De nuestros archivos: Aprendiendo a saborear…

[A propósito de todo lo que hemos venido hablando del presente…]

He comenzado a entender por qué no dejamos de querer lo que no tenemos, en lugar de apreciar y agradecer todo lo que hemos alcanzado. Para mí, el misterio de lo inexplicable yace en nuestra aparente y poca capacidad para saborear las cosas.

Hace un tiempo, mi esposo y yo tuvimos la oportunidad de hacer un viaje que soñábamos desde hace años. Si hoy alguien me pregunta, porque de hecho me ha pasado, qué tal nos fue, honestamente mi respuesta no va más allá de grandioso. Y si bien es cierto que fue grandioso, me di cuenta que luego de tan poco tiempo ya estaba olvidando esa experiencia y buscando otra. Al ver las fotos, no solo de ese viaje, sino de otros momentos también, me di cuenta de todo lo que hemos hecho, logrado y conquistado. La verdad es que me sorprendí porque siempre queda esa sensación de que no has hecho suficiente o no has viajado suficiente o no tienes suficientes pertenencias “importantes” (lo que sea que eso signifique).

Ese instante fue como retroceder en el tiempo y volver a cada uno de esos lugares que recorrimos y a esas aventuras que tuvimos. Cada vez acumulaba más ¡guao, en verdad hicimos eso! Y no pude evitar darme cuenta que a veces todo pasa tan rápido que no nos damos suficiente tiempo para saborear los momentos no solo mientras pasan, sino especialmente después.

¿No les ha pasado que llevan tiempo ahorrando o deseando comprarse algo y cuando lo logran la fiebre les dura unos días y luego ya pusieron su mente en otro objetivo?

¡Nos pasa hasta con la comida! La practicidad parece habernos alejado del disfrute. ¿Cuántas veces no compramos comida rápida o alimentos procesados fáciles de preparar por la supuesta falta de tiempo o flojera que nos da cocinar?

Michael Pollan, en su libro y documental Cooked, nos recuerda a qué saben de verdad los alimentos y la importancia de volver a ellos, de forma natural, de forma auténtica; la verdadera experiencia de comer. Así que mientras reflexionaba sobre este tema del saborear, no pude evitar hacer la conexión con esta serie documental. Resulta muy fácil dejar pasar los momentos, las oportunidades, las vivencias.

Una vez más, se hace más que evidente la necesidad de aprender a vivir en el presente. Supongo que a medida que más se explora y se comprende la esencia del tema, uno se da más cuenta de que el mindfulness está en todas partes y que vivir esta filosofía nos acerca a los pequeños detalles increíbles de saborear.

Así que les propongo dejar las listas de sueños y olvidarnos de las metas. Hoy ya tenemos mucho más de lo que hemos soñado. Para qué dejar para mañana el disfrute, conciencia y agradecimiento que puedes tener hoy.

Tips para saborear la vida

  1. La tecnología habrá cambiado la manera en la que grabamos y guardamos nuestros recuerdos, pero combinar lo nuevo con lo viejo puede ser una gran manera de no olvidar los momentos vividos.
  • Reúnete en familia a ver sus fotos. De seguro saldrán buenas anécdotas y recuerdos.
  • Los hitos de la vida como el matrimonio, nacimiento de los hijos y similares no son los únicos momentos valiosos para exhibir. Qué tal escoger fotos de esas otras aventuras juntos (de seguro tienen varias, y no me refiero solo a viajes). Los portarretratos son otra manera de mantener vivos los buenos recuerdos (y que no se mal interprete atesorar con vivir en el pasado).

2. Como dice Josefina Casas en su artículo Cómo ser feliz, practica la gratitud. Lleva un diario de agradecimiento y con el tiempo aprenderás a estar más atento de las situaciones del presente y a estar más agradecido con tu vida. Según su investigación (estudios realizados por el Journal of Happiness Studies), “la focalización consciente de todo aquello que se tiene para agradecer, genera un impacto beneficioso a nivel emocional e interpersonal, incrementando los niveles de satisfacción y disminuyendo los síntomas depresivos”.

3. Practica el esencialismo a la hora de decidir qué comprar. Muchos experimentamos el placer de comprar y ciertamente a veces es necesario. Sin embargo, cada vez que voy de compras, sobre todo cuando se trata de grandes compras, hago un pequeño análisis de si de verdad eso es lo que necesito. A veces es muy fácil dejarse llevar por la emoción de lo novedoso y de las últimas tendencias o del simple ‘lo quiero’. Luego, el closet se llena de prendas que nunca usamos o se dan los famosos episodios de la fiebre de tal juguete tecnológico que a los días se acaba o inclusive hasta nos arrepentimos de la inversión por la razón que sea. Antes de decir el próximo ‘quiero’ ve tu alrededor y saborea lo que ya tienes.

4. Vive la aventura en las pequeñas cosas. No necesitas salir de tu país o si quiera de tu ciudad para pasarla en grande.

Espero esta reflexión y tips les ayuden a enfocarse más en las experiencias del ahora.

No dar nada por sentado

Una mañana como muchas otras parecía ser, pero por alguna razón se estaba tornando pesada. Luego de iniciar mi cadena de hábitos, preparar la casa para trabajar y finalizar otras labores hogareñas, allí estaba con tensión en los hombros y ruido mental.

Me dije, no importa, ahora viene escribir en el diario y todo cobrará sentido y perspectiva. Sabía que en este día me tocaba completar tareas de esas a las que no quieres colocarle el cascabel. Sabía que se acercaba un mes complejo y de importante preparación mental para lo que venía.

¡Qué mejor momento para no dar por sentado cada detalle, cada placer! Como dicen por ahí, al mal tiempo buena cara. Pues si el día no parecía pintarse como un favorito, tampoco podíamos agregarle más capas de gris.

Sé que ya lo he mencionado antes, pero es un buen momento para comentarles que sí funciona. Algo tan sencillo como asomarse por la ventana y ver el sol (¡en especial cuando no contamos siempre con su presencia en estos días otoñales!), poner esa música que te inspira y ayuda a comenzar lo que sea que vayas a comenzar… Recordar que la vida te ha regalado una segunda oportunidad, ¡este día!… Que en el mundo hay personas que mueren de frío mientras tú te puedes arropar en cama… y etcétera.

Nuestras quejas son muy válidas, pero… creo que estamos muy bien de por sí. 

En estos días, estaba viendo unos episodios del documental Chef’s Table. Me llamó mucho la atención cómo los chefs en cuestión entendían su proceso o resultado creativo como una apreciación de su entorno, de no dar por sentado lo que les rodeaba. ¿Por qué no utilizar una hoja de un árbol como inspiración y plantilla para dibujar un plato?

Es muy fácil pasar, ver y no observar.

Los invito a dedicar este día a mirar con atención nuestros alrededores, cada lugar por el que pasamos, cada experiencia o tarea que hacemos o dejamos de hacer. No dejemos nada por sentado. Nos merecemos este regalo. Cierra tu día escribiendo una reflexión sobre tus resultados. ¿Qué viviste? ¿Qué fue diferente? ¿Te gustó? ¡Compártelo!

Aprendiendo a saborear…

He comenzado a entender por qué no dejamos de querer lo que no tenemos, en lugar de apreciar y agradecer todo lo que hemos alcanzado. Para mí, el misterio de lo inexplicable yace en nuestra aparente y poca capacidad para saborear las cosas.

Hace dos meses, mi esposo y yo tuvimos la oportunidad de hacer un viaje que soñábamos desde hace años. Si hoy alguien me pregunta, porque de hecho me ha pasado, qué tal nos fue, honestamente mi respuesta no va más allá de grandioso. Y si bien es cierto que fue grandioso, me di cuenta que luego de tan poco tiempo ya estaba olvidando esa experiencia y buscando otra. Al ver las fotos, no solo de ese viaje, sino de otros momentos también, me di cuenta de todo lo que hemos hecho, logrado y conquistado. La verdad es que me sorprendí porque siempre queda esa sensación de que no has hecho suficiente o no has viajado suficiente o no tienes suficientes pertenencias “importantes” (lo que sea que eso signifique).

Ese instante fue como retroceder en el tiempo y volver a cada uno de esos lugares que recorrimos y a esas aventuras que tuvimos. Cada vez acumulaba más ¡guao, en verdad hicimos eso! Y no pude evitar darme cuenta que a veces todo pasa tan rápido que no nos damos suficiente tiempo para saborear los momentos no solo mientras pasan, sino especialmente después.

¿No les ha pasado que llevan tiempo ahorrando o deseando comprarse algo y cuando lo logran la fiebre les dura unos días y luego ya pusieron su mente en otro objetivo?

¡Nos pasa hasta con la comida! La practicidad parece habernos alejado del disfrute. ¿Cuántas veces no compramos comida rápida o alimentos procesados fáciles de preparar por la supuesta falta de tiempo o flojera que nos da cocinar?

Michael Pollan, en su libro y documental Cooked, nos recuerda a qué saben de verdad los alimentos y la importancia de volver a ellos, de forma natural, de forma auténtica; la verdadera experiencia de comer. Así que mientras reflexionaba sobre este tema del saborear, no pude evitar hacer la conexión con esta serie documental. Resulta muy fácil dejar pasar los momentos, las oportunidades, las vivencias.

Una vez más, se hace más que evidente la necesidad de aprender a vivir en el presente. Supongo que a medida que más se explora y se comprende la esencia del tema, uno se da más cuenta de que el mindfulness está en todas partes y que vivir esta filosofía nos acerca a los pequeños detalles increíbles de saborear.

Así que les propongo dejar las listas de sueños y olvidarnos de las metas. Hoy ya tenemos mucho más de lo que hemos soñado. Para qué dejar para mañana el disfrute, conciencia y agradecimiento que puedes tener hoy.

Tips para saborear la vida

  1. La tecnología habrá cambiado la manera en la que grabamos y guardamos nuestros recuerdos, pero combinar lo nuevo con lo viejo puede ser una gran manera de no olvidar los momentos vividos.
  • Reúnete en familia a ver sus fotos. De seguro saldrán buenas anécdotas y recuerdos.
  • Los hitos de la vida como el matrimonio, nacimiento de los hijos y similares no son los únicos momentos valiosos para exhibir. Qué tal escoger fotos de esas otras aventuras juntos (de seguro tienen varias, y no me refiero solo a viajes). Los portarretratos son otra manera de mantener vivos los buenos recuerdos (y que no se mal interprete atesorar con vivir en el pasado).

2. Como dice Josefina Casas en su artículo Cómo ser feliz, practica la gratitud. Lleva un diario de agradecimiento y con el tiempo aprenderás a estar más atento de las situaciones del presente y a estar más agradecido con tu vida. Según su investigación (estudios realizados por el Journal of Happiness Studies), “la focalización consciente de todo aquello que se tiene para agradecer, genera un impacto beneficioso a nivel emocional e interpersonal, incrementando los niveles de satisfacción y disminuyendo los síntomas depresivos”.

3. Practica el esencialismo a la hora de decidir qué comprar. Muchos experimentamos el placer de comprar y ciertamente a veces es necesario. Sin embargo, cada vez que voy de compras, sobre todo cuando se trata de grandes compras, hago un pequeño análisis de si de verdad eso es lo que necesito. A veces es muy fácil dejarse llevar por la emoción de lo novedoso y de las últimas tendencias o del simple ‘lo quiero’. Luego, el closet se llena de prendas que nunca usamos o se dan los famosos episodios de la fiebre de tal juguete tecnológico que a los días se acaba o inclusive hasta nos arrepentimos de la inversión por la razón que sea. Antes de decir el próximo ‘quiero’ ve tu alrededor y saborea lo que ya tienes.

4. Vive la aventura en las pequeñas cosas. No necesitas salir de tu país o si quiera de tu ciudad para pasarla en grande.

Espero esta reflexión y tips les ayuden a enfocarse más en las experiencias del ahora.

… Porque todos necesitamos un empujón de vez en cuando

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El matrimonio no es una cárcel

Hace unos días escuchaba cómo unos esposos se referían a sus parejas de manera despectiva. Con tan solo diez años de casados, ya surgían comentarios como, ”mi esposa es insoportable’ o ‘a veces me vuelve tan loco que me provoca pegarle en la cara’. Supongo que para algunos es cierta la tan famosa crisis de los 40.

Sin embargo, al oír estos comentarios siento pena. Parejas que se enamoraron al punto de decidir casarse, de gritarle a los cuatro vientos que juntos querían vivir por el resto de sus vidas. Parejas que en breve, se perdieron el respeto mutuo.

Es común para algunos ver el matrimonio como una cárcel, como la pérdida de la propia libertad y autonomía. ¿Y quién dijo que por compartir la vida con otro, se tiene que perder la propia identidad, el propio camino y los sueños de cada uno?

Vivir en matrimonio o cualquier otro tipo de convivencia no es más que tener un hombro de apoyo constante para impulsarse mutuamente y hacer de ello un proyecto conjunto. Es buscar una manera de ayudar al otro a progresar y que ese progreso implique el desarrollo de ambos.

Por ello, y dado que se acerca la Navidad, mi época favorita del año, quiero dejarles un mensaje de amor, paz y encuentro. Por algo se dice que en la unión está la fuerza.

Para aquellos que sienten que los compromisos son cadenas, los invito a abrirse a las oportunidades que brindan el amor y la compañía. Compartir nos enriquece como personas, respetarnos aún en las diferencias nos hace más humanos y amarnos nos hace grandes.

Personalmente, no creo en estas crisis de las edades. Creo que cada quien es capaz de tomar sus propias decisiones y con ellas dirigir sus acciones. Los clichés nos encasillan en maneras de vivir muy limitadas. Así que es tiempo de expandir nuestros paradigmas y programaciones mentales.

En estas Navidades, vivamos al máximo. Démonos un tiempo para mirar a nuestro alrededor, contemplar esas caras familiares y recordar por qué hemos querido rodearnos de ellas.

Que tengan unas felices fiestas entre familiares, amigos y tradiciones.

El porqué

Hoy me levanté y no pude evitar quedarme contemplando el cielo desde mi ventana. Puede sonar obvio e inclusive un poco tonto, pero son precisamente esas obviedades las que más enriquecen y las que más pasamos por alto.

Además, vivo en un país en el cual no todos los días se puede apreciar el azul del cielo, sino más bien una nube gris tupida de contaminación. Vivo en un país con estaciones, pero que al caminar frecuentemente por la misma calle no me doy cuenta cuándo los árboles comienzan a perder sus hojas en otoño y crecen las flores en primavera. Simplemente, un día descubro que ya los árboles son solo ramas y que de repente te cubren con el aroma de sus flores.

Claramente, mi atención se diluye entre los tantos estímulos que recibimos por segundo.

¿Te ha pasado que cuando te levantas tienes un sin fin de pensamientos en la cabeza? ¿No sientes esa ansiedad de ponerte a trabajar apenas abres los ojos? ¿No ha empezado el día y ya estás agotado de tan solo imaginar todo lo que debes hacer? ¿Deseas un break, pero el trabajo siempre te resulta más importante? ¿Tu familia se queja del poco tiempo que dispones para compartir verdaderamente con ellos?

Pues, todos estos síntomas no son más que lo opuesto al mindfulness o conciencia plena, a nuestra capacidad de vivir en el presente y de equilibrar nuestro espacio mental. Vamos por la vida sin realmente detenernos a contemplar nuestros alrededores y todo lo que poseemos, desde lo material hasta las amistades, familia, experiencias y conexiones.

Nuestro ideal de éxito se mide por cuánto ganamos, las marcas que compramos y las propiedades que adquirimos. Para muchos, hasta gozar de vacaciones es un asunto secundario. Estamos acostumbrados a vivir para trabajar, a llenar nuestros calendarios con quehaceres, a saturar nuestra mente con ansiedad y tensión por lo que falta. Vivimos en un ciclo sin fin de insatisfacción y cansancio.

Sin embargo, estoy segura de que no todo es negativo. Imagino que de vez en cuando has gozado también de momentos de flow. Por algunos minutos e inclusive horas te has quedado completamente absorto y concentrado en una actividad. Al parar, sientes cómo la energía y tu esfuerzo dieron frutos. Disfrutaste de la actividad como si el tiempo se hubiera detenido y solo importaba eso que estabas haciendo.

Si fueras músico, de seguro cada vez que practicas experimentas estos momentos únicos. Si eres escritor, pues sueles sorprenderte de cómo hilas las palabras y creas una pieza para enorgullecerse. No importa a lo que te dediques. Inclusive al hacer tareas de la casa puedes experimentar flow, siempre y cuando tu atención esté centrada únicamente en ello. Darte el regalo de enfocarte en una sola tarea, te puede ayudar a sacarle provecho y verle el lado bueno a aquellas actividades que no nos resultan muy placenteras.

Si esto te parece interesante, exploremos juntos cómo pasar de un estado de mindlessness a un estado de mindfulness. Descubramos cómo incorporar la aventura y el asombro en nuestro día a día. Experimentemos hasta encontrar esos hábitos necesarios y sistemas que nos permitan construir y equilibrar nuestra vida para alcanzar la plenitud y verdadera felicidad.

Ya con todo lo que eres y posees, tienes suficiente para lograrlo. No sigamos esperando a que adquiramos algo nuevo, a que ciertas cosas pasen, a que llegue el lunes para iniciar un hábito, a que el milagro nos caiga del cielo. No des por sentado que el día de mañana llegará, que el cielo es azul y que todo estará allí intacto para cuando tú desees apreciarlo. Sal y maravíllate con la naturaleza, celebra las pequeñas conquistas en lugar de enfocarte tanto en la meta, ve despacio para que aprecies cada detalle de tu camino. Hoy es un gran día. No dejes de vivirlo esperando a que mañana sea mejor.

“La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días”.


Benjamin Franklin