Minimalismo, ¿una moda o un bien necesario?

Tal como ha expresado Stuart Jeffries en un artículo de The Guardian, parece que estamos viviendo en una época donde todos queremos reducir algo, nuestros gastos, nuestra huella ecológica, nuestros desechos, nuestras posesiones… 

Recuerdo haber leído en algún momento sobre el nuevo estilo de vida que los Millennials estaban instaurando. Decían algo como que en lugar de comprarse un auto o departamento, preferían viajar y aventurarse lo más que pudieran. Acumular posesiones no les llamaba la atención. Y muchas personas, Millennials o no, probablemente prefieran gastar su dinero en experiencias, en vez de objetos.

Sea cual sea el caso, sí es cierto que estamos en medio de un movimiento de depuración. Durante muchos años hemos presionado a la naturaleza. Luego de muchas revoluciones sociales y tecnológicas, hemos alcanzado un nivel de industrialización y avance en todas las áreas como nunca antes. Aparatos inteligentes, robots, infraestructura de primera, servicios antes impensables… Todo ha evolucionado de forma impresionante. 

Todos los días parece salir a la luz algo nuevo, sea un producto, un servicio, un descubrimiento científico, un avance tecnológico. Pero, ¿si cada vez tenemos la posibilidad de acceder a más y más, por qué vamos a querer menos? Tal vez, todas estas maravillas nos están asfixiando. 

Cuando te compras un nuevo teléfono móvil, el más avanzado de su generación hasta el momento, basta con que pase un mes para que ya otro aparato deje el tuyo casi como obsoleto. ¡Y cuánto te costó ahorrar para obtenerlo! Estar al día con todo es simplemente abrumador.  

Así que ha llegado un punto en que muchos hemos optado por volver a nuestra esencia. Y esto significa buscar maneras de simplificar nuestra vida. En este respecto, el minimalismo puede que tenga algo que decir. 

Sin embargo, es curioso que el término suele asociarse con ideas extremistas. De hecho, los famosos minimalistas Joshua Fields y Ryan Nicodemus cuentan cómo aquellos que rechazan este estilo de vida lo hacen porque lo asocian con ideas tales como “debes vivir con menos de 100 cosas, no puedes tener un carro o departamento o televisión, no puedes desarrollar una carrera profesional, debes vivir en algún lugar exótico y difícil de pronunciar, debes iniciar un blog, no puedes tener hijos…”.

Y continúan explicando que ciertamente el minimalismo puede ayudarte a alcanzar alguna de estas cosas, si eso es lo que buscas. Mas, “minimalismo es una herramienta que puede ayudarte a encontrar tu libertad”; libertarte de tus miedos, preocupaciones, de esa sensación abrumadora que comentamos más arriba, de ese necesidad agotadora de estar al día con todo.

Y lo más importante, el minimalismo te permite identificar qué cosas valoras, desde tus posesiones hasta tus ideales y principios. Y por ello, te ayuda a deshacerte de lo que te sobra, sean objetos materiales, relaciones poco saludables, deudas, etc. A la vez, te permite cultivar y conservar tus valores y prioridades (salud, familia, crecimiento personal, etc.). 

El minimalismo es una herramienta para deshacernos de los excesos de la vida en pro de enfocarnos en lo que importa, y consecuentemente encontrar felicidad, plenitud y libertad (Fields y Nicodemus).

Y este concepto lo podemos relacionar con lo que hemos discutido en posts anteriores. Es más, observa cómo la definición hace mención directa a la felicidad. Ahora, en una oportunidad hablamos de cómo nos quejamos por no tener suficiente tiempo para dedicarnos a lo que queremos. También, hablamos de falta de recursos, y cómo a veces tenemos de sobra y no lo sabemos. Pues, tal vez es porque como comentamos, estamos enfocando nuestra felicidad en los medios que no necesariamente nos llevan a esta.

Puede que haya muchos blogs, libros y artículos sobre el minimalismo. Y aun cuando el tema está en boga, claramente es mucho más que una moda. Y esto lo puedes constatar en los muchos beneficios que aquellos que lo han probado han identificado en su forma de ver la vida. Y esta perspectiva puede resumirse en esta frase:

Los minimalistas buscan su felicidad no a través de cosas, sino a través de la vida per se (Fields y Nicodemus).

Tal vez aun no te sientas listo para convertirte en un minimalista. Sin embargo, hoy te invito a que le eches una mirada a este concepto y que identifiques qué podría significar para ti ser minimalista. Recuerda que esto depende de aquellas cosas que valoras, no de quedarse sin nada.

Y para finalizar, les comparto mis 5 beneficios favoritos de adoptar el minimalismo:

  1. Eliminar las deudas: no hay nada como liberarse de la presión y ataduras de los compromisos financieros. Prefiero pasar 10 meses ahorrando para adquirir algo que necesito, a pasar 10 meses pagando las cuotas de la tarjeta de crédito. Podrá sonar que es lo mismo, pero mentalmente hay una gran diferencia.
  1. Apreciar las posesiones que ya tengo: he descubierto que mientras menos prendas tengo para vestirme, más creativa me pongo a veces para combinarlas. ¡Es divertido! 
  1. Menos que limpiar (mi favorita de todas jajaja)
  1. ¡Si no ‘necesitas’ comprar, pues ahorras más!
  1. Espacio ordenado y amplio es igual a amplitud visual y mente despejada: es como si mientras menos cosas tengo para enfocar mi vista en ellas, más puedo concentrarme en dejar fluir mi creatividad y disfrutar de mis espacios para trabajar.

Esta es mi premisa: Si tuviera que mudarme a otro país, ¿qué cosas me llevaría conmigo? Aquello por lo que respondería NO, se va (a menos que cubra una necesidad como los muebles, por ejemplo).

¿Estás dispuesto a simplificar tu vida? Empieza limpiando tus espacios. Como plantea Mel Johnson en tiny buddha, puede que una casa no abarrotada signifique una mente menos saturada.

Ser versus hacer

Ya llegó julio, pero no ha venido solo. Julio está representando para mí un desafío. ¿Cómo hacer sin dejar de ser? Usualmente, y persiguiendo todo lo que he aprendido hasta ahora gracias al mindfulness y al esencialismo, priorizaría una actividad sobre otra. Si hay más sobre la mesa de lo que humanamente se puede procesar, pues algo tiene que irse, postergarse, etc.

Pero, ¿qué pasa cuando no quieres postergar y lo que sí quisieras quitar no puedes? Vuelvo a julio. Julio se ha venido con todo. Este es el mes en el que comienzo un nuevo reto: ser profesora, aunque solo por un mes. Este es un proyecto en el que vengo trabajando desde hace tiempo y que por cosas de la vida me correspondió dar mi curso en julio.

Hace unas semanas había estipulado concretar otros proyectos, dos cursos para ser más específica. Todo calzaba en mi horario sin problemas. De repente, ha aparecido otra oportunidad laboral y otro curso muy interesante. ¡Adivinaron! Ambos comienzan en julio. En resumen, tenemos dos nuevos trabajos de medio tiempo y 3 cursos (uno de idiomas, otro sobre felicidad y el tercero sobre flujo de trabajo). Ninguno de los trabajos representa un problema. El tema está con los cursos. Ahora,  afortunadamente uno es presencial, una vez a la semana y no requiere de mucho esfuerzo. Los otros dos son virtuales y si bien tampoco pareciera que requirieran de muchas horas de dedicación semanal, pues ya los bloques de trabajo se están apretando un poco.

Mis opciones

A. Ambos trabajos van. ¿Y qué con los cursos? Pues el curso semanal de idiomas, no solo ya está pago, sino que como dije no representa ninguna amenaza a mi tiempo, esfuerzo ni balance de vida. De los otros cursos, podría elegir uno y el otro postergarlo. Aplicar el verdadero concepto de priorización que tanto les he hablado. Desventaja:

  • Si postergo el curso sobre felicidad, estoy postergando estudiar un tema que posee un enfoque directo con mi nuevo desarrollo y línea profesional. Además, no sabría cuándo lo volverían a abrir.
  • Si postergo el curso sobre flujo de trabajo, que además puedo hacerlo y tomarlo a mi propio ritmo y cuando quiera, me estaría perdiendo de información valiosa para precisamente aprender a manejar todas estas actividades del día a día y que además me será útil y necesaria para mi nuevo trabajo.

B. Ambos trabajos van, el curso presencial va y tomo los dos cursos virtuales. ¿Es esto posible sin quebrantar mi compromiso con el balance diario? ¿Lograré llevar a cabo lo que predico?

Mi decisión

No quiero hacer por hacer. Mucho menos quiero hacer y dejar de ser. Mas, me he decidido por la opción B. Tomaré los dos trabajos y los tres cursos. Luego de un profundo análisis de mi horario, bloques de trabajo y tiempo disponible, logré un modelo aplicable sin tirar todo a la borda.

Además, el curso sobre flujo de trabajo literalmente se titula How to Get Stuff Done Like a Boss. Supongo que verdaderamente pondré en práctica cada tip y concepto que aprenda. Es más, he tomado esta decisión porque precisamente me interesa explorar cómo manejar nuestro tiempo y dedicación cuando se tienen múltiples responsabilidades. Y no me refiero necesariamente a trabajo. Las responsabilidades pueden venir en roles: ser madre, profesional, ama de casa, etc. etc. etc. al mismo tiempo. ¿Cómo lograrlo? Manténgase en sintonía y muy pronto les contaré cómo evoluciona este experimento.

“…no existe tal cosa como el sacrificio. En su lugar, solo existen decisiones racionales que nos acercan a nuestras principales metas. En otras palabras, lo que elegimos es evidencia irrefutable de lo que valoramos… Vivir de acuerdo a esos valores nos resulta gratificante. En consecuencia, nuestra ganancia sobrepasa nuestra pérdida”. – Ayn Rand

Cómo ayudarnos a priorizar el trabajo

A propósito del experimento que les propongo para este mes, quisiera compartirles  algunas de las herramientas que me han ayudado a organizarme y planificarme. Y más importante aun, espero que como a mí, les ayuden a priorizar sus tareas y balancear sus actividades con un estilo de vida más saludable y pleno.

Aplicaciones para una mejor organización

  • Todoist: es una agenda digital. Permite anotar y organizar tus tareas y actividades en el calendario, especificar la hora del evento y ordenarlas en categorías o proyectos. Tiene una interfaz grata a la vista, sencilla y fácil de usar. Está disponible para Android, iPhone, MAC e inclusive PC. Sin importar desde donde la utilices, se actualizará en todos los dispositivos donde esté instalada la aplicación.

Ahora, lo que tiene un valor especial para mí son las etiquetas de importancia que permite asignarles a las entradas. Vienen en tres colores: rojo (prioridad 1), naranja (prioridad 2) y amarillo (prioridad 3). Siguiendo los consejos del esencialismo, lo ideal es concentrarse en tres actividades por día. Sé que no es fácil aprender a priorizar, aprender a simplificar nuestra rutina de trabajo, a llevar a la práctica la idea del menos es más, pero vale la pena probarlo. Cuando nos enfocamos en muchas cosas a la vez, nuestra cabeza va de aquí para allá. Nos creemos los reyes del multitasking, pero en realidad no nos damos cuenta que no se trata de tachar cuantos pendientes tengamos en la agenda. Se trata de practicar el mindfulness, de concentramos en una cosa a la vez con toda nuestra presencia. Se trata de ser eficientes y efectivos, sin quemarnos en el proceso.

Por ello, podemos aprovechar estas etiquetas de importancia para ayudarnos a no colocar más de tres actividades por día. A veces, cuando una tarea es muy sencilla y se completa rápidamente, la coloco como cuarta (sin etiqueta de color), mas es una opción a utilizar con mucha cautela.

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  • PomoDone: esta herramienta es similar a un cronómetro, pero con un poco más de sofisticación. De hecho, busca poner en práctica la técnica del pomodoro (sesiones de 25 minutos de trabajo más 5 minutos de descanso). Estudios han demostrado que el cerebro mantiene la concentración por períodos de 90 minutos. De esta forma, al utilizar PomoDone podemos cronometrar el trabajo en períodos de 30 minutos (con el break incluido) y una vez superemos los 3 pomodoros (90 minutos), el break aumenta a 30 minutos a manera de refrescar la mente.

¿Qué me gusta de esta herramienta?

  1. Se sincroniza, entre otras aplicaciones, con Todoist. Todas tus tareas del día te aparecerán automáticamente en PomoDone y podrás simplemente activar el temporizador.
  2. Trabajar en pomodoros ayuda a concentrarse en esa única actividad, por lo que disminuimos el ruido y las distracciones.
  3. Nos ayuda a cumplir o a regalarnos breaks, que de lo contrario, no tomaríamos. Esto claramente ayuda a aligerar la carga mental y enfocarnos con más facilidad a la hora de trabajar. Además, nos ayuda a prevenir el agotamiento mental. Aquí, más razones para tomarse un break (artículo en inglés).

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¿Conoces alguna otra herramienta similar que facilite el trabajo y nos reduzca el ruido informativo? Compártela en la sección de comentarios.

El qué, cómo y porqué de una vida plena

Todos queremos ser felices y poder llegar al final de nuestros días sin ningún arrepentimiento por cómo vivimos. Mas, ¿qué significa llevar una vida plena?

Probablemente, cada uno de nosotros tendrá su propia concepción. Para mí, una vida plena se sostiene sobre dos pilares: el mindfulness y el esencialismo.

Mindfulness o atención/conciencia plena es una filosofía, nacida en el budismo, la cual se enfoca en vivir el presente con atención y aceptación. A través de ella, nos permitimos experimentar y enfocarnos en cada momento y situación sin importar lo que esté sucediendo, sin importar si nos gusta o no… Como dice Kabat-Zinn, gran representante de esta práctica, “donde quiera que vayas, ahí estás”.

Cada segundo de cada día se nos cierran puertas y se nos abren ventanas y solo si estamos conscientes de ello, podremos apreciar el milagro de la vida. Recordemos que no existen buenas o malas experiencias, solo experiencias, oportunidades de crecimiento, oportunidades para darle sentido a nuestra existencia. Tal como señala el mismo autor en su libro Midfulness en la vida cotidiana, “para encontrar el camino que debemos seguir, deberemos prestar más atención al momento presente. Este es el único momento que disponemos para vivir, crecer, sentir y cambiar”.

Existen varias formas de practicar el mindfulness en tu día a día. Dos de sus prácticas formales son la meditación y el yoga. A través de ellas, nos concentramos en nuestra respiración y nos conectamos con nuestro cuerpo, siendo estos los elementos que nos trasladan a nuestro presente inmediato. Cabe acotar además que la meditación tiene efectos positivos para la salud. Ayuda a la concentración y con el tiempo genera cambios estructurales en el cerebro, puesto que permite la formación de nuevas neuronas.

Les recomiendo buscar centros donde se practique la meditación zen para ayudarse a iniciarse en la práctica. Y si el yoga les interesa, pues aquí les dejo una muy buena opción. Para los que no viven en Chile, de seguro encontrarán opciones para estas prácticas en Internet. Si deseas practicar tu conciencia plena, la ayuda externa puede servirte como agente motivador y guía.

En relación al segundo pilar, Greg McKeown nos introduce de forma clara e interesante los principios y prácticas del esencialismo. Su libro no se lo pueden perder. El esencialismo nos invita a colocar nuestros esfuerzos en lo prioritario y a eliminar todo lo demás. Nos enseña a decir que no y nos conduce por la senda de la tan trillada pero verdadera frase de menos es más. Pues, en este mundo de constantes estímulos y bombardeo informático, cada vez es más crucial y necesario simplificar, y este es un tema que seguiremos tratando en este blog.

No dejar pasar los días como si nada, eliminar el ruido, generar nuevas neuronas… ¿aun necesitas más razones de por qué llevar una vida plena? Inspírate aquí.

Vive como si esperaras llegar a los cien años, pero estuvieras listo para morir mañana – Ann Lee