El síndrome de burnout: mi caso

En semanas recientes, llegué a la siguiente conclusión. Estoy burnout. En retrospectiva, probablemente llevo aproximadamente dos meses. Con el tiempo, supongo que se va intensificando.

¿En qué consiste el burnout?

El síndrome de Burnout o síndrome de ‘estar quemado’ consiste en un estado de agotamiento físico, mental y emocional causado por el cansancio psíquico o estrés que surge de la relación con otras personas en un dificultoso clima laboral”. 

En el episodio sobre burnout en el podcast de Adam Grant, reconocido autor y psicólogo organizacional, “Work Life with Adam Grant”, hablaban de que al parecer esta condición se pega. Como lo veo yo es que por ejemplo, si tu pareja está muy estresada, se crea un ambiente de tensión en el cual tú también resides. El caos es compartido. A eso súmale tus propias obligaciones y tu vaso puede llegar a rebasarse.

Tal como lo señala Elena Mató, especialista en psicología clínica, “el síndrome de burnout es una situación que se va generando progresivamente hasta desembocar, en muchas ocasiones, en un estado de incapacidad para continuar con el trabajo habitual“. Esta es exactamente la razón por la que he dejado de publicar. En un intento por sobrellevar la situación, cambié la frecuencia de publicación. Aun así, hay procesos que al parecer no se pueden forzar.

Esta es la segunda vez que padezco este síndrome. Para mis lectores más antiguos, tal vez recuerden un extenso período de ausencia hace un par de años, 4 meses para ser más precisa. ¿Recuerdan cuando les comenté en el post anterior sobre mi modo zombie? Bueno, cuando este modo se pronuncia en el tiempo es sinónimo de burnout. Recuerdan mi obsesión por leer o ver televisión. Sí, eso es justamente lo que pasa o lo único que mi cuerpo está dispuesto a hacer cuando está digamos entumecido.

Si quieren saber más sobre este síndrome, pueden leer el artículo que he estado citando. Está bastante completo. Ahora quiero concentrarme en qué hacer al respecto.

¿Cómo salir de este estado de burnout?

Lo que a mí me ha funcionado es, por una parte, entregarme al entumecimiento para tocar fondo, y una vez que sientes que puedes comenzar a resurgir, buscar pequeñas victorias.

  • Tocar fondo: si lo que me provoca o para lo cual me queda energía es leer o ver televisión hasta más no poder, go for it. No soy experta en el tema e ignoro si este consejo es contraproducente o negativo en términos de salud. Pero si algo mi experiencia me ha demostrado, es que cuando no se está listo, no se está listo. Si no tienes la capacidad de querer ayudarte, no te vas a ayudar. Tienes que construir ese deseo de mejorar. A mí no me funciona forzarlo porque más pronto que tarde todos los sistemas y actividades se caen y vuelves al comienzo. Es como trabajar los músculos. Si quieres un cuerpo tonificado, no lo construyes en un día. De hecho, si te excedes, a la semana es probable que te fastidies y agotes y sueltes el hábito. Por eso…
  • Pequeñas victorias: tal vez quieres volver al trabajo, pero tu cabeza no te da. Busca esa pequeña cosa que tu cuerpo y mente estén dispuestos a intentar. Por ejemplo, mis primeras dos pequeñas victorias consistían en (1) bañarme y cuidarme la piel todos los días y (2) salir al balcón al menos una vez al día. Son tareas básicas, pero cuando estás quemado, esas cosas básicas pueden requerir más esfuerzo del normal.

En semanas recientes, llegué a la siguiente conclusión. Estoy burnout. En retrospectiva, probablemente llevo aproximadamente dos meses. Con el tiempo, supongo que se va intensificando. 

Si tienes la oportunidad, también puedes tomarte unos días de vacaciones para depurarte y despejarte de tareas.

¿Estoy en mi estado normal? No, pero habemus post. Eso ya dice bastante. Un paso a la vez…