¿Atascado? Cambia

Sé que les prometí explorar más el tema de la dependencia en otros. Y no crean que no lo discutiremos más a fondo. Sin embargo, no pude evitar crear esta pieza primero.

Verás, los sistemas funcionan de maravilla. La sensación de terminar un día productivo es maravillosa. Mas, a veces uno se cansa. Es inevitable. Por algo uno se toma vacaciones, pausas, breaks, etc. Y por algo a veces uno busca cambiar un poco la rutina, hacer cosas distintas, inclusive pequeños cambios.

Esta semana mi cuerpo estaba un poco cansado. Tenía muchos días sin leer. Y de repente, eran muy grandes las ganas de quedarme todo un día solo leyendo. No me venía mal ponerme al día, igual. Y así lo hice. Pero, ¿sabes? A veces hay algunos libros, buenos o no tan buenos, que te atrapan en el sentido de que necesitas terminarlos pronto o no podrás hacer mucho más con tu día. Y así, me quedé un segundo día leyendo el siguiente y último libro de una saga. Necesitaba quitármelos de la cabeza.

No obstante, eso significó que todas mis demás actividades se vieron afectadas, inclusive el entrenamiento. Ahora estoy aquí, intentando ponerme al día con todo, como quien dice cumplir. 

Cuando quiebras tu sistema, en especial si está vulnerable, cuesta más retomar. Esas ganas de vacaciones se apoderan de ti. Sabes que no te provoca ni te sentirás mejor con pasar todo un día frente al televisor (aun cuando crees que eso es lo que quieres hacer). Quieres ponerte activo. Quieres empezar, ponerte manos a la obra. Pero, tu mente está un poco dormida.

Si estás atascado, cambia. 

Me encanta leer. A veces no puedo parar. Y otras veces me estanco. Los libros que tengo por leer son interesantes, pero por alguna razón no me enganchan, no me motivan a tomarlos y sentarme a leerlos. Cuando esto me pasa, busco novelas románticas ligeras. Ya sé que ellas me devuelven esa pasión y esas ganas por leer. 

Cuando estás estancado, cambia.

Hoy, estuve a punto de irme a un café para “obligarme” a trabajar; mejor pongámoslo como incrementar mis probabilidades de un día productivo. Mi flojera me estaba venciendo. Así que busqué la manera de igual generar un cambio, ese algo que me impulsara a show up. Y aquí estoy. Mi oficina bien gracias, pero hoy, la mudé a la terraza. Se van a reír, pero hasta la vela de mi ritual me traje. Pensé que se iba a apagar con el viento o que con la brisa, el aroma se perdería. Pues no. De vez en cuando me llegan unas ráfagas de vainilla, me encanta.

En fin, al sentarme en la terraza a escribir me di cuenta de algo. ¡Cómo extrañaba mirar el paisaje y en especial la gente en su día a día! Como ya mi escritorio no queda frente a una ventana, me he adaptado a ver la pared. Pero esto es lo que trae el cambio, nuevas perspectivas, nuevos comienzos, pequeños detalles que pueden inspirar un post, un hobby, un sueño, un lo que sea. 

Mientras practicaba mi ritual sensorial, no pude evitar sonreír cuando veía gente en otros departamentos haciendo sus cosas. Y así como yo los veo a ellos, supongo que habrá otros que me ven a mí. ¡Qué habrán pensado viéndome sola en una terraza sonriéndole al espacio! 

Ese señor regando sus plantas en su terraza; otro conversando por teléfono y moviéndose de aquí para allá dentro de su apartamento; un olor a papas fritas, que honestamente a estas horas de la mañana no sé de dónde habrá venido; gente paseando perros; señoras limpiando…

Cuando estás estancado, cambia.

¿Quieres leer pero no te provoca agarrar un libro? Encuentra un género ligero que te ayude a dar el primer paso. 

¿Te cuesta trabajar? Cambia de ambiente. Una nueva vista puede servir de inspiración. Estar lejos de las cosas que te frenan (una cama tentadora, la comodidad de tu hogar, un ambiente soso, etc.) pueden mejorar tus chances de obrar. 

¿Cansado de tus cuatro paredes? Tal vez un toque de decoración, una foto, pintar una pared, agregar plantas, pueden hacer de tu ambiente un lugar más acogedor, creativo e inspirador.

Por ahí me dijeron que a veces estos posts son muy largos y da pereza leerlos enteros, así que aquí me detengo. Creo que entendieron la idea. 

Si estás cansado, si todo lo ves igual, si estás atascado en la rutina, cambia. Ya ves que no se necesitan de cambios masivos. Los pequeños cambios también pueden hacer una gran diferencia.

¿El estrés es dueño de tu vida? Déjalo ir

¿Qué pasa cuando no tienes nada que decir? Quiero decir, ¿qué pasa cuando como escritor no sabes qué escribir? Muchos lo llaman el miedo a la página en blanco. Mas, en esta oportunidad quiero utilizar esa página en blanco como metáfora de nuestro día a día.

En nuestras sesiones de meditación enfocadas en el manejo del estrés, se nos menciona constantemente cómo circulan por nuestra mente pensamientos y emociones. Algunas las aplaudimos, pero con otras mostramos resistencia. Y en ese espacio entre lo que está sucediendo y lo que queremos que suceda, reside el estrés (Andy Puddicombe). 

Si por el contrario, nos damos cuenta de lo que sentimos, es decir, no rechazamos la emoción, pero luego la dejamos ir, estamos aceptando la realidad tal como es. Lo mismo que con la página en blanco. 

Eventualmente, encontrarás la solución, si es que se requiere, para lo que estás enfrentando. Aunque por lo general, no es una solución lo que necesitas, sino simplemente aceptación. Cuando sueltas esa resistencia, esa necesidad de control sobre las circunstancias, podrías sorprenderte de los resultados. 

Por ejemplo, de una página en blanco, ya van cuatro párrafos; una idea que no tenía concebida en mi mente cuando me senté a escribir. Es más, ocurrió así. Sé que viene la hora del día en que me siento a trabajar en mis posts. Me tomé mi té usual para despertarme un poco luego del almuerzo. Revisé mis correos y redes sociales para espabilarme aun más. Y no me quedó de otra que abrir el app de PomoDone y darle play a mis primeros 25 minutos de trabajo en el blog. Por unos minutos me quedé viendo la pantalla. El reloj de PomoDone seguía avanzando. 

Y de repente, una idea, una palabra. Y como recomienda Elizabeth Gilbert, agárrate fuerte a ese pequeño hilo, no importa qué tan delgado sea. No importa si te conduce a algo o no. Solo tómalo y síguelo. Así llegó a lo que se convirtió en su novela “The Signature of All Things”. De esa misma manera, este post ha cobrado vida.

Nuestro mundo interno, nuestro mundo espiritual, nuestra mente requieren de constante trabajo y cuidado. Nuestros pensamientos y emociones son nuestros principales saboteadores. Todos tenemos una voz interna que nos frena. Todos escuchamos esas palabras aterradoras. Y nos la pasamos frenando el tráfico interno porque no queremos lidiar con al realidad o porque nos resulta abrumadora. 

No me canso de decir que la vida es una sola. Pasarla estresados, usualmente por pequeñeces, realmente no vale la pena. Y cuando no son pequeñeces, pero no puedes hacer nada al respecto, no puedes cambiar los resultados, entiende que no hay control, pensamiento ni ansiedad que modifiquen nada. Tú eres tu propio juez. Tú me dirás si vale la pena sacrificar tu propia salud y bienestar. 

Recuerda, si no te cuidas a ti mismo, no podrás cuidar a nadie más. Can you give me an Amen? (#Rupaul).

¡Llegó la primavera!

En esta parte del hemisferio, ha llegado la primavera. Por ende, pensé que esta semana podríamos celebrar con este post una de las estaciones más bonitas del año.

La primavera trae consigo color. Aquí el clima no es tan definido. Igual a veces hace frío. El sol sale, pero la brisa resulta engañosa de vez en cuando. Mas, lo importante en realidad es precisamente lo primero que mencioné, el color. Y con el color, viene el olor. Cantidad de flores abriéndose. Árboles cubriéndose de verde. No más ramitas desnudas. No más grises y pálidos marrones. Y luego de todo este renacer, viene el calor de verano, que si bien para muchos es demasiado, son solo tres meses al año que podemos deshacernos de todo tipo de abrigo.

El cambio se siente en el ambiente. Aun cuando te guste más el frío, no puedes negar que la primavera trae esperanza, emoción, positivismo. Es como si nuestro cuerpo renaciera junto al paisaje. Así que llenémonos de buena actitud. Permitámonos florecer. Es tiempo de limpieza, de nuevos proyectos y aventuras. Es tiempo de volver a lo simple. Y no hay mejor época del año que esta para recordarnos la belleza de los detalles. 

Los dejo con esta pequeña oda a la primavera, que escribí hace ya unos cuantos años atrás.

 

PENSAMIENTOS MATUTINOS

Llegó la primavera, 

luz y color irradian por doquier, 

solo hay vida y júbilo al amanecer.

 

I

Dulce mañana

que alegra mi estancia,

hoy me levanto

y la brisa me abraza.

Puedo sentir mis manos

contemplando en su regazo,

lo que la naturaleza me trae

cosechado en su espacio.

II

Abro los ojos

y la belleza me absorbe,

sonrío

y la alegría me absorta,

respiro y los lirios me adornan

con sus dulces colores

y gratos olores.

III

Hoy es un día

de júbilo y gloria,

pues la mañana triunfante

dice sí a la hora.

Me levanto

y las energías me agobian,

mi cuerpo se estremece

entre tanta luz y el bello azul.

Mi mente se despeja

entre el mundo de ensueño,

que hoy se me presenta

como una realidad a la espera.

IV

Siento que no falta nada,

solo mis pies y su calzada.

Ya empiezo a caminar

y no hay barrera que me detendrá.

Es hoy y no mañana

cuando mi futuro he de hallar.

Ya en mis planes he de actuar.

Veo las semillas, veo los logros,

veo la grata sonrisa del antojo.

Pero más allá de eso,

veo la luz al final de la sombra.

V

La vida es una sola,

a veces larga, a veces corta,

pero no hay duda que una sola.

En planes se nos va,

así que hoy en acciones comenzará.

La diversión,

su principal herramienta será,

pues la enseñanza

también habrá de encontrar.

La sabiduría su paso marcará,

y la dirección correcta ha de tomar.

VI

De la mano del amigo

siempre andará,

y no falta Dios

que su luz iluminará.

Las estrellas de gozo

la noche llenarán,

pues los pensamientos mañaneros

no han de acabar,

cuando suene el reloj

marcando las dos.

VII

Pensar y pensar

también cesará,

pues los planes hechos

de ellos están.

Así que de hoy en adelante,

solo júbilo y paz,

ninguna tristeza se presenciará,

porque aun en los malos momentos

la lucha vencerá.

VIII

A veces se gana

y otras se pierde,

pero siempre la perseverancia

enciende su fuerte.

Planes y planes

hoy marcharán

por el camino del qué harán,

para el hacer gobernar.

Hoy las palabras

cobran sentido,

sentido de vida,

de luz y regocijo.

IX

Hoy es un día colorido,

de pájaros cantando al ritmo de su himno.

Hoy es el día

en que los sonidos cobran sentido,

y los colores su giro.

Hoy es el día

para decirte a ti mismo,

es esto y no aquello

lo que de mi vida yo quiero.

Fragmento de la colección “Pensamientos” (2013)

Experimenta tu vida con los 5 sentidos

 

“Para participar de la vida debemos experimentarla a través de nuestros cinco sentidos. Debemos ver el mundo, escuchar sus mensajes sutiles, oler sus sabores, probar su dulzura y tocar su superficie”.

D. Wayne Dworsky

 

¡Qué frase tan apropiada! A veces cuando tu mente y cuerpo están en sintonía con una idea, el universo parece conspirar para ayudarte a unir los puntos. Esta frase que coloqué al inicio de la entrada, la tengo en un Post-It justo en frente de mi escritorio. Antes era mi ventana de frases inspiradoras, ahora es mi pared inspiradora. En fin, no pude evitar conectar esta frase con las sabias y encantadoras palabras de la reconocida poeta Mary Oliver:

 

Donde quiera que esté, el mundo me persigue.

Me ofrece su ajetreo. No cree

que no lo quiero. Ahora comprendo

por qué los viejos poetas de China se fueron tan lejos y tan alto

en las montañas, y desaparecieron sigilosamente

en la pálida niebla.

“Los viejos poetas de China”, en Why I Wake Up Early (2004)

 

Tal como la autora lo plantea, el mundo te persigue. Hace ruido. Ya sea en forma de redes sociales, grupos de Whatsapp, noticias, publicidad, trabajo, pendientes, preocupaciones, ideas, problemas… you name it!

Y aun así, Mary Oliver te cautiva con sus poemas de la vida ordinaria. Cómo te repite una y otra vez que la belleza está en esas pequeñas cosas, sencillas, en los milagros de la naturaleza, no en lo pomposo, no en nuestro concepto mundano de éxito.

 

     … Qué tal si de repente vieras

que el plateado del agua brilla más que el plateado

     del dinero? Qué tal si finalmente vieras 

que los girasoles, volviéndose hacia el sol todo el día

     y todos los días, quién sabe cómo, pero lo hacen, fueran

más preciados, más significativos que el oro? 

Fragmento de “How Would You LiveThen”, de la colección Devotions (propia traducción)

 

Y así, “…me agacho, no para recoger sino simplemente para tocar la idoneidad de la tierra para las margaritas, y las margaritas para la tierra” (Fragmento de “Daisies”, en Devotions, propia traducción).

Qué mejor forma de ver el mundo, escuchar sus sutilezas, oler y probar sus sabores y tocar su superficie, que de la mano de la maestra:

 

Cada día 

     veo u oigo 

          algo

               que más o menos

me hace morir 

     de dicha,

          que me deja 

               como una aguja

en un pajar 

     de luz.

          Es para lo que nací,

               para mirar, para escuchar,

para perderme

     dentro de este blando mundo,

          para instruirme 

               una y otra vez

en la alegría, 

     en la aclamación.

          No estoy hablando 

               de lo excepcional,

lo temible, lo tremendo, 

     lo muy extravagante,

          sino de lo ordinario, 

               de lo común, de lo sin lustre,

———

de las manifestaciones cotidianas.

     Oh, buena experta,

          me digo a mí misma,

               ¿cómo puedes evitar 

hacerte sabia

     con estas enseñanzas, 

          siendo ellas,

               la luz inextricable 

del mundo,

     el brillo del océano,

          las oraciones hechas 

               de la hierba?

   “Mindful”, en Why I Wake Early, por Mary Oliver (traducción proporcionada por Agustín Prieta)

 

La vida no se trata de estar ocupado en quehaceres. La vida no se trata solo de complacer nuestras pasiones. La vida no es solo consistencia. La vida es atención, atención al color de las cosas, a la belleza en una simple flor escondida entre el cemento de la calle. La vida es disfrute de lo extravagante, pero por sobre todo de lo simple, de lo que es obvio y está allí frente a nuestros ojos, pero que no vemos, ni tocamos, ni sentimos, ni olemos, ni saboreamos. La vida es aquí y ahora. 

De nuestros archivos: ¿Queremos mejorar?

Todos somos personas valiosas, aun con nuestros defectos y cualidades. Es más, tal parece que estamos en una nueva era donde se llama a fallar, a aceptar el fracaso y verlo como algo positivo. Siempre se aprende de los errores y cuidado si no se aprende más cuando nos caemos que cuando estamos de pie.

Existen múltiples frases que apoyan el fracaso y el aprendizaje que conlleva. 

  • “Caer está permitido. Levantarse es obligatorio”, proverbio ruso.
  • “La mayor gloria no es nunca caer, sino levantarse siempre”, Nelson Mandela.
  • «Si te caes siete veces, levántate ocho”, proverbio chino.
  • “Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor”, Samuel Beckett.

Y así, cualquier cantidad más…

En las áreas de innovación y emprendimiento, temas que hoy en día marcan la pauta en el mundo de los negocios, se habla de fallar rápido y frecuentemente. Scott Adams, por su parte, nos presenta un libro que titula How to Fail at Almost Everything and Still Win Big (Cómo fracasar en casi todo y aun así triunfar). Señala que “…en el fracaso es donde al éxito le gusta esconderse a plena vista”. ¿Se acuerdan de aquella idea de enfocarse en sistemas en lugar de metas? Pues para este autor, poner en práctica nuestros sistemas y estrategias nos llevan a trabajar poco a poco hasta que la suerte, el tiempo correcto y múltiples factores se combinan para que llegue nuestro proyecto exitoso. Y mientras tanto, vamos a fallar una y otra vez, pero de cada idea fallida, recolectaremos conocimientos valiosos para nuestro próximo experimento. 

 

“Fallar siempre trae algo valioso consigo” (Scott Adams)

 

Para autores como Tiago Forte, más bien al enfocarse en experimentos, se reducen nuestras posibilidades de fallar y se aumentan las de ganar. Esto se da porque según Forte, los experimentos no pueden fracasar, sino simplemente producir resultados. ¡Por algo son experimentos!

En mi opinión, considero que más allá de todo lo que se dice, me gustaría concentrarme en eliminar el contenido negativo que trae consigo la palabra fracaso. Más allá de si fallamos o no, de si queremos fallar o no, de si consideramos que es importante caernos y levantarnos o de experimentar, si convertimos su connotación en algo valioso para nosotros, sentiremos menos culpa, seremos más amables con nosotros mismos y veremos las inmensas posibilidades con las que ya contamos. ¿Por qué no ver el fracaso o nuestras fallas como sinónimo de ser mejores? Seamos flawesome (individuo que acepta sus defectos y que a pesar de ser defectos los considera fantásticos). 

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Toda esta entrada la concebí en mi mente por dos razones. La primera, veo en mi día a día cómo siempre he tenido esa curiosidad por ser mejor. Y no hablo de no estar a gusto con lo que ya soy, sino más bien, me gusta abrir ventanas. Desde hace muchos años, me he sentido atraída por los tan llamados libros de ‘autoayuda’. Y ciertamente, puede que estemos atravesando situaciones que ameriten un empujón externo. Pero, a decir verdad nunca he estado de acuerdo con ese término. ¿Por qué autoayuda y no crecimiento personal? ¿Por qué enfocarse en lo que puede estar mal en lugar de lo que está bien? 

Esto me recuerda a los estudios psicológicos y cómo estaban enfocados en entender los trastornos, la depresión y similares. Mas, de un tiempo para acá decidieron revertir la situación. Dijeron ¿por qué no estudiar más bien qué nos hace felices y qué contribuye a nuestro bienestar? Y hoy en día, vemos cómo todos estos estudios han dado su fruto. Ahora el tema de la felicidad y del mindfulness están en el tapete. Dense un paseo por los medios para que vean cómo existen más documentales y libros sobre felicidad… ¡inclusive estadísticas de cuáles países son los más felices!

La segunda razón es sencilla. Si sientes esas ganas de saberte mejor que ayer, de experimentar con tus hábitos para llevar una vida más saludable y balanceada, etc. el cambio debe venir de ti. Nadie te puede llevar a mejorar, si no lo decides tú desde tu interior. Puedes empezar imitando lo que otros hacen. Sin embargo, es muy importante que poco a poco consigas tu propio camino y aquellos elementos que se adapten mejor a ti. 

Esta no es una llamada a cambiar porque la idea es que seamos ¡flawesome! Pero si eres igual de curioso como yo en estos temas, entonces…

 

“Sé el cambio que quieras ver en el mundo” – Gandhi

Cómo el lenguaje te encarcela

No hay nada más satisfactorio que terminar la semana sabiendo que escribiste, trabajaste duro, entrenaste e hiciste todo lo que te propusiste hacer. Sí, una semana productiva, como muchos dirían. Sin embargo, me ha pasado que luego de un par de semanas exitosas en este sentido, mi cuerpo y mi mente se van volviendo frágiles. De repente, las actividades me comienzan a pesar, sin importar si “me gusta” hacerlas o “no”. ¿Qué sucede?

Mi esposo y yo estuvimos conversando recientemente sobre esto. Y de hecho, me propuso iniciar un diario de ansiedad. ¿Por qué? Bueno, resulta que a veces no nos damos cuenta de qué cosas nos están generando estrés. Como comenté hace un instante, es posible que inclusive aquellas tareas o actividades que disfruto hacer o que me apasionan me estén generando tensión. 

Así que, tal como tenemos diarios de gratitud para meditar sobre aquellos elementos por los que nos sentimos agradecidos en el día, ¿por qué no incluir en el instante en que sientes ansiedad, aquello que te generó esa reacción mental y corporal? ¿No te pasa que a veces tu mente se queda deambulando? A veces hay pensamientos que consciente o inconscientemente están dando vueltas una y otra vez sin parar, un ruido constante, diario. A lo largo del día es posible que ejercites un poco ese músculo de la fuerza de voluntad. Y si ese es el caso, debe haber habido alguna tarea o situación que quisiste rechazar y por la que te viste “forzado” a continuar.

La meditación ayuda mucho a tomar más conciencia de lo que pasa en nuestro mundo interior. Sin embargo, lleva mucha práctica. Por ende, cualquier ayuda extra que podamos tener para descifrarnos y mejorar nuestras respuestas ante los estímulos, realidades y fantasías presentes en nuestro día a día, mejor.

Mis humildes descubrimientos (con la ayuda de mi esposo)

Esta era mi duda. Si me gusta entrenar o escribir, ¿es posible que me estrese igual hacerlo? Y si es así, ¿por qué? Al parecer la clave está en el lenguaje. Cada palabra que elegimos para referirnos a nuestra realidad y para hablarnos a nosotros mismos nos afecta de una manera u otra. Las palabras traen consigo no solo un significado, sino una carga en dicho concepto. No es lo mismo decir ‘quiero hacer tal cosa’ a ‘voy a hacer tal cosa’ o ‘tengo que hacer tal cosa’. 

¿Querer es poder?

Si nos remontamos a los textos Zen, encontramos lo siguiente:

 

Yo quiero paz

“Yo” es ego, 

“Quiero” es deseo,

resta el ego,

el deseo,

y tendrás paz.

 

Según el diccionario de la Real Academia Española, querer es “desear o apetecer”. A su vez, desear es “anhelar que acontezca o deje de acontecer algún suceso”. Desde una mirada semántica, aquí hay algunos aspectos que no cuadran muy bien. Tal parece que el desear algo o el deseo en sí mismo nos lleva al futuro, a pensar en cosas sobre las que no tenemos control y, por ende, esperar por ciertos resultados, desconocidos al momento. Primer problema entonces, nos estamos alejando del presente.

Vamos ahora a la sabiduría budista. No importa que no creas en esta religión. Lo que nos interesa es rescatar y entender más sobre el concepto del deseo y sus efectos en nosotros. Entonces, según narra la historia, Buda buscaba entender el sufrimiento, qué era, sus causas y cómo deshacerse de ello, ya fuera sufrimiento físico o mental. Para el budismo, el deseo y la ignorancia son la causa del sufrimiento, entendiendo por deseo a las ansias por encontrar placer, posesiones materiales e inmortalidad. En resumidas, el deseo parece estar asociado a elementos que perfectamente puede que no encontremos poseer. Es como seguir metas. Cada día que pasa sin alcanzar tu meta, te llenas de frustración, estrés, tristeza, etc. Cada vez que tu deseo no se cumple, te llenas de todo eso también. 

Siempre Star Wars 

 

Do. Or do not.

There is no try. —Yoda

 

Analicemos la segunda frase: ‘voy a hacer tal cosa’. Cuando agrego el ‘quiero’ no estoy invocando ninguna acción. Es un verbo un tanto pasivo. Te quedas en el soñar, o como diría Yoda, en el intentar. ¿Cómo intentas hacer algo? Piénsalo. En el momento en que lo ‘intentas’, ya lo estás haciendo. Y si no lo ‘intentas’, pues no lo estás haciendo. Elige una opción, simplemente. Elige hacer algo o no hacerlo, pero elige. Los castillos no se construyen con pensamientos, se construyen con ladrillos. 

El poder de las palabras

Aquí viene la mejor parte: ‘tengo que hacer tal cosa’. ¿Cuándo nos ha gustado hacer algo impuesto? Por algo cuando un letrero dice, ‘prohibido______’, eso que no se supone que debes hacer es lo primero que te provoca hacer o que incluso haces. Un acto de rebeldía, quizás…

Podemos creer que el exterior nos impone muchas cosas. A lo mejor en el trabajo o en casa o en cualquier situación tenemos la responsabilidad de. Mas, ¿sabías que también existen las tareas o realidades autoimpuestas? Del verbo autoimponer, dícese de la acción de “imponerse alguien a sí mismo alguna obligación”. 

Siempre hay una opción. Depende de cómo lo mires. Todas son etiquetas. Por eso he puesto todas estas palabras en comillas a lo largo de la entrada. El que “no te guste” hacer algo, “gustar” es una etiqueta. “Divertido” o “aburrido” son etiquetas. “Obligatorio” es otra etiqueta. 

Conclusión

Las palabras que uses para referirte a alguna actividad van a aumentar o aligerar el peso sobre tus hombros. Por ende, puedes abordarlas porque reconoces la importancia de showing up. Puedes resaltar los beneficios de algunas tareas. Puedes sobrecargar la mente antes de iniciar porque sabes lo que te espera. Tú eliges. Mi recomendación, aborda cualquier actividad por el simple hecho de “fregar los platos para fregar los platos”, como ejemplificaba Thich Nhat Hanh, sin agregar nada más.

 

El Zen es la vida natural, consciente sin artificios, sin interferencias psicomentales. Es el vivir cotidiano, de instante en instante, captando la existencia en su fluir momentáneo, con mente nueva y libre de encadenamientos conceptuales.

Ramiro Calle, prólogo de “Cómo lograr el milagro de vivir despierto”, por Thich Nhat Hanh

¿Tu lista de deseos interfiere o aporta a tu felicidad?

En oportunidades anteriores, he mencionado cómo a veces buscamos la felicidad en las cosas equivocadas. Usualmente creemos que nos sentiremos satisfechos con nuestra vida al poseer objetos materiales. Para unos, será el último teléfono o computadora de su marca favorita. Para otros, está en el acumular todo aquello que le diga al otro, mi situación financiera es más que favorecedora, una casa más grande, carros, ropa de diseñadores, etc. 

No hay nada de malo en poseer cosas. Inclusive es parte de nuestras necesidades básicas. Todos necesitamos un techo, alimento, ropa para vivir decentemente. Y por qué no, también buscamos tener al menos un mínimo de comodidades. 

El problema entonces no está en lo que tenemos. El problema está en basar nuestra plenitud en estos objetos. La plenitud nace dentro de nosotros. Ya está allí y siempre va a estar. Ahora, si no llevamos nuestra mirada hacia ella, lógicamente no la vamos a pescar. Dicho esto, todo aquello material nos genera una satisfacción momentánea, efímera. Eso por un lado.

Por el otro lado, parte del problema también está en lo que no tenemos. Probablemente, la consecuencia más peligrosa de ese deseo de comprar cosas es no tener la capacidad de parar. En el momento que logramos adquirir un objeto que tanto deseábamos, nuestra mente brinca inmediatamente al próximo elemento de la lista. Y esto tampoco aplica solo a cosas materiales, sino a deseos en general, a cosas que queremos alcanzar.

A veces es difícil no darse cuenta de todo el camino recorrido, de todo lo que hemos logrado, de todo lo que hemos logrado comprar. ¿Cuántas comodidades disfrutas en este momento de tu vida? El presente… aquí llegamos una y otra vez… vivir en el ahora… hacer con lo que disponemos… y por sobre todo, agradecer las bendiciones.

Entiendo la frustración por conseguir eso que tanto ansías. El camino es largo y no pareces llegar nunca a la meta. Tal vez, es porque se trata de disfrutar la ruta, no la línea final. 

Cada vez que sientas que por no tener tal objeto no puedes hacer tal cosa, piensa cómo lograr que funcione con lo que ya tienes. Piensa, además, cuántas personas no han empezado con menos. ¿Acaso Apple nació como el imperio que es ahora? Es como dicen: una buena fotografía no la hace una buena cámara, la hace un buen fotógrafo.

¿No estarás poniéndote excusas para empezar? Es que si no tengo esto, no puedo [tal cosa]…

Como decía un yogui a quien entrevistaron en el documental On Yoga: The Architecture of Peace:

“Reduce tu lista de deseos. Esa es la clave para la felicidad”. 

¿Recuerdas cuando te comenté que me enfoco en los pendientes del corto o mediano más que del largo plazo? Supongo que esa soy yo reduciendo mi lista de deseos.

Y tu lista, ¿cómo se ve? ¿Larga o corta? A priorizar y concentrarse en lo que importa…

Somos como somos, así que déjame ser

En estos días, tuve la oportunidad de ver el musical de Broadway “The Prom”. Fue uno de esos momentos en los que por más de una hora, tu mente no sabe cómo procesar toda la información que está recibiendo. Más allá de toda la experiencia musical y la actuación, la cantidad de mensajes que contenía fue maravillosa. En realidad, supongo que todo se puede resumir en una palabra muy importante hoy en día: tolerancia.

No les voy a contar de qué va la historia por si alguna vez tienen la oportunidad de verlo con sus propios ojos, cosa que recomiendo enormemente. Digamos que hay un tema sobre la aceptación a diferentes niveles. Por un lado, está la homosexualidad, un tema controversial para el pueblo donde se desarrolla la historia. Sin embargo, la aceptación va mucho más allá de lo sensible. 

La sociedad se ha encargado con tanta ferocidad de indicarnos el “camino correcto” que no nos damos cuenta de las consecuencias. Nos han insertado un chip cuya información indica que debes ser perfecto, competitivo, número 1. Se nos descarta cuando alcanzamos ciertas edades. En fin, pareciera que como seres humanos nos hemos transformado en objetos productivos o improductivos, es decir, útiles o inútiles según pasa el tiempo (cual máquina nueva que tras años o se daña o es reemplazada por un modelo más moderno).

El miedo a lo desconocido

Así como se dice que la prostitución es la profesión más antigua que existe, la homosexualidad es probablemente igual de antigua. ¿Y sabes por qué? Porque la homosexualidad no es un invento humano. No es algo que se hace. Es algo que se es. Y esta verdad nos ha costado entenderla por décadas. Por qué, no sé. 

Al tratar de buscar razones lógicas de por qué hemos, como sociedad, segregado y maltratado a homosexuales, y ojo, esto es mi opinión personal (asumo que expertos en el área habrán hecho diferentes investigaciones al respecto), lo único que se me ocurre es la religión. Con esto no busco atacar ninguna religión. Así que con todo el debido respeto, permítanme referirme a ello. 

Hablaré desde el punto de vista de un católico, dado que no puedo hablar con propiedad sobre el resto. En el catolicismo se nos enseña que el objetivo de una pareja es la procreación. Por ende, la pareja está compuesta por hombre y mujer. ¿Qué representa entonces una pareja de dos hombres o dos mujeres? Probablemente una aberración. 

Ahora, me pregunto lo siguiente, si los seres humanos somos animales y también se han visto casos de homosexualidad en otras especies, ¿por qué el sapiens no puede ser homosexual? Después de todo, es la naturaleza. No me vengan a decir que el ser humano creó la naturaleza también.

En fin, si practicas una religión, la manera en que el sapiens buscó darle sentido a su realidad (Yuval Noah Harari lo explica más bonito que yo en su libro «Sapiens. De animales a dioses«), y esta te dice haz esto así y rechaza esto otro, pues es entendible por qué como sociedad rechazamos todo lo que no se ajusta a las Escrituras.

Según historiadores, como el mismo Yuval Noah Harari, la religión es un invento humano. Si creemos eso, pues entonces las reglas de cada religión también son un invento. En resumen, es más simple rechazar lo que no conocemos que intentar explicar lo inexplicable. ¿Y qué es para mí lo “inexplicable”? Que somos lo que somos, punto.

Si te haces un tatuaje, eres un rockero. Si te pintas el cabello de rosado chillón eres esto o aquello. Si te colocas un piercing, qué vergüenza. Si te vistes todo de negro, con ciertas prendas en particular, eres gótico, inadaptado social y las etiquetas siguen con cada estilo que vemos, con cada cosa que hacemos o dejamos de hacer, etc. Parafraseando a Dani Shapiro, en su último libro «Inheritance«: me hice un tatuaje, lo cual está prohibido en el judaísmo, precisamente para ser un poco rebelde; Después de todo soy parte judía, parte no.

Conclusión: aceptación. Somos lo que somos. Déjame ser.

¿El miedo al qué dirán?

Tal como señalé anteriormente, como sociedad tenemos un libro de comportamientos aceptables. Todo aquello fuera de eso puede ser catalogado como ‘malo’, ‘vergonzoso’, ‘a evitar’, ‘decepcionante’. Es entendible entonces que nadie quiera salirse de la norma y que al no encajar en un perfil de perfección (que por cierto, no existe) se generen toda una serie de complicaciones.

Si hay tanto material de cómo se sienten los niños, adolescentes e inclusive adultos con toda la presión de ser el mejor, de ascender, de sacar buenas notas, blabla, es porque la realidad es esa. Claramente hemos necesitado mostrar lo que pasa en un gran porcentaje de la población. Es impresionante el miedo que deben sentir muchos jóvenes por encajar en el personaje que sus padres, el colegio y la sociedad en general han creado para él. 

La vida es una sola. Sí, da lo mejor de ti, pero hay que medir el costo de las oportunidades. No hacemos nada con jóvenes quemados y sin habilidades para lidiar con sus realidades. Hay que dejarlos ser lo que son, lo que sea que eso signifique. 

No soy madre, y entiendo que como madre o padre se quiera evitar que los hijos sufran o cometan errores. Sin embargo, considero que ese es un error grave que cometemos como adultos. Cada persona necesita fallar para entender que caer es natural y humano. Cada persona necesita aprender a levantarse después de caer. Si nunca cae, cuando le toque, el shock va a ser aun mayor. Cada persona necesita hacer sentido de su alrededor, vivir la vida según sus lentes particulares. Como adultos necesitamos apoyarlos y darles herramientas, pero no hacer de sus vidas las nuestras.

Conclusión: aceptación. Somos únicos e irrepetibles. Déjame expresar lo que soy.

El miedo a ser reemplazable

No somos objetos, gente. A cualquier edad algo tenemos que aportar; alguna historia tenemos para contar; algo tenemos para enseñar y aprender.

Conclusión: inclusión.

No me voy a extender más. Solo quiero que se lleven esta reflexión. Todos tenemos paradigmas y creencias. El tema está en cómo esas creencias y comportamientos afectan a las personas que nos rodean y a nosotros mismos. No rechaces algo solo porque no se ajusta a lo que piensas, y mucho menos si no sabes de qué se trata realmente. Que no te guste a ti, no significa que no puede ocurrir. 

Podemos evitar tantos problemas si empezamos a ser más inclusivos y más tolerantes. Si te encuentras juzgando o criticando algo o alguien, piensa, ¿por qué estoy haciendo eso? Te puedes sorprender, a lo mejor es tu mente diciéndote que tal vez te hubiera encantado tener el coraje para ser o actuar como esa persona.

Querida zona de confort, tracemos nuevas fronteras

Viajar es una oportunidad maravillosa. Montarse en un avión sabiendo que te vas de vacaciones y que vas a aterrizar en tierras desconocidas suena emocionante, ¿cierto? Pero no todo parece fascinante. 

De repente, empiezas a sentir una mezcla de emociones. Para algunos viajar es sencillo. Para otros, requiere de preparación y planificación. Supongo que entro dentro de la segunda descripción. Por ende, esa semana antes del viaje, suele traer consigo mucho estrés. Son tantos detalles: preparar la documentación, hacer la maleta, chequear tarjetas con los bancos, buscar las atracciones que deseas ver, presupuesto… la lista sigue. 

Terminas todo, cierras la maleta, esperas a que llegue el taxi y la aventura comienza. ¡Oh sí! Una nueva sensación… Ahora no es estrés. Es una mezcla de emoción y miedo. Después de todo, viajar implica salirte de tu zona de confort, en especial cuando viajas a un lugar que nunca has visitado antes o que presenta situaciones poco familiares, como otro idioma, etc.

Usualmente cuando aterriza el avión y uno pasa por todo el proceso de inmigración y maletas, ese miedo a lo desconocido se va trasladando a un segundo plano. Te vas dando cuenta que la cosa no es tan terrible como tu mente pensaba. 

Ciertamente no estás familiarizado con las direcciones. Perderte por las calles de esa ciudad nueva te genera ansiedad. ¿Dónde voy a comer? ¿Cómo llego de aquí a allá? Preguntas y más preguntas que formula tu mente inquieta.

Un paso a la vez… esa parece ser siempre la solución a cualquier situación de miedo. Salir de la zona de confort a veces no es fácil, inclusive cuando hemos elegido hacerlo por voluntad propia; inclusive cuando lo que se encuentra fuera de esa frontera es fascinante.

Un paso a la vez… Si eres un explorador nato, salir a deambular y conocer puede ser tu estilo. Si esto te resulta un poco aterrador, busca algo que te dé seguridad para continuar. Puede ser tomar un mapa y memorizarte una dirección. Puede ser ir primero a lugares cercanos para familiarizarte con las calles y la movida local. Vas agarrando confianza y tu explorador interno te va diciendo, es hora de trazar nuevas fronteras, de atravesar los límites y darle rienda suelta al conocer.

Un paso a la vez… para que tu confianza crezca, para que tu mente se tranquilice y no te paralice, para que sin culpa ni preocupaciones te atrevas, para que lo nuevo no te abrume y frustre.

Tal vez elegí el viajar como ejemplo, pero situaciones similares se dan en cualquier contexto. Si te encierras en lo conocido, si por miedo prefieres quedarte en tus cuatro paredes familiares, te estás perdiendo un mundo rico en experiencias e historias. Qué tal si negociamos con nuestra zona de confort y le decimos: tracemos nuevas fronteras, ampliemos los límites. 

De no haberlo hecho hoy, me hubiera perdido la oportunidad de contar una historia que no se ve todos los días. 

¿Por qué es importante cerrar ciclos?

¿Cómo se ve tu lista de pendientes? ¿Es larga? ¿Es corta? 

¿Tienes una lista de tareas para el trabajo únicamente o en ella aparecen otros elementos como trámites, asuntos de casa, temas familiares?

Existen muchos métodos para organizarte. Hay quienes recomiendan vaciar tu mente de asuntos abiertos anotando en algún papel o app todo lo que se te ocurra. De esta forma, evitamos utilizar nuestro cerebro como una herramienta de almacenamiento de información. Asimismo, liberamos espacio para que la mente pueda procesar esa información.

Siguiendo este modelo, uno puede crear una bandeja de entrada o inbox digital, por ejemplo, y todas las mañanas vaciar esos pendientes que no necesariamente son accionables en este momento. Esa lista puede incluir viajes soñados, trámites que sabemos que eventualmente hay que hacer, cosas que cuando podamos vamos a comprar, etc. 

Esta lista no se queda allí. Así como buscamos un momento del día para vaciar, también necesitamos un momento, digamos a la semana, para procesar cada uno de esos ítems. Siguiendo el modelo enseñado por Tiago Forte, y que sigue los principios del GTD (Getting Things Done, desarrollado por David Allen), podemos clasificar los ítems de esta manera:

  • Accionables: Si es una tarea que podemos hacer ahora, le asignamos una fecha en la agenda.
  • No accionables: 
  1. Si ya no es relevante, borramos la tarea de la lista.
  2. Si eventualmente la vamos a llevar a cabo, la agrupamos en la categoría de “algún día/a lo mejor” (“someday/maybe”).
  3. Si no es una tarea como tal, sino información que queremos conservar, la almacenamos como referencia.

No voy a entrar en detalle del método. Pueden consultar los enlaces que coloqué más arriba si les llama la atención. Quiero enfocarme en la importancia de hacer algo al respecto con toda esta información.

Les cuento. Yo probé el método antes mencionado. Ahora lo adapto a mis necesidades. Por ejemplo, mi inbox digital no está repleto de sueños y cosas por hacer algún día. Coloco solamente aquello que necesito vaciar y que abarca el corto o mediano plazo. La vida es ahora, así que no voy a pasar mi tiempo solo en sueños lejanos (a menos que pueda empezar a trabajar en ellos desde ya).

Mas sí reconozco la importancia de no dejar asuntos rondando en la cabeza. Estoy de acuerdo en que la mente procesa, no almacena. Para almacenar existen agendas físicas o digitales, un sin fin de aplicaciones y demás.

Entonces, ¿por qué es importante hacer algo con toda esta información? No es solo para permitirle al cerebro ocuparse de sus funciones, sino porque necesitamos cerrar ciclos.

Ciclos abiertos y que parecen nunca cerrarse son un peso muy grande para nuestra existencia. Además, es posible que a veces ni siquiera podamos redactarlos como tareas y tirarlas en el inbox o catalogarlas como “someday/maybe” y olvidarnos de ello. Por ende, deambulan de aquí para allá en la mente, un constante recordatorio, un constante ruido, una constante molestia. 

Si tenemos la práctica (a través de la meditación o mindfulness), podemos dejar esa nube pasar cada vez que se asome a nuestro cielo azul. ¿Y si no? A cerrar ciclos…

Puede tomar tiempo. Paciencia. Mientras logras cerrar ese asunto, sigue practicando la meditación para encontrar el balance y la paz en medio del alboroto y el caos. No dejes, sin embargo, de actuar. Si hay alguna tarea accionable que te permita acercarte a ese final de ciclo, hazla. Tú mismo te darás cuenta cuándo y cómo las piezas del rompecabezas van poco a poco calzando a medida que estás listo para ello, hasta que finalmente completas la imagen.

Procura no abrir muchos ciclos al mismo tiempo. No necesitas crear caos de más. Y si te sientes abrumado, respira. Tu cuerpo, mente y espíritu saben cuándo están listos para abordar el problema. Y una vez lo logres, purifica tu ambiente, agradece la experiencia y mueve las energías. 

Una vez cerrado un ciclo notarás la diferencia y te sentirás repotenciado para vivir una nueva etapa de tu vida. Te deseo así una vida llena de simplicidad, experiencia y armonía.