Atrévete a soñar

En los posts anteriores, quise rescatar un par de conceptos para cerrar la trilogía con esta entrada. 

Como sociedad nos hemos impuesto muchos parámetros. Hemos establecido una edad ideal como medida de éxito en algunos aspectos. Tal parece que creyéramos que hay una sola manera de hacer las cosas o un solo camino para llegar a Roma.

Hay muchas cosas fuera de nuestro control. Esto significa que puede que nuestros planes no ocurran como esperamos. Puedo que nuestras fechas tope, que por cierto están muchas veces solo en nuestra cabeza, estén por vencerse. Pánico, ansiedad, depresión, desesperación, frustración… Una vez más, cualquier cantidad de cosas que almacenamos y a las que recurrimos en nuestra cabeza.

Todos tenemos miedos y reservaciones. Sin embargo, todo está en nuestra mente. Y como discutimos ya, los pensamientos son transitorios. Inventamos cuentos fantasiosos. Creamos tramas complicadas que no parecen poder resolverse. La verdad y la realidad están más cerca de lo que crees, al alcance de tu mano. Aun cuando nuestro presente se construye con nuestras percepciones, tal vez es hora de depurar y seleccionar qué percibimos y más importante aun, qué hacemos con eso que percibimos.

La edad es solo un número. Un sueño es un norte. El que tienes al lado es solo un vecino. Lo que queda es TU camino. Y esta es la mejor parte de TU historia.

Vas a cometer errores, sí. Te vas a asustar cada vez que decidas salir de la zona de confort, sí. Vas a creer que no puedes lograrlo, de seguro. Pero vas a seguir caminando. Y para los momentos de dudas, autocompasión. 

Si en este momento estás leyendo y te estás diciendo, sí claro es muy fácil decirlo, pero es que yo no soy como fulanito, “aventurero”, “esto” o “aquello”, etiquetas. Te pregunto, ¿y por qué no eres así o asao? ¿Por qué realmente crees que no puedes hacer esto o aquello? Porque desde como yo lo veo, son solo tus miedos e inseguridades hablando. Eres tú poniéndote etiquetas como excusa para no salir a buscar tu vida extraordinaria. Y no, no es fácil salir de esa caja en la cual nos hemos acostumbrado a meternos por décadas. Pero tú tienes la llave. Y es tu decisión cuál puerta abrir.

Así que cuando te des cuenta que lo vales, que está bien estar asustado, pero que no quieres seguir encasillado, entonces…

¡ATRÉVETE A SOÑAR!

Y esto lo digo en especial para las mujeres. Tal como señala Whitney Johnson, en su libro Dare, Dream, Do, las mujeres tendemos a dejar nuestras necesidades a un lado para encargarnos de las necesidades de la familia o de los demás. Pero sabes qué, no puedes cuidar a otro si no te cuidas a ti primero. No puedes encargarte de la felicidad de otros, si tú no te sientes a gusto con tu vida. 

Tienes talentos y habilidades. Inspírate en ellos para soñar. Pide ayuda para pasar a la acción. Empieza ahora.

Les recomiendo el libro que cité en párrafos anteriores. Si tienes dudas de tu capacidad para soñar y salir a conquistar tus sueños, deja que las voces de otros que se atrevieron te lleven de la mano en este proceso.