¿Tu lista de deseos interfiere o aporta a tu felicidad?

En oportunidades anteriores, he mencionado cómo a veces buscamos la felicidad en las cosas equivocadas. Usualmente creemos que nos sentiremos satisfechos con nuestra vida al poseer objetos materiales. Para unos, será el último teléfono o computadora de su marca favorita. Para otros, está en el acumular todo aquello que le diga al otro, mi situación financiera es más que favorecedora, una casa más grande, carros, ropa de diseñadores, etc. 

No hay nada de malo en poseer cosas. Inclusive es parte de nuestras necesidades básicas. Todos necesitamos un techo, alimento, ropa para vivir decentemente. Y por qué no, también buscamos tener al menos un mínimo de comodidades. 

El problema entonces no está en lo que tenemos. El problema está en basar nuestra plenitud en estos objetos. La plenitud nace dentro de nosotros. Ya está allí y siempre va a estar. Ahora, si no llevamos nuestra mirada hacia ella, lógicamente no la vamos a pescar. Dicho esto, todo aquello material nos genera una satisfacción momentánea, efímera. Eso por un lado.

Por el otro lado, parte del problema también está en lo que no tenemos. Probablemente, la consecuencia más peligrosa de ese deseo de comprar cosas es no tener la capacidad de parar. En el momento que logramos adquirir un objeto que tanto deseábamos, nuestra mente brinca inmediatamente al próximo elemento de la lista. Y esto tampoco aplica solo a cosas materiales, sino a deseos en general, a cosas que queremos alcanzar.

A veces es difícil no darse cuenta de todo el camino recorrido, de todo lo que hemos logrado, de todo lo que hemos logrado comprar. ¿Cuántas comodidades disfrutas en este momento de tu vida? El presente… aquí llegamos una y otra vez… vivir en el ahora… hacer con lo que disponemos… y por sobre todo, agradecer las bendiciones.

Entiendo la frustración por conseguir eso que tanto ansías. El camino es largo y no pareces llegar nunca a la meta. Tal vez, es porque se trata de disfrutar la ruta, no la línea final. 

Cada vez que sientas que por no tener tal objeto no puedes hacer tal cosa, piensa cómo lograr que funcione con lo que ya tienes. Piensa, además, cuántas personas no han empezado con menos. ¿Acaso Apple nació como el imperio que es ahora? Es como dicen: una buena fotografía no la hace una buena cámara, la hace un buen fotógrafo.

¿No estarás poniéndote excusas para empezar? Es que si no tengo esto, no puedo [tal cosa]…

Como decía un yogui a quien entrevistaron en el documental On Yoga: The Architecture of Peace:

“Reduce tu lista de deseos. Esa es la clave para la felicidad”. 

¿Recuerdas cuando te comenté que me enfoco en los pendientes del corto o mediano más que del largo plazo? Supongo que esa soy yo reduciendo mi lista de deseos.

Y tu lista, ¿cómo se ve? ¿Larga o corta? A priorizar y concentrarse en lo que importa…

¿Qué nos impide vivir en el presente?

Este instante es lo único real que tenemos. Ayer quedó atrás y mañana aun no ha llegado. ¿Sabes que estás haciendo en este preciso momento?

Parecerá una pregunta tonta. Tú dirás, pues, leyendo tu artículo. ¿Estás seguro? Sí, ciertamente tienes tus ojos en la pantalla. Tus ojos están recorriendo las líneas y palabras. Pero, ¿estás realmente leyendo o estás también pendiente de esa persona que tienes al lado en el metro? ¿No se te estarán colando algunos pensamientos adicionales sobre lo que vas a hacer al llegar a casa?

En fin, el presente, tan real como efímero, un espacio en el tiempo que a veces ni nos damos cuenta que existe. Preferimos otros momentos, aquellos que ya pasaron o aquellos que queremos que pasen. Nuestro tiempo se va entre el pasado y el futuro. Pero, como dice esta frase anónima famosa:

“El pasado es historia, el futuro un misterio, el hoy un regalo, por eso se llama presente”.

¿Cómo disfrutar realmente nuestro regalo?

La mejor manera de vivir en el presente es practicando la conciencia plena. Es estar realmente inmersos en la actividad que estamos llevando a cabo. Si estás trabajando, trabaja sin otras distracciones. Si estás hablando con alguien, guarda el teléfono y escucha con atención. Si estás lavando los platos, pues como dice una amiga, ‘¿para que quiero un lavaplatos automático si yo disfruto de todo el proceso de fregar?’. Pues a lo mejor, como yo, no te gustan mucho las tareas de limpieza, pero son necesarias. Así que, también, mientras limpias, solo limpia. Inclusive en las tareas menos amenas podemos alcanzar un estado de flow. Y ya vimos antes, que al entrar en este estado de experiencia óptima, incrementamos nuestros niveles de felicidad.

¿Cómo evitar las distracciones?

  1. Conócete

Este es un paso fundamental. Necesitas saber qué se te dificulta, cómo te distraes y con qué. Es bueno saber también, por ejemplo, en qué momentos del día se te dan mejor cuáles actividades. Asimismo, nuestro ciclo productivo va variando con las horas. Hay momentos del día en los que contamos con más energía, pero como con todo clímax, esta va a decaer eventualmente.

  1. Arma tu estrategia
  • Si te distraen las redes sociales o ciertos sitios en Internet, existen aplicaciones (como Freedom) para bloquearlos en aquellas horas del día en las que necesitas extrema concentración. 

No intentes apoyarte en tu fuerza de voluntad. Mientras más ejercites ese músculo, más cansado lo tendrás para cuando realmente lo necesites. 

  • Si empiezas a divagar y perder el tiempo por falta de energía, he probado varias opciones que te pueden servir:

a. Identifica tu punto más bajo de la tarde y toma una siesta. Puedes seguir las recomendaciones de Daniel Pink (instrucciones en su libro When: The Scientific Secrets of Perfect Timing, o en nuestro post).

b. Revisa tu plan alimenticio. Es posible que te hagan falta nutrientes que soporten tu actividad física y mental. Si requieres de ayuda, consulta a un experto.

c. Dedícate a tus tareas más creativas e importantes en aquel momento del día en el que dispones de mayor energía y concentración. En mi caso es la mañana, pero como señala Daniel Pink en el libro ya referido, podemos ser una alondra o un búho o algo entre medio. De ello dependerá el ser más productivos y obtener un mejor desempeño.

[¿Curioso sobre qué animal te representa? Toma el test aquí (en inglés).]

  • Si tu distracción viene de adentro, pensamientos, emociones, etc. practicar la meditación puede ayudarte a tomar más conciencia de lo que piensas y sientes en el momento en que lo haces. Esta conciencia te permitirá a su vez redireccionar tu atención a la tarea que estabas haciendo. Dani Shapiro recomienda la aplicación “Insight Timer”. Yo he utilizado “Headspace“. Si estás comenzando, el tener una guía o narrador puede ayudarte a seguir con la práctica.
  • ¿Eres de los que revisas el teléfono 2.617 veces al día? Algunos trucos:

a. En casa tenemos una regla. Cuando mi esposo llega del trabajo, le decimos adiós a los teléfonos. Llegó, como lo llamamos, ‘nuestro us time’. Si se te dificulta, guárdalo en un cajón (“ojos que no ven corazón que no siente”) o apágalo.

b. En la hora del almuerzo o durante ese café que te tomas con tus compañeros del trabajo, utiliza la estrategia que nos compartió un lector. Deja el teléfono cargándose en la oficina. Tenemos tantas aplicaciones que la batería no dura nada. ¡Ya no tienes excusa para que el teléfono se te muera cuando tu pareja o amigos tratan de contactarte!

c. ¿Estás en el metro y no aguantas estar sin hacer nada? Lleva un libro contigo todo el tiempo, ¿no siempre nos quejamos de que no tenemos suficiente tiempo para leer?

d. Si tienes iPhone, ¡puedes usar Freedom y bloquear las apps que te distraen!

e. Prueba un fin de semana al mes, o la frecuencia que desees, desconectarte del teléfono. Avísale a tus amigos y familiares que no estarás disponible. A lo mejor te gusta tanto la experiencia que en la semana se te hará más sencillo alejarte de él.

f. ¿De vacaciones? No contrates planes de larga distancia. Ten tu teléfono para casos de emergencia. Del resto, ¿por qué sigues escribiéndole a tus compañeros del trabajo si estás fuera de la oficina? ¿No puedes aguantarte a llegar a casa para subir las fotos del viaje? 

  • Si lo has probado todo y nada, ponte un post-it enorme al frente de la computadora o en un lugar llamativo para que tus prioridades no se pierdan de vista. ¿Sabes que he estado probando? Personalizo el fondo de pantalla de mi computadora con imágenes y frases que me motiven a enfocarme. Cada vez que veo la pantalla, ¡boom! Recordatorio… 

¿Qué otras cosas te distraen? ¿Tienes otra estrategia para mantenerte enfocado en lo que te importa? Coméntanos.