¿Sabías que los rituales pueden ayudarte a alcanzar el éxito? 

“Un desempeño excepcional se debe realmente a la confluencia de decenas de pequeñas habilidades o actividades, cada una aprendida o descubierta, las cuales han sido transformadas cuidadosamente en hábitos para luego encajar en un todo. No existe nada extraordinario o sobrehumano en ninguna de esas acciones; solo el hecho de que son practicadas de forma consistente y correcta, y juntas, conducen a la excelencia.” – Dan Chambliss

Como escritora, mi mayor desafío es sentarme todos los días a escribir. Y, ya les he comentado en otras oportunidades lo difícil que es show up, es decir, el insistir y persistir en el intento día tras día. Mas, como señaló Woody Allen, “el 80% del éxito en la vida consiste en showing up”.

Asimismo, no hay escritor que no mencione la importancia de enfrentarse a la página en blanco o a la ansiedad, flojera, miedo de escribir una y otra vez. Es la única manera de empezar y terminar tu libro, tu post o cualquier cosa que estés emprendiendo. Está claro que mostrar consistencia es un hecho que aplica para cualquier trabajo, emprendimiento o actividad. Y esa consistencia, conjuntamente con otros factores, te van a permitir practicar, aprender y acercarte a tus sueños.

Por ello, quise empezar esta entrada con esa frase de Dan Chambliss. Y resalto todas esas pequeñas habilidades, hábitos y rutinas ordinarias que menciona. ¿Por qué? Porque creo en que no hay imposibles, sino excusas que nos ponemos para no dar ese salto aterrador. 

Por su parte, ya ves que no se necesita inventar la rueda ni nacer con un talento extraordinario para llegar a donde quieres llegar. Y cuando pienso en esas pequeñas habilidades, no puedo evitar pensar en los sistemas. No voy a entrar en detalle sobre el tema dado que lo he discutido en varias oportunidades. Lo que sí quiero es mostrarles lo que una serie de pequeñas acciones pueden traer como resultado.

(Si quieres saber más sobre los sistemas y cómo te pueden beneficiar, revisa los posts Un paso a la vez y Los sistemas sí funcionan).

Para ello, voy a hablar de rituales. Un ritual puede verse como alguna actividad que se da por costumbre. Tal como señala Tim Brown, CEO de IDEO, permiten eventualmente que uno aprende a hacer algo de forma natural e intuitiva. ¿Y qué es algo que se da de forma constante, natural e intuitiva? Un hábito. ¿Y cómo podemos llamar a una cadena de hábitos con un propósito en particular? Un sistema. ¿Y de qué otra manera podemos entender a un sistema? Como una “confluencia de decenas de pequeñas habilidades o actividades… [que encajan] en un todo” (Dan Chambliss).

Entonces, ¿cuál es la importancia de los rituales? Es una ecuación bastante sencilla. 

… Una práctica consistente te encaminará hacia el logro” – Art Markman. 

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¿Cómo puede verse esta ecuación en la práctica?

Elige una actividad, sueño o cualquier cosa que desees lograr. Reflexiona sobre qué cosas podrían ayudarte a llegar a ello. A veces un sueño o un objetivo es algo un poco grande y general. Sin embargo, se podría fraccionar en pequeñas tareas que te encaminen hacia ese norte. 

Es más, fraccionémoslo aun más. No pienses en tareas. Piensa en pequeñas acciones y actividades ordinarias. El logro que deseas alcanzar puede ser un efecto secundario de alguna práctica importante para ti. Aquí va un ejemplo.  

¿Qué cosas hago todas las mañanas para aumentar mis probabilidades de show up? Me gusta dividirlo en un sistema y un ritual. El sistema ya lo conoces. Empieza levantándome temprano, seguido de ejercicio y termina escribiendo en mi diario y meditando. Todo esto es con el propósito de despertarme, liberar tensión y ansiedad y prepararme para trabajar.

¿Qué hago después? Lo llamo mi ritual sensorial. Me gusta imaginar que todo ese viaje sensorial me va a conducir al lugar que tenga que ir para crear, mi rincón del mundo fuera de este mundo. El ritual consiste en lo siguiente: me preparo una taza de té o café, prendo una vela aromática cerca de mi escritorio y me coloco mis audífonos con música clásica o zen. Ahí me quedo durante unos minutos viendo por la ventana o simplemente disfrutando de los olores, sonidos y gustos; de allí a que lo llame experiencia sensorial.

Parecerá una tontería. Pero, les puedo garantizar que no soy la única que tiene rituales de este tipo. Y si eso me ayuda a trabajar, pues por qué no hacerlo. 

“Cada cosa que hacemos importa. Cada momento de nuestra vida contribuye o nos resta en aquello que estamos intentando alcanzar”. – Benjamin Hardy

Dicho en otras palabras, podemos diseñar rituales que nos permitan trabajar de forma constante por nuestros sueños y desafíos. ¿Qué puede ser más sencillo que tomarse una taza de café todas las mañanas y dedicar 5 minutos a solo disfrutarla? Y, ¡qué poderoso puede ser el efecto de la música o el recuerdo de un aroma para indicarle a nuestro cerebro que es momento de iniciar una actividad importante y valiosa para nosotros, para nuestros objetivos, para nuestro propósito de vida, para nuestra vocación!

Empieza de a poco. Como todo en esta vida, el truco está en la práctica. Experimenta. Diseña un prototipo de ritual. Ponlo en práctica y velo ajustando con el tiempo. El elemento de la vela lo copié de otra escritora y hasta ahora me ha funcionado en mis propósitos sensoriales. Como dicen por ahí, todo nace de la imitación hasta que lo hacemos propio. 

¿Ya tienes algún ritual en acción? ¿Vas a ponerte a diseñarlo? ¡Compártenos tu experiencia!

Un poco de vulnerabilidad no hace daño

Otro día comienza y otro se termina. Es inicio de semana. Ya no quedan más excusas. Ya pasó suficiente tiempo. Ya el descanso se nota.

Pausa.

Estoy exactamente donde decidí estar. Entonces, ¿por qué sigue costando?

Otra pausa.

El edificio que construían en frente ya está listo. Me pregunto si algún trabajador se habrá levantado algún día frustrado mientras veía cómo cavaban el espacio donde ahora se erige el edificio. ¿Estará ahora entusiasmado por ver cómo tomó forma?

Ahora, me asomo por la ventana. Inhalación y exhalación. 

Día tras día, bajo sol, bajo lluvia, con frío o calor puedes ver cómo se asoman cabezas. En la mañana notas cómo instalan una ventana. Llegas por la tarde y ya casi todos los balcones están terminados.

Como trabajo de hormiguita, contra viento y marea…

¿Cuántas veces no le han preguntado a escritores reconocidos cómo hacen para escribir esas piezas grandiosas?

¿Cuántas veces no responden sobre la frustración de estar frente a una computadora o cuaderno sin saber qué escribir ni cómo continuar?

¿Cuántas veces han dudado de si lo que tienen entre sus manos vale la pena compartirlo?

Sin embargo, su respuesta ante todo sigue siendo la misma. “Me siento día tras día a hacerlo, a escribir, a enfrentarme con ese monstruo y probablemente rogar que las musas me atrapen primero”.

Llámense musas, ninfas, fantasmas, visiones… Llámese inspiración, motivación o perseverancia…

Show up to work, de eso se trata, ¿cierto?

Hoy, me paré a hacer ejercicios, como de costumbre. Ahora, salgo a trotar, pero antes hacía media hora de ejercicios dentro de casa. Recuerdo que un día solo alcancé 15 minutos. Al día siguiente, mientras duraba la primera canción, quería parar. Me dije a mí misma, esta bailoterapia ya no me está funcionando. Me tiene medio fastidiada. Pasan los minutos y se me va haciendo más fácil. Y de repente, alcancé mi media hora. 

Conclusión: La bailoterapia no me tiene necesariamente fastidiada. Pareciera ser más una excusa para renunciar. Renunciar es más fácil. Tal vez necesite mayor recompensa a mi hábito para engancharme más. Es simplemente que dejó de ser novedad. Y tal vez, aun no es un comportamiento lo suficientemente automático como para quedarse. Y con la menor excusa, puede romperse.

Es como Elizabeth Gilbert nos cuenta a través de las reflexiones de Pema Chödron, una profesora de meditación: 

“…el mayor problema que ve en la práctica meditativa de las personas es que renuncian a ella justo cuando las cosas están por ponerse interesantes. Lo que quiere decir, lo dejan apenas las cosas dejan de ser fáciles, apenas se ponen dolorosas o aburridas o agitadas. Así que, se pierden la parte buena, la parte transformadora. En otras palabras, se pierden la parte en que traspasas la dificultad y entras en un universo nuevo, bruto, dentro de ti mismo ”.

Show up es difícil a veces ciertamente. Fastidioso inclusive en otras. Satisfactorio en gran parte.

Inhalación y exhalación. Pausa. Inhalación y exhalación.

Detrás de la fama, de una pieza de arte, de un personaje reconocido, no hay solo poder, dinero, éxito, entusiasmo. ¿Por qué no contar lo vertiginoso que es el proceso? ¿Por qué no resaltar la impaciencia? ¿Por qué no mostrar los estragos?

¿Acaso no es más común de lo que parece? ¿Acaso esos personajes están protegidos de la vida común y corriente? ¿Acaso no tienen derecho de quebrarse y volverse a levantar?

¡Qué interesante, reconfortante y enriquecedor sería conocer los detalles de esas historias! Tal vez así, el peso sería menos o más fácil de cargar. Tal vez así, todos nos motivaríamos más a no dejar de construir una vida extraordinaria. Tal vez así, nos quitaríamos el escudo protector de lo imposible.

¿Cuánto daño nos podría hacer un poco de vulnerabilidad? Al fin y al cabo, somos solo seres humanos…

“La honestidad importa. La vulnerabilidad importa. Estar abierto ante quien fuiste en ese momento en el que te encontrabas en alguna posición dificultosa o imposible importa más que nada” (Neil Gaiman).

Y pareciera que están escuchando mis plegarias. Ya se ven documentales como el de Lady Gaga, donde muestran su lucha diaria contra la fibromialgia, entre otras cosas. Elizabeth Gilbert, en su libro “Libera tu magia”, nos comenta algunas de sus vicisitudes. Scott Adams, creador de la tira cómica Dilbert, nos enumera sus fracasos en su libro “How to Fail at Almost Everything and Still Win Big”. No estamos solos. No estás solo.

Así que, hoy brindo por la vulnerabilidad y porque las piezas rotas o que aun no encontramos del rompecabezas no nos impidan ver la belleza del retrato completo.

¿Estás teniendo un mal día? Tómate unos minutos para agradecer

Esta mañana reflexionaba sobre lo mucho que me había costado pararme el día anterior, hacer ejercicios y sentarme a escribir. Fue uno de esos días. Ustedes saben a lo que me refiero. Todos hemos tenido de esos días.

Y casualmente, durante mi espacio de investigación estuve leyendo sobre la auto-compasión; el ser amables con nosotros mismos y recordarnos que no somos los únicos a los que nos cuestan las cosas; a quitarnos un poco ese peso sobre los hombros mostrándonos apoyo.

Y precisamente quiero hablarles sobre esas formas de apoyo que nos podemos dar. En contraste con mi día anterior, hoy dormí mejor, me levanté sin mucho problema, estuve muy animada haciendo ejercicio y mientras escribía en el diario no pude evitar darme cuenta de estos contrastes.

Y mientras pensaba, mis palabras se fueron tornando en frases de agradecimiento. Sí, todos los días enfrentamos un sin fin de batallas. Pero, también todos los días vencemos muchas. Y en lugar de enfocarnos en lo mucho que nos cuestan las cosas, podemos agradecer que esa lucha se transforma en esfuerzo. Podemos agradecer que a pesar de los obstáculos, aquí seguimos batallando y conquistando fronteras. A pesar de estar acompañados las 24 horas por nuestros miedos, ahí los tenemos sentados opinando, pero no votando. 

Pues, hoy solo quiero invitarte a que te tomes unos 5 minutos para agradecer la vida que tienes. Sí, aun te queda mucho camino por recorrer. Pero, ¿viste cuánto has recorrido ya?

Después de 31 años por fin logré formar y mantener el hábito de lectura, ¡un sueño de toda la vida! Después de alrededor de 3 años trabajando por ello, puedo decir que nuestra alimentación es sana, orgánica y balanceada. Adiós a la comida chatarra, adiós a la comida procesada alta en azúcar, grasas saturadas y demás sellos dañinos. Hoy, el 100% de nuestros productos son orgánicos. Y mientras escribía en el diario, también recordé la cantidad de cuadernos que yacen ya guardados de páginas escritas a lo largo de los años.

Y no digo todo esto a manera de presumir. No tienes idea de la cantidad de experimentos, de procesos de ensayo y error y de tiempo y esfuerzo que nos ha tomado llegar a donde estamos hoy. No tienes idea la cantidad de veces que hemos fracasado. No sé ya cuántas veces hemos querido hacer un detox y no hemos llegado sino al día 3. Pero aun así, esos experimentos, esos fracasos y todo el proceso nos han llevado cada vez más cerca de nuestros sueños, filosofías y parámetros de vida.

Y quieres que te diga otra cosa, ya La coleccionista de puertas está por cumplir su tercer año. Mas, este blog no ha sido el primero que tuve, y quien sabe si no será el último tampoco. Antes de LCDP debo haber empezado alrededor de 4 blogs, que ni me acuerdo cómo se titulaban.

Es como te digo. La vida es una serie de batallas, fracasos, caídas, levantadas, aprendizajes, lecciones, experimentos. Cada vez vamos cerrando más puertas y cada vez se nos van abriendo más ventanas. Y poco a poco, vamos construyendo nuestra casa, nuestra vida. Con la práctica, el tiempo, el momento y el lugar indicados, y por qué no, el azar, las piezas del rompecabezas van calzando.

Eso sí, showing up. Es la única manera. Estar ahí día tras día. Y ya lo he dicho antes. Showing up es lo más difícil que me ha tocado experimentar. Levantarme temprano, para luego hacer ejercicio y sentarme a escribir son mis tres batallas diarias. Y no porque no me guste, sino porque vuelvo y repito, showing up vaya que es la mayor de las guerras.

Y luego de que te levantas y te pones en acción, puedes terminar el día diciendo, hoy lo logré. Mañana también se puede. Así que, ¡voy a por ello!

“Cuando la vida es dulce, da gracias y sonríe. Cuando la vida es amarga, da gracias y crece” – Shauna Niequist.

Si quieres tomar un atajo para alcanzar tu sueño, piénsalo otra vez

He estado meditando sobre esta idea desde hace varias semanas. Por donde quiera que volteo, encuentro alguna señal para tomar un atajo. Y, me pregunto, ¿qué tienen de atractivos?

Constantemente me aparece en Facebook un anuncio publicitario que promueve y te muestra cómo leer 100 libros al año como todo un CEO. Fascinante diría uno que le enseñaran cómo leer tantos libros en un año. Y recuerdo que en una oportunidad me dio la curiosidad de leer más al respecto y encontré que promovían la lectura de resúmenes de los libros. ¡Cara de sorpresa!

¿Qué les puedo decir al respecto? Soy una amante de la lectura, una ratona de biblioteca. Nada más de pensar en la idea de estar leyendo puros resúmenes, me resulta hasta una falta de respeto hacia los autores que se tomaron su tiempo en preparar ese contenido.

Además, ¿quién dice que con el resumen se está obteniendo el aprendizaje que uno podría sacar de un libro? Sí, es cierto, un buen resumen debe contener las ideas principales y un par de detalles de la historia. Sin embargo, por experiencia propia, no siempre el aprendizaje está en esas ideas. De hecho, el foco de atención varía de persona a persona. Así que dependiendo de lo que estemos viviendo o de lo que nos llame la atención, estaremos concentrándonos en diferentes aspectos de lo que leemos.

Por ejemplo, cuando leí la famosa saga de 50 sombras de Grey, lo que más resalto no es el erotismo que cautivó a muchos. Para ser franca, inclusive a veces se me hizo hasta monótona esa parte. Fue, más bien, la rutina y el estilo de vida de los personajes lo que más me cautivó y de donde saqué muchas ideas. 

  • Me fascinó la idea de ejercitarme en las mañanas, a raíz de cómo uno de los personajes salía a correr temprano todos los días. 
  • Cuando vi en las películas el concepto de vestuario que habían creado, ese vestier impecable con puras camisas unicolores en blanco, azul, negro y gris, me despertó un nuevo experimento de minimalismo. 
  • La pasión por la lectura de Anastasia me hizo conocer autores de clásicos que no tenía idea que existían.
  • La experiencia de Christian Grey como inversionista, me abrió posibilidades de inversión que nunca había considerado. Me encantó su concepto de comprar objetos que tuvieran retorno y además algún valor para él: primeras ediciones de libros, por ejemplo.

¿Entienden mi punto? Leer va más allá de recordarse de qué va el libro, de cuáles son sus personajes principales y los sucesos que ocurren. Cada quien tiene una mirada única y saca aprendizajes de las ideas más inverosímiles, superficiales o inesperadas. Todo es válido.

En conclusión, por querer llenarte la boca de cuántos libros leíste, puedes estarte perdiendo de contenido y lecciones valiosas, de mundos cautivadores y de conversaciones con mentes creativas.

 


 

Me topé con una idea similar mientras buscaba aprender más sobre blogging. Pues, al parecer es común utilizar estrategias como seguir a otros blogueros o personas en las redes sociales  y tras un tiempo dejar de seguirlas para atraer audiencia hacia tus sitios Web. Pero, les estoy hablando de seguir a más de 100 personas por día nada más que para atraerlas a tu red y borrarlas a la semana. Y yo me pregunto, ¿qué nos importa más, nuestra audiencia o nuestra fama?

Lo mismo sucede con el contenido. ¿Quieres escribir para que te lean y alguien obtenga beneficios de tus reflexiones o solo para que te sigan? 

Honestamente, si escupir cualquier contenido que se me venga a la cabeza en 300 palabras y publicarlo todos los días es lo que me lleva a crear una audiencia gigante, prefiero quedarme con 4 lectores. Seamos realistas, con tanta información disponible, ¿quién va a leer un post todos los días? Ni que el blog de uno fuera la única fuente de información que muchas personas revisan en el día. Yo me voy por la calidad vs la cantidad.

Y todo se reduce a eso, atajos. ¿Qué puedo hacer para llegar a mi meta más rápido? ¿Cómo puedo obtener resultados de forma casi inmediata? Y el proceso, el crecimiento orgánico, los principios y demás quedan atrás. Fama, influencia, reconocimiento… eso es lo que parece ser el norte más común.

Más, como señala Dan Waldschmidt, “los atajos no te ayudan, te hacen daño”. Son un excusa para no poner ese esfuerzo extra que requiere lograr tus sueños. Marc Chernoff, en su artículo “7 Shortcuts You Will Regret Taking in Life”, no pudo haberlo expresado mejor: “No hay atajo que te lleve a algún lugar que valga la pena ir”.

Te dejo con esta cita:

“Ser magnífico no debería ser fácil. Entonces, todo lo sería. Son aquellas cosas por las que luchas y que te cuestan antes de obtenerlas, las que tienen mayor valor. Cuando algo es difícil  de conseguir, te esforzarás mucho más para asegurar de que sea aun más difícil, o imposible, de perder” –  Sarah Dessen