Esfuerzo, constancia y decisión, ¿algo más?

Esfuerzo. Constancia. Decisión. Así terminé la entrada anterior y así comienzo esta. Comentaba que esta podía ser la combinación clave que ayudara a definir trabajo duro. Y mientras más investigo y reflexiono, tal vez funcione así.

Por ahí el refranero popular dice que aquello que más queremos, es aquello que más cuesta conseguir. Claramente quedándonos sentados, nada va a caer solo del cielo. Así que si realmente queremos algo en la vida, hay que salir a trabajar por ello, cueste lo que cueste. De allí la decisión y el esfuerzo. Sin embargo, ya sabemos que gran parte del éxito recae en la constancia, es decir, en salir a buscarlo el día 1 y el día 2 y el día 3 y todos los días.

Esfuerzo. Constancia. Decisión.

Ahora bien, ¿cómo vas a trabajar duro sin siquiera tener algo en qué trabajar? Hay que empezar por querer algo. Y no voy a entrar en las polémicas semánticas sobre el deseo. Eso es otro tema. Utilizaré estas palabras en esta entrada simplemente con el fin de ejemplificar.

Así que tomando en cuenta los tres elementos anteriores más algo que te mueva lo suficiente para querer trabajar duro por ello, llamémoslo pasión, pareciera entonces que no es trabajo duro lo que queremos definir, sino grit. Grit, de acuerdo a Angela Duckworth, científica investigadora en el tema, es “la combinación de perseverancia y pasión hacia metas de largo plazo”. Las personas con un alto nivel de grit parecen ser, según las investigaciones, aquellos que llegan lejos con lo que se han propuesto. Hay una gran cantidad de atletas, coaches y otras personalidades que han sido estudiadas por el alcance y éxito de su desempeño y la correlación con un alto grit. 

Y comienzo a hablar de grit por algo que menciona Duckworth al intentar definirlo. Grit no es solo trabajar duro y mostrarse resiliente, sino estar al servicio de algo que te apasione de tal forma que inclusive te da un sentido de propósito en la vida. Y no soy fan de las metas a ningún plazo, pero rescato el término con el fin de simplificar la explicación. En este caso, la meta que impulsa tu pasión y perseverancia “te importa tanto que organiza y le da significado a casi todo lo que haces” (Angela Duckworth). Así que caigas, pierdas, presentes obstáculos o te vaya bien, te levantas al día siguiente y sigues mejorando. Esa es la actitud y el comportamiento de una persona con alto grit. 

Y el grit no se detiene ahí. Según la misma autora, una persona considerada ejemplo de grit cuenta con (A) un interés, es decir, disfruta lo que hace. Asimismo, esa pasión la lleva a (B) la práctica y aquí viene la parte interesante. Tienes que tener la disciplina de practicar constantemente, pero la idea es mejorar, ser mejor al día anterior. “Tener grit implica resistirse a la complacencia”. Suena nuevamente a esa renuncia de elementos de una vida normal si lo que se busca es la extraordinaria. Y el perfil se completa con (C) un propósito y (D) la esperanza a tener la perseverancia que se requiere para continuar frente a los obstáculos, dificultades y dudas.

Reflexiones finales

Hoy en día hay documentales sobre Lady Gaga y otros artistas. Atletas, como boxeadores de la talla de Lomachenko y Anthony Joshua, publican videos sobre su entrenamiento y recorridos al éxito. Y sin irnos muy lejos, de seguro conoces a alguien a quien admiras por su dedicación, trabajo, esmero y empuje. 

Hay tantas cosas detrás del telón que no vemos. No es suficiente con ser una excelente cantante, con saber pelear a la perfección. Se necesita pasar horas practicando para mejorar. Se necesita analizar tus errores para aprender. Se trata de pararte y trabajar aun cuando te da flojera, así como abrazarte a tus valores e ideales y convertirlos en práctica viviente día tras día. Y luego, es tomar una mancuerna más pesada o salirte de tu zona de comfort para seguir avanzando y no quedarte en la práctica conocida. Como dicen sin dolor no hay gloria.

Tomarte más de una hora en llegar a la ciudad, luego de agarrar un autobús más el metro y otro trecho de caminata para ir a entrenar; practicar durante horas al día, una y otra vez hasta que la pirueta te sale como debe ser; sentir el dolor muscular con cada abdominal y hacer unos cuantos más (o como Muhammad Ali, empezar la cuenta cuando te duele); y volver al día siguiente, eso es trabajo duro. Y ese trabajo duro te va a llevar a ser un ejemplo de grit.

“Nuestro potencial es una cosa. Qué hacemos con él es otro tema completamente distinto”. -(Angela Duckworth)

Si quieres saber cómo está tu nivel de grit, completa este test (en inglés).

¿Qué significa e implica trabajar duro?

Últimamente no he podido dejar de pensar en el significado de trabajo duro. Y es por eso que en la entrada anterior quise rescatar mi consigna: “Sonríe, trabaja duro y sé valiente”. Me he topado con unos cuantos personajes que me han tumbado un poco mi definición.

De más joven siempre me consideré una persona trabajadora (según la definición de la RAE, como: “Muy aplicado al trabajo”). Y tal vez en el contexto en que me encontraba, tal lo era. Sin embargo, dejando el camino académico detrás y adentrándonos en el mundo real, todo parece apuntar a una actitud y comportamientos diferentes.

Y no se trata de ser perezosos. Ya reflexionábamos al respecto; una verdad punzante ciertamente. Y probablemente tengamos que volver a mencionar el concepto de vida extraordinaria. Empecemos entonces por recordar la siguiente frase:

A.

“Si quieres vivir una vida excepcional y extraordinaria, tienes que renunciar a muchas de las cosas que forman parte de una vida normal” (Srinivas Rao).

 

Voy a colocar un ejemplo de mi vida personal para rescatar la acción de renunciar a elementos de una vida normal y, probablemente más cómoda: 

Hoy en día nuestras tardes constan en su mayoría de entrenamiento de algún tipo. Antes, solíamos ir a cenar en algún restaurante o íbamos al cine. Aun salimos, aunque usualmente los fines de semana. No extraño mi vida pasada. No siento que estoy haciendo sacrificios. Mas, ciertamente la opción de entrenar ha implicado renunciar a algún otro entretenimiento más relajado. 

Me gusta una cerveza o un vino de vez en cuando. Hoy eso solo ocurre en una ocasión muy especial, y a veces ni siquiera. Fue una opción que tomé y una sustancia a la que renuncié cuando coloqué mi salud y rendimiento en primer plano.

Cuando hablo de nuestra salud, experimento lo que llamo y lo que es para mí una vida extraordinaria. Sin embargo, hay otras áreas en las que ese caminar por opciones distintas al promedio no se ve tan claro. Algo falta. Recordemos otra frase:

B.

“Un desempeño excepcional se debe realmente a la confluencia de decenas de pequeñas habilidades o actividades, cada una aprendida o descubierta, las cuales han sido transformadas cuidadosamente en hábitos para luego encajar en un todo. No existe nada extraordinario o sobrehumano en ninguna de esas acciones; solo el hecho de que son practicadas de forma consistente y correcta, y juntas, conducen a la excelencia” (Dan Chambliss).

 

De aquí destaco la consistencia. De acuerdo a la definición de Merriam Webster, dedicarse de forma constante, regular o habitual a un trabajo serio y vigoroso, te hace diligente, trabajador, es decir, trabajo duro. 

Pero en la frase también se menciona una práctica correcta. Necesitas habilidad y talento. No obstante, como explica Angela Duckworth en su libro Grit: The Power of Passion and Perseverance,

 

 “Sin esfuerzo, tu talento no es más que potencial frustrado. Sin esfuerzo, tu habilidad no es más que lo que pudiste hacer, pero que no hiciste. Con esfuerzo, el talento se convierte en habilidad y, al mismo tiempo, el esfuerzo hace de tu habilidad algo fructífero”.

 

Esfuerzo. Constancia. Decisión. ¿Podrá ser esta combinación la clave? 

¿Qué significa para ti trabajo duro? ¿Conoces a alguien que sea un ejemplo de trabajo duro para ti? Coméntanos. Seguiremos explorando este tema más adelante.