¿Por qué es importante cerrar ciclos?

¿Cómo se ve tu lista de pendientes? ¿Es larga? ¿Es corta? 

¿Tienes una lista de tareas para el trabajo únicamente o en ella aparecen otros elementos como trámites, asuntos de casa, temas familiares?

Existen muchos métodos para organizarte. Hay quienes recomiendan vaciar tu mente de asuntos abiertos anotando en algún papel o app todo lo que se te ocurra. De esta forma, evitamos utilizar nuestro cerebro como una herramienta de almacenamiento de información. Asimismo, liberamos espacio para que la mente pueda procesar esa información.

Siguiendo este modelo, uno puede crear una bandeja de entrada o inbox digital, por ejemplo, y todas las mañanas vaciar esos pendientes que no necesariamente son accionables en este momento. Esa lista puede incluir viajes soñados, trámites que sabemos que eventualmente hay que hacer, cosas que cuando podamos vamos a comprar, etc. 

Esta lista no se queda allí. Así como buscamos un momento del día para vaciar, también necesitamos un momento, digamos a la semana, para procesar cada uno de esos ítems. Siguiendo el modelo enseñado por Tiago Forte, y que sigue los principios del GTD (Getting Things Done, desarrollado por David Allen), podemos clasificar los ítems de esta manera:

  • Accionables: Si es una tarea que podemos hacer ahora, le asignamos una fecha en la agenda.
  • No accionables: 
  1. Si ya no es relevante, borramos la tarea de la lista.
  2. Si eventualmente la vamos a llevar a cabo, la agrupamos en la categoría de “algún día/a lo mejor” (“someday/maybe”).
  3. Si no es una tarea como tal, sino información que queremos conservar, la almacenamos como referencia.

No voy a entrar en detalle del método. Pueden consultar los enlaces que coloqué más arriba si les llama la atención. Quiero enfocarme en la importancia de hacer algo al respecto con toda esta información.

Les cuento. Yo probé el método antes mencionado. Ahora lo adapto a mis necesidades. Por ejemplo, mi inbox digital no está repleto de sueños y cosas por hacer algún día. Coloco solamente aquello que necesito vaciar y que abarca el corto o mediano plazo. La vida es ahora, así que no voy a pasar mi tiempo solo en sueños lejanos (a menos que pueda empezar a trabajar en ellos desde ya).

Mas sí reconozco la importancia de no dejar asuntos rondando en la cabeza. Estoy de acuerdo en que la mente procesa, no almacena. Para almacenar existen agendas físicas o digitales, un sin fin de aplicaciones y demás.

Entonces, ¿por qué es importante hacer algo con toda esta información? No es solo para permitirle al cerebro ocuparse de sus funciones, sino porque necesitamos cerrar ciclos.

Ciclos abiertos y que parecen nunca cerrarse son un peso muy grande para nuestra existencia. Además, es posible que a veces ni siquiera podamos redactarlos como tareas y tirarlas en el inbox o catalogarlas como “someday/maybe” y olvidarnos de ello. Por ende, deambulan de aquí para allá en la mente, un constante recordatorio, un constante ruido, una constante molestia. 

Si tenemos la práctica (a través de la meditación o mindfulness), podemos dejar esa nube pasar cada vez que se asome a nuestro cielo azul. ¿Y si no? A cerrar ciclos…

Puede tomar tiempo. Paciencia. Mientras logras cerrar ese asunto, sigue practicando la meditación para encontrar el balance y la paz en medio del alboroto y el caos. No dejes, sin embargo, de actuar. Si hay alguna tarea accionable que te permita acercarte a ese final de ciclo, hazla. Tú mismo te darás cuenta cuándo y cómo las piezas del rompecabezas van poco a poco calzando a medida que estás listo para ello, hasta que finalmente completas la imagen.

Procura no abrir muchos ciclos al mismo tiempo. No necesitas crear caos de más. Y si te sientes abrumado, respira. Tu cuerpo, mente y espíritu saben cuándo están listos para abordar el problema. Y una vez lo logres, purifica tu ambiente, agradece la experiencia y mueve las energías. 

Una vez cerrado un ciclo notarás la diferencia y te sentirás repotenciado para vivir una nueva etapa de tu vida. Te deseo así una vida llena de simplicidad, experiencia y armonía.

 

 

Minimalismo, ¿una moda o un bien necesario?

Tal como ha expresado Stuart Jeffries en un artículo de The Guardian, parece que estamos viviendo en una época donde todos queremos reducir algo, nuestros gastos, nuestra huella ecológica, nuestros desechos, nuestras posesiones… 

Recuerdo haber leído en algún momento sobre el nuevo estilo de vida que los Millennials estaban instaurando. Decían algo como que en lugar de comprarse un auto o departamento, preferían viajar y aventurarse lo más que pudieran. Acumular posesiones no les llamaba la atención. Y muchas personas, Millennials o no, probablemente prefieran gastar su dinero en experiencias, en vez de objetos.

Sea cual sea el caso, sí es cierto que estamos en medio de un movimiento de depuración. Durante muchos años hemos presionado a la naturaleza. Luego de muchas revoluciones sociales y tecnológicas, hemos alcanzado un nivel de industrialización y avance en todas las áreas como nunca antes. Aparatos inteligentes, robots, infraestructura de primera, servicios antes impensables… Todo ha evolucionado de forma impresionante. 

Todos los días parece salir a la luz algo nuevo, sea un producto, un servicio, un descubrimiento científico, un avance tecnológico. Pero, ¿si cada vez tenemos la posibilidad de acceder a más y más, por qué vamos a querer menos? Tal vez, todas estas maravillas nos están asfixiando. 

Cuando te compras un nuevo teléfono móvil, el más avanzado de su generación hasta el momento, basta con que pase un mes para que ya otro aparato deje el tuyo casi como obsoleto. ¡Y cuánto te costó ahorrar para obtenerlo! Estar al día con todo es simplemente abrumador.  

Así que ha llegado un punto en que muchos hemos optado por volver a nuestra esencia. Y esto significa buscar maneras de simplificar nuestra vida. En este respecto, el minimalismo puede que tenga algo que decir. 

Sin embargo, es curioso que el término suele asociarse con ideas extremistas. De hecho, los famosos minimalistas Joshua Fields y Ryan Nicodemus cuentan cómo aquellos que rechazan este estilo de vida lo hacen porque lo asocian con ideas tales como “debes vivir con menos de 100 cosas, no puedes tener un carro o departamento o televisión, no puedes desarrollar una carrera profesional, debes vivir en algún lugar exótico y difícil de pronunciar, debes iniciar un blog, no puedes tener hijos…”.

Y continúan explicando que ciertamente el minimalismo puede ayudarte a alcanzar alguna de estas cosas, si eso es lo que buscas. Mas, “minimalismo es una herramienta que puede ayudarte a encontrar tu libertad”; libertarte de tus miedos, preocupaciones, de esa sensación abrumadora que comentamos más arriba, de ese necesidad agotadora de estar al día con todo.

Y lo más importante, el minimalismo te permite identificar qué cosas valoras, desde tus posesiones hasta tus ideales y principios. Y por ello, te ayuda a deshacerte de lo que te sobra, sean objetos materiales, relaciones poco saludables, deudas, etc. A la vez, te permite cultivar y conservar tus valores y prioridades (salud, familia, crecimiento personal, etc.). 

El minimalismo es una herramienta para deshacernos de los excesos de la vida en pro de enfocarnos en lo que importa, y consecuentemente encontrar felicidad, plenitud y libertad (Fields y Nicodemus).

Y este concepto lo podemos relacionar con lo que hemos discutido en posts anteriores. Es más, observa cómo la definición hace mención directa a la felicidad. Ahora, en una oportunidad hablamos de cómo nos quejamos por no tener suficiente tiempo para dedicarnos a lo que queremos. También, hablamos de falta de recursos, y cómo a veces tenemos de sobra y no lo sabemos. Pues, tal vez es porque como comentamos, estamos enfocando nuestra felicidad en los medios que no necesariamente nos llevan a esta.

Puede que haya muchos blogs, libros y artículos sobre el minimalismo. Y aun cuando el tema está en boga, claramente es mucho más que una moda. Y esto lo puedes constatar en los muchos beneficios que aquellos que lo han probado han identificado en su forma de ver la vida. Y esta perspectiva puede resumirse en esta frase:

Los minimalistas buscan su felicidad no a través de cosas, sino a través de la vida per se (Fields y Nicodemus).

Tal vez aun no te sientas listo para convertirte en un minimalista. Sin embargo, hoy te invito a que le eches una mirada a este concepto y que identifiques qué podría significar para ti ser minimalista. Recuerda que esto depende de aquellas cosas que valoras, no de quedarse sin nada.

Y para finalizar, les comparto mis 5 beneficios favoritos de adoptar el minimalismo:

  1. Eliminar las deudas: no hay nada como liberarse de la presión y ataduras de los compromisos financieros. Prefiero pasar 10 meses ahorrando para adquirir algo que necesito, a pasar 10 meses pagando las cuotas de la tarjeta de crédito. Podrá sonar que es lo mismo, pero mentalmente hay una gran diferencia.
  1. Apreciar las posesiones que ya tengo: he descubierto que mientras menos prendas tengo para vestirme, más creativa me pongo a veces para combinarlas. ¡Es divertido! 
  1. Menos que limpiar (mi favorita de todas jajaja)
  1. ¡Si no ‘necesitas’ comprar, pues ahorras más!
  1. Espacio ordenado y amplio es igual a amplitud visual y mente despejada: es como si mientras menos cosas tengo para enfocar mi vista en ellas, más puedo concentrarme en dejar fluir mi creatividad y disfrutar de mis espacios para trabajar.

Esta es mi premisa: Si tuviera que mudarme a otro país, ¿qué cosas me llevaría conmigo? Aquello por lo que respondería NO, se va (a menos que cubra una necesidad como los muebles, por ejemplo).

¿Estás dispuesto a simplificar tu vida? Empieza limpiando tus espacios. Como plantea Mel Johnson en tiny buddha, puede que una casa no abarrotada signifique una mente menos saturada.