La pausa del esencialista

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Como muchos saben, este blog es un recorrido personal. Por esta razón, he estado escribiendo de forma recurrente sobre la cuarentena. Después de todo, en esa fase me encuentro.

Llega un punto, sin embargo, en que frente a toda esta realidad, a lo mejor queremos escuchar otras palabras, otras cosas. No se trata de ignorar lo que está pasando. Se trata de darse un respiro.

Ya aquí estamos casi en invierno. Hemos tenido varios días seguidos de frío. Cada vez que sale el sol, por ende, para mí es una celebración. Después de todo, no está fácil agarrar vitamina D.

En esta oportunidad, no quiero extenderme, ni analizar nada. Quiero traer ese rayito de sol, esa celebración, ese instante por más efímero que sea.

La invitación es a hoy buscar y regalarte un tiempo para disfrutar de ese haz de luz, literal o metafóricamente hablando. Para los esencialistas, puede tratarse de ese espacio dedicado al pensar, como lo expone Greg Mckeown en su libro Esencialismo: Logra el máximo de resultados con el mínimo de esfuerzos; explorar preguntas y posibilidades, diseñar tu día, tu vida; observar; sentarte a pensar y estar un rato solo contigo mismo; un permiso para aburrirse. Como señala el mismo autor:

“A fin de tener enfoque, necesitamos escapar para enfocarnos”.

 


Enlaces:

Libro Esencialismo: Logra el máximo de resultados con el mínimo de esfuerzos, por Greg McKeown

5 tips para empezar el año con buen pie

Según científicos, el primer día de una semana, mes o año tienen un efecto motivador en las personas. Podríamos decir entonces, que es por eso que nuestras resoluciones de año nuevo gozan de ímpetu al momento en que las hacemos (dígase el 1 de enero).

Más allá de ello, uno siente cómo se cierra un ciclo y se nos presenta la oportunidad de abrir uno nuevo. Al menos para mí, eso es un poco lo que representa un nuevo año. Y por eso, sería bueno prepararse, garantizar que nuestro comienzo de año sea el mejor posible.

Recuerdo alguna vez que soñaba con que el siguiente año no fuera tan retador. Después de un par de años, me di cuenta que siempre va a presentarse alguna situación que nos cueste manejar. Así es la vida. Mas, eso no implica que no podamos vivir plenamente nuestros días.

Por ello, hoy quiero brindarles 5 tips para empezar el próximo año con buen pie.

Tips para prepararnos para año nuevo

 

  1. Limpia tu inbox: los emails representan gran parte del ruido de nuestro día a día. Usualmente se acumulan. ¿Cuántos correos tienes en estos momentos sin leer? Sí, lo supuse…

Comienza tu año con inbox cero:

  • Selecciona todos los correos que sin abrirlos sabes que van directo a la basura y bórralos.
  • Coloca la publicidad que no te interesa como Spam para que no sigan filtrándose a tu bandeja de entrada.
  • Según recomendaciones de Tiago Forte, canaliza tus correos del más antiguo al más reciente. Aquellos que sean de accionar inmediato respóndelos y procésalos. Los que requieran acción posterior, pero sabes cuándo los harás, agéndalos. Archiva cualquier información importante. Limpia, limpia y limpia.

2. Adiós pendientes: siempre surge algún trámite o nuevo evento. Sin embargo, procura solucionar pendientes viejos. No arrastres pendientes que puedes solucionar hoy para el próximo año.

3. Declutter: qué mejor época para deshacerse de lo viejo e innecesario y dar paso a nuevas energías que fin de año. Saca toda esa ropa que no te gusta, ya no usas o está acabada. Bota todos los papeles que ya no hacen sentido. Organiza. No te olvides de tus espacios digitales. Crea lugar para lo nuevo o mejor aun, abre espacio simplemente para eliminar ruido visual.

4. Mueve las energías: somos energía, todo es energía, estamos rodeados de energía. Reorganiza los muebles, cámbialos de lugar, varía. Prende un incienso para purificar. Limpia, mueve y renueva la energía en tu hogar.

5. Reflexiona: como dije al principio, el fin y comienzo de un año representa para mí el cierre e inicio de un ciclo. Cierra tu ciclo. Reflexiona sobre tu año, qué ocurrió, qué puede mejorar. Piensa en qué hábitos quisieras trabajar el próximo año. ¿Qué conservarías, qué eliminarías? ¿Algún nuevo proyecto en la mira? Atrévete, sueña y hazlo.

¡A recargar las baterías para este 2020!

Corría y corría. Recordé respirar y vaya sorpresa, ¿un instante de paz?

Hábitos, rituales, sistemas… Funcionan de maravilla. Sin embargo, falta otro elemento sin el cual ninguno de ellos siquiera existiría: TÚ.

Empieza la semana y milagrosamente estás entusiasmado por darle comienzo a tus actividades, por practicar esos hábitos que has diseñado, por sentir los beneficios de tus rituales. Pasa el lunes y todo va estupendo. Llega el martes, y sigues muy bien. El miércoles te surgió de repente una reunión. Luego, saliste del trabajo para hacer las diligencias del día. Tu planificación no fue muy realista y no te alcanzó el tiempo para hacer todo. Como consecuencia, vas a tener que pasar la noche atendiendo eso que quedó pendiente para el que el jueves puedas empezar con mejor pie. 

A veces los días no son perfectos o a veces sí, pero la semana no. A veces tienes una buena semana y otra no tan buena. Por Ley de Murphy, basta que te atrases con algo para que surjan mil cosas más y te encuentres ahora con una acumulación de tareas indispensables.

Suele ocurrir sobre todo cuando se están creando nuevos hábitos. Existe un período de adaptación. Estás probando qué y cómo te funciona. Mientras lo incorporas puede que se te traspapele tu horario.

Además, siempre va a haber una diligencia que hacer. Siempre va a surgir algo inesperado. Y es muy probable que una que otra semana no puedas evitar el caos. Respira. Sí, todos hemos estado allí, más veces de las que quisiéramos.

Es tan fácil tirar la toalla. No necesitas ni de argumentos sólidos. Una simple excusa y adiós a ese problema…

Quisiera recordar a Elizabeth Gilbert citando a Pema Chödron, conocida maestra y monja budista: 

“Pema Chödron, dijo una vez, que el mayor problema que ve en la práctica meditativa de las personas es que renuncian a ella justo cuando las cosas están por ponerse interesantes. Lo que quiere decir, lo dejan apenas las cosas dejan de ser fáciles, apenas se ponen dolorosas o aburridas o agitadas. Así que, se pierden la parte buena, la parte transformadora. En otras palabras, se pierden la parte en que traspasas la dificultad y entras en un universo nuevo, bruto, dentro de ti mismo”. 

Sé lo que es renunciar. Y también sé cómo se siente no saber cuándo va a venir ese momento transformador. 

En esencia, supongo que todos quisiéramos tener un interruptor; un botón con el cual apagar todo, desenchufarnos del mundo y desaparecer por unos minutos. No existe tal interruptor. Pero sí existe la pausa, una pausa de 5 min; una pausa para mirar por la ventana que tengas más cerca y quedarte allí. Deja tus sueños y deseos por un momento en una caja segura. Cada vez que te quedes pegado en un pensamiento perturbador, salúdalo y déjalo pasar. Y vuelve a la ventana. 

Parece mentira, pero a veces 5 minutos es todo lo que necesitamos para simplificar, descansar y prepararnos para el resto. Las actividades van a seguir allí. Mas, no hacemos nada con pensar en todo lo que hay que hacer porque no podemos resolver todo al mismo tiempo. Así que podemos empezar por hacer una pausa, respirar profundo, vaciar la taza y comenzar de nuevo con lo que toque.

Sin ti, nada va a funcionar. Sin ti, los hábitos no tienen sentido. Pero, no eres un robot.  Cuídate o de nada valdrá la vida extraordinaria. ¡Que te lo cuente Melanie Weinberger,  después de sufrir depresión mientras intentaba crear y entender qué significaba llevar una vida extraordinaria!

Cinco minutos milagrosos… ¿es así como se siente la paz interior, así sea por un breve instante?