, encontramos los días que mejor se nos daban para cocinar. Con el tiempo y la práctica, habíamos logrado disminuir las horas que nos llevaba tener todo listo. Luego, venían semanas de caos y lo primero que se afectaba era todo este proceso de cocina. Era un tema que a pesar que podía fluir nos generaba peso. Dado que nuestra prioridad es la salud y el cuidado personal, decidimos buscar una solución externa. Contratamos un servicio que nos manda una persona de la tercera edad (y así además contribuimos a su inserción laboral) y nos cocina por el número de horas requeridas. Adiós carga mental y adiós descuido en tiempos de caos y no caos. Y gracias a eso, además, ahorramos tiempo, una de nuestras prioridades para este año 2020.

En tu caso, esa tarea punzante puede ser la limpieza, el traslado hacia el gimnasio, tu mascota, lo que sea. Solo considera lo siguiente. El tiempo que pasó no se puede recuperar. El dinero va y viene. No siempre se trata de ahorrar dinero, si no a veces es mejor ahorrar tiempo porque eso va a agregar a tu calidad de vida y tranquilidad.

Y dependiendo de la tarea, a lo mejor no es inversión tu solución, sino la mano de un amigo, etc. Pide ayuda cuando reconozcas que tus intentos de solución, si bien te han ayudado a avanzar, aun no te permiten cerrar ese tema.

  1. Pequeños placeres de la vida:

Ya mencionaba algunos ejemplos en un post reciente (caminar descalzo en casa). Pero creo que este poema, “Instantes”, atribuido a Jorge Luis Borges, resume mi idea: 

 

Si pudiera vivir nuevamente mi vida, 

en la próxima trataría de cometer más errores. 

No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. 

Sería más tonto de lo que he sido, 

de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. 

Sería menos higiénico. 

Correría más riesgos, 

haría más viajes, 

contemplaría más atardeceres, 

subiría más montañas, nadaría más ríos. 

Iría a más lugares adonde nunca he ido, 

comería más helados y menos habas, 

tendría más problemas reales y menos imaginarios. 

Yo fui una de esas personas que vivió sensata 

y prolíficamente cada minuto de su vida; 

claro que tuve momentos de alegría. 

Pero si pudiera volver atrás trataría 

de tener solamente buenos momentos. 

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, 

solo de momentos; no te pierdas el ahora. 

Yo era uno de esos que nunca 

iban a ninguna parte sin un termómetro, 

una bolsa de agua caliente, 

un paraguas y un paracaídas; 

si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano. 

Si pudiera volver a vivir 

comenzaría a andar descalzo a principios 

de la primavera 

y seguiría descalzo hasta concluir el otoño. 

Daría más vueltas en calesita, 

contemplaría más amaneceres, 

y jugaría con más niños, 

si tuviera otra vez vida por delante. 

Pero ya ven, tengo 85 años… 

y sé que me estoy muriendo.

No tengas miedo de hacer el ridículo. Vive la vida con menos seriedad, y sobre todo, diviértete.

De nuestros archivos: 5 fuentes de inspiración para cada día laboral

Es usual pensar en todos los quehaceres del día al segundo que nos levantamos. Suena el despertador y comenzamos como unas máquinas a hacer de todo. Nos bañamos, vestimos, arreglamos la casa, desayunamos y nos vamos al trabajo. En la oficina, no paramos con las tareas, al punto que a veces hasta se nos pasa la hora del almuerzo. Es la hora de regresar a casa, pero si estamos saturados de trabajo nos quedamos un rato más en ello. Cuando al fin estamos en casa, hacemos ejercicios, cenamos y quién sabe qué otras cosas hasta dormir.

Nada más con escribirlo y leerlo resulta agotador. ¡Y qué difícil es regalarnos algunos breaks durante el día para repotenciarnos!

Por eso, en esta oportunidad quiero regalarles 5 fuentes de inspiración para cada día de la semana laboral. No importa si estas fuentes nos acompañan durante todo el día, si preferimos inyectarnos motivación en la mañana o si sea mejor utilizarlas como excusas para darnos un break en medio del caos laboral. Lo importante es que no dejemos de recordarnos que hay cosas más significativas por las que vivir y que podemos impulsarnos hasta con los detalles más pequeños.

5 fuentes de inspiración para cada día laboral

 

  1. Discurso de grado 2015 de la Universidad de Naropa (subtitulado en inglés), por Parker Palmer, fundador del Center for Courage & Renewal, escritor y activista:
  • Parker Palmer nos inspira a abrazar nuestro niño interno, esa mente de principiante, esa curiosidad, espontaneidad y capacidad para tomar riesgos sin miedo por dejar nuestro zona de comodidad. Nos alienta a seguir una vida apasionada y plena, donde no solo de la luz y la sabiduría encontremos verdaderos aprendizajes, sino también de la ignorancia y del fracaso, porque cuando mostramos tolerancia hacia nosotros mismos y hacia los demás podemos enriquecernos de la diversidad. Cierra con la regla de San Benedicto que dice, “Mantén la muerte delante de tus ojos diariamente“, ya que de esta forma permanecerás abierto y atento a la grandeza de la vida.

 

  1. Sabias palabras de Walt Disney, ¡como para recordarlas cada mañana!:

“Un día decidí no esperar a las oportunidades, sino irlas a buscar yo mismo. Y así después de tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar…

Decidí ver cada problema como una oportunidad para encontrar una solución, cada desierto como una oportunidad para encontrar un oasis, cada día como una oportunidad para ser feliz. Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades, y que en estas, está la única y mejor forma de superarnos. Aquel día dejé de lado el temor a perder.

Descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui. Me dejó de importar quién ganara y quién perdiera. Ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer. Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir. Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener es tener el derecho de llamar a alguien “Amigo”.

Descubrí que el amor es algo más que un simple estado de enamoramiento, “el amor es una filosofía de vida“. Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente; aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás. Aquel día decidí cambiar tantas cosas…

Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad. Desde aquel día ya no duermo para descansar… ahora simplemente duermo para soñar“.

 

  1. Dare, Dream, Do: Remarkable Things Happen When You Dare to Dream, por Whitney Johnson (en inglés):
  • Este es uno de mis libros favoritos. Ya lo había mencionado en el post ¡Por fin, es lunes! Whitney ha inspirado a un sin fin de personas a reencontrarse con nuestra capacidad de soñar, atrevernos y actuar consecuentemente. Acompaña su relato de testimonios de mujeres que han hecho de sus vidas su sueño, inclusive luego de haber sufrido grandes pérdidas. ¡Nunca es tarde para empezar! No vivas la vida de otros, no dejes que pase en vano, vive tu vida hoy y ahora.

 

  1. “Sin la música la vida sería un error“, Friedrich Nietzsche:
  • Así como lo ves, estudios han revelado que cualquier tipo de música que nos guste mejora nuestro rendimiento cognitivo y creatividad, inclusive si preferimos audiolibros. Lo importante es que lo que escuchemos nos ponga de buen humor. En mi caso particular, me es más fácil concentrarme y entrar en estado de flow. Sin embargo, estos experimentos científicos muestran que la música más bien (o también) te ayuda a entrar en un estado de divagación, por así decirlo, que permite que tus pensamientos fluyan libremente, lo que crea el estado perfecto para la creatividad. Así que sin decir más, ¡a escuchar música para inspirarnos y levantar nuestro espíritu, mente y cuerpo!

 

  1. Las imágenes valen más que mil palabras:
  • Elige cualquier imagen que te inspire. Más abajo les comparto mi selección. Puede ser una foto de tus hijos, de seres queridos, de un paisaje o lugar que sueñas con visitar, un atardecer. Recuérdala de vez en cuando. Como dije antes, hasta los detalles más pequeños pueden agregar luz a nuestro día.

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¿Qué utilizas tú para inspirarte y motivarte?