Cultiva la simplicidad y disfruta sus beneficios

He declarado esta semana como mi verdadero inicio de año. Y con todo inicio de año, hay una reflexión detrás. Más allá de lo que me enseñó el 2019, tal parece que ya el 2020 viene cargado de mucho más aprendizaje. Y hoy, precisamente, quiero compartirles dos grandes lecciones.

Todo este blog nació de la idea de encontrar la plenitud. Poco a poco esa plenitud se transformó en el concepto de vida extraordinaria. Y mientras, en el camino experimentamos muchas cosas. Subimos y bajamos. Nos cansamos y continuamos. Sin embargo, siempre hay una constante. Cómo hacer más fácil las cosas. Experimentamos con hábitos, con filosofías y valores.

Y, ¿por qué más fácil? No sugiero buscar atajos. Mas, he descubierto la belleza en lo simple. Cuando logramos esa sencillez, las cosas fluyen y es más fácil seguir esa corriente de aire fresco.

 

¿Cómo seguir cultivando la simplicidad en tu vida?

Conoces lo obvio: decluttering. Aquí te dejo varios posts que he escrito al respecto por si deseas refrescar la memoria.

Una vez que tus espacios y posesiones están ordenadas, tu trabajo está sistematizado y priorizado y haz encontrado cierto balance en tus actividades, puedes agregar estas dos cosas a tu lista:

  1. Pedir ayuda: 

Apaño los experimentos. No obstante, a veces, necesitamos soluciones externas para ayudarnos a sacar ese tema que venimos trabajando durante mucho tiempo y que sigue generando ruido y peso en el día a día.

Por ejemplo, mi esposo y yo venimos trabajando en nuestra nutrición desde hace un par de años. Una vez que logramos ajustar la dieta, comenzamos a experimentar con su preparación. Finalmente, encontramos los días que mejor se nos daban para cocinar. Con el tiempo y la práctica, habíamos logrado disminuir las horas que nos llevaba tener todo listo. Luego, venían semanas de caos y lo primero que se afectaba era todo este proceso de cocina. Era un tema que a pesar que podía fluir nos generaba peso. Dado que nuestra prioridad es la salud y el cuidado personal, decidimos buscar una solución externa. Contratamos un servicio que nos manda una persona de la tercera edad (y así además contribuimos a su inserción laboral) y nos cocina por el número de horas requeridas. Adiós carga mental y adiós descuido en tiempos de caos y no caos. Y gracias a eso, además, ahorramos tiempo, una de nuestras prioridades para este año 2020.

En tu caso, esa tarea punzante puede ser la limpieza, el traslado hacia el gimnasio, tu mascota, lo que sea. Solo considera lo siguiente. El tiempo que pasó no se puede recuperar. El dinero va y viene. No siempre se trata de ahorrar dinero, si no a veces es mejor ahorrar tiempo porque eso va a agregar a tu calidad de vida y tranquilidad.

Y dependiendo de la tarea, a lo mejor no es inversión tu solución, sino la mano de un amigo, etc. Pide ayuda cuando reconozcas que tus intentos de solución, si bien te han ayudado a avanzar, aun no te permiten cerrar ese tema.

  1. Pequeños placeres de la vida:

Ya mencionaba algunos ejemplos en un post reciente (caminar descalzo en casa). Pero creo que este poema, “Instantes”, atribuido a Jorge Luis Borges, resume mi idea: 

 

Si pudiera vivir nuevamente mi vida, 

en la próxima trataría de cometer más errores. 

No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. 

Sería más tonto de lo que he sido, 

de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. 

Sería menos higiénico. 

Correría más riesgos, 

haría más viajes, 

contemplaría más atardeceres, 

subiría más montañas, nadaría más ríos. 

Iría a más lugares adonde nunca he ido, 

comería más helados y menos habas, 

tendría más problemas reales y menos imaginarios. 

Yo fui una de esas personas que vivió sensata 

y prolíficamente cada minuto de su vida; 

claro que tuve momentos de alegría. 

Pero si pudiera volver atrás trataría 

de tener solamente buenos momentos. 

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, 

solo de momentos; no te pierdas el ahora. 

Yo era uno de esos que nunca 

iban a ninguna parte sin un termómetro, 

una bolsa de agua caliente, 

un paraguas y un paracaídas; 

si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano. 

Si pudiera volver a vivir 

comenzaría a andar descalzo a principios 

de la primavera 

y seguiría descalzo hasta concluir el otoño. 

Daría más vueltas en calesita, 

contemplaría más amaneceres, 

y jugaría con más niños, 

si tuviera otra vez vida por delante. 

Pero ya ven, tengo 85 años… 

y sé que me estoy muriendo.

No tengas miedo de hacer el ridículo. Vive la vida con menos seriedad, y sobre todo, diviértete.

5 tips para empezar el año con buen pie

Según científicos, el primer día de una semana, mes o año tienen un efecto motivador en las personas. Podríamos decir entonces, que es por eso que nuestras resoluciones de año nuevo gozan de ímpetu al momento en que las hacemos (dígase el 1 de enero).

Más allá de ello, uno siente cómo se cierra un ciclo y se nos presenta la oportunidad de abrir uno nuevo. Al menos para mí, eso es un poco lo que representa un nuevo año. Y por eso, sería bueno prepararse, garantizar que nuestro comienzo de año sea el mejor posible.

Recuerdo alguna vez que soñaba con que el siguiente año no fuera tan retador. Después de un par de años, me di cuenta que siempre va a presentarse alguna situación que nos cueste manejar. Así es la vida. Mas, eso no implica que no podamos vivir plenamente nuestros días.

Por ello, hoy quiero brindarles 5 tips para empezar el próximo año con buen pie.

Tips para prepararnos para año nuevo

 

  1. Limpia tu inbox: los emails representan gran parte del ruido de nuestro día a día. Usualmente se acumulan. ¿Cuántos correos tienes en estos momentos sin leer? Sí, lo supuse…

Comienza tu año con inbox cero:

  • Selecciona todos los correos que sin abrirlos sabes que van directo a la basura y bórralos.
  • Coloca la publicidad que no te interesa como Spam para que no sigan filtrándose a tu bandeja de entrada.
  • Según recomendaciones de Tiago Forte, canaliza tus correos del más antiguo al más reciente. Aquellos que sean de accionar inmediato respóndelos y procésalos. Los que requieran acción posterior, pero sabes cuándo los harás, agéndalos. Archiva cualquier información importante. Limpia, limpia y limpia.

2. Adiós pendientes: siempre surge algún trámite o nuevo evento. Sin embargo, procura solucionar pendientes viejos. No arrastres pendientes que puedes solucionar hoy para el próximo año.

3. Declutter: qué mejor época para deshacerse de lo viejo e innecesario y dar paso a nuevas energías que fin de año. Saca toda esa ropa que no te gusta, ya no usas o está acabada. Bota todos los papeles que ya no hacen sentido. Organiza. No te olvides de tus espacios digitales. Crea lugar para lo nuevo o mejor aun, abre espacio simplemente para eliminar ruido visual.

4. Mueve las energías: somos energía, todo es energía, estamos rodeados de energía. Reorganiza los muebles, cámbialos de lugar, varía. Prende un incienso para purificar. Limpia, mueve y renueva la energía en tu hogar.

5. Reflexiona: como dije al principio, el fin y comienzo de un año representa para mí el cierre e inicio de un ciclo. Cierra tu ciclo. Reflexiona sobre tu año, qué ocurrió, qué puede mejorar. Piensa en qué hábitos quisieras trabajar el próximo año. ¿Qué conservarías, qué eliminarías? ¿Algún nuevo proyecto en la mira? Atrévete, sueña y hazlo.

¡A recargar las baterías para este 2020!

Por qué recomiendo no ver noticias y qué hacer entonces

Debo admitir que nunca me he inclinado por ver las noticias. Entiendo la importancia de mantenerse enterados de lo que está ocurriendo en el mundo, pero ¿a cuál costo? 

Greg McKeown, en su libro Esencialismo, habla de cómo Gandhi, enfocado en su propósito de liberar a los oprimidos, decidió “reducirse a cero”. Para ello, debía eliminar de su vida todo lo que lo alejaba de su propósito. Así, pasó tres años sin leer el periódico, puesto que “descubrió que sus contenidos agregaban solo confusión innecesaria a su vida”.

Según Rolf Dobelli, en su artículo News is Bad for You—and Giving up Reading It Will Make You Happier, “las noticias son dañinas para tu salud. Resultan en miedo y agresión. Asimismo, entorpecen tu creatividad y tu habilidad para reflexionar de forma profunda”. Hace una analogía muy interesante, dice: “las noticias son para nuestra mente como el azúcar para nuestro cuerpo”.

Cuidamos lo que comemos. ¿Qué hacemos por cuidar nuestra mente? El exceso de información puede abrumarnos. Las noticias informan, pero qué hacemos con esa información, de qué nos sirve a nivel personal.    

Piensa en lo que está ocurriendo a nivel mundial. Predominan las noticias sobre el caos, enfrentamientos, problemas, crisis. Puede que no te des cuenta, pero silenciosamente todo eso va calando en tu cuerpo. Ese estímulo se va almacenando como tensión. Tarde o temprano tu vaso se desborda. 

Las noticias nos dan estrés y ansiedad. Incrementan nuestra incertidumbre. Tal como argumenta Graham Davey, profesor emeritus de la Universidad de Sussex, las noticias hoy en día son “cada vez más visuales e impactantes”. 

Hace unas semanas, y dada una situación importante que estaba ocurriendo, sentí la necesidad de revisar las noticias todos los días. Estaciones de metro podrían estar cerradas. Podría haber alguna manifestación por lugares cercanos, etc. Sin embargo, lo que me encontraba, además de los hechos que ocurrían, era un sin fin de opiniones. Esta persona analizaba esto. Esta otra creía esto otro. Yo creo tal cosa. Y al final, me ponía en mi rol de jueza y comenzaba a juzgar las opiniones, la situación y los hechos. Mis propias emociones, experiencias y pensamientos creaban todo un hilo, y más tarde, llegaba la frustración, confusión y a veces hasta molestia.

Lo que sea que esté pasando a tu alrededor, está pasando y ya. A lo mejor puedes contribuir a que algo cambie. Mas, por lo general, no. Entonces, de qué vale preocuparse, de qué vale imaginar qué va a pasar si no lo sabes, de qué vale crearte escenarios de contingencia. 

Me di cuenta que debía cambiar mi rol de jueza por mi rol de observadora. Es bien difícil, pero solo así puedo dejar de juzgar y pensar por mí, por los demás y por la situación; observar los hechos sin agregar más. 

Ciertamente, considero que revisar las noticias a menudo no ayudan a ser un mero observador. 

 

¿Qué hacer entonces?

 

Esto es lo que yo hago:

  1. Si no hay nada apremiante sucediendo a mi alrededor y que me afecte directamente, no veo noticias. Si hay algo importante que debas saber de seguro te enterarás por algún amigo o familiar. Además, ahora en las redes sociales, en especial Facebook, circulan constantemente noticias. Con leer el título tienes.
  1. Si a tu alrededor están ocurriendo hechos importantes que requieran tu atención, yo reviso el Twitter una vez a la semana. Sigo las cuentas que sé que me pueden dar la información que necesito, ni más, ni menos. Evito los programas de opinión y los hilos en tweets con más opiniones innecesarias.
  1. Para situaciones puntuales, por ejemplo, tienes que salir y no sabes si están abiertas las estaciones del metro, nuevamente, una visita puntual a la cuenta del metro en Twitter y estamos listos.

 

Loretta Breuning, autora de Habits of a Happy Brain, recomienda “limitar tu consumo de noticias a un bloque de tiempo cada día (por ejemplo, en el almuerzo o antes de cenar), o menos. Como mínimo, no ver o leer noticias antes de dormir”.

Cómo liberar el resentimiento de forma saludable

Muchos creerán que la vida es injusta. Vivimos en una sociedad donde por mucho tiempo se ha fomentado la competencia. Esta competencia nos lleva a compararnos continuamente con el otro. Mi vecino se compró un carro nuevo. Este otro amigo acaba de comprar un departamento. Aquella persona vive siempre de punta en blanco con ropa de diseñadores. ¿Y yo? Mientras, yo vivo alquilado, sin carro, sufro para llegar a fin de mes, etcétera. 

¿Alguna vez te has visto involucrado en un diálogo interno como este?

El problema con las comparaciones es que no solo vives infeliz, sino que puedes caer en un mal manejo de tus emociones. El desear lo que otro tiene, el ver cómo aun no has logrado lo que otro ha logrado puede desencadenar en envidia, rabia, rencor y resentimiento.

Estas son emociones muy poderosas y peligrosas. Pueden llevar a despertar un instinto animal que ni sabías que tenías. ¿Crees que esas escenas de novela donde las personas se lanzan platos y floreros no pasan en la vida real? Sí pasan, porque cuando tus emociones se desbordan pierdes el control de ti mismo. Es tanta la energía acumulada en tus extremidades que necesitas liberarla de alguna forma. ¿Y cuál es la manera más lógica que se te ocurre en ese instante? Lanzar objetos, salir corriendo, gritar. Como decimos coloquialmente, tu sangre hierve, y puedes sentir ese calor en tu pecho, cuello y cabeza.

¿Y qué pasa luego? Una especie de efecto post adrenalina. Tu cuerpo tiembla a medida que se va calmando. Sientes una pesadez u opresión en el pecho. Después de un rato, puedes pensar nuevamente con claridad y te das cuenta de todo lo que acaba de ocurrir. Pero, sabes algo, cada vez que sometes a tu cuerpo a esos niveles de intensidad, estás aumentando tus probabilidades de sufrir enfermedades cardiacas. Con cada ataque de ira, disminuyes tu esperanza de vida.

 

¿Qué es o de dónde proviene el resentimiento?

 

“El resentimiento está basado en una o varias situaciones en las que nos sentimos tratados de manera injusta, lastimados, humillados, etc., sin haber sido capaces de defendernos y de expresar nuestro enojo” (Psic. Silvia Russek).

 

Según explica la Psicóloga Russek, el resentimiento consiste en sentir una y otra vez ese enojo por algo que vivimos en el pasado y que nos sigue atormentando porque no hemos podido perdonar. Nos surgen pensamientos como:

  • Se han aprovechado de mí.
  • La vida y las personas son injustas.
  • Los demás obtienen fácilmente las cosas.
  • He sido ignorado.
  • No me reconocen por mi labor.
  • Lo que hago no es suficiente.
  • Me han humillado, devaluado y discriminado.
  • Ese otro se cree mejor que yo.

¿Te reconoces en alguno de esos escenarios?

 

“Guardar rencor y buscar venganza nunca curan, no solucionan, no liberan, no mejoran… solo empeoran y mantienen la situación” (Psic. Sonia Castro).

 

Entonces, debe haber una manera más sana de desahogar estas emociones intensas, pensarás tú, ¿no? Exploremos.

 

Cómo liberarnos del resentimiento sin romper nada

 

  1. Desahoga y deja ir tu resentimiento: 

Reflexiona sobre quién sientes que te ha hecho daño. Piensa en las situaciones que pueden haber motivado tu resentimiento. Luego, déjalas ir. Como comenta la psicóloga Castro, “¿te apetece llorar? Llora. ¿Te apetece gritar? Grita. ¿Quieres poner por escrito [todo]? Escribe una carta. ¿Te apetece hablar […]?”

  1. Acepta y perdona:

Las cosas no siempre serán como nosotros queremos. No podemos controlar a otras personas ni a las situaciones. Acéptalo y sé flexible y compasivo contigo mismo. Solo te queda una dirección a seguir, y esa es hacia adelante. Recuerda que el pasado ya pasó y no lo puedes cambiar. Mas, cómo elijas vivir tu presente, esa es otra historia.

  1. Convive con tus emociones:

Cuando uno se sienta a meditar, lo que se busca es que poco a poco ganemos más conciencia de nuestro mundo interior. Tomar conciencia de nuestras emociones y pensamientos nos permite identificarlas al momento en que las estamos sintiendo. Y como ya saben, las emociones y pensamientos no son más que eso, nubes que pasan. No son la realidad. Son una realidad ficticia que nuestra mente nos quiere hacer creer como real. Puedes dejarte llevar por ellas o puedes aprender a responder adecuadamente. Recuerda, tu mente siempre es un cielo azul. Puedes elegir causar una tormenta u observar tus nubes y dejar que pasen.

Así que como sugiere Dan Mager, en su artículo 8 Strategies to Work Through Anger and Resentment, “observa tu resentimiento. Déjalo ser. […] Coloca espacio alrededor de este. Ve qué pasa”. 

  1. Examen de autoconciencia:

Varios autores señalan que analices hasta qué punto has contribuido a tu situación. Y en este sentido, lo que yo te invito es que más que ser víctima, te conviertas en protagonista. En el post anterior, te hablaba de que si solo cambiamos las estructuras externas y no modificamos nuestro hogar interior, el cambio será superficial.

Haz un examen de conciencia. Conéctate contigo mismo. Piensa cómo puedes levantarte y salir de esta nube negra del resentimiento. Como dijo Buddha, “aferrarse a la rabia es como agarrar un carbón ardiendo con la intención de tirarlo a alguien; eres tú quien se quema”.

¿Vas a seguir quemándote o como dice Johnnie Walker, vas a keep walking?

  1. Cuídate:

Una buena salud y auto-cuidado te ayudarán a tener energía, ánimo y motivación. No hay nada que el ejercicio y una buena alimentación no puedan sanar. Compleméntalos con alguna técnica de meditación o actividad que alimente tu espíritu.

Es momento de conectarse con la energía positiva. Lo negativo solo trae oscuridad y escenarios vacíos. Vamos a construir, no a destruir. La decisión está en tus manos.

¿En qué crees y por qué?

Cuando nacemos y a medida que crecemos, vamos creyendo en un conjunto de valores, historias, políticas y demás. Muchas de estas creencias llegan a nosotros casi por ósmosis. No es de extrañarse que apoyes una idea si vienes escuchando por años las maravillas de la misma. Pero, ¿es realmente una maravilla? Puede que sí, puede que no. O por el contrario, no es difícil de entender (¿o sí?) que te opongas a algo si por generaciones has escuchado aspectos negativos en torno a ello. 

Y aquí viene mi razón de escribir esta entrada.

No importa lo que creas. Puedes tener una religión o ser ateo. Puedes tener una posición política o considerarte neutro. Puedes tener una filosofía de vida o vivir como te va pareciendo a medida que las cosas van ocurriendo. Puedes hacer todo esto y más, pero siempre y cuando lo creas y lo vivas porque así tú lo consideras y has decidido.

Está bien que aun compartas las mismas opiniones que familiares y amigos. Está bien que en un principio hayas heredado todo un bagaje de valores y creencias. Ahora, como adulto, es tu misión cuestionarlo. Y no por el simple hecho de cuestionar. No se trata de ser rebelde. No se trata de creer cosas distintas a las que has creído siempre. 

Se trata de que ahora eres independiente. Has crecido. Te han formado, te has formado. ¿No crees que es hora de construir tu vida de acuerdo a lo que se adapta a ti? Esa vida puede ser exactamente la que ya tienes. Esa vida puede incluir exactamente lo que ya crees. O, esa vida puede tener partes distintas ahora.

Lo importante es que sepas lo que creas y que creas en lo que consideras mejor para ti, lo que se adapte mejor a tu perspectiva de vida. ¿Cuál es tu perspectiva de vida? ¿Por qué?

¿Sabes en lo que crees o solo repites como un loro las consignas que te han rodeado desde siempre? Si tu respuesta es sí, excelente. Si tu respuesta es no, comienza entonces a buscar razones y argumentos. Comienza a entender de qué se trata ese valor, esa filosofía o esa corriente que defiendes. Y una vez te informes, decide si responde a tu conciencia.

Aceptación: La clave para vivir en paz

Hay veces que uno escucha alguna frase. También pasa con conceptos que uno predica y pone en práctica. Uno los entiende. Las palabras son claras. Llevas a cabo acciones de acuerdo a esas filosofías. 

Sin embargo, después de meses e inclusive años experimentas un instante de luz y claridad, como si antes hubieras entendido, pero no internalizado realmente en qué consistía ese concepto o frase o filosofía.

Supongo que es similar a cuando las cosas pasan y uno no entiende la razón. Lo dejas enfriar y puede que mucho tiempo después puedas conectar los puntos. Como decía Steve Jobs: “No puedes conectar los puntos mirando hacia adelante; solo puedes hacerlo mirando hacia atrás. Así que tienes que confiar en que los puntos se conectarán de alguna forma en el futuro…”.

Siempre he creído que la vida es simple. Siempre he considerado que nosotros la hacemos complicada con nuestras preocupaciones, pensamientos y todo eso que agregamos. Mas, en esos momentos en los que se juntan varias cosas por enfrentar o potencialmente resolver, no puedo evitar pensar, reflexionar, buscar entender.

Y es allí cuando llega mi momento eureka. La vida es como es. Lo que pasa simplemente pasa. Nada es necesariamente bueno o malo. Son solo hechos, circunstancias, cosas que pasan. 

Para aquellos que siguen alguna religión teológica, el consuelo lo obtienen en la aceptación de que los sucesos están en manos de un ser supremo. Para quienes no creen en alguna religión teológica, pueden encontrar esa misma aceptación al enfocarse en el presente y ganar conciencia de lo que nuestro mundo interno busca hacernos creer como realidad.

En el camino zen, en la práctica meditativa y en nuestro desarrollo humano, se nos habla de esa aceptación. El mundo cambia constantemente. Nada es permanente. Por ende, si agregamos etiquetas de juicio, sufrimos. Al meditar, buscamos que los pensamientos se muevan libremente, como nubes que pasan. La intención no es tratar de frenar esa nube, desintegrarla o prestarle mucha atención. Con nuestros sentimientos, se nos habla de darnos cuenta de que están allí, de qué sentimos, pero sin racionalizarlos demasiado. En otras palabras, se nos habla de transitar el mundo con la conciencia de lo que pensamos y sentimos, sin negarnos el momento, pero tampoco buscando disfrazar o eliminar nada. 

A veces cuando no queremos sufrir, negamos nuestras emociones. En otros casos, puede que no sepas cómo ventilarlas. Y así vas acumulando y acumulando hasta que el vaso se derrama y ya no aguantas más. Otras veces, por miedo, te colocas caretas, escudos. Te dices a ti mismo que nada te afecta. Mas, por dentro, sabes que estás sufriendo, sabes que te aterra el cambio, la soledad, el fallar, etc.

Mi punto es, la vida es como es. Situaciones pasan. Personas pasan. Percíbelo. Participa de la vida, como decía D. Wayne Dworsky, a través de los cinco sentidos. Pero, no le agregues nada más. 

¿Te sientes mal, triste, deprimido, confundido? Identifícalo. Dite a ti mismo, me siento así. Date permiso de sentir. Pero, no te castigues por ello. ¿Cuántas veces no te dices ‘ay que ya no quiero sentirme así’, que ‘ya quiero tener ánimo o esto o aquello’?

Cuando toques fondo, cuando estés listo, saldrás con las pilas recargadas. Mientras tanto, acepta. Acepta lo que sea que estés viviendo. Y cuando se vuelva un poco abrumador, ten paciencia, ten compasión de ti mismo. Luego recuerda, los desafíos se resuelven un paso a la vez.

Tal vez no es primera vez que hablo de aceptación. Pero como comenté al principio, a veces con el tiempo, los conceptos cobran mayor significado. A veces después de mucha práctica vas finalmente entendiendo cómo te perjudicas cuando tratas de controlar las cosas, cuando tu cabeza no dejar de pensar en las mil cosas que se te vinieron encima, e inclusive en los porqué.

Cuando te das la oportunidad y dices, ‘está pasando esto y ya’ (en lugar de ‘está pasando esto y qué estrés, cómo es posible, blablablabla’), te quitas un gran peso de encima. Pruébalo y dime si experimentas esa ligereza.

Experimenta tu vida con los 5 sentidos

 

“Para participar de la vida debemos experimentarla a través de nuestros cinco sentidos. Debemos ver el mundo, escuchar sus mensajes sutiles, oler sus sabores, probar su dulzura y tocar su superficie”.

D. Wayne Dworsky

 

¡Qué frase tan apropiada! A veces cuando tu mente y cuerpo están en sintonía con una idea, el universo parece conspirar para ayudarte a unir los puntos. Esta frase que coloqué al inicio de la entrada, la tengo en un Post-It justo en frente de mi escritorio. Antes era mi ventana de frases inspiradoras, ahora es mi pared inspiradora. En fin, no pude evitar conectar esta frase con las sabias y encantadoras palabras de la reconocida poeta Mary Oliver:

 

Donde quiera que esté, el mundo me persigue.

Me ofrece su ajetreo. No cree

que no lo quiero. Ahora comprendo

por qué los viejos poetas de China se fueron tan lejos y tan alto

en las montañas, y desaparecieron sigilosamente

en la pálida niebla.

“Los viejos poetas de China”, en Why I Wake Up Early (2004)

 

Tal como la autora lo plantea, el mundo te persigue. Hace ruido. Ya sea en forma de redes sociales, grupos de Whatsapp, noticias, publicidad, trabajo, pendientes, preocupaciones, ideas, problemas… you name it!

Y aun así, Mary Oliver te cautiva con sus poemas de la vida ordinaria. Cómo te repite una y otra vez que la belleza está en esas pequeñas cosas, sencillas, en los milagros de la naturaleza, no en lo pomposo, no en nuestro concepto mundano de éxito.

 

     … Qué tal si de repente vieras

que el plateado del agua brilla más que el plateado

     del dinero? Qué tal si finalmente vieras 

que los girasoles, volviéndose hacia el sol todo el día

     y todos los días, quién sabe cómo, pero lo hacen, fueran

más preciados, más significativos que el oro? 

Fragmento de “How Would You LiveThen”, de la colección Devotions (propia traducción)

 

Y así, “…me agacho, no para recoger sino simplemente para tocar la idoneidad de la tierra para las margaritas, y las margaritas para la tierra” (Fragmento de “Daisies”, en Devotions, propia traducción).

Qué mejor forma de ver el mundo, escuchar sus sutilezas, oler y probar sus sabores y tocar su superficie, que de la mano de la maestra:

 

Cada día 

     veo u oigo 

          algo

               que más o menos

me hace morir 

     de dicha,

          que me deja 

               como una aguja

en un pajar 

     de luz.

          Es para lo que nací,

               para mirar, para escuchar,

para perderme

     dentro de este blando mundo,

          para instruirme 

               una y otra vez

en la alegría, 

     en la aclamación.

          No estoy hablando 

               de lo excepcional,

lo temible, lo tremendo, 

     lo muy extravagante,

          sino de lo ordinario, 

               de lo común, de lo sin lustre,

———

de las manifestaciones cotidianas.

     Oh, buena experta,

          me digo a mí misma,

               ¿cómo puedes evitar 

hacerte sabia

     con estas enseñanzas, 

          siendo ellas,

               la luz inextricable 

del mundo,

     el brillo del océano,

          las oraciones hechas 

               de la hierba?

   “Mindful”, en Why I Wake Early, por Mary Oliver (traducción proporcionada por Agustín Prieta)

 

La vida no se trata de estar ocupado en quehaceres. La vida no se trata solo de complacer nuestras pasiones. La vida no es solo consistencia. La vida es atención, atención al color de las cosas, a la belleza en una simple flor escondida entre el cemento de la calle. La vida es disfrute de lo extravagante, pero por sobre todo de lo simple, de lo que es obvio y está allí frente a nuestros ojos, pero que no vemos, ni tocamos, ni sentimos, ni olemos, ni saboreamos. La vida es aquí y ahora. 

De nuestros archivos: ¿Queremos mejorar?

Todos somos personas valiosas, aun con nuestros defectos y cualidades. Es más, tal parece que estamos en una nueva era donde se llama a fallar, a aceptar el fracaso y verlo como algo positivo. Siempre se aprende de los errores y cuidado si no se aprende más cuando nos caemos que cuando estamos de pie.

Existen múltiples frases que apoyan el fracaso y el aprendizaje que conlleva. 

  • “Caer está permitido. Levantarse es obligatorio”, proverbio ruso.
  • “La mayor gloria no es nunca caer, sino levantarse siempre”, Nelson Mandela.
  • “Si te caes siete veces, levántate ocho”, proverbio chino.
  • “Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor”, Samuel Beckett.

Y así, cualquier cantidad más…

En las áreas de innovación y emprendimiento, temas que hoy en día marcan la pauta en el mundo de los negocios, se habla de fallar rápido y frecuentemente. Scott Adams, por su parte, nos presenta un libro que titula How to Fail at Almost Everything and Still Win Big (Cómo fracasar en casi todo y aun así triunfar). Señala que “…en el fracaso es donde al éxito le gusta esconderse a plena vista”. ¿Se acuerdan de aquella idea de enfocarse en sistemas en lugar de metas? Pues para este autor, poner en práctica nuestros sistemas y estrategias nos llevan a trabajar poco a poco hasta que la suerte, el tiempo correcto y múltiples factores se combinan para que llegue nuestro proyecto exitoso. Y mientras tanto, vamos a fallar una y otra vez, pero de cada idea fallida, recolectaremos conocimientos valiosos para nuestro próximo experimento. 

 

“Fallar siempre trae algo valioso consigo” (Scott Adams)

 

Para autores como Tiago Forte, más bien al enfocarse en experimentos, se reducen nuestras posibilidades de fallar y se aumentan las de ganar. Esto se da porque según Forte, los experimentos no pueden fracasar, sino simplemente producir resultados. ¡Por algo son experimentos!

En mi opinión, considero que más allá de todo lo que se dice, me gustaría concentrarme en eliminar el contenido negativo que trae consigo la palabra fracaso. Más allá de si fallamos o no, de si queremos fallar o no, de si consideramos que es importante caernos y levantarnos o de experimentar, si convertimos su connotación en algo valioso para nosotros, sentiremos menos culpa, seremos más amables con nosotros mismos y veremos las inmensas posibilidades con las que ya contamos. ¿Por qué no ver el fracaso o nuestras fallas como sinónimo de ser mejores? Seamos flawesome (individuo que acepta sus defectos y que a pesar de ser defectos los considera fantásticos). 

10400362_992826020790397_6007164162353832987_n

Toda esta entrada la concebí en mi mente por dos razones. La primera, veo en mi día a día cómo siempre he tenido esa curiosidad por ser mejor. Y no hablo de no estar a gusto con lo que ya soy, sino más bien, me gusta abrir ventanas. Desde hace muchos años, me he sentido atraída por los tan llamados libros de ‘autoayuda’. Y ciertamente, puede que estemos atravesando situaciones que ameriten un empujón externo. Pero, a decir verdad nunca he estado de acuerdo con ese término. ¿Por qué autoayuda y no crecimiento personal? ¿Por qué enfocarse en lo que puede estar mal en lugar de lo que está bien? 

Esto me recuerda a los estudios psicológicos y cómo estaban enfocados en entender los trastornos, la depresión y similares. Mas, de un tiempo para acá decidieron revertir la situación. Dijeron ¿por qué no estudiar más bien qué nos hace felices y qué contribuye a nuestro bienestar? Y hoy en día, vemos cómo todos estos estudios han dado su fruto. Ahora el tema de la felicidad y del mindfulness están en el tapete. Dense un paseo por los medios para que vean cómo existen más documentales y libros sobre felicidad… ¡inclusive estadísticas de cuáles países son los más felices!

La segunda razón es sencilla. Si sientes esas ganas de saberte mejor que ayer, de experimentar con tus hábitos para llevar una vida más saludable y balanceada, etc. el cambio debe venir de ti. Nadie te puede llevar a mejorar, si no lo decides tú desde tu interior. Puedes empezar imitando lo que otros hacen. Sin embargo, es muy importante que poco a poco consigas tu propio camino y aquellos elementos que se adapten mejor a ti. 

Esta no es una llamada a cambiar porque la idea es que seamos ¡flawesome! Pero si eres igual de curioso como yo en estos temas, entonces…

 

“Sé el cambio que quieras ver en el mundo” – Gandhi

¿Tu lista de deseos interfiere o aporta a tu felicidad?

En oportunidades anteriores, he mencionado cómo a veces buscamos la felicidad en las cosas equivocadas. Usualmente creemos que nos sentiremos satisfechos con nuestra vida al poseer objetos materiales. Para unos, será el último teléfono o computadora de su marca favorita. Para otros, está en el acumular todo aquello que le diga al otro, mi situación financiera es más que favorecedora, una casa más grande, carros, ropa de diseñadores, etc. 

No hay nada de malo en poseer cosas. Inclusive es parte de nuestras necesidades básicas. Todos necesitamos un techo, alimento, ropa para vivir decentemente. Y por qué no, también buscamos tener al menos un mínimo de comodidades. 

El problema entonces no está en lo que tenemos. El problema está en basar nuestra plenitud en estos objetos. La plenitud nace dentro de nosotros. Ya está allí y siempre va a estar. Ahora, si no llevamos nuestra mirada hacia ella, lógicamente no la vamos a pescar. Dicho esto, todo aquello material nos genera una satisfacción momentánea, efímera. Eso por un lado.

Por el otro lado, parte del problema también está en lo que no tenemos. Probablemente, la consecuencia más peligrosa de ese deseo de comprar cosas es no tener la capacidad de parar. En el momento que logramos adquirir un objeto que tanto deseábamos, nuestra mente brinca inmediatamente al próximo elemento de la lista. Y esto tampoco aplica solo a cosas materiales, sino a deseos en general, a cosas que queremos alcanzar.

A veces es difícil no darse cuenta de todo el camino recorrido, de todo lo que hemos logrado, de todo lo que hemos logrado comprar. ¿Cuántas comodidades disfrutas en este momento de tu vida? El presente… aquí llegamos una y otra vez… vivir en el ahora… hacer con lo que disponemos… y por sobre todo, agradecer las bendiciones.

Entiendo la frustración por conseguir eso que tanto ansías. El camino es largo y no pareces llegar nunca a la meta. Tal vez, es porque se trata de disfrutar la ruta, no la línea final. 

Cada vez que sientas que por no tener tal objeto no puedes hacer tal cosa, piensa cómo lograr que funcione con lo que ya tienes. Piensa, además, cuántas personas no han empezado con menos. ¿Acaso Apple nació como el imperio que es ahora? Es como dicen: una buena fotografía no la hace una buena cámara, la hace un buen fotógrafo.

¿No estarás poniéndote excusas para empezar? Es que si no tengo esto, no puedo [tal cosa]…

Como decía un yogui a quien entrevistaron en el documental On Yoga: The Architecture of Peace:

“Reduce tu lista de deseos. Esa es la clave para la felicidad”. 

¿Recuerdas cuando te comenté que me enfoco en los pendientes del corto o mediano más que del largo plazo? Supongo que esa soy yo reduciendo mi lista de deseos.

Y tu lista, ¿cómo se ve? ¿Larga o corta? A priorizar y concentrarse en lo que importa…

Somos como somos, así que déjame ser

En estos días, tuve la oportunidad de ver el musical de Broadway “The Prom”. Fue uno de esos momentos en los que por más de una hora, tu mente no sabe cómo procesar toda la información que está recibiendo. Más allá de toda la experiencia musical y la actuación, la cantidad de mensajes que contenía fue maravillosa. En realidad, supongo que todo se puede resumir en una palabra muy importante hoy en día: tolerancia.

No les voy a contar de qué va la historia por si alguna vez tienen la oportunidad de verlo con sus propios ojos, cosa que recomiendo enormemente. Digamos que hay un tema sobre la aceptación a diferentes niveles. Por un lado, está la homosexualidad, un tema controversial para el pueblo donde se desarrolla la historia. Sin embargo, la aceptación va mucho más allá de lo sensible. 

La sociedad se ha encargado con tanta ferocidad de indicarnos el “camino correcto” que no nos damos cuenta de las consecuencias. Nos han insertado un chip cuya información indica que debes ser perfecto, competitivo, número 1. Se nos descarta cuando alcanzamos ciertas edades. En fin, pareciera que como seres humanos nos hemos transformado en objetos productivos o improductivos, es decir, útiles o inútiles según pasa el tiempo (cual máquina nueva que tras años o se daña o es reemplazada por un modelo más moderno).

El miedo a lo desconocido

Así como se dice que la prostitución es la profesión más antigua que existe, la homosexualidad es probablemente igual de antigua. ¿Y sabes por qué? Porque la homosexualidad no es un invento humano. No es algo que se hace. Es algo que se es. Y esta verdad nos ha costado entenderla por décadas. Por qué, no sé. 

Al tratar de buscar razones lógicas de por qué hemos, como sociedad, segregado y maltratado a homosexuales, y ojo, esto es mi opinión personal (asumo que expertos en el área habrán hecho diferentes investigaciones al respecto), lo único que se me ocurre es la religión. Con esto no busco atacar ninguna religión. Así que con todo el debido respeto, permítanme referirme a ello. 

Hablaré desde el punto de vista de un católico, dado que no puedo hablar con propiedad sobre el resto. En el catolicismo se nos enseña que el objetivo de una pareja es la procreación. Por ende, la pareja está compuesta por hombre y mujer. ¿Qué representa entonces una pareja de dos hombres o dos mujeres? Probablemente una aberración. 

Ahora, me pregunto lo siguiente, si los seres humanos somos animales y también se han visto casos de homosexualidad en otras especies, ¿por qué el sapiens no puede ser homosexual? Después de todo, es la naturaleza. No me vengan a decir que el ser humano creó la naturaleza también.

En fin, si practicas una religión, la manera en que el sapiens buscó darle sentido a su realidad (Yuval Noah Harari lo explica más bonito que yo en su libro “Sapiens. De animales a dioses“), y esta te dice haz esto así y rechaza esto otro, pues es entendible por qué como sociedad rechazamos todo lo que no se ajusta a las Escrituras.

Según historiadores, como el mismo Yuval Noah Harari, la religión es un invento humano. Si creemos eso, pues entonces las reglas de cada religión también son un invento. En resumen, es más simple rechazar lo que no conocemos que intentar explicar lo inexplicable. ¿Y qué es para mí lo “inexplicable”? Que somos lo que somos, punto.

Si te haces un tatuaje, eres un rockero. Si te pintas el cabello de rosado chillón eres esto o aquello. Si te colocas un piercing, qué vergüenza. Si te vistes todo de negro, con ciertas prendas en particular, eres gótico, inadaptado social y las etiquetas siguen con cada estilo que vemos, con cada cosa que hacemos o dejamos de hacer, etc. Parafraseando a Dani Shapiro, en su último libro “Inheritance“: me hice un tatuaje, lo cual está prohibido en el judaísmo, precisamente para ser un poco rebelde; Después de todo soy parte judía, parte no.

Conclusión: aceptación. Somos lo que somos. Déjame ser.

¿El miedo al qué dirán?

Tal como señalé anteriormente, como sociedad tenemos un libro de comportamientos aceptables. Todo aquello fuera de eso puede ser catalogado como ‘malo’, ‘vergonzoso’, ‘a evitar’, ‘decepcionante’. Es entendible entonces que nadie quiera salirse de la norma y que al no encajar en un perfil de perfección (que por cierto, no existe) se generen toda una serie de complicaciones.

Si hay tanto material de cómo se sienten los niños, adolescentes e inclusive adultos con toda la presión de ser el mejor, de ascender, de sacar buenas notas, blabla, es porque la realidad es esa. Claramente hemos necesitado mostrar lo que pasa en un gran porcentaje de la población. Es impresionante el miedo que deben sentir muchos jóvenes por encajar en el personaje que sus padres, el colegio y la sociedad en general han creado para él. 

La vida es una sola. Sí, da lo mejor de ti, pero hay que medir el costo de las oportunidades. No hacemos nada con jóvenes quemados y sin habilidades para lidiar con sus realidades. Hay que dejarlos ser lo que son, lo que sea que eso signifique. 

No soy madre, y entiendo que como madre o padre se quiera evitar que los hijos sufran o cometan errores. Sin embargo, considero que ese es un error grave que cometemos como adultos. Cada persona necesita fallar para entender que caer es natural y humano. Cada persona necesita aprender a levantarse después de caer. Si nunca cae, cuando le toque, el shock va a ser aun mayor. Cada persona necesita hacer sentido de su alrededor, vivir la vida según sus lentes particulares. Como adultos necesitamos apoyarlos y darles herramientas, pero no hacer de sus vidas las nuestras.

Conclusión: aceptación. Somos únicos e irrepetibles. Déjame expresar lo que soy.

El miedo a ser reemplazable

No somos objetos, gente. A cualquier edad algo tenemos que aportar; alguna historia tenemos para contar; algo tenemos para enseñar y aprender.

Conclusión: inclusión.

No me voy a extender más. Solo quiero que se lleven esta reflexión. Todos tenemos paradigmas y creencias. El tema está en cómo esas creencias y comportamientos afectan a las personas que nos rodean y a nosotros mismos. No rechaces algo solo porque no se ajusta a lo que piensas, y mucho menos si no sabes de qué se trata realmente. Que no te guste a ti, no significa que no puede ocurrir. 

Podemos evitar tantos problemas si empezamos a ser más inclusivos y más tolerantes. Si te encuentras juzgando o criticando algo o alguien, piensa, ¿por qué estoy haciendo eso? Te puedes sorprender, a lo mejor es tu mente diciéndote que tal vez te hubiera encantado tener el coraje para ser o actuar como esa persona.