5 tips para empezar el año con buen pie

Según científicos, el primer día de una semana, mes o año tienen un efecto motivador en las personas. Podríamos decir entonces, que es por eso que nuestras resoluciones de año nuevo gozan de ímpetu al momento en que las hacemos (dígase el 1 de enero).

Más allá de ello, uno siente cómo se cierra un ciclo y se nos presenta la oportunidad de abrir uno nuevo. Al menos para mí, eso es un poco lo que representa un nuevo año. Y por eso, sería bueno prepararse, garantizar que nuestro comienzo de año sea el mejor posible.

Recuerdo alguna vez que soñaba con que el siguiente año no fuera tan retador. Después de un par de años, me di cuenta que siempre va a presentarse alguna situación que nos cueste manejar. Así es la vida. Mas, eso no implica que no podamos vivir plenamente nuestros días.

Por ello, hoy quiero brindarles 5 tips para empezar el próximo año con buen pie.

Tips para prepararnos para año nuevo

 

  1. Limpia tu inbox: los emails representan gran parte del ruido de nuestro día a día. Usualmente se acumulan. ¿Cuántos correos tienes en estos momentos sin leer? Sí, lo supuse…

Comienza tu año con inbox cero:

  • Selecciona todos los correos que sin abrirlos sabes que van directo a la basura y bórralos.
  • Coloca la publicidad que no te interesa como Spam para que no sigan filtrándose a tu bandeja de entrada.
  • Según recomendaciones de Tiago Forte, canaliza tus correos del más antiguo al más reciente. Aquellos que sean de accionar inmediato respóndelos y procésalos. Los que requieran acción posterior, pero sabes cuándo los harás, agéndalos. Archiva cualquier información importante. Limpia, limpia y limpia.

2. Adiós pendientes: siempre surge algún trámite o nuevo evento. Sin embargo, procura solucionar pendientes viejos. No arrastres pendientes que puedes solucionar hoy para el próximo año.

3. Declutter: qué mejor época para deshacerse de lo viejo e innecesario y dar paso a nuevas energías que fin de año. Saca toda esa ropa que no te gusta, ya no usas o está acabada. Bota todos los papeles que ya no hacen sentido. Organiza. No te olvides de tus espacios digitales. Crea lugar para lo nuevo o mejor aun, abre espacio simplemente para eliminar ruido visual.

4. Mueve las energías: somos energía, todo es energía, estamos rodeados de energía. Reorganiza los muebles, cámbialos de lugar, varía. Prende un incienso para purificar. Limpia, mueve y renueva la energía en tu hogar.

5. Reflexiona: como dije al principio, el fin y comienzo de un año representa para mí el cierre e inicio de un ciclo. Cierra tu ciclo. Reflexiona sobre tu año, qué ocurrió, qué puede mejorar. Piensa en qué hábitos quisieras trabajar el próximo año. ¿Qué conservarías, qué eliminarías? ¿Algún nuevo proyecto en la mira? Atrévete, sueña y hazlo.

¡A recargar las baterías para este 2020!

La dignidad empieza por ti

“Vocablo que deriva del latín dignitas, que a su vez deriva de dignus, cuyo sentido implica una posición de prestigio o decoro, ‘que merece’ y que corresponde en su sentido griego a axios o digno, valioso, apreciado, precioso, merecedor” (Martínez, V.).

¿Qué se entiende por dignidad humana?

Según la Guía de Formación Cívica proporcionada por la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, la dignidad humana, 

 

“alude a la cualidad esencial del ser humano… en virtud de la cual se distingue lo humano de lo no humano. La dignidad aparece, pues como una seña de identidad del ser humano, como ser dotado de inteligencia y libertad, como ser moral”.

 

Continúa explicando que esta cualidad nos permite, entre otras cosas, “aprender, transmitir nuestra cultura [y] tener el dominio de nosotros mismos, es decir, tener la voluntad para dirigir nuestra conducta o comportamiento….” Asimismo, nos posibilita adherirnos a valores y “sobre todo, [a] tener conciencia de nosotros mismos y de nuestra existencia”.

En palabras simples, “la dignidad es ser tratado como lo que se es”. Y, ¿qué somos? El Prof. Víctor Martínez explora el tema en su artículo “Reflexiones sobre la dignidad humana en la actualidad”. Como ya comentamos anteriormente, somos seres capaces de auto-gobernarnos y comprendernos, no solo como individuos, sino como miembros de una sociedad. 

De esta forma, el Prof. Martínez explica que la dignidad, en su forma más utilizada, es el trato respetuoso a las personas por el simple hecho de ser seres humanos. Es esa autonomía y toma de decisiones que nos hace únicos.

 

La dignidad empieza por ti

Ya hemos visto que con el solo hecho de ser seres humanos, somos dignos. Dejemos a un lado todos los enfoques filosóficos, bioéticos y de cualquier otra índole. Enfoquémonos en esa simple idea, la dignidad empieza por ti.

Ser digno significa que tienes la capacidad de tomar tus propias decisiones, de hacerte responsable por tu camino, de conocerte y apreciarte. Antes de demandar que otro te trate con dignidad, respétate tú mismo. 

Si no te aprecias o no te crees suficiente nadie más lo hará por ti. Si dejas que siga sonando esa canción que te repitieron desde pequeño y que cantaba que no podrías surgir en la vida por tu condición socioeconómica, en efecto tu condición no cambiará. Y no me mal interpretes. Sé que se necesitan ciertas estructuras y condiciones externas para solucionar problemas reales de la vida diaria. Mas, permíteme darte un ejemplo. Nunca voy a olvidar a una compañera de estudio que en mi opinión, era una de las más talentosas del salón. Había nacido en el seno de una familia relativamente humilde. Ello la convencía de que no surgiría en la vida. Su situación familiar, su situación socioeconómica no cambiaría hiciera lo que hiciera. Nació pobre, morirá pobre (esa era básicamente su creencia). 

Entonces, ¿eres merecedor? ¿Eres digno de respeto? Sí.

Ejerce tu autonomía, tu capacidad de aprendizaje, tu auto-conocimiento como herramientas para crecer. Despójate de ataduras auto-impuestas o impuestas por otros. Antes de salir a la calle a gritar dignidad, quiérete, respétate y aprende a aplicar ese concepto en ti mismo y en los demás.

Como dice Rupaul, si no te amas a ti mismo cómo te va a amar otra persona. Si no te crees digno, cómo otro te va a considerar digno. 

Deja de buscar, solo abre los ojos

“No busques la próxima oportunidad. La que tienes en frente es la oportunidad”. (Paul Arden)

No quiero iniciar otro post sobre la importancia de vivir en el presente, ni en qué consiste enfocarnos en el ahora. Sin embargo, hay algo de esta frase de Paul Arden que me llama mucho la atención.

Recuerdo cuando recién nos mudamos de departamento, mi mente no dejaba de viajar entre todas las ideas de decoración que tenía. Me imaginaba esta pared de tal color. Aquí vamos a poner tal cosa. Se necesita este otro mueble. Muy divertido el proceso si te gusta diseñar. ¿Pero?

Hay veces en que las cosas que queremos lograr, cambiar o modificar llevan tiempo. ¡Lastimosamente no podemos decir 1,2,3 Rebecca y así de fácil! 

[Tal vez mi referencia no es global, pero de alguna manera no podía dejar de incluirla. Si quieres saber su origen, date un paseo por YouTube.]

Cuando comienzas a hacer toda una lista de las cosas por comprar, por ejemplo, el cambio comienza a resultarte abrumador. No solo te va a tomar una eternidad llegar al estado que quieres llegar, sino que piensas en la inversión y en un sin fin de cosas más. Esto por dar un ejemplo, pero se aplica a cualquier proceso de cambio, cualquier meta o sueño, etc.

Mi punto, a veces el disfrute no está en la transformación en sí, sino en tu estado actual. No te estoy diciendo que dejes de mejorar o soñar o esto o aquello. Sigue trabajando por ello. Pero durante el proceso, no dejes de mirar a tu alrededor y de saborear el espacio que ya tienes, la persona que ya eres porque la oportunidad está aquí.

Inclusive a veces no es un cambio lo que se necesita, sino preguntarse, cómo le puedo sacar el máximo a mi situación actual. En el trabajo, ¿estaré dando todo lo que puedo dar o es más fácil rendirme y buscar otro empleo? En la vida personal, ¿estoy sabiéndome mejor que ayer o es que cuando logre tal cosa podré decir lo logré? En las relaciones, ¿estoy presente o me distraigo continuamente y después ando quejándome?

La simplicidad de las cosas, creo que en eso se resume la idea. Cómo nos gusta complicarlo todo, agregar, adornar, a veces en exceso. De vuelta a la sencillez. El sol no va a dejar de brillar porque lo coloreemos con más o menos rayitos alrededor.

De nuestros archivos: ¿Queremos mejorar?

Todos somos personas valiosas, aun con nuestros defectos y cualidades. Es más, tal parece que estamos en una nueva era donde se llama a fallar, a aceptar el fracaso y verlo como algo positivo. Siempre se aprende de los errores y cuidado si no se aprende más cuando nos caemos que cuando estamos de pie.

Existen múltiples frases que apoyan el fracaso y el aprendizaje que conlleva. 

  • “Caer está permitido. Levantarse es obligatorio”, proverbio ruso.
  • “La mayor gloria no es nunca caer, sino levantarse siempre”, Nelson Mandela.
  • “Si te caes siete veces, levántate ocho”, proverbio chino.
  • “Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor”, Samuel Beckett.

Y así, cualquier cantidad más…

En las áreas de innovación y emprendimiento, temas que hoy en día marcan la pauta en el mundo de los negocios, se habla de fallar rápido y frecuentemente. Scott Adams, por su parte, nos presenta un libro que titula How to Fail at Almost Everything and Still Win Big (Cómo fracasar en casi todo y aun así triunfar). Señala que “…en el fracaso es donde al éxito le gusta esconderse a plena vista”. ¿Se acuerdan de aquella idea de enfocarse en sistemas en lugar de metas? Pues para este autor, poner en práctica nuestros sistemas y estrategias nos llevan a trabajar poco a poco hasta que la suerte, el tiempo correcto y múltiples factores se combinan para que llegue nuestro proyecto exitoso. Y mientras tanto, vamos a fallar una y otra vez, pero de cada idea fallida, recolectaremos conocimientos valiosos para nuestro próximo experimento. 

 

“Fallar siempre trae algo valioso consigo” (Scott Adams)

 

Para autores como Tiago Forte, más bien al enfocarse en experimentos, se reducen nuestras posibilidades de fallar y se aumentan las de ganar. Esto se da porque según Forte, los experimentos no pueden fracasar, sino simplemente producir resultados. ¡Por algo son experimentos!

En mi opinión, considero que más allá de todo lo que se dice, me gustaría concentrarme en eliminar el contenido negativo que trae consigo la palabra fracaso. Más allá de si fallamos o no, de si queremos fallar o no, de si consideramos que es importante caernos y levantarnos o de experimentar, si convertimos su connotación en algo valioso para nosotros, sentiremos menos culpa, seremos más amables con nosotros mismos y veremos las inmensas posibilidades con las que ya contamos. ¿Por qué no ver el fracaso o nuestras fallas como sinónimo de ser mejores? Seamos flawesome (individuo que acepta sus defectos y que a pesar de ser defectos los considera fantásticos). 

10400362_992826020790397_6007164162353832987_n

Toda esta entrada la concebí en mi mente por dos razones. La primera, veo en mi día a día cómo siempre he tenido esa curiosidad por ser mejor. Y no hablo de no estar a gusto con lo que ya soy, sino más bien, me gusta abrir ventanas. Desde hace muchos años, me he sentido atraída por los tan llamados libros de ‘autoayuda’. Y ciertamente, puede que estemos atravesando situaciones que ameriten un empujón externo. Pero, a decir verdad nunca he estado de acuerdo con ese término. ¿Por qué autoayuda y no crecimiento personal? ¿Por qué enfocarse en lo que puede estar mal en lugar de lo que está bien? 

Esto me recuerda a los estudios psicológicos y cómo estaban enfocados en entender los trastornos, la depresión y similares. Mas, de un tiempo para acá decidieron revertir la situación. Dijeron ¿por qué no estudiar más bien qué nos hace felices y qué contribuye a nuestro bienestar? Y hoy en día, vemos cómo todos estos estudios han dado su fruto. Ahora el tema de la felicidad y del mindfulness están en el tapete. Dense un paseo por los medios para que vean cómo existen más documentales y libros sobre felicidad… ¡inclusive estadísticas de cuáles países son los más felices!

La segunda razón es sencilla. Si sientes esas ganas de saberte mejor que ayer, de experimentar con tus hábitos para llevar una vida más saludable y balanceada, etc. el cambio debe venir de ti. Nadie te puede llevar a mejorar, si no lo decides tú desde tu interior. Puedes empezar imitando lo que otros hacen. Sin embargo, es muy importante que poco a poco consigas tu propio camino y aquellos elementos que se adapten mejor a ti. 

Esta no es una llamada a cambiar porque la idea es que seamos ¡flawesome! Pero si eres igual de curioso como yo en estos temas, entonces…

 

“Sé el cambio que quieras ver en el mundo” – Gandhi