De nuestros archivos: ¿Queremos mejorar?

Todos somos personas valiosas, aun con nuestros defectos y cualidades. Es más, tal parece que estamos en una nueva era donde se llama a fallar, a aceptar el fracaso y verlo como algo positivo. Siempre se aprende de los errores y cuidado si no se aprende más cuando nos caemos que cuando estamos de pie.

Existen múltiples frases que apoyan el fracaso y el aprendizaje que conlleva. 

  • “Caer está permitido. Levantarse es obligatorio”, proverbio ruso.
  • “La mayor gloria no es nunca caer, sino levantarse siempre”, Nelson Mandela.
  • “Si te caes siete veces, levántate ocho”, proverbio chino.
  • “Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor”, Samuel Beckett.

Y así, cualquier cantidad más…

En las áreas de innovación y emprendimiento, temas que hoy en día marcan la pauta en el mundo de los negocios, se habla de fallar rápido y frecuentemente. Scott Adams, por su parte, nos presenta un libro que titula How to Fail at Almost Everything and Still Win Big (Cómo fracasar en casi todo y aun así triunfar). Señala que “…en el fracaso es donde al éxito le gusta esconderse a plena vista”. ¿Se acuerdan de aquella idea de enfocarse en sistemas en lugar de metas? Pues para este autor, poner en práctica nuestros sistemas y estrategias nos llevan a trabajar poco a poco hasta que la suerte, el tiempo correcto y múltiples factores se combinan para que llegue nuestro proyecto exitoso. Y mientras tanto, vamos a fallar una y otra vez, pero de cada idea fallida, recolectaremos conocimientos valiosos para nuestro próximo experimento. 

 

“Fallar siempre trae algo valioso consigo” (Scott Adams)

 

Para autores como Tiago Forte, más bien al enfocarse en experimentos, se reducen nuestras posibilidades de fallar y se aumentan las de ganar. Esto se da porque según Forte, los experimentos no pueden fracasar, sino simplemente producir resultados. ¡Por algo son experimentos!

En mi opinión, considero que más allá de todo lo que se dice, me gustaría concentrarme en eliminar el contenido negativo que trae consigo la palabra fracaso. Más allá de si fallamos o no, de si queremos fallar o no, de si consideramos que es importante caernos y levantarnos o de experimentar, si convertimos su connotación en algo valioso para nosotros, sentiremos menos culpa, seremos más amables con nosotros mismos y veremos las inmensas posibilidades con las que ya contamos. ¿Por qué no ver el fracaso o nuestras fallas como sinónimo de ser mejores? Seamos flawesome (individuo que acepta sus defectos y que a pesar de ser defectos los considera fantásticos). 

10400362_992826020790397_6007164162353832987_n

Toda esta entrada la concebí en mi mente por dos razones. La primera, veo en mi día a día cómo siempre he tenido esa curiosidad por ser mejor. Y no hablo de no estar a gusto con lo que ya soy, sino más bien, me gusta abrir ventanas. Desde hace muchos años, me he sentido atraída por los tan llamados libros de ‘autoayuda’. Y ciertamente, puede que estemos atravesando situaciones que ameriten un empujón externo. Pero, a decir verdad nunca he estado de acuerdo con ese término. ¿Por qué autoayuda y no crecimiento personal? ¿Por qué enfocarse en lo que puede estar mal en lugar de lo que está bien? 

Esto me recuerda a los estudios psicológicos y cómo estaban enfocados en entender los trastornos, la depresión y similares. Mas, de un tiempo para acá decidieron revertir la situación. Dijeron ¿por qué no estudiar más bien qué nos hace felices y qué contribuye a nuestro bienestar? Y hoy en día, vemos cómo todos estos estudios han dado su fruto. Ahora el tema de la felicidad y del mindfulness están en el tapete. Dense un paseo por los medios para que vean cómo existen más documentales y libros sobre felicidad… ¡inclusive estadísticas de cuáles países son los más felices!

La segunda razón es sencilla. Si sientes esas ganas de saberte mejor que ayer, de experimentar con tus hábitos para llevar una vida más saludable y balanceada, etc. el cambio debe venir de ti. Nadie te puede llevar a mejorar, si no lo decides tú desde tu interior. Puedes empezar imitando lo que otros hacen. Sin embargo, es muy importante que poco a poco consigas tu propio camino y aquellos elementos que se adapten mejor a ti. 

Esta no es una llamada a cambiar porque la idea es que seamos ¡flawesome! Pero si eres igual de curioso como yo en estos temas, entonces…

 

“Sé el cambio que quieras ver en el mundo” – Gandhi

Un poco de vulnerabilidad no hace daño

Otro día comienza y otro se termina. Es inicio de semana. Ya no quedan más excusas. Ya pasó suficiente tiempo. Ya el descanso se nota.

Pausa.

Estoy exactamente donde decidí estar. Entonces, ¿por qué sigue costando?

Otra pausa.

El edificio que construían en frente ya está listo. Me pregunto si algún trabajador se habrá levantado algún día frustrado mientras veía cómo cavaban el espacio donde ahora se erige el edificio. ¿Estará ahora entusiasmado por ver cómo tomó forma?

Ahora, me asomo por la ventana. Inhalación y exhalación. 

Día tras día, bajo sol, bajo lluvia, con frío o calor puedes ver cómo se asoman cabezas. En la mañana notas cómo instalan una ventana. Llegas por la tarde y ya casi todos los balcones están terminados.

Como trabajo de hormiguita, contra viento y marea…

¿Cuántas veces no le han preguntado a escritores reconocidos cómo hacen para escribir esas piezas grandiosas?

¿Cuántas veces no responden sobre la frustración de estar frente a una computadora o cuaderno sin saber qué escribir ni cómo continuar?

¿Cuántas veces han dudado de si lo que tienen entre sus manos vale la pena compartirlo?

Sin embargo, su respuesta ante todo sigue siendo la misma. “Me siento día tras día a hacerlo, a escribir, a enfrentarme con ese monstruo y probablemente rogar que las musas me atrapen primero”.

Llámense musas, ninfas, fantasmas, visiones… Llámese inspiración, motivación o perseverancia…

Show up to work, de eso se trata, ¿cierto?

Hoy, me paré a hacer ejercicios, como de costumbre. Ahora, salgo a trotar, pero antes hacía media hora de ejercicios dentro de casa. Recuerdo que un día solo alcancé 15 minutos. Al día siguiente, mientras duraba la primera canción, quería parar. Me dije a mí misma, esta bailoterapia ya no me está funcionando. Me tiene medio fastidiada. Pasan los minutos y se me va haciendo más fácil. Y de repente, alcancé mi media hora. 

Conclusión: La bailoterapia no me tiene necesariamente fastidiada. Pareciera ser más una excusa para renunciar. Renunciar es más fácil. Tal vez necesite mayor recompensa a mi hábito para engancharme más. Es simplemente que dejó de ser novedad. Y tal vez, aun no es un comportamiento lo suficientemente automático como para quedarse. Y con la menor excusa, puede romperse.

Es como Elizabeth Gilbert nos cuenta a través de las reflexiones de Pema Chödron, una profesora de meditación: 

“…el mayor problema que ve en la práctica meditativa de las personas es que renuncian a ella justo cuando las cosas están por ponerse interesantes. Lo que quiere decir, lo dejan apenas las cosas dejan de ser fáciles, apenas se ponen dolorosas o aburridas o agitadas. Así que, se pierden la parte buena, la parte transformadora. En otras palabras, se pierden la parte en que traspasas la dificultad y entras en un universo nuevo, bruto, dentro de ti mismo ”.

Show up es difícil a veces ciertamente. Fastidioso inclusive en otras. Satisfactorio en gran parte.

Inhalación y exhalación. Pausa. Inhalación y exhalación.

Detrás de la fama, de una pieza de arte, de un personaje reconocido, no hay solo poder, dinero, éxito, entusiasmo. ¿Por qué no contar lo vertiginoso que es el proceso? ¿Por qué no resaltar la impaciencia? ¿Por qué no mostrar los estragos?

¿Acaso no es más común de lo que parece? ¿Acaso esos personajes están protegidos de la vida común y corriente? ¿Acaso no tienen derecho de quebrarse y volverse a levantar?

¡Qué interesante, reconfortante y enriquecedor sería conocer los detalles de esas historias! Tal vez así, el peso sería menos o más fácil de cargar. Tal vez así, todos nos motivaríamos más a no dejar de construir una vida extraordinaria. Tal vez así, nos quitaríamos el escudo protector de lo imposible.

¿Cuánto daño nos podría hacer un poco de vulnerabilidad? Al fin y al cabo, somos solo seres humanos…

“La honestidad importa. La vulnerabilidad importa. Estar abierto ante quien fuiste en ese momento en el que te encontrabas en alguna posición dificultosa o imposible importa más que nada” (Neil Gaiman).

Y pareciera que están escuchando mis plegarias. Ya se ven documentales como el de Lady Gaga, donde muestran su lucha diaria contra la fibromialgia, entre otras cosas. Elizabeth Gilbert, en su libro “Libera tu magia”, nos comenta algunas de sus vicisitudes. Scott Adams, creador de la tira cómica Dilbert, nos enumera sus fracasos en su libro “How to Fail at Almost Everything and Still Win Big”. No estamos solos. No estás solo.

Así que, hoy brindo por la vulnerabilidad y porque las piezas rotas o que aun no encontramos del rompecabezas no nos impidan ver la belleza del retrato completo.