De nuestros archivos: Aprendiendo a saborear…

[A propósito de todo lo que hemos venido hablando del presente…]

He comenzado a entender por qué no dejamos de querer lo que no tenemos, en lugar de apreciar y agradecer todo lo que hemos alcanzado. Para mí, el misterio de lo inexplicable yace en nuestra aparente y poca capacidad para saborear las cosas.

Hace un tiempo, mi esposo y yo tuvimos la oportunidad de hacer un viaje que soñábamos desde hace años. Si hoy alguien me pregunta, porque de hecho me ha pasado, qué tal nos fue, honestamente mi respuesta no va más allá de grandioso. Y si bien es cierto que fue grandioso, me di cuenta que luego de tan poco tiempo ya estaba olvidando esa experiencia y buscando otra. Al ver las fotos, no solo de ese viaje, sino de otros momentos también, me di cuenta de todo lo que hemos hecho, logrado y conquistado. La verdad es que me sorprendí porque siempre queda esa sensación de que no has hecho suficiente o no has viajado suficiente o no tienes suficientes pertenencias “importantes” (lo que sea que eso signifique).

Ese instante fue como retroceder en el tiempo y volver a cada uno de esos lugares que recorrimos y a esas aventuras que tuvimos. Cada vez acumulaba más ¡guao, en verdad hicimos eso! Y no pude evitar darme cuenta que a veces todo pasa tan rápido que no nos damos suficiente tiempo para saborear los momentos no solo mientras pasan, sino especialmente después.

¿No les ha pasado que llevan tiempo ahorrando o deseando comprarse algo y cuando lo logran la fiebre les dura unos días y luego ya pusieron su mente en otro objetivo?

¡Nos pasa hasta con la comida! La practicidad parece habernos alejado del disfrute. ¿Cuántas veces no compramos comida rápida o alimentos procesados fáciles de preparar por la supuesta falta de tiempo o flojera que nos da cocinar?

Michael Pollan, en su libro y documental Cooked, nos recuerda a qué saben de verdad los alimentos y la importancia de volver a ellos, de forma natural, de forma auténtica; la verdadera experiencia de comer. Así que mientras reflexionaba sobre este tema del saborear, no pude evitar hacer la conexión con esta serie documental. Resulta muy fácil dejar pasar los momentos, las oportunidades, las vivencias.

Una vez más, se hace más que evidente la necesidad de aprender a vivir en el presente. Supongo que a medida que más se explora y se comprende la esencia del tema, uno se da más cuenta de que el mindfulness está en todas partes y que vivir esta filosofía nos acerca a los pequeños detalles increíbles de saborear.

Así que les propongo dejar las listas de sueños y olvidarnos de las metas. Hoy ya tenemos mucho más de lo que hemos soñado. Para qué dejar para mañana el disfrute, conciencia y agradecimiento que puedes tener hoy.

Tips para saborear la vida

  1. La tecnología habrá cambiado la manera en la que grabamos y guardamos nuestros recuerdos, pero combinar lo nuevo con lo viejo puede ser una gran manera de no olvidar los momentos vividos.
  • Reúnete en familia a ver sus fotos. De seguro saldrán buenas anécdotas y recuerdos.
  • Los hitos de la vida como el matrimonio, nacimiento de los hijos y similares no son los únicos momentos valiosos para exhibir. Qué tal escoger fotos de esas otras aventuras juntos (de seguro tienen varias, y no me refiero solo a viajes). Los portarretratos son otra manera de mantener vivos los buenos recuerdos (y que no se mal interprete atesorar con vivir en el pasado).

2. Como dice Josefina Casas en su artículo Cómo ser feliz, practica la gratitud. Lleva un diario de agradecimiento y con el tiempo aprenderás a estar más atento de las situaciones del presente y a estar más agradecido con tu vida. Según su investigación (estudios realizados por el Journal of Happiness Studies), “la focalización consciente de todo aquello que se tiene para agradecer, genera un impacto beneficioso a nivel emocional e interpersonal, incrementando los niveles de satisfacción y disminuyendo los síntomas depresivos”.

3. Practica el esencialismo a la hora de decidir qué comprar. Muchos experimentamos el placer de comprar y ciertamente a veces es necesario. Sin embargo, cada vez que voy de compras, sobre todo cuando se trata de grandes compras, hago un pequeño análisis de si de verdad eso es lo que necesito. A veces es muy fácil dejarse llevar por la emoción de lo novedoso y de las últimas tendencias o del simple ‘lo quiero’. Luego, el closet se llena de prendas que nunca usamos o se dan los famosos episodios de la fiebre de tal juguete tecnológico que a los días se acaba o inclusive hasta nos arrepentimos de la inversión por la razón que sea. Antes de decir el próximo ‘quiero’ ve tu alrededor y saborea lo que ya tienes.

4. Vive la aventura en las pequeñas cosas. No necesitas salir de tu país o si quiera de tu ciudad para pasarla en grande.

Espero esta reflexión y tips les ayuden a enfocarse más en las experiencias del ahora.

La batalla interminable entre pasado y futuro, ¿dónde queda el presente?

Ya vimos que existen diversas distracciones que nos alejan de nuestro momento presente. Por un lado, tenemos las interacciones con la tecnología. Por otro lado, tenemos a nuestros pensamientos, emociones, sentimientos y todo lo que pasa dentro de nosotros. Y en esta última categoría solemos luchar una batalla continua. 

¿Qué sucede cuando nos distraemos? ¿A dónde nos llevan nuestros pensamientos? ¿Esa angustia y preocupación se debe a qué? 

Si te tomas unos minutos para responder estas preguntas, muy probablemente te darás cuenta que nuestro mundo interno nos lleva casi siempre a dos tiempos: al pasado y al futuro. A veces estamos deseando haber actuado diferente frente a una situación en particular. Acumulamos arrepentimientos. Nos preguntamos qué hubiera pasado si… PASADO.

En otras ocasiones, no podemos dejar de pensar en ese plan que parece cercano, pero que aun no es realidad. Muchas veces son nuestros mismos sueños. Se acerca un viaje o feriado y ya estás imaginándote qué puedes hacer. Las expectativas sobre experiencias venideras comienzan a fabricarse… FUTURO.

¿A qué sabía la ensalada de hoy? Disculpa, ¿puedes repetir qué me estabas diciendo? Y eso que no estoy agregando el sufrimiento que nos creamos por situaciones que no han pasado todavía o por cosas que ya no podemos cambiar. Esa ansiedad, ese estrés… ¡PARA! Recuerda:

“El pasado es historia, el futuro un misterio, el hoy un regalo, por eso se llama presente” (Anónimo).

El otro día vimos un documental sobre el famoso maestro zen Thich Nhat Hanh y su camino hacia el mindfulness, titulado “Walk with Me” (Camina conmigo). En su comunidad Plum Village, tienen una regla y consiste en que cada 15 minutos suena una campana indicando el momento de re-conectarse con el presente. Sea lo que sea que estás haciendo, lo dejas de hacer por un instante para evitar el piloto automático y recordarte el instante en el que estás. 

Es tan fácil divagar. Es tan fácil inclusive olvidarse de lo que uno estaba haciendo cuando se está absorto en la actividad. Es más, si has intentado meditar, te habrás dado cuenta de lo difícil que es mantenerte concentrando en tu respiración. Las nubes de nuestros pensamientos atraviesan nuestro cielo constantemente. De esta manera, necesitamos aprender a darnos cuenta que son solo nubes que pasan. Una vez las veamos, hay que dejarlas seguir su curso. Como nos guía Andy Puddicombe en los 10 minutos de meditación con Headspace, nos sentamos a observar el tráfico sin intentar detenerlo.

Sé que suena fácil y que no lo es. Todo es cuestión de práctica. Como establece Shauna Shapiro en su charla Tedx The Power of Mindfulness: “lo que practicas se hace más fuerte”. Y mientras vamos mejorando nuestra conciencia plena, podemos también recurrir a otras estrategias para cortar nuestras ataduras con todos aquellos tiempos que nos alejan del ahora. Veamos en este post cómo desligarnos del pasado.

Aprender a dejar el pasado atrás

1. Tu vida, tu producto

Te podrán haber herido. Las cosas no habrán ocurrido como esperabas. Sin embargo, tú eres quien tiene las riendas de tu vida. Eres tú quien debe aprender a reaccionar ante los eventos que te surjan. Así que, puedes dejarte llevar por la marea o agarrar bien fuerte esos remos.

2. Ponte serio

Las buenas cosas de la vida requieren verdadero compromiso. Lo mismo pasa con nuestro pasado. Si lo quieres dejar atrás, comprométete a hacerlo. De lo contrario, como los malos hábitos, no tardará en acecharte de nuevo.

3. Siente, sácalo y déjalo ir

“Todos tus sentimientos son legítimos. Es importante sentirlos a cabalidad, y luego seguir adelante” (Holly Brown).

Escribe lo que sientes. Escribe lo que te preocupa. Escríbele una carta a quien te ha herido. Siéntelo todo. Sácalo todo. Arruga ese papel. Quémalo si hace falta. Y ahora, respira profundo y deja ir tu pasado. Como asevera John M. Grohol en su artículo Learning to Let Go of Past Hurts: 5 Ways to Move On:

“La única manera en que puedes aceptar nueva alegría y felicidad en tu vida es haciéndoles espacio. Si tu corazón está atiborrado de dolor y sufrimiento, ¿cómo va a estar abierto para cualquier cosa nueva”?

4. Es hoy, no ayer

Ya lo hablamos más arriba. La mejor estrategia para concentrarnos en el tiempo correcto, es vivirlo. Citando nuevamente a Grohol, “no puedes deshacer el pasado, lo único que puedes es hacer de hoy el mejor día de tu vida”.

Cada vez que ese recuerdo rumie en tu mente, salúdalo y enfócate nuevamente en lo que estabas haciendo, en tu ahora. Ese pensamiento seguirá su camino sin martirizarte y cada vez irá perdiendo fuerza en tu diálogo interno.

Esta frase lo resume todo:

“No curamos el pasado habitándolo; curamos el pasado viviendo plenamente en nuestro presente” (Marianne Williamson).

5. Todo está en el foco

Es muy difícil a veces dejar de pensar en el pasado. Así que, a veces la estrategia no es tanto soltarlo, sino atraer nuevos invitados. En otras palabras, reemplázalo por aquello que te hace feliz. “…Todo es energía. Nuestros pensamientos y sentimientos emiten una vibración, y lo que enviamos al mundo exterior es lo que vamos a recibir. Esto significa que a lo que sea que le prestemos atención, queriéndolo o no, crece”. Por ende, “en lugar de rechazar lo que no deseamos, invitemos lo que deseamos” (Maria Stenvinkel). 

Concluyo con esta frase de la misma autora:

“Si quieres liberarte de la ansiedad y baja autoestima, invita a la paz y a la confianza. Si quieres soltar tu atadura con una relación del pasado, invita a una nueva relación amorosa. Si quieres deshacerte de tu versión floja y aburrida, invita a un yo más activo y energético”.

La vida es ahora, no la dejes pasar. Vívela.

El Principito: un reflejo de nosotros y nuestra sociedad

Hace unas semanas mientras investigaba, me topé con una frase sacada de El Principito, de Saint-Exupéry. Lo que me llamó la atención es que el libro que leía no era una novela, mucho menos estaba ligado a un cuento para niños. En fin, ya sabemos que El principito trata temas más profundos, pero es su alcance lo que sorprende. Así que decidí leer una vez más esta novela y ver qué más encontraba.

Esta nos narra las aventuras de un pequeño principito a lo largo de siete planetas, siendo el último que visita nuestra Tierra. No me explayaré en el relato, pero sí quisiera reflexionar sobre algunos elementos que allí se hablan. Entre los personajes con los que se topa nuestro pequeño se encuentran un rey mandón, un hombre vanidoso, un bebedor ahogado en la vergüenza de su vicio, un hombre de negocios quien no descansaba en su afán de poseer y enriquecerse con sus supuestas pertenencias, un farolero cuyo trabajo no le permitía parar ni un segundo, dado que sobre él recaía una labor importantísima y urgente, entre otros. Nótese que he resaltado algunas palabras. ¿Les resultan familiares? Déjenme darles ‘una ayudaita’ (ups, mis propias palabras me pusieron esta de bombita, como decimos los venezolanos. No diré más… chiste interno capaz).

  • No soy de las que lee muchas noticias, pero no hace falta para saber cómo el poder y la lucha por alcanzarlo corrompe a muchos. ¡Como que nos encanta mandar, aplastar y dañar!
  • Tal vez y por fortuna, no todos estamos enviciados con algo, o tal vez sí, pero no hace falta fumar, ser alcohólicos y demás para ahogarnos en nuestras penas. ¿Cuántos y cuántas no se miran al espejo en busca de algo que corregir? Una vez más, no diré más. Cada quien que sea su propio juez. Ojo ninguno de nosotros está exento.
  • ¿Cuántas veces no he escrito en este blog sobre cómo nos empeñamos en vivir para trabajar y llenarnos de cosas no exactamente esenciales? ¿Cuántas personas responden que lo que necesitan es dinero para ser feliz? ¿Cuántas veces nos quedamos embelesados con el césped ajeno en lugar de regar el nuestro?
  • Esta es muy buena. Revisen su agenda. ¿Tienen algún espacio libre? ¿Cuántos pendientes tienen para hoy? De seguro todo es prioridad, ¿cierto?

No soy experta en literatura. No he estudiado a fondo lo que Saint-Exupéry quiso retratar en su libro. Con un simple googlear encontramos que esta novela se enfoca en temas como el sentido de la vida, la amistad, la soledad y la pérdida. Esos no son exactamente los temas que yo he elegido tratar. Si lo que yo interpreté es válido o no, pues que cada quien lo decida. Sin embargo, para mí sí lo son y para mí El Principito nos da una lección de cómo está diseñada y orientada nuestra sociedad y cómo por ende, nos comportamos y nos construimos dentro de ella.

Pero sigamos la aventura de nuestro personaje. Ahora nos paramos en el sexto planeta, ocupado por el geógrafo, quien se encarga de trazar mapas. Qué curioso que llevara a cabo su labor a partir de lo que otros le describían. Es que por esa excusa no podía salir a verlo por sí mismo. Sí, es bastante común que vivamos la vida a través del ojo de otro. Y si no pregúntenle a personas mayores y les dirán que una de las cosas que más se arrepienten es no “haber tenido el coraje de hacer lo que querían y no lo que los otros esperaban que hicieran”.

Y aterrizamos en la Tierra. Varios encuentros y lindos momentos le trajo este planeta. Al menos nos destacamos por nuestra ‘hospitalidad’(puntos suspensivos). Finalizo con estas frases:

  • (parafraseado) …se está solo con los hombres como se le estaría sin ellos en el desierto: muchas cosas pueden salir de aquí, pero curiosamente el primer pensamiento que me viene a la mente es el phubbing. Hoy en día nuestro celular parece ser mejor y más interesante compañía que la persona que tenemos al frente.
  • “…la belleza del desierto porque esconde un pozo en alguna parte”. Tal vez habla de la soledad o de otra cosa, pero ¿será posible hacer la comparación con la incertidumbre como aquello incómodo y solitario que si bien nos desagrada, también es indicativo o necesario para salir a la búsqueda de algo esperado?
  • Y esta creo que es la mejor lección que nos podemos llevar…

“Lo esencial es invisible a la vista”… “Lo que embellece es invisible”.

Si no han tenido la oportunidad de leer El Principito, se los recomiendo. Quién sabe qué más les podrá brindar, sabiduría se los aseguro. Aquí los espero para que cuenten sus reflexiones sobre este clásico de la literatura.

No dar nada por sentado

Una mañana como muchas otras parecía ser, pero por alguna razón se estaba tornando pesada. Luego de iniciar mi cadena de hábitos, preparar la casa para trabajar y finalizar otras labores hogareñas, allí estaba con tensión en los hombros y ruido mental.

Me dije, no importa, ahora viene escribir en el diario y todo cobrará sentido y perspectiva. Sabía que en este día me tocaba completar tareas de esas a las que no quieres colocarle el cascabel. Sabía que se acercaba un mes complejo y de importante preparación mental para lo que venía.

¡Qué mejor momento para no dar por sentado cada detalle, cada placer! Como dicen por ahí, al mal tiempo buena cara. Pues si el día no parecía pintarse como un favorito, tampoco podíamos agregarle más capas de gris.

Sé que ya lo he mencionado antes, pero es un buen momento para comentarles que sí funciona. Algo tan sencillo como asomarse por la ventana y ver el sol (¡en especial cuando no contamos siempre con su presencia en estos días otoñales!), poner esa música que te inspira y ayuda a comenzar lo que sea que vayas a comenzar… Recordar que la vida te ha regalado una segunda oportunidad, ¡este día!… Que en el mundo hay personas que mueren de frío mientras tú te puedes arropar en cama… y etcétera.

Nuestras quejas son muy válidas, pero… creo que estamos muy bien de por sí. 

En estos días, estaba viendo unos episodios del documental Chef’s Table. Me llamó mucho la atención cómo los chefs en cuestión entendían su proceso o resultado creativo como una apreciación de su entorno, de no dar por sentado lo que les rodeaba. ¿Por qué no utilizar una hoja de un árbol como inspiración y plantilla para dibujar un plato?

Es muy fácil pasar, ver y no observar.

Los invito a dedicar este día a mirar con atención nuestros alrededores, cada lugar por el que pasamos, cada experiencia o tarea que hacemos o dejamos de hacer. No dejemos nada por sentado. Nos merecemos este regalo. Cierra tu día escribiendo una reflexión sobre tus resultados. ¿Qué viviste? ¿Qué fue diferente? ¿Te gustó? ¡Compártelo!

¿Qué nos impide avanzar?

En el post anterior, hablamos de mostrar flexibilidad con nosotros mismos. Hablamos de permitirnos vivir nuestro luto y desahogarnos.

Aun cuando estamos listos para salir de la cueva y enfrentar nuestras situaciones, a veces sentimos que algo falta o mejor dicho, que nos queda algo de ruido.

¿Qué nos impide avanzar?

  • Haz una lista con todas las cosas que te preocupan o generan alguna presión.
  • Reflexiona: ¿por qué esas cosas de tu lista te hacen ruido? ¿Hay algo que puedas hacer para reducir o eliminar la tensión que te generan? ¿Cuál sería el peor escenario si pasara eso que te preocupa? ¿Serían situaciones manejables?

Es importante recordar que por más que queramos, no podemos controlar todo o nada. De esta forma, procura dejar ir todo aquello que no puedas resolver de forma inmediata y ocúpate de lo que sí tiene solución.

¿Te has dado cuenta de que la mayoría de las cosas o casos por los que te preocupas no ocurren? ¿Te das cuenta entonces que has invertido una gran parte de tu capacidad y salud mental en supuestos?

  • Sal a dar una vuelta. Siéntate un rato en un parque y contempla tus alrededores.
  • Haz eso que siempre has querido hacer, pero que por la razón que sea no te has dado el permiso de hacer. No tiene que ser algo ambicioso si no lo deseas. Por ejemplo, desde hace un tiempo he querido irme a un café a trabajar. Antes, tenía la excusa  de que mi computadora era muy pesada, pero ya solucionado ese problema, ¿qué espero? ¿Qué esperas tú?
  • A limpiar se ha dicho… A veces ayuda despejar nuestros espacios físicos para conseguir espacio mental y concentración. Nótese que con la reflexión anterior hemos buscado realizar una limpieza interior también. Procura entonces mantener tu entorno limpio y ordenado. ¿Te fastidia limpiar? ¿Llevas días queriendo arreglar algo? Ponle el cascabel al gato. Luego, te sentirás mejor y con ganas para lo que venga.

¿Qué sistemas podemos idear que nos permitan avanzar pese a los obstáculos? Me encantaría escuchar de ti.

Saberme mejor que ayer… Ser feliz puede ser algo tan simple y profundo como sabernos mejor que ayer.

Aprendiendo a saborear…

He comenzado a entender por qué no dejamos de querer lo que no tenemos, en lugar de apreciar y agradecer todo lo que hemos alcanzado. Para mí, el misterio de lo inexplicable yace en nuestra aparente y poca capacidad para saborear las cosas.

Hace dos meses, mi esposo y yo tuvimos la oportunidad de hacer un viaje que soñábamos desde hace años. Si hoy alguien me pregunta, porque de hecho me ha pasado, qué tal nos fue, honestamente mi respuesta no va más allá de grandioso. Y si bien es cierto que fue grandioso, me di cuenta que luego de tan poco tiempo ya estaba olvidando esa experiencia y buscando otra. Al ver las fotos, no solo de ese viaje, sino de otros momentos también, me di cuenta de todo lo que hemos hecho, logrado y conquistado. La verdad es que me sorprendí porque siempre queda esa sensación de que no has hecho suficiente o no has viajado suficiente o no tienes suficientes pertenencias “importantes” (lo que sea que eso signifique).

Ese instante fue como retroceder en el tiempo y volver a cada uno de esos lugares que recorrimos y a esas aventuras que tuvimos. Cada vez acumulaba más ¡guao, en verdad hicimos eso! Y no pude evitar darme cuenta que a veces todo pasa tan rápido que no nos damos suficiente tiempo para saborear los momentos no solo mientras pasan, sino especialmente después.

¿No les ha pasado que llevan tiempo ahorrando o deseando comprarse algo y cuando lo logran la fiebre les dura unos días y luego ya pusieron su mente en otro objetivo?

¡Nos pasa hasta con la comida! La practicidad parece habernos alejado del disfrute. ¿Cuántas veces no compramos comida rápida o alimentos procesados fáciles de preparar por la supuesta falta de tiempo o flojera que nos da cocinar?

Michael Pollan, en su libro y documental Cooked, nos recuerda a qué saben de verdad los alimentos y la importancia de volver a ellos, de forma natural, de forma auténtica; la verdadera experiencia de comer. Así que mientras reflexionaba sobre este tema del saborear, no pude evitar hacer la conexión con esta serie documental. Resulta muy fácil dejar pasar los momentos, las oportunidades, las vivencias.

Una vez más, se hace más que evidente la necesidad de aprender a vivir en el presente. Supongo que a medida que más se explora y se comprende la esencia del tema, uno se da más cuenta de que el mindfulness está en todas partes y que vivir esta filosofía nos acerca a los pequeños detalles increíbles de saborear.

Así que les propongo dejar las listas de sueños y olvidarnos de las metas. Hoy ya tenemos mucho más de lo que hemos soñado. Para qué dejar para mañana el disfrute, conciencia y agradecimiento que puedes tener hoy.

Tips para saborear la vida

  1. La tecnología habrá cambiado la manera en la que grabamos y guardamos nuestros recuerdos, pero combinar lo nuevo con lo viejo puede ser una gran manera de no olvidar los momentos vividos.
  • Reúnete en familia a ver sus fotos. De seguro saldrán buenas anécdotas y recuerdos.
  • Los hitos de la vida como el matrimonio, nacimiento de los hijos y similares no son los únicos momentos valiosos para exhibir. Qué tal escoger fotos de esas otras aventuras juntos (de seguro tienen varias, y no me refiero solo a viajes). Los portarretratos son otra manera de mantener vivos los buenos recuerdos (y que no se mal interprete atesorar con vivir en el pasado).

2. Como dice Josefina Casas en su artículo Cómo ser feliz, practica la gratitud. Lleva un diario de agradecimiento y con el tiempo aprenderás a estar más atento de las situaciones del presente y a estar más agradecido con tu vida. Según su investigación (estudios realizados por el Journal of Happiness Studies), “la focalización consciente de todo aquello que se tiene para agradecer, genera un impacto beneficioso a nivel emocional e interpersonal, incrementando los niveles de satisfacción y disminuyendo los síntomas depresivos”.

3. Practica el esencialismo a la hora de decidir qué comprar. Muchos experimentamos el placer de comprar y ciertamente a veces es necesario. Sin embargo, cada vez que voy de compras, sobre todo cuando se trata de grandes compras, hago un pequeño análisis de si de verdad eso es lo que necesito. A veces es muy fácil dejarse llevar por la emoción de lo novedoso y de las últimas tendencias o del simple ‘lo quiero’. Luego, el closet se llena de prendas que nunca usamos o se dan los famosos episodios de la fiebre de tal juguete tecnológico que a los días se acaba o inclusive hasta nos arrepentimos de la inversión por la razón que sea. Antes de decir el próximo ‘quiero’ ve tu alrededor y saborea lo que ya tienes.

4. Vive la aventura en las pequeñas cosas. No necesitas salir de tu país o si quiera de tu ciudad para pasarla en grande.

Espero esta reflexión y tips les ayuden a enfocarse más en las experiencias del ahora.

… Porque todos necesitamos un empujón de vez en cuando

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Tener el presente presente…

Quisiera compartir con ustedes una breve reflexión que he tenido el día de hoy. Estos últimos meses he estado bastante ocupada con temas de trabajo y otros personales, al punto que inclusive no he podido crearles más contenido.

Mientras escribía en mi diario, me di cuenta de varias cosas que he logrado en estos días, pero que por estar tan ocupada con lo que me viene, no me había percatado y por ende, celebrado.

A pesar de haber cerrado algunos capítulos y de tachar tantas cosas en la agenda, queda esta sensación de estar pendiente y trabajar en el resto de quehaceres que aun aparecen en nuestras listas.

Hoy, los invito a que se tomen 5 minutos para reflexionar en todo lo que han hecho estas últimas semanas, todo lo que han completado, todo lo que han logrado y por qué no, todo lo que han perdido. Dénse el regalo de celebrar las pequeñas batallas y de ser más que hacer.

El qué, cómo y porqué de una vida plena

Todos queremos ser felices y poder llegar al final de nuestros días sin ningún arrepentimiento por cómo vivimos. Mas, ¿qué significa llevar una vida plena?

Probablemente, cada uno de nosotros tendrá su propia concepción. Para mí, una vida plena se sostiene sobre dos pilares: el mindfulness y el esencialismo.

Mindfulness o atención/conciencia plena es una filosofía, nacida en el budismo, la cual se enfoca en vivir el presente con atención y aceptación. A través de ella, nos permitimos experimentar y enfocarnos en cada momento y situación sin importar lo que esté sucediendo, sin importar si nos gusta o no… Como dice Kabat-Zinn, gran representante de esta práctica, “donde quiera que vayas, ahí estás”.

Cada segundo de cada día se nos cierran puertas y se nos abren ventanas y solo si estamos conscientes de ello, podremos apreciar el milagro de la vida. Recordemos que no existen buenas o malas experiencias, solo experiencias, oportunidades de crecimiento, oportunidades para darle sentido a nuestra existencia. Tal como señala el mismo autor en su libro Midfulness en la vida cotidiana, “para encontrar el camino que debemos seguir, deberemos prestar más atención al momento presente. Este es el único momento que disponemos para vivir, crecer, sentir y cambiar”.

Existen varias formas de practicar el mindfulness en tu día a día. Dos de sus prácticas formales son la meditación y el yoga. A través de ellas, nos concentramos en nuestra respiración y nos conectamos con nuestro cuerpo, siendo estos los elementos que nos trasladan a nuestro presente inmediato. Cabe acotar además que la meditación tiene efectos positivos para la salud. Ayuda a la concentración y con el tiempo genera cambios estructurales en el cerebro, puesto que permite la formación de nuevas neuronas.

Les recomiendo buscar centros donde se practique la meditación zen para ayudarse a iniciarse en la práctica. Y si el yoga les interesa, pues aquí les dejo una muy buena opción. Para los que no viven en Chile, de seguro encontrarán opciones para estas prácticas en Internet. Si deseas practicar tu conciencia plena, la ayuda externa puede servirte como agente motivador y guía.

En relación al segundo pilar, Greg McKeown nos introduce de forma clara e interesante los principios y prácticas del esencialismo. Su libro no se lo pueden perder. El esencialismo nos invita a colocar nuestros esfuerzos en lo prioritario y a eliminar todo lo demás. Nos enseña a decir que no y nos conduce por la senda de la tan trillada pero verdadera frase de menos es más. Pues, en este mundo de constantes estímulos y bombardeo informático, cada vez es más crucial y necesario simplificar, y este es un tema que seguiremos tratando en este blog.

No dejar pasar los días como si nada, eliminar el ruido, generar nuevas neuronas… ¿aun necesitas más razones de por qué llevar una vida plena? Inspírate aquí.

Vive como si esperaras llegar a los cien años, pero estuvieras listo para morir mañana – Ann Lee

El porqué

Hoy me levanté y no pude evitar quedarme contemplando el cielo desde mi ventana. Puede sonar obvio e inclusive un poco tonto, pero son precisamente esas obviedades las que más enriquecen y las que más pasamos por alto.

Además, vivo en un país en el cual no todos los días se puede apreciar el azul del cielo, sino más bien una nube gris tupida de contaminación. Vivo en un país con estaciones, pero que al caminar frecuentemente por la misma calle no me doy cuenta cuándo los árboles comienzan a perder sus hojas en otoño y crecen las flores en primavera. Simplemente, un día descubro que ya los árboles son solo ramas y que de repente te cubren con el aroma de sus flores.

Claramente, mi atención se diluye entre los tantos estímulos que recibimos por segundo.

¿Te ha pasado que cuando te levantas tienes un sin fin de pensamientos en la cabeza? ¿No sientes esa ansiedad de ponerte a trabajar apenas abres los ojos? ¿No ha empezado el día y ya estás agotado de tan solo imaginar todo lo que debes hacer? ¿Deseas un break, pero el trabajo siempre te resulta más importante? ¿Tu familia se queja del poco tiempo que dispones para compartir verdaderamente con ellos?

Pues, todos estos síntomas no son más que lo opuesto al mindfulness o conciencia plena, a nuestra capacidad de vivir en el presente y de equilibrar nuestro espacio mental. Vamos por la vida sin realmente detenernos a contemplar nuestros alrededores y todo lo que poseemos, desde lo material hasta las amistades, familia, experiencias y conexiones.

Nuestro ideal de éxito se mide por cuánto ganamos, las marcas que compramos y las propiedades que adquirimos. Para muchos, hasta gozar de vacaciones es un asunto secundario. Estamos acostumbrados a vivir para trabajar, a llenar nuestros calendarios con quehaceres, a saturar nuestra mente con ansiedad y tensión por lo que falta. Vivimos en un ciclo sin fin de insatisfacción y cansancio.

Sin embargo, estoy segura de que no todo es negativo. Imagino que de vez en cuando has gozado también de momentos de flow. Por algunos minutos e inclusive horas te has quedado completamente absorto y concentrado en una actividad. Al parar, sientes cómo la energía y tu esfuerzo dieron frutos. Disfrutaste de la actividad como si el tiempo se hubiera detenido y solo importaba eso que estabas haciendo.

Si fueras músico, de seguro cada vez que practicas experimentas estos momentos únicos. Si eres escritor, pues sueles sorprenderte de cómo hilas las palabras y creas una pieza para enorgullecerse. No importa a lo que te dediques. Inclusive al hacer tareas de la casa puedes experimentar flow, siempre y cuando tu atención esté centrada únicamente en ello. Darte el regalo de enfocarte en una sola tarea, te puede ayudar a sacarle provecho y verle el lado bueno a aquellas actividades que no nos resultan muy placenteras.

Si esto te parece interesante, exploremos juntos cómo pasar de un estado de mindlessness a un estado de mindfulness. Descubramos cómo incorporar la aventura y el asombro en nuestro día a día. Experimentemos hasta encontrar esos hábitos necesarios y sistemas que nos permitan construir y equilibrar nuestra vida para alcanzar la plenitud y verdadera felicidad.

Ya con todo lo que eres y posees, tienes suficiente para lograrlo. No sigamos esperando a que adquiramos algo nuevo, a que ciertas cosas pasen, a que llegue el lunes para iniciar un hábito, a que el milagro nos caiga del cielo. No des por sentado que el día de mañana llegará, que el cielo es azul y que todo estará allí intacto para cuando tú desees apreciarlo. Sal y maravíllate con la naturaleza, celebra las pequeñas conquistas en lugar de enfocarte tanto en la meta, ve despacio para que aprecies cada detalle de tu camino. Hoy es un gran día. No dejes de vivirlo esperando a que mañana sea mejor.

“La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días”.


Benjamin Franklin