¿Estás preparado en caso de emergencia?

Ya tenemos nuestro presupuesto. Hemos alocado cada centavo en cada categoría. ¿Qué viene ahora?

Estos son los siete pasos de Dave Ramsey para unas finanzas saludables:

  1. Ahorrar el equivalente a USD 1.000
  2. Pago de deudas bajo el efecto bola de nieve
  3. Fondo de emergencias total
  4. Invertir el 15% de tus ingresos para tu retiro
  5. Fondo universitario
  6. Adiós crédito hipotecario
  7. Construir tu riqueza
Nota: esta es mi propia traducción a los nombres de los pasos.

Hoy, discutiremos los primeros tres.

Verás, muchos de nosotros utilizamos el crédito como muleta. Cuando quieres comprar algo más costoso, cuando te vas de vacaciones, cuando se te acabó el presupuesto del mes, usas la tarjeta de crédito. Algunos serán metódicos con el pago de sus cuotas. Otros simplemente abonarán el monto mínimo al mes. Y cuando ocurre una emergencia, aparece el crédito de nuevo.

Por eso el primer paso es construir un fondo de emergencias, para verdaderas emergencias (no compras de muebles o vacaciones). Una vez que has logrado reunir el equivalente a mil dólares, luego en el paso 3 continuarás ahorrando hasta que llegues entre 3 y 6 meses del monto equivalente a tus gastos. La recomendación es si eres soltero o en tu familia hay un solo ingreso, ahorres 6 meses de gastos. De lo contrario, podrías ahorrar solo 3 meses. Nota que hablo de gastos, no monto de tus ingresos. A la hora de la chiquita, por ejemplo, si te quedas sin empleo, lo importante es que puedas cubrir tus gastos esenciales mientras resuelves la emergencia. Los gastos no esenciales serían el equivalente a lujo en estos casos, en mi opinión.

Ahora, ¿por qué el fondo de emergencias consta de dos pasos y no solo de uno? Cuando estamos comenzando nuestro proceso de salud financiera es importante mantener la motivación para seguir avanzando. No es fácil quebrar viejos hábitos. La tentación de comprar o endeudarnos va a estar siempre allí. Sin embargo, haz la cuenta. ¿Cuál es el equivalente a 3 o 6 meses de gastos? Bastante dinero, ¿cierto? Entonces, USD 1.000 comparado con ese monto no es tan abrumador, ¿correcto? 

Este primer paso te va a permitir tener un efectivo disponible para cualquier emergencia que ocurra mientras vas adquiriendo momentum y resguardando tus finanzas. Si fueses directo al pago de tus deudas (paso 2), cuando alguna emergencia surja recurrirás de nuevo a tus tarjetas de crédito y estarás agregando otra deuda más a la lista. Eso sí, siempre recarga tu fondo de emergencias una vez hagas uso de él. A medida que vayas ahorrando para tu fondo de emergencias total (paso 3), querrás mantenerlo intacto y por ende, serás más juicioso con lo que consideres emergencia. ¡Créeme!

Mi esposo y yo vamos por el paso 3. Supongo que por mi naturaleza precavida, desde hace años he contemplado y tratado de crear este fondo de emergencias. Todos los años, llegado diciembre, por esta razón o la otra, el fondo se desinflaba. Supongo que por emergencias entendíamos de todo un poco. Ahora que por fin vamos en serio con el asunto, es tan emocionante el progreso que no querrás volver atrás.

Bien, ya cubrimos el primer y tercer paso. Vayamos al segundo. Para muchos, probablemente este paso será el más importante. El truco de Ramsey es el efecto de bola de nieve. Para él, gran parte del logro de estos pasos es tu esfuerzo y dedicación. La idea es realmente poner una buena tajada de tu presupuesto en el paso en el que estés. De lo contrario, vas a tardar muchos años en alcanzar los objetivos deseados o te vas a desviar fácilmente. 

Dicho esto, la idea es hacer una lista con todas tus deudas, desde deudas a otras personas a tarjetas de crédito y créditos en general, todo menos el crédito hipotecario. Ordena tus deudas de menor a mayor. Ahorra todo lo que puedas para abonar a tu primera deuda. Una vez que la pagues por completo, abona ese monto que lograste ahorrar anteriormente más todo lo que puedas ahorrar adicional para el pago de la segunda deuda, y así sucesivamente con el resto. Si te das cuenta, el efecto de bola de nieve se debe a que poco a poco los montos que vas alocando al pago de las deudas va incrementando por lo que tus deudas van desapareciendo más rápido. 

Como les comenté en otra oportunidad, nuestro nivel de deuda no era catastrófico. Sin embargo, si tu situación es diferente, la mentalidad aquí lo es todo. Un café de Starbucks menos a la semana, ¿cuánto te suma? Y, ¿qué tal adiós Starbucks? Querer es poder.

Sé que a veces hay presión social, presión por salir, aparentar o querer llevar una vida de lujos (y por lujos no me refiero a volver en un jet privado). ¿Qué importa más, tu tranquilidad y seguridad o cómo otros juzguen la decoración de tu jardín? Recuerda:

“Primero te ignoran, luego se ríen de ti. Después van en tu contra. Luego tú ganas”.

Mahatma Gandhi

Mi plan para conseguir tranquilidad a pesar de la crisis

Vivimos momentos tensos. Como seres humanos no lidiamos bien con la incertidumbre. Nos encanta tener el control de las cosas. Mas, el control es fugaz, ilusorio. 

La semana pasada les envié un recordatorio y un llamado a concentrarnos en aquello que sí podemos controlar y hacer. Esta semana quiero contarles mi plan para disfrutar y vivir esta nueva normalidad de la mejor manera posible.

Para quienes me conocen, saben que me encanta el orden. Me encanta tenerlo todo planificado, al menos lo que se puede. Así que he decidido utilizar estas capacidades para sobrellevar la crisis. Y más que sobrellevar, es poder concentrarme en mis actividades y no solo en el coronavirus.

Mi plan para aislarme un poco de la crisis

Antes que nada, no estoy haciendo un llamado a tomarse la crisis como un chiste. Sin embargo, y dado que esto va a durar meses, es necesario tener límites y espacios de tranquilidad o más que enfermarnos físicamente, nos vamos a enfermar mentalmente. Mi plan consiste en cuatro fases. Lo he imaginado de esta forma. Cada fase es como una mancuerna que llevo en la mano. Con cada fase que culmino, suelto esa mancuerna, y con ella el peso que acarreaba. Es una metáfora, y les recomiendo visualizarlo, para aliviarnos de la preocupación constante por esta pandemia.

A lo mejor la planificación no es tu fuerte. Y por eso el mensaje no es a seguir mis fases. La idea es que cada uno idee un mecanismo para lidiar con sus demonios internos y externos, y así conseguir un poco de paz y espacio mental. Como ya dije, en mi caso, planificar me tranquiliza.

Fase 1: Preparación

Esta fase consiste en abastecerme de lo necesario para quedarme en casa tranquila. Esto incluye comida, medicamentos, productos de higiene y aseo y todo lo que necesite para trabajar, ejercitarme y llevarme todas “mis rutinas” (en la medida de lo posible) a la casa.

Como siempre, seamos prudentes para no desabastecer. Es preparación, no compras de pánico.

Fase 2: Limpieza y desinfección

La limpieza no es una actividad desconocida para nadie. Sin embargo, dadas las recomendaciones de la OMS y otros expertos, es posible que requiramos hacer ajustes a nuestra limpieza, y en especial, a la desinfección.

En mi caso, necesitaba sentir que la casa estaba preparada y que podía tocar con confianza las superficies. No se trataba de perfección, sino de hacer lo que estaba a mi alcance para prevenir que este virus llegara a nuestra familia. Por eso, aproveché para limpiar eso que a uno se le olvida o que no limpia con mucha frecuencia, como cojines, cortinas, manillas, etc. Así, la semana pasada emprendí una labor de tres días para llevar esta fase con mayor profundidad.

Una vez preparada la casa para el aislamiento, ¿qué viene?

Fase 3: Sistema fluido

Mi trabajo siempre ha sido desde casa. Sin embargo, eso no significa que puedo estar dedicando tres días todas las semanas solo a limpiar y desinfectar. Además, no se imaginan el cansancio físico y mental que eso implica. De hecho, lo que todos necesitamos, es que nuestro sistema no se colapse por estas circunstancias.

Por eso, he diseñado un sistema, aun está en etapa de experimentación, que permita incorporar nuevas tareas (tareas que no hacíamos o que nos toca retomar), sin abandonar nuestras rutinas previas ni generar caos.

No sé ustedes, pero cada vez que leía “desinfecte con frecuencia”, me preguntaba, qué significa “frecuencia”. No encontré una respuesta clara, pero en una oportunidad leí algo como “ojalá y pueda desinfectar tal cosa varias veces al día” (cara de shock). Ideen un sistema que consideren prudente y sostenible, esto último es muy importante. 

Mis sistemas matutino, de trabajo y nocturno siguen en pie. Esto incluye actividades desde meditación, trabajo, hasta ejercicios. Tenemos dos tareas “nuevas”: cocinar y desinfectar. Estamos trabajando en un calendario para probar en qué momento se nos acomoda más cocinar. Y en cuanto a la otra tarea, coloqué notas por cada área de la casa para no olvidar ni pensar en qué es lo que tenemos que desinfectar.

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Nuestro cerebro es una herramienta de procesamiento de información no de almacenamiento de datos. Si establezco que los lunes y viernes voy a limpiar, es más liberador (al menos para mí) darle check a la lista de superficies a desinfectar, que cada vez empezar por recordar qué toco de forma frecuente. Es un paso que le quito a mi cadena de procesamiento mental.

El título de esta fase lo dice todo. Un sistema permite darle fluidez a las tareas y actividades. Es hacerlas hábito. Tiene que hacerte sentido. Tiene que ajustarse a tus tiempos y necesidades. De esta manera, podrás garantizar que el proceso ocurra y que no se convierta en obstáculo o ruido.

Fase 4: Esperar con paciencia y presencia

No estamos en cuarentena, sino aislamiento voluntario. Al momento de esta publicación llevaremos siete días de distanciamiento. Mientras esperamos los 14 días oficiales, esperando que no presentemos ningún síntoma, queda tener paciencia. Y más que esperar, es vivir. Frente al miedo de contagio, toca aprovechar cada día que seguimos sanos. ¿Cómo? Volviendo al presente cada vez que nuestra mente se quede ansiosa o estancada en noticias, miedos y preocupaciones. Aquí les dejo un método que compartió la escritora Elizabeth Gilbert en su Instagram (en inglés):

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Nombra:

  • 5 cosas que puedes ver en este momento
  • 4 cosas que puedes escuchar
  • 3 cosas que puedes sentir
  • 2 cosas que puedes oler y
  • 1 cosa que puedes saborear

Mantén la calma. Permanece en tu ahora. Quédate en casa y cuídate. Pronto saldremos de esta.