¿Cuál es tu reto particular en este instante y cómo lo vas a enfrentar?

“A cada uno de nosotros le toca descifrar cuáles son sus retos particulares y luego determinar cómo enfrentarlos en este preciso momento en el tiempo”

Prof. George Bonnano

Lo importante es que los métodos y medios cambian, pero mis creencias se fortalecen. Mi compás sigue allí. El construir una vida que te haga sentido sigue siendo el norte. Y en este mundo tan incierto, más vale no apegarnos demasiado a todo lo que sabemos mañana puede cambiar en 180º. 

La vida no es estática. Por esta razón, muchas veces me encuentro cambiando de opinión, perspectiva, métodos. Y en cuanto leí esta frase, me di cuenta de cómo en un par de meses las cosas han cambiado tanto. Mis hábitos no son los mismos que cultivé durante tantos años. Mis sistemas están en proceso de revaluación. 

Hace dos semanas retomamos algo de ejercicio. Esta semana decidimos probar haciendo yoga por nuestra cuenta antes de retomar las clases virtuales oficiales. De a poco estamos haciendo un proceso de limpieza y declutter de nuestros espacios físicos y digitales y de nuestros proyectos familiares. Por su parte, no tengo un ritual matutino ni un sistema de trabajo. No hay horarios preestablecidos. El método actual es más “go with the flow”. 

Ojo, sigo creyendo en la importancia de hábitos y sistemas. No obstante, mi reto particular en este momento en el tiempo es adaptarme.

Así se ve mi día a día hoy. Tengo mi tablero con mis proyectos actuales y tareas. Al principio de la semana trato de planificar mis actividades y focos. Aun estamos levantando la cortina del burnout así que a veces me concentro en muy pocas cosas y otras en nada. Semana tras semana vamos refinando nuestros objetivos para liberarnos de todo este humo. En esta oportunidad, por ejemplo, nuestro objetivo es ir removiendo los obstáculos poco a poco.

“Muchas, muchas personas resilientes aprenden a cuidadosamente aceptar lo que no pueden cambiar sobre una situación y luego se preguntan qué pueden en efecto cambiar”.

Dr. Steven Southwick

No tengo idea de en dónde me ubicaría en una escala de resiliencia. Sin embargo, desde hace varios meses el tema de la resiliencia ha estado en mi cabeza. Algo me dice que allí puedo encontrar algunas claves para enfrentar muchas cosas relevantes hoy en día. 

Y este puede ser el comienzo. Nos dio burnout. Desde la pandemia, nos ha costado mantener actividades que antes nos importaban mucho. La consistencia en todos los ámbitos ha estado tambaleante. Lo que pasó pasó y no está ni en mi control ni tengo el poder de volver atrás y cambiarlo.

¿Qué puedo hacer ahora? Encontrar un nuevo sistema que se adapte a mis necesidades actuales. Puede que el mundo esté poco a poco retomando un cierto ritmo habitual o normal. Mas, el coronavirus seguirá con nosotros por años. Y en lo que a mí me concierne, mi cuidado personal y salud se mantienen como prioridad. ¿Cuál podría ser un punto medio entonces? Supongo que lo iremos descubriendo minuto a minuto y serán los primeros en enterarse.

El síndrome de burnout: mi caso

En semanas recientes, llegué a la siguiente conclusión. Estoy burnout. En retrospectiva, probablemente llevo aproximadamente dos meses. Con el tiempo, supongo que se va intensificando.

¿En qué consiste el burnout?

El síndrome de Burnout o síndrome de ‘estar quemado’ consiste en un estado de agotamiento físico, mental y emocional causado por el cansancio psíquico o estrés que surge de la relación con otras personas en un dificultoso clima laboral”. 

En el episodio sobre burnout en el podcast de Adam Grant, reconocido autor y psicólogo organizacional, “Work Life with Adam Grant”, hablaban de que al parecer esta condición se pega. Como lo veo yo es que por ejemplo, si tu pareja está muy estresada, se crea un ambiente de tensión en el cual tú también resides. El caos es compartido. A eso súmale tus propias obligaciones y tu vaso puede llegar a rebasarse.

Tal como lo señala Elena Mató, especialista en psicología clínica, “el síndrome de burnout es una situación que se va generando progresivamente hasta desembocar, en muchas ocasiones, en un estado de incapacidad para continuar con el trabajo habitual“. Esta es exactamente la razón por la que he dejado de publicar. En un intento por sobrellevar la situación, cambié la frecuencia de publicación. Aun así, hay procesos que al parecer no se pueden forzar.

Esta es la segunda vez que padezco este síndrome. Para mis lectores más antiguos, tal vez recuerden un extenso período de ausencia hace un par de años, 4 meses para ser más precisa. ¿Recuerdan cuando les comenté en el post anterior sobre mi modo zombie? Bueno, cuando este modo se pronuncia en el tiempo es sinónimo de burnout. Recuerdan mi obsesión por leer o ver televisión. Sí, eso es justamente lo que pasa o lo único que mi cuerpo está dispuesto a hacer cuando está digamos entumecido.

Si quieren saber más sobre este síndrome, pueden leer el artículo que he estado citando. Está bastante completo. Ahora quiero concentrarme en qué hacer al respecto.

¿Cómo salir de este estado de burnout?

Lo que a mí me ha funcionado es, por una parte, entregarme al entumecimiento para tocar fondo, y una vez que sientes que puedes comenzar a resurgir, buscar pequeñas victorias.

  • Tocar fondo: si lo que me provoca o para lo cual me queda energía es leer o ver televisión hasta más no poder, go for it. No soy experta en el tema e ignoro si este consejo es contraproducente o negativo en términos de salud. Pero si algo mi experiencia me ha demostrado, es que cuando no se está listo, no se está listo. Si no tienes la capacidad de querer ayudarte, no te vas a ayudar. Tienes que construir ese deseo de mejorar. A mí no me funciona forzarlo porque más pronto que tarde todos los sistemas y actividades se caen y vuelves al comienzo. Es como trabajar los músculos. Si quieres un cuerpo tonificado, no lo construyes en un día. De hecho, si te excedes, a la semana es probable que te fastidies y agotes y sueltes el hábito. Por eso…
  • Pequeñas victorias: tal vez quieres volver al trabajo, pero tu cabeza no te da. Busca esa pequeña cosa que tu cuerpo y mente estén dispuestos a intentar. Por ejemplo, mis primeras dos pequeñas victorias consistían en (1) bañarme y cuidarme la piel todos los días y (2) salir al balcón al menos una vez al día. Son tareas básicas, pero cuando estás quemado, esas cosas básicas pueden requerir más esfuerzo del normal.

En semanas recientes, llegué a la siguiente conclusión. Estoy burnout. En retrospectiva, probablemente llevo aproximadamente dos meses. Con el tiempo, supongo que se va intensificando. 

Si tienes la oportunidad, también puedes tomarte unos días de vacaciones para depurarte y despejarte de tareas.

¿Estoy en mi estado normal? No, pero habemus post. Eso ya dice bastante. Un paso a la vez…

¿Alguna vez te has sentido como un zombie transitando por la vida?

Te levantas, estiras las sábanas, preparas desayuno, tomas el libro y no te paras del sofá hasta que es hora de dormir. Sí, de vez en cuando te paras para ir al baño o comer. Del resto, zombi mode. A veces es cuando los ojos están ya rojos y no ves bien las letras que dices, ah ok, tiempo de dormir.

No sé cuántos días tenía sin sentarme en el escritorio, computadora en frente, modo trabajo. Dos semanas sin entrenar, dos semanas comiendo medio medio… Yo lo llamo zombi mode. Usualmente una de dos actividades ocupan mi día en estos períodos de trance, leer o ver televisión. Prefiero la primera, por supuesto. Y en esta oportunidad no fue la excepción.

Por estos meses, mi esposo y yo procuramos irnos de vacaciones. Ya para estas fechas o te despejas y recargas baterías o probablemente te recargas y te quemas. En tiempos de pandemia, ni la una ni la otra.

Pero sabes qué, por más que quieras retomar tus hábitos, tu trabajo, tus actividades; por más que quieras estar activo y con el mejor de los ánimos, no puedes forzar el proceso. O al menos eso es lo que pienso y lo que me han dicho los años. Hasta que no toques fondo, no vas a realmente salir del mundo de los zombis.

Por eso, toca esperar pacientemente y aceptar que no siempre vas a estar al 100%. Eventualmente, el ambiente de caos que has dejado a tu alrededor te pide que vuelvas. Tu mente te pide resolver todas esas tareas que postergaste. Vuelves a necesitar orden y limpieza (literal y metafórica). 

Sin embargo, puede ser abrumador afrontar todo ese caos acumulado. Y por eso, es que no puedes forzar tu proceso, tu regreso. Cuando estás listo, tu mente va a estar en ese lugar ideal para ayudarte a afrontar una tarea a la vez y regresar a tu “normalidad”. 

¿Te ha pasado algo similar? ¿Has tenido momentos zombi? Sí, no son las mejores etapas del año, pero como todo, pasan.

Un encuentro contigo mismo

¿Cuántos minutos te regalas en el día? Bañarme es uno de mis momentos sagrados, por ejemplo. Ahora bien, mientras decidía qué compartirles esta semana, tuve esta idea. Tengo un documento que llamo “Free”. En esos momentos en los que no sé qué escribir o no tengo un género de preferencia, abro ese documento y literalmente escupo lo que se me ocurra (disculpen la expresión). Es un espacio donde escribo sin cesar, sin lineamientos, sin reglas, sin atención a la ortografía o convenciones, sin juicios ni prejuicios y por lo general sin sentido. Es un espacio donde puedo ser yo misma. No hay fechas tope, ni títulos, solo mis dedos paseándose sobre el teclado. Es un momento casi poético.  

Así que pensé, ¿tienes un espacio que te permita ser tú mismo? ¿Tienes un momento del día o una actividad que te permita perderte, olvidarte del mundo exterior y conectarte contigo mismo?

Es tan fácil perderse. Es tan difícil reconectarse con la rutina a veces. Tienes ideas y no las tienes. Una maraña de pensamientos, un deseo de decirle sí a la flojera por siempre. Por qué salir de tu zona de comfort si es tan cómoda. Por qué levantarte todos los días, como dicen a algunos, a luchar con tus demonios internos una y otra vez. Sería mucho más fácil dejarlos vencer.

¿Luego qué? La vida deja de tener mucho sentido. Dejas atrás todo lo que valorabas (porque usualmente lo que valoras es lo que cuesta trabajo). Aparecen de nuevo las quejas porque tu día a día se ha vuelto monótono.

Un encuentro contigo mismo… esa es mi sugerencia. Déjate sentir la confusión. Pídele 5 minutos libres a tu flojera. Olvídate del resto y entrégate a tu encuentro. Después de un rato, comienza a aparecer la claridad, las ideas. Supongo que es como despejar un chakra bloqueado. Déjate llevar por el momento. Conquista esta pequeña batalla y mañana es posible que se te haga más fácil o necesario conquistar la batalla de ese nuevo día.