Cultiva la simplicidad y disfruta sus beneficios

He declarado esta semana como mi verdadero inicio de año. Y con todo inicio de año, hay una reflexión detrás. Más allá de lo que me enseñó el 2019, tal parece que ya el 2020 viene cargado de mucho más aprendizaje. Y hoy, precisamente, quiero compartirles dos grandes lecciones.

Todo este blog nació de la idea de encontrar la plenitud. Poco a poco esa plenitud se transformó en el concepto de vida extraordinaria. Y mientras, en el camino experimentamos muchas cosas. Subimos y bajamos. Nos cansamos y continuamos. Sin embargo, siempre hay una constante. Cómo hacer más fácil las cosas. Experimentamos con hábitos, con filosofías y valores.

Y, ¿por qué más fácil? No sugiero buscar atajos. Mas, he descubierto la belleza en lo simple. Cuando logramos esa sencillez, las cosas fluyen y es más fácil seguir esa corriente de aire fresco.

 

¿Cómo seguir cultivando la simplicidad en tu vida?

Conoces lo obvio: decluttering. Aquí te dejo varios posts que he escrito al respecto por si deseas refrescar la memoria.

Una vez que tus espacios y posesiones están ordenadas, tu trabajo está sistematizado y priorizado y haz encontrado cierto balance en tus actividades, puedes agregar estas dos cosas a tu lista:

  1. Pedir ayuda: 

Apaño los experimentos. No obstante, a veces, necesitamos soluciones externas para ayudarnos a sacar ese tema que venimos trabajando durante mucho tiempo y que sigue generando ruido y peso en el día a día.

Por ejemplo, mi esposo y yo venimos trabajando en nuestra nutrición desde hace un par de años. Una vez que logramos ajustar la dieta, comenzamos a experimentar con su preparación. Finalmente, encontramos los días que mejor se nos daban para cocinar. Con el tiempo y la práctica, habíamos logrado disminuir las horas que nos llevaba tener todo listo. Luego, venían semanas de caos y lo primero que se afectaba era todo este proceso de cocina. Era un tema que a pesar que podía fluir nos generaba peso. Dado que nuestra prioridad es la salud y el cuidado personal, decidimos buscar una solución externa. Contratamos un servicio que nos manda una persona de la tercera edad (y así además contribuimos a su inserción laboral) y nos cocina por el número de horas requeridas. Adiós carga mental y adiós descuido en tiempos de caos y no caos. Y gracias a eso, además, ahorramos tiempo, una de nuestras prioridades para este año 2020.

En tu caso, esa tarea punzante puede ser la limpieza, el traslado hacia el gimnasio, tu mascota, lo que sea. Solo considera lo siguiente. El tiempo que pasó no se puede recuperar. El dinero va y viene. No siempre se trata de ahorrar dinero, si no a veces es mejor ahorrar tiempo porque eso va a agregar a tu calidad de vida y tranquilidad.

Y dependiendo de la tarea, a lo mejor no es inversión tu solución, sino la mano de un amigo, etc. Pide ayuda cuando reconozcas que tus intentos de solución, si bien te han ayudado a avanzar, aun no te permiten cerrar ese tema.

  1. Pequeños placeres de la vida:

Ya mencionaba algunos ejemplos en un post reciente (caminar descalzo en casa). Pero creo que este poema, “Instantes”, atribuido a Jorge Luis Borges, resume mi idea: 

 

Si pudiera vivir nuevamente mi vida, 

en la próxima trataría de cometer más errores. 

No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. 

Sería más tonto de lo que he sido, 

de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. 

Sería menos higiénico. 

Correría más riesgos, 

haría más viajes, 

contemplaría más atardeceres, 

subiría más montañas, nadaría más ríos. 

Iría a más lugares adonde nunca he ido, 

comería más helados y menos habas, 

tendría más problemas reales y menos imaginarios. 

Yo fui una de esas personas que vivió sensata 

y prolíficamente cada minuto de su vida; 

claro que tuve momentos de alegría. 

Pero si pudiera volver atrás trataría 

de tener solamente buenos momentos. 

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, 

solo de momentos; no te pierdas el ahora. 

Yo era uno de esos que nunca 

iban a ninguna parte sin un termómetro, 

una bolsa de agua caliente, 

un paraguas y un paracaídas; 

si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano. 

Si pudiera volver a vivir 

comenzaría a andar descalzo a principios 

de la primavera 

y seguiría descalzo hasta concluir el otoño. 

Daría más vueltas en calesita, 

contemplaría más amaneceres, 

y jugaría con más niños, 

si tuviera otra vez vida por delante. 

Pero ya ven, tengo 85 años… 

y sé que me estoy muriendo.

No tengas miedo de hacer el ridículo. Vive la vida con menos seriedad, y sobre todo, diviértete.

Cómo liberar el resentimiento de forma saludable

Muchos creerán que la vida es injusta. Vivimos en una sociedad donde por mucho tiempo se ha fomentado la competencia. Esta competencia nos lleva a compararnos continuamente con el otro. Mi vecino se compró un carro nuevo. Este otro amigo acaba de comprar un departamento. Aquella persona vive siempre de punta en blanco con ropa de diseñadores. ¿Y yo? Mientras, yo vivo alquilado, sin carro, sufro para llegar a fin de mes, etcétera. 

¿Alguna vez te has visto involucrado en un diálogo interno como este?

El problema con las comparaciones es que no solo vives infeliz, sino que puedes caer en un mal manejo de tus emociones. El desear lo que otro tiene, el ver cómo aun no has logrado lo que otro ha logrado puede desencadenar en envidia, rabia, rencor y resentimiento.

Estas son emociones muy poderosas y peligrosas. Pueden llevar a despertar un instinto animal que ni sabías que tenías. ¿Crees que esas escenas de novela donde las personas se lanzan platos y floreros no pasan en la vida real? Sí pasan, porque cuando tus emociones se desbordan pierdes el control de ti mismo. Es tanta la energía acumulada en tus extremidades que necesitas liberarla de alguna forma. ¿Y cuál es la manera más lógica que se te ocurre en ese instante? Lanzar objetos, salir corriendo, gritar. Como decimos coloquialmente, tu sangre hierve, y puedes sentir ese calor en tu pecho, cuello y cabeza.

¿Y qué pasa luego? Una especie de efecto post adrenalina. Tu cuerpo tiembla a medida que se va calmando. Sientes una pesadez u opresión en el pecho. Después de un rato, puedes pensar nuevamente con claridad y te das cuenta de todo lo que acaba de ocurrir. Pero, sabes algo, cada vez que sometes a tu cuerpo a esos niveles de intensidad, estás aumentando tus probabilidades de sufrir enfermedades cardiacas. Con cada ataque de ira, disminuyes tu esperanza de vida.

 

¿Qué es o de dónde proviene el resentimiento?

 

“El resentimiento está basado en una o varias situaciones en las que nos sentimos tratados de manera injusta, lastimados, humillados, etc., sin haber sido capaces de defendernos y de expresar nuestro enojo” (Psic. Silvia Russek).

 

Según explica la Psicóloga Russek, el resentimiento consiste en sentir una y otra vez ese enojo por algo que vivimos en el pasado y que nos sigue atormentando porque no hemos podido perdonar. Nos surgen pensamientos como:

  • Se han aprovechado de mí.
  • La vida y las personas son injustas.
  • Los demás obtienen fácilmente las cosas.
  • He sido ignorado.
  • No me reconocen por mi labor.
  • Lo que hago no es suficiente.
  • Me han humillado, devaluado y discriminado.
  • Ese otro se cree mejor que yo.

¿Te reconoces en alguno de esos escenarios?

 

“Guardar rencor y buscar venganza nunca curan, no solucionan, no liberan, no mejoran… solo empeoran y mantienen la situación” (Psic. Sonia Castro).

 

Entonces, debe haber una manera más sana de desahogar estas emociones intensas, pensarás tú, ¿no? Exploremos.

 

Cómo liberarnos del resentimiento sin romper nada

 

  1. Desahoga y deja ir tu resentimiento: 

Reflexiona sobre quién sientes que te ha hecho daño. Piensa en las situaciones que pueden haber motivado tu resentimiento. Luego, déjalas ir. Como comenta la psicóloga Castro, “¿te apetece llorar? Llora. ¿Te apetece gritar? Grita. ¿Quieres poner por escrito [todo]? Escribe una carta. ¿Te apetece hablar […]?”

  1. Acepta y perdona:

Las cosas no siempre serán como nosotros queremos. No podemos controlar a otras personas ni a las situaciones. Acéptalo y sé flexible y compasivo contigo mismo. Solo te queda una dirección a seguir, y esa es hacia adelante. Recuerda que el pasado ya pasó y no lo puedes cambiar. Mas, cómo elijas vivir tu presente, esa es otra historia.

  1. Convive con tus emociones:

Cuando uno se sienta a meditar, lo que se busca es que poco a poco ganemos más conciencia de nuestro mundo interior. Tomar conciencia de nuestras emociones y pensamientos nos permite identificarlas al momento en que las estamos sintiendo. Y como ya saben, las emociones y pensamientos no son más que eso, nubes que pasan. No son la realidad. Son una realidad ficticia que nuestra mente nos quiere hacer creer como real. Puedes dejarte llevar por ellas o puedes aprender a responder adecuadamente. Recuerda, tu mente siempre es un cielo azul. Puedes elegir causar una tormenta u observar tus nubes y dejar que pasen.

Así que como sugiere Dan Mager, en su artículo 8 Strategies to Work Through Anger and Resentment, “observa tu resentimiento. Déjalo ser. […] Coloca espacio alrededor de este. Ve qué pasa”. 

  1. Examen de autoconciencia:

Varios autores señalan que analices hasta qué punto has contribuido a tu situación. Y en este sentido, lo que yo te invito es que más que ser víctima, te conviertas en protagonista. En el post anterior, te hablaba de que si solo cambiamos las estructuras externas y no modificamos nuestro hogar interior, el cambio será superficial.

Haz un examen de conciencia. Conéctate contigo mismo. Piensa cómo puedes levantarte y salir de esta nube negra del resentimiento. Como dijo Buddha, “aferrarse a la rabia es como agarrar un carbón ardiendo con la intención de tirarlo a alguien; eres tú quien se quema”.

¿Vas a seguir quemándote o como dice Johnnie Walker, vas a keep walking?

  1. Cuídate:

Una buena salud y auto-cuidado te ayudarán a tener energía, ánimo y motivación. No hay nada que el ejercicio y una buena alimentación no puedan sanar. Compleméntalos con alguna técnica de meditación o actividad que alimente tu espíritu.

Es momento de conectarse con la energía positiva. Lo negativo solo trae oscuridad y escenarios vacíos. Vamos a construir, no a destruir. La decisión está en tus manos.